sábado, 5 de noviembre de 2016

El aroma del tiempo - La salvación de lo bello


"A primera vista, este nerviosismo provoca la sensación de que todo se acelera. Pero en realidad no se trata de una verdadera aceleración de la vida. Simplemente, en la vida hay más inquietud, confusión y desorientación. Esta dispersión hace que el tiempo ya no despliegue ninguna fuerza ordenadora. De ahí que en la vida no haya momentos decisivos o significativos. El tiempo de vida ya no se estructura en cortes, finales, umbrales ni transiciones. La gente se apresura, más bien, de un presente a otro. Así es como uno envejece sin hacerse mayor. Y, por último, expira a destiempo. Por eso la muerte, hoy en día, es más difícil."


 Ficha:  "El aroma del tiempo", "Byung-Chul Han", editorial Herder, 163 páginas, ISBN: 9788 425 433924

Siguen apareciendo periódicamente nuevos títulos del filósofo coreano-germano, por lo visto es ya el autor de filosofía más leído de nuestro país, y seguramente uno de los más populares del mundo. Todo un personaje irrepetible, alguien que dio un salto insólito cruzando medio mundo y emigrando de su Corea natal a Alemania en los años ochenta... y sin saber prácticamente el alemán. No se le ocurrió además otra cosa que emprender estudios de filosofía, de hecho terminó doctorándose en filosofía con un trabajo sobre Martin Heidegger nueve años después. Hoy es profesor de filosofía y estudios culturales en la Universidad de las Artes de Berlín y un autor de éxito con unos dieciséis libros publicados.

Supe de su existencia a través de un comentario sobre su ya célebre "La sociedad del cansancio" que publicó la revista Filosofía Hoy hace varios años, mi comentario sobre aquel pequeño, pero demoledor, ensayo en este blog ha sido desde entonces el artículo más visitado de cuantos he escrito, y con diferencia además, seguramente gracias a la amabilidad de la editorial Herder de incluir un enlace al mismo ;-)

El caso es que de nuevo, tras algo más de un año de la lectura de su último libro, me he enredado en el fascinante trabajo que supone entrar de lleno en su pensamiento. La verdad es que no termino de comprender exactamente donde radica el atractivo de este filósofo ¿su tendencia a la simplicidad?, ¿a ese uso continuo de frases cortas quizás motivado a su todavía poca soltura en la lengua alemana que aprendió en edad adulta? ¿a la corta extensión de sus trabajos que parecen adaptarse perfectamente a estos tiempos de prisas? ... quizás a la sensación que tengo con cada libro suyo que leo, que a diferencia de otros autores que hablan mucho y dicen bien poco, la elegante y simple prosa de B. Han está trufada de ideas de principio a fin, y de que casi siempre estamos ante un autor profundo y a la vez accesible... habrá quien lo califique de "filósofo para dummies" o "filósofo pop", y seguramente difícilmente vamos a verle ostentar un puesto de un hipotético "ranking" con los filósofos más influyentes, pero la verdad es que en este mundo actual, que él tanto critica por otra parte, en este mundo dominado por las redes sociales, por el fenómeno de lo digital, de las frases lapidarias que se intercambian por Twitter o Facebook, B. Han se ha hecho un hueco más que destacado, quizás porque seguramente, aparte de lo señalado, su filosofía tiene un enfoque sociológico más que evidente, y habla en ocasiones, más allá de las figuras y metáforas, de realidades que todos podemos experimentar en nuestro día a día.

Será difícil separar la figura de este autor de su primer éxito, "La sociedad del cansancio" va a ser un ensayo cuya sombra le va a perseguir toda la vida, pero creo que en su producción tiene libros mejores, y estos dos que comento aquí, al menos para mi gusto, son de lo mejor que he leído, tanto de sus obras como de filosofía en general. 

Este ensayo relativamente breve, marca de la casa, titulado "El aroma del tiempo", continúa con una línea marcada desde hace tiempo que se sitúa en una crítica a los tiempos actuales, a ese mundo que uno no sabe ya si llamar "moderno", o más bien, "postmoderno", o "ciber-post-moderno". En este caso afronta de lleno el tema de la percepción del tiempo, de algo que podríamos llamar "temporalidad", como un signo inequívoco de nuestra época, así como en otros libros tocó el tema del cansancio y el exceso de autoexplotación, el tema de la transparencia y vigilancia, o el del empleo por parte de las autoridades de cantidades masivas de datos para el control de la población, en este caso trata del tema de la percepción del tiempo. Curiosamente este no es un ensayo que se centre en una crítica a la aceleración de los tiempos que corren, el Dr. Han es más original y habla principalmente de la fragmentación del tiempo, de la pérdida del sentido de continuidad, de la falta de sentido... y de que el tiempo narrativo de nuestra vida se basa más en un amontonamiento de experiencias, en una sucesión de momentos presentes, deslabazados, discontínuos y fragmentados que tienen su máxima expresión en la aceleración, pero esta solamente termina siendo un síntoma de la falta de sentido, de la falta de "aroma" del tiempo.

"La retracción del presente no vacía ni diluye el tiempo. La paradoja consiste en que todo es en un presente simultáneo, todo tiene la posibilidad, o debe tenerla, de ser ahora. El presente se acorta, pierde la duración. Su marco temporal es cada vez más pequeño. Todo apremia simultáneamente en el presente. Eso tiene como consecuencia una aglomeración de imágenes, acontecimientos e informaciones que hacen imposible cualquier demora contemplativa. Así es como vamos haciendo zapping por el mundo."

El "aroma" del título hace referencia a esa conocida escena del primer volumen de "En busca del tiempo perdido" de Marcel Proust, la famosa escena descrita con aquel trozo de magdalena mojada en te que hace evocar al narrador aquel mundo olvidado de su infancia cuando repetía aquel mismo gesto en casa de sus abuelos. Para B. Han hay diferentes modos de evocar el tiempo, y aquel más genuino, aquel más rico y más inmenso es el tiempo contemplativo, un tiempo que expande nuestros recuerdos, nuestra percepción del mundo y que es capaz de abrirnos a otra dimensión. El libro es ante todo una defensa de la vida contemplativa, no como oposición a esa vida activa que todos estamos necesitados de llevar, sino como complemento de esta. Es precisamente la solución que propone para la vuelta a un tiempo no fragmentado, intentar por todos los medios incorporar esos momentos de vida contemplativa, de meditación, observación y calma en nuestra vida cotidiana ¿cómo?... bueno este es un libro de filosofía y no de auto-ayuda, aquí como de costumbre vamos a tener una descripción detallada del problema, de su evolución y múltiples caras, pero no una respuesta.

"Asimismo el detenimiento contemplativo es una praxis de la amabilidad. Deja que suceda, que acontezca, se muestra conforme en vez de intervenir. La vida ocupada, a la que le falta cualquier dimensión contemplativa, no es capaz de la amabilidad de lo bello. Se muestra como una producción y destrucción aceleradas. Consume el tiempo. Tampoco en el tiempo libre, que se mantiene sometido a la compulsión de trabajar tiene otro comportamiento en relación al tiempo. Las cosas se destruyen y se mata el tiempo. Da amplitud al Ser, que es algo más que estar activo. La vida gana tiempo y espacio, duración y amplitud, cuando recupera la capacidad contemplativa"

La evolución de la percepción del tiempo a lo largo de la historia, referencias múltiples a la filosofía de Heidegger y su inmortal, y complejo, "Ser y Tiempo", alguna que otra a Hegel y su dialéctica amo-esclavo, y también a "La condición humana" de Hannah Arendt... no, decididamente no estamos ante un libro de espiritualidad o auto-ayuda, B. Han no deja de recordarnos en todo momento que nos movemos en terrenos filosóficos, abundan las referencias a otras obras, nada menos que 186, más de una por página, y sobre todo los párrafos dignos de ser remarcados, con la elegancia y brevedad que caracterizan a este filósofo. Señalar que este libro fue publicado en alemán justo un año antes de su afamado "La sociedad del cansancio", debido a que la editorial Herder lo ha publicado en 2.015 pudiera pensarse que es un trabajo posterior, cuando en realidad antecede en el tiempo a su primer gran éxito. Estuve tentado de creer que había una especie de "evolución" con este libro, es un poco más extenso, hacia una prosa más prolija, cuando realmente es justo al contrario. Otro dato que delata su anterioridad en el tiempo es la ausencia de referencias a las redes sociales... en 2.009 se ve que el Sr. Han no tenía todavía cuenta en Facebook ;-).

El ensayo que sigue a continuación, sí que es en cambio una de sus últimas obras.

"La actual calocracia, o imperio de la belleza, que absolutiza lo sano y lo pulido, justamente elimina lo bello. Y la mera vida sana, que hoy asume la forma de una supervivencia histérica, se trueca en lo muerto, en aquello que por carecer de vida tampoco puede morir. Así es como hoy estamos demasiado muertos para vivir y demasiado vivos para morir."



Ficha: "La salvación de lo bello", "Byung-Chul Han", editorial Herder, 110 páginas, ISBN: 978 8425 4375 88

Este ensayo aunque puede leerse de forma completamente independiente está íntimamente emparentado con "La agonía del Eros" y "La sociedad de la transparencia", de nuevo tenemos al filósofo empeicinado en mostrarnos la cara superficial y negativa de lo digital... a veces me pregunto si el Sr. Han vive "desconectado" de las redes sociales, en cuyo caso se empeña en hablar de "oídas" o anda todo el día metido en internet :-). 

Si en el anterior ensayo teníamos al tiempo como protagonista, comentando su "fragmentación", o percepción fragmentada, y culpando de la misma a buena parte de las psicosis y problemas actuales, y proponiendo el cultivo de la vida meditativa, no como alternativa sino como complemento de la vida activa, en este libro lo tenemos esgrimiendo una apasionada defensa de lo "bello".

El goce estético de lo bello a través de la contemplación en sus múltiples formas será la clave que va a guiar este pequeño ensayo de principio fin, lo bello entendido no ya como algo agradable de contemplar, sino "bello" en toda la extensión de la palabra, como algo solo un poco diferente de lo sublime que aúna atractivo y negatividad, bello y terrible a la vez como una tempestad en alta mar. Lo bello sería pues esa mezcla indefinible de atractivo y fealdad, de fuerza y debilidad, de hermosura que impresiona pero que también puede herir. Nada que ver con lo únicamente agradable, terso y pulido que elimina de sí toda negatividad e invita al contacto físico, a la cercanía, lo bello requiere cierto alejamiento, cierta actitud contemplativa, una especie de "mírame pero no me toques" estético que suele estar ausente de lo que actualmente se considera "bello".

B. Han ejemplifica el sentido de lo considerado falsamente bello en la figura de las esculturas de Jeff Koons, tersas, pulidas, sin aristas, sin ninguna carga de negatividad... son figuras que invitan a tocar y a acariciar... también están completamente vacías, no hay que buscar en las mismas significado alguno. Es la belleza aparente de lo pulido. La belleza superficial de los rostros filtrados por el Photoshop, donde se ha eliminado toda mancha, toda arruga... y también toda expresión, que no ocultan ni sugieren nada. Como decía una vez Bukowski sobre aquellos rostros de mujer pretendidamente hermosos pero que mirarlos era como mirar "platos de sopa"... inexpresivos y vacíos, sin nada que esconder, sin nada que mostrar.

"El medio digital se asemeja al mar sin carácter, en el que no pueden inscribirse líneas ni marcas fijas. En el mar digital no se pueden edificar fortalezas ni umbrales ni muros, ni fosos, ni mojones fronterizos. Se pueden interconectar mal los caracteres firmes. No son capaces de conexión ni de comunicación. En los tiempos de la interconexión, de la globalización, y de la comunicación, un carácter firme no es más que un obstáculo y un inconveniente. El orden digital celebra un nuevo ideal, se llama el hombre sin carácter, la lisura sin carácter."

La belleza como erotismo que ante todo sugiere, en contraposición a la complacencia de la pornografía y su exceso del mostrar, la belleza como ideal, la belleza como verdad, la belleza inclusive como justicia o compromiso, la reminiscencia de lo bello y por lo tanto su duración en el tiempo, su "fosforescencia", la belleza como bondad y como fuerza creadora... no se si estoy ante el mejor libro de B. Han, pero sin duda que este pequeño ensayo me ha proporcionado el mayor placer estético... se diría que el filósofo germano-coreano no podía escribir un libro sobre la belleza sin hacerlo a su vez "bello". La belleza termina así convertida en una especie de brújula, en una dirección en la que enfocar la vida teniendo en cuenta la riqueza del término y todo a lo que apunta. Belleza en la adecuación entre vida y pensamiento, belleza como armonía, vínculo y compromiso, como política y guía para la convivencia inclusive, para la justicia... es la salvación de la que nos habla en el título, la salvación de una vida insulsa y mediocre, la salvación de una vida sin sentido.

"Solo en la relación estética con el objeto el sujeto es libre. La relación estética libera también al objeto para su peculiaridad respectiva. Lo que caracteriza al objeto artístico es la libertad y la falta de coerción. La relación estética no acosa al objeto en ningún sentido, no le impone nada externo. El arte es una praxis de libertad y reconciliación".


Conclusión: El filósofo nos propone un periplo por dos de los temas más difíciles que puede tratar la filosofía, la percepción del tiempo y el significado de la belleza, y lo hace de forma original, en el primer caso en vez de centrarse en la habitual y vulgar crítica a la aceleración, lo hace en torno a la fragmentación y falta de sentido del tiempo, apuntando además al hecho que los movimientos "slow" no sirven para nada puesto que no van a la raíz del problema. Un asunto bien diferente sería claro está el "cómo" incorporar la vida contemplativa a la vida "activa" y de paso explayarse más en la definición de la "contemplación". En el segundo caso, se erige a la belleza y la contemplación estética en un pedestal y se la adorna de múltiples cualidades... un ejercicio quizás tan interesante de reflexión como inútil en la práctica. Me quedo sin duda con esa crítica a lo "pulido" y "agradable" que tantas veces se nos quiere hacer pasar por bello.

Lo mejor: Dos muestras de la mejor producción de Byung-Chul Han, uno de mis filósofos favoritos sin duda, textos sencillos pero pletóricos de ideas, que vale la pena leer y releer, su pequeño tamaño los hace ideales para llevar a cualquier lugar. La elegancia de su estilo, su sencillez y su profundidad, a la vez que su accesibilidad para lectores no expertos en filosofía son sin duda sus bazas fuertes. Imprescindibles si te gusta la obra de este singular filósofo.

Lo peor: El tono negativo del Sr. Han en todo lo relativo a lo "digital", un poco cansino a estas alturas, lo que no quiere decir que no de en la diana en muchas ocasiones. Las excesivas referencias a Heidegger por ejemplo en "El aroma del tiempo" quizás están un poco de más, o más bien, están dirigidas a un público ya familiarizado con la obra del filósofo, el cual no es precisamente popular entre los aficionados a la filosofía (aunque sea muy del agrado en general a los filósofos profesionales). Son obras que se prestan especialmente al debate y a los comentarios, puntos de partida más que "paradas terminales" como todos los buenos libros de filosofía... de ahí que quizás los lectores "solitarios" como es mi caso, no le terminemos de sacar todo el jugo que podríamos. 

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