miércoles, 15 de octubre de 2014

Cioran. Manual de antiayuda

"Yo no soy un amigo del hombre y no estoy en absoluto orgulloso de ser un hombre. Es más: tener confianza al hombre representa un peligro amenazador, la creencia en el hombre es una gran necedad, una locura. Yo soy una persona que en el fondo desprecia, podríamos decir, al hombre. Desde luego, tengo aún muy buenos amigos, pero si pienso en el hombre en general, siempre llego a la misma conclusión: la de que tal vez habría sido mejor que no hubiera existido nunca. Se podría prescindir - por decirlo así - perfectamente del hombre"

Emil Cioran. Conversaciones.

Ficha: "Cioran. Manual de antiayuda", Alberto Domínguez, Editorial Alrevés, 266 páginas, ISBN: 978 841 5900 429

He tardado dos años en volver a leer algo de Cioran, en su día ya le dediqué un más que efusivo comentario a raíz de la lectura de "Adiós a la filosofía y otros textos", el recopilatorio de Fernando Savater que me introdujo en su obra... a pesar de mi tono positivo y exaltado, típico de los grandes hallazgos, no quise continuar leyéndole en aquel momento porque pensé que ya había exprimido a fondo la esencia de su pensamiento y que de continuar no haría otra cosa que dar vueltas y más vueltas sobre lo mismo. Dudaba seriamente de que ya me sorprendiera lo más mínimo.


Con Cioran además sucede lo mismo que con determinadas comidas donde se abusa de las especias, tales como una hamburguesa doble con queso y abundante mostaza, unos tacos mexicanos o un kebab con salsa picante... cuando no estás acostumbrado te inundan de sabor y te abruman; pero el exceso es malo, arruina tu salud y te abrasa el paladar... de modo que terminas encontrando insulsos otros manjares más "delicados"; y es que al lado de la elegante prosa del filósofo rumano, vehículo de toda una andanada de ideas contundentes y de hondo calado, cualquier escritor y filósofo resulta anodino por comparación. Mucho mejor desde luego en dosis controladas y espaciadas en el tiempo, porque si no se pierde la gracia y el impacto, semejante a un puñetazo en pleno rostro, del que es todavía capaz la obra del taciturno, insomne y atormentado Cioran. 

Sus escritos no es que sigan todavía plenamente vigentes, es que no tienen fecha de caducidad, estoy seguro que con los años lograrán más y más proyección... de hecho todavía me resulta chocante el vacío de silencio que hay en torno a su nombre, el que como muy bien comenta Alberto Dominguez en este ensayo "Es raro, casi escandaloso, pero Cioran es un desconocido; salvo cuatro expertos o frikis de la rama gusto por las pompas fúnebres y la vida entendida como una barrabasada, a Cioran no lo conoce ni su padre"...  no creo que sea tan desconocido, pero si la filosofía es ya de por sí un tema minoritario mucho más el del grupo de conocedores y admiradores del filósofo transilvano... uno de esos escritores que te transmiten la sensación cuando les conoces por vez primera de "cómo he podido tardar tanto tiempo en conocerle", e incluso esta otra "es lo mejor que he leído en mi vida". Vamos que da la impresión, seguramente falsa y fugaz, de que todo cuanto has leído anteriormente no vale un pimiento y no es algo que, al menos a mí, me ocurra con frecuencia.

¿Por qué manual de antiayuda?... porque no este no es un ensayo típico donde el autor nos descubre el pensamiento de tal o cual filósofo, sus ideas, nos muestra los detalles de su vida etc etc. La obra filosófica de Cioran en relación a determinados temas será la excusa, el libro está plagado de citas del rumano, pero básicamente lo que Alberto Domínguez hace es expresar sus propias ideas, elaborar su propio pensamiento en concordancia con las líneas maestras de la filosofía de Cioran. El libro es en su totalidad una reflexión sobre la vida y los aspectos más duros de la misma, que aunque todos conocemos, o deberíamos conocer de sobra a estas alturas, habitualmente suelen quedar fuera de los libros del subgénero ensayístico "autoayuda". Un libro de autoayuda suele tener como pretensión la mejora del estado de ánimo del lector, instruirle, marcarle un camino y proporcionarle fórmulas y recetas para que a través de un cambio de actitud y determinadas acciones mejoren las condiciones materiales, emocionales y espirituales de su vida. En definitiva influir en la vida del lector de forma positiva... aunque sea a través de un "autolavado de cerebro" y de proporcionarle unas esperanzas más que dudosas.

Este "manual de antiayuda" que nos presenta Alberto Domínguez no pretende tal cosa, ni de lejos, el mismo nos va a mostrar en toda su crudeza los aspectos más desagradables de la vida, no la de los demás, ni el estado del sufrimiento, injusticia y dolor en el mundo sino sobre todo el NUESTRO. La vida considerada como una tomadura de pelo, un fraude, una jaula de la que no hay escapatoria, el temor de la muerte, la angustia vital, la soledad, la futilidad de nuestros esfuerzos, la estupidez supina de la raza humana... ilustrado naturalmente con una excelente selección de citas de Emil Cioran, pesimista entre los pesimistas, filósofo de la desesperación y el sufrimiento ¿acaso pretende el autor amargarnos la vida?... tras su lectura, verdaderamente amena e intensa, a ratos descorazonadora y también a ratos divertida y sorprendente, tengo que decir que PARA NADA.

Admitámoslo, si la literatura de autoayuda funcionara de verdad ¿por qué están las estanterías de las librerías atestadas de títulos? ¿por qué tanta venta millonaria?... porque nos prometen aquello que no pueden cumplir y como ilusos picamos una y otra vez. Si esos libros funcionaran de verdad hace ya tiempo que no se editarían tantos títulos... habría dos, tres o una docena de superventas y se acabó, la fórmula se habría agotado hace mucho tiempo y sus autores tendrían estatuas y placas con su nombre en todas las ciudades en agradecimiento a su labor en pos de mitigar el sufrimiento humano ¿alguien ve o ha visto alguna calle dedicada a Paulo Coelho, Deepak Chopra, Wayne Dyer, Lou Marinoff  etc etc ?. Así que tranquilos, un manual de "antiayuda" no nos va a amargar más la vida, si acaso pretende arrojar un poco más de lucidez y de sentido común, ese que también es el "menos común de los sentidos".

El autor en la presente obra realiza un ejercicio que a mí me recuerda un poco al "vichara" del hinduísmo, una autoindagación en la cual el que la realiza trata de dilucidar la verdadera naturaleza de su propio "yo" a base de la negación, "no eres tus pensamientos", "no eres tu cuerpo", "no eres tus sentimientos", "no eres tus emociones" ... etc etc ... para al final demostrar la inexistencia del "yo" y desvelar con claridad las imposturas y las falsedades de tantas cosas que solemos dar por sentadas. Alberto Dominguez realiza su particular "vichara", no enfocado a desenmascarar la falsedad de eso que denominamos "yo" sino centrado en desenmascarar las falsas ilusiones con las que adornamos nuestra vida para hacerla más soportable y que nos hacen permanecer en un estado permanente de oscuridad. 

La pérdida de la inocencia al abandonar la infancia, la condena del trabajo, el aburrimiento, la desgracia de haber nacido (y la conciencia de tener que morir), la soberbia de considerarnos mejor que el resto de las especies, el infierno de tener que convivir con los demás, la carga genética, la inutilidad de la filosofía para curar los males del alma, las limitaciones de las palabras y las terapias, la falsedad de las religiones y su ridiculez, la realidad de la muerte, el suicidio... vamos todo un banquete que hará las delicias de pesimistas y amargados... o que incitarán a más de uno a no seguir leyendo, si es que puede claro ;-)

Alberto Domínguez no es Cioran, afortunadamente para él claro, posee la rara habilidad de hablarnos de los aspectos más duros de la vida en un tono mordaz, claro y desenfadado que hace que uno no pueda dejar la lectura en ningún momento. Si él experimentó una súbita "iluminación" cuando descubrió en Cioran a un alma gemela y tuvo la sensación de estar leyendo sus propios pensamientos está claro que seguramente ha pretendido lo mismo para con los lectores de su libro.

"Cioran decía que un libro debía incomodar, perturbar, sacudir al lector, que un libro cuya lectura te dejaba igual que estabas antes de leerlo no era un buen libro. Lo que, a mi modo de ver, más distinguía a Cioran del resto de escritores era precisamente el hecho de que todos sus libros te provocaban, que todos te vapuleaban el espíritu; a medida que iba leyendo cualquiera de sus obras, iba teniendo la sensación de que aquello era como la piedra Rosetta de la literatura - o de la filosofía, o del pensamiento, tanto da - que me permitía interpretar el mundo, a cada párrafo mi mente asentía, decía: "Sí, es lo que yo sospechaba, estaba en lo cierto, la vida es una equivocación" 

Incomodar y sacudir al lector... bueno eso ya dependerá de la sensibilidad de cada cual, en mi caso simplemente lo he encontrado entretenido, ameno... y poco más, y es que ya partía con ventaja, había leído algo a Cioran y sabía por donde iban a ir los tiros. Aun así me ha agradado mucho su tono desenfadado y directo, me ha hecho sonreír... y no, nada de deprimente, justo todo lo contrario, seguramente porque no me ha descubierto gran cosa... sin embargo creo que voy a seguir leyendo cuanto escriba este autor, precisamente porque de vez en cuando es agradable ver reflejadas muchas de las propias ideas y pensamientos en un libro para constatar que no, uno no se ha vuelto loco, ni es tan anormal como cree... que aunque no se comenten habitualmente, ni se escriban siquiera ciertas cosas, estas pululan por ahí en ciertas mentes "enfermas" de lucidez, quiero pensar que de forma más frecuente de la que uno cree.


Lo mejor: Una buena introducción al pensamiento del filósofo del pesimismo por excelencia y sobre todo al del propio autor, inspirado por este. Irreverente, por momentos descorazonador, sarcástico y corrosivo, muchas veces incisivo y agudo, en definitiva un ejercicio de lucidez que se agradece en medio de tanta tontería y vana ilusión, y es que de vez en cuando necesitamos un buen jarro de agua fría en la cara que nos despierte. Muy buena la recomendación del autor sobre otros escritores, he tomado buena nota. Gracias Alberto.


Lo peor: No muestra ni por asomo toda la riqueza del pensamiento de Cioran, tampoco lo pretende, coge las obsesiones e ideas fundamentales del mismo presentes a lo largo de su obra y las toma como punto de partida para desarrollarlas con su propio estilo. Una falta de luz y un exceso de lucidez pueden cegar igualmente, por eso no considero a la filosofía del filósofo maldito como el "summun" de la perfección, la misma estuvo muy condicionada por sus vivencias personales y sus limitaciones... seguramente de cualquier filósofo podemos decir eso, pero es que en el caso del rumano hay una conexión más que evidente, fundamental diría yo, porque básicamente su pensamiento es una pura sublimación de su sufrimiento personal. 

Tampoco las reflexiones en torno a la vida se agotan ni remotamente con lo expuesto aquí por Alberto... si esto fuera todo hace tiempo que nos habríamos extinguido como especie. El propio Cioran hubiera deseado vivir entregado a una causa noble, creer en algún ideal que hubiera dado sentido a su vida... nunca tuvo fuerzas para lo primero ni su escepticismo fundamental le permitía lo segundo. De modo que aunque la intención es buena dudo mucho que este "reverso tenebroso" de los libros de autoayuda vaya a cambiar demasiado la conciencia de nadie, aunque se agradece el esfuerzo desde luego.

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"Solo he ahondado en una idea, a saber, la de que todo lo que el hombre hace acaba volviéndose contra él. La idea no es nueva, pero dudo que mortal alguno la haya vivido jamás con intensidad semejante y con fuerza a la que ningún fanatismo o delirio se haya aproximado. No hay martirio ni deshonor que no sufriría yo por ella y no la cambiaría por ninguna verdad, por ninguna otra revelación"


Ficha:  "Cuadernos (1.957 - 1.972)", Emil Cioran, Tusquets Editores, 265 páginas, ISBN: 9788483830178



Cuando tras la muerte de Cioran en 1.995 se registró su apartamento para hacer inventario de sus pertenencias se encontraron una colección de treinta y cuatro cuadernos idénticos, el filósofo siempre tenía uno cerrado encima de la mesa, donde a lo largo de quince años había anotado breves pensamientos de temática variada. Estaban fechados desde el 26 de junio de 1.957 hasta el año 1.972. No eran nada parecido a un diario, Cioran menospreciaba dicho formato, sino pequeños fragmentos de su pensamiento que se molestaba en plasmar por escrito en sus abundantes y prolongados periodos estériles, de incapacidad para escribir nada más relevante entre libro y libro. Esta especie de borrador formó parte de un proyecto futuro que nunca llevó a término, por eso poseen por una parte la imprecisión y la falta de "pulido" de sus obras revisadas y preparadas para llevar al editor y por otra parte la espontaneidad del que escribe algo sabiendo que, al menos de momento, nadie va a leerle. 

Reflexiones en torno a sus obsesiones de siempre, el sentimiento de tragedia que acompaña a la vida, el tedio y aburrimiento, recuerdos a su Rumanía natal y pensamientos en referencia a la cultura europea, a sus vivencias cotidianas, su pereza a la hora de escribir y su lamento por los periodos "en blanco", la vejez y el paso del tiempo, la soledad y el sentimiento de pérdida...reflexiones sobre pensadores de otras épocas, sobre el arte y la música en particular, sobre su obra y sus escritos etc etc. 


"Pobre del escritor al que yo haya admirado sobremanera. Mi admiración no tardará en convertirse en odio o asco. No puedo perdonar a aquellos que he convertido en mis ídolos. Tarde o temprano, me erijo en iconoclasta"

"Me resulta imposible precisar mi sentimiento respecto de mis libros. Son míos y sin embargo... Me veo obligado a pensar en ellos y juzgarlos, puesto que me hablan de ellos, pero, ¡cuanto más libre y más yo mismo sería, si no existieran y hubiese dedicado el tiempo empleado en escribirlos a apartarme gozosamente del mundo y de mí mismo!"

"El hombre ha nacido de una voluntad de superación y se ha convertido en locura de superación. Superarse, superarse siempre, ésa es su manía, su enfermedad. Si hubiera sabido permanecer en sí, no cruzar los límites de su ser, vivir en su fondo, en su capital, en lugar de extenderse y querer amasar y conquistar, ¡qué criatura admirable no sería!"

No hay una unidad temática, el autor brinca de un asunto a otro de forma aleatoria, en función de su humor y sus pensamientos de aquel momento, su extensión es variable pero tal y como dice en un punto "llevo el fragmento en la sangre" predominan los textos cortos, de entre dos y cinco líneas, aunque tampoco faltan los de más extensión. En ellos no siempre hace gala de un temperamento triste y melancólico sino que los hay también que destilan una fina ironía, algo no demasiado usual en él. Naturalmente están casi todas sus grandes obsesiones y empiece uno el libro por donde quiera, salte de forma aleatoria sobre sus páginas o lea al tuntún siempre va a reconocer la "marca de la casa"... pesimismo y amargura si, pero también una hiriente lucidez en muchos temas y sobre todo una gran intimidad con el filósofo, se nota mucho que no preparó los textos para su publicación y que seguramente los dejó abandonados para la posteridad, podría haberlos destruido perfectamente, debido al clima de intimidad y honestidad consigo mismo que se respira de principio a fin... no son un diario, pero podrían serlo perfectamente.


Lo mejor: Estamos ante la quintaesencia del pensamiento del filósofo rumano, a pesar de su dispersión temática, bastante errática la verdad, es una lectura que engancha desde la primera página, esa aparente falta de orden y revisión también tiene su encanto y dota a los fragmentos de una "frescura" que no siempre se observa en otras obras suyas donde se nota mucho la revisión y obsesión por remachar las ideas. Quienes estén familiarizados ya con la obra del melancólico filósofo no deberían perderse esta.
 
Lo peor: No estamos ante un "legado póstumo", una especie de últimas voluntades... sino ante una obra que el autor no se decidió nunca a enviar a su editor y que probablemente nunca hubiera autorizado publicar, era demasiado exigente y perfeccionista para ello. Seguramente no es la más recomendable para iniciarse en su pensamiento sino más bien una "rareza" semejante a esos discos grabados con restos desechados de grabaciones y que solamente son editados por jugarretas de las discográficas o por la desesperación creativa de sus autores.

3 comentarios:

  1. No me extraña que Savater conparta el pensamiento de Cioran. Hasta Rajoy lo puede compartir. Por eso, dicen que Hierático l usa el Marca como fuente alternativa de inspiración. Es lo que hay.

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  2. Hola. Dudo mucho que ni Rajoy ni nadie en la plana mayor de su partido compartiera el pensamiento de Cioran. Savater podrá caer bien o mal, que yo sepa las animosidades que levanta provienen casi siempre de su actividad política, pero es un buen filósofo aunque para mi gusto demasiado sobrevalorado y conocido, en España que no es un país que haya destacado precisamente en filosofía, los hay mucho más interesantes. Saludos.

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