domingo, 25 de junio de 2017

Plotino o la simplicidad de la mirada

"Si albergamos en nosotros tan grandes cosas, ¿por qué no tenemos conciencia de ello, por qué la mayor parte del tiempo permanecemos sin ejercer estas actividades superiores? ¿Por qué algunos hombres no las ejercen jamás"

Eneadas (V, 1, 12, 1)

"Hay que dejar de mirar, es preciso, cerrando los ojos, cambiar esta manera de ver por otra y despertar esta facultad que todo el mundo posee pero que pocos utilizan".

Eneadas (I, 6, 8, 24)


Ficha: "Plotino o la simplicidad de la mirada", Pierre Hadot, editorial Alpha Decay, 228 páginas, ISBN: 978 84 933332 5 5

"Plotino", Oriol Ponsatí - Murlà, Aprender a Pensar, editorial RBA, 155 páginas, ISBN: 978 84 473 87311

"Plotino I", estudio introductorio de Ignacio Guiu, colección Grandes Pensadores de la editorial Gredos, ISBN: 978 84 473 80831 























Importancia histórica. 
Tras mi anterior visita a la colección “Aprender a pensar” en el que comenté mis impresiones sobre el tomo dedicado a Sócrates y a Platón, quería seguir la misma con Aristóteles… pero tras leer el tomo dedicado al mismo decidí que mejor dejaba para más adelante su comentario, quería añadir más material de lectura centrado en el filósofo de Estagira, y mientras tanto me fijé en la figura de Plotino, ese misterioso y gran desconocido, y menospreciado, filósofo, incluso para muchos aficionados a la historia y temas filosóficos. 

Cuando pensamos en grandes filósofos de la antigüedad vienen rápidamente a nuestra mente los nombres de Platón, Aristóteles y Sócrates en primer lugar, para a continuación si acaso incluir alguno de los mal llamados "presocráticos" como Tales de Mileto, Pitágoras, Demócrito, Parménides, Anaximandro, o por supuesto Diógenes, Epícteto, Epicuro, Séneca e incluso Marco Aurelio... ¿pero qué pasa con Plotino?. 

Que la historiografía oficial pase por encima de autores que aunque importantes no nos han legado por desgracia obras completas es comprensible en parte, ya que al fin y al cabo los planes de estudios deben comprimir demasiado en muy poco tiempo y algo tiene que quedar fuera o ser examinado solo de forma extremadamente superficial... sin embargo parece que con Plotino hay algo más, la etiqueta de "neoplatónico" parece indicar la labor de un seguidor, un imitador sin nada más interesante... otros hay que al menos son mencionados porque es importante para entender filosofías posteriores, pero en el caso de este filósofo griego del siglo tercero de nuestra era hay una sensación de que estamos ante una vía muerta. Una especie de florecimiento efímero justo antes de la llegada del cristianismo, un canto del cisne de la filosofía griega antes de ser arrollada y absorbida en parte por la parte judeocristiana de nuestra cultura. 

Esa es precisamente su importancia, porque es precisamente Plotino el filósofo que nos permite entender la conexión entre la filosofía de Platón y la figura de San Agustín... y de paso comprender la influencia de las ideas platónicas durante siglos. El santo, místico y filósofo cristiano bebió precisamente en las fuentes de la filosofía de Plotino, y la influencia de este, gracias a ese impulso, a ese llámese plagio o llámese inspiración, llegó mucho más lejos; de hecho puede encontrarse su influjo incluso en Spinoza o en el romanticismo alemán de finales del dieciocho. Esa original fusión de filosofía y mística, junto con la conservación íntegra de su obra, no tan extensa como la de Platón y Aristóteles, pero aun así realmente formidable por su complejidad y significado, nos situan ante la figura de un gigante que como muy bien expresa Oriol Ponsatí-Murlà, autor del estudio de la colección de RBA "La etiqueta de neoplatónico, ciertamente, no hace justicia a las aportaciones de Plotino porque es mucho más que un simple epígono de Platón. Sobre sus hombros, cargó con mil años de filosofía griega y los llevó a cuestas hasta el umbral de la Edad Media".

Antes de continuar recomiendo al lector interesado en la obra de este singular filósofo los siguientes enlaces:

Los cuatro artículos, presente en el blog "Apuntes de Filosofía" sobre Plotino, que evidentemente recomiendo leer por orden, y la entrada en castellano en la Wikipedia, aunque son mucho más completas sus homólogas en inglés y francés. Naturalmente hay mucha más información disponible, incluso un completo ensayo en formato .PDF sobre su filosofía aquí. Aunque no faltan en castellano ensayos, sobre todo sobre los dos campos más interesantes de su obra, su parte metafísica, las hipóstasis, y la parte centrada en la estética.


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Ensayos de "Aprender a Pensar" y "Grandes Pensadores".
No quería enfrentarme a la lectura del libro de Pierre Hadot "Plotino o la simplicidad de la mirada", no digamos ya con las Enéadas, sin empaparme bien antes de la filosofía del pensador y místico griego. Necesitaba un ensayo previo al de Hadot, una especie de "introducción de una introducción". 

Cuando me enfrasqué hace ya casi cuatro años en la lectura del maravilloso ensayo del mismo autor "La ciudadela interior", previamente había batallado un poco con la lectura de las "Meditaciones" de Marco Aurelio, un texto engañosamente simple del que se podía sacar mucho. Fue naturalmente la lectura de la obra de Hadot la que me proporcionó todas sus claves. En este caso no quise hacerlo de la misma manera porque hay una gran diferencia con este otro filósofo, y es que las "Meditaciones" de Marco Aurelio son un cuento para niños en comparación con la complejidad de las Enéadas de Plotino. Tienen una merecida fama de ser una lectura ardua y difícil, incluso entre gente con buena preparación filosófica. 

Aquí no podía simplemente zambullirme en el texto para luego a través de la lectura de Hadot entenderlas mejor, sabía que simplemente me estrellaría. Además incluso una entrada al mundo de la filosofía del griego a través del ensayo del gran divulgador, filósofo e historiógrafo francés tampoco era aconsejable, hay disponibles ensayos más sencillos aún y que aportan una mejor visión de conjunto. Para ello lo ideal es comenzar con otro ensayo más breve y más orientado a un aficionado a la filosofía.



Así que como indicaba antes creo que para comenzar con Plotino, si uno quiere tomar un primer contacto hay una recomendación incluso mejor que el de Pierre Hadot, este pequeño ensayo del doctor en filosofía por la universidad de Gerona, me pareció ideal... de hecho lo recomiendo, es extremadamente bueno y consigue extraer todas las claves principales del pensamiento de Plotino y de forma asequible y sencilla, lo leí antes del ensayo de Hadot, y luego lo volví a releer... y creo que no será la última vez, ya que constituye un ejemplo magnífico de síntesis y sencillez, nada que ver con otros ensayos sobre el filósofo griego que pululan por la red y algún otro de carácter más académico, que se pierden una y otra vez en la interpretación de las Enéadas aclarando términos y definiendo conceptos comparando con lo dicho aquí o allí por Platón, tal y como hace el ensayo introductorio de Ignacio Guiu de la editorial Gredos, que aunque sencillo de leer, no deja de parecer complejo comparado con el de Oriol, y uno tiene la sensación al final de que no termina de captar el conjunto, por mucho que Ignacio fuese seguramente el mayor especialista en Plotino de nuestro país en su momento, traducir una obra del griego antiguo, y especialmente una obra compleja como las Enéadas no lo hace cualquiera. 


Sobre las Enéadas de Plotino aclaro que mi lectura de las mismas no pasa del primer tratado que recomienda Pierre Hadot para comenzar su lectura "Sobre la belleza", que es el sexto de la primera Enéada, y por supuesto una abundante colección de selecciones con la que cualquier ensayo sobre Plotino se adorna, algunas de las cuales transcribo en este comentario. Tampoco es necesario nada más, en mi opinión si uno ha tenido la precaución de leer ensayos previos que allanen el camino, para hacerse una idea muy fiel del contenido y de todo aquello que Plotino quería comunicar. 


Dejo de todas formas pendiente esa lectura ya más sistemática de su obra para más adelante, porque hay algo que ningún ensayo puede sustituir ¡aunque sea tan bueno como el de Hadot!. Hace tiempo que comenté aquí cual sería el libro de divulgación filosófica que me llevaría a una isla desierta, o cual sería el que tendría en mi mesita de noche para leer y releer antes de dormir... pues bien en el caso de una obra original de un filósofo y encontrándome en esa situación de estar solo y aislado en una isla, o en cualquier otro lugar, posiblemente no encontraría mejor compañía lectora que la de este filósofo, la interpretación completa y exhaustiva de sus textos daría seguramente para una vida entera. Otros, como Fernándo Savater, recomiendan la Ética, de Spinoza, que el leyó en la cárcel... pero eso ya será tema de otro post en este blog con un poco de suerte.




Plotino o la simplicidad de la mirada. 
Ha valido la espera la pena, llevo desde 2.013 queriendo leer el ensayo de Hadot, estaba agotado cuando intenté adquirirlo aquel año... seguramente es el único libro que comento aquí que no puede presumir de estar años cogiendo polvo en mis estanterías antes de ser leído sino todo lo contrario, buscado y solicitado a la editorial, buscado en la biblioteca... en fin, era una asignatura pendiente y aquí está. No me ha defraudado en lo más mínimo ¿existe algún divulgador de la filosofía mejor que Pierre Hadot?, los habrá más exhaustivos con obras más monumentales, pero por lo que a mí respecta sus libros están en otro nivel, y este no es una excepción. Posiblemente sea su mejor obra, la más perfecta, aun si cabe mejor incluso que la anterior señalada sobre Marco Aurelio, la cual ya me pareció en su momento el mejor ensayo filosófico que había leído nunca, y que seguramente es el mejor que se puede leer sobre el emperador filósofo y el estoicismo en general. Aquí tenemos otra de la misma envergadura y perfección sobre Plotino, ¿qué puedo decir? pues que es una maravilla. Como decía antes la espera valió la pena.



Retrato y niveles del yo.
Hadot comienza su ensayo comentando la dificultad de hablar de alguien que voluntariamente no quiso nunca hablar de sí mismo, que procuró no dar información sobre su familia, nacimiento, país o detalle alguno de antes de su llegada a Roma en el año 244 cuando contaba ya casi con 40 años, de hecho se negaba incluso a ser utilizado como modelo en pinturas y estatuas, las tres que se conservan, o bien son recreaciones imaginarias del que sería su rostro, o fueron esculpidas sobre dibujos efectuados de memoria por alguien que le conocía. 

Si Platón desdeñaba las artes plásticas por considerar que eran una copia de algo presente en el mundo sensible,  que a su vez era una copia de la forma del mundo de las Ideas, Plotino no era más partidario, en su caso iba más lejos, se avergonzaba de estar en un cuerpo mortal, un cuerpo que cambiaba y envejecía y que finalmente desaparecería del mundo para liberar su alma... de ahí que legar a la posterioridad una imagen más perdurable de su cuerpo físico, que ya era de por sí un mero envoltorio de lo más importante, lo considerase una insensatez. 

Poco le hubiera costado relatar hechos de su vida, y sin duda que Porfirio los hubiera reflejado en su biografía que escribió tras la muerte del maestro, así que hay un motivo para que no sepamos más de él, porque simplemente él NO quiso y no lo deseó por motivos puramente filosóficos. Vemos que llevaba a rajatabla aquello de convertir tu existencia en una escultura de sí mismo, pocos filósofos en la historia han sido más consecuentes y se han empeñado más en llevar una vida acorde a su pensamiento que Plotino.

Su filosofía es de inclinación mística de principio a fin, esto hay que tenerlo SIEMPRE en cuenta con Plotino, que estamos ante un pensador místico antes inclusive que filófoso me atrevería a decir. Convencido como la gran mayoría de los pensadores de su época pues los pensadores materialistas eran todavía minoría, de la existencia de un ente inmaterial que habitaba en el cuerpo, habitualmente denominado "alma", todos sus esfuerzos se centraban en intentar comprender el origen de la misma y la relación con el cuerpo y el mundo. 

Plotino no desdeñaba lo material o el cuerpo tal y como hacían los filósofos gnósticos de su tiempo, estos señalaban que solo lo espiritual tenía valor y despreciaban el cuerpo, considerando incluso la creación del mundo obra de un dios malvado. Tenían también la costumbre de impartir sus enseñanzas solamente a los iniciados, formando verdaderas sectas filosóficas, por no decir directamente religiosas. El pensador griego no podía estar más en desacuerdo, desde que comenzó a impartir clases y charlas estas estaban disponibles para todo el que acudiese a verle, sin importar el sexo o el estamento social, nunca hizo esfuerzo alguno por esconderse o revestirse de elitismo de ninguna clase. 

De hecho veía en la vida terrenal y cotidiana una herramienta para perfeccionar el elemento espiritual, comparaba al cuerpo con la lira de un músico, una herramienta necesaria para producir música y que no había que despreciar pues era necesaria para ello... y que una vez rota y desgastada podía ser sustituida por la propia voz del músico. Llevaba una vida austera y frugal, es verdad, pero no se correspondía con la imagen del místico aislado en su torre de marfil mortificando su carne... imagen que en cambio si que darán muchos de los posteriores místicos cristianos, o pensemos en los yoguis de la India, me viene a la mente la imágen de un San Jerónimo, por ejemplo, dándose pedradas en el pecho y siento la misma repugnancia que debía sentir Plotino ante algo así, en fin, que Plotino no tiene nada que ver con aquellos que no parecían compaginar su amor por Dios con el amor por la humanidad. 

Contemplación. Plotino tuvo varias experiencias místicas durante su vida, no fueron muchas por lo visto, pero sí las suficientes para que influyeran notablemente en su pensamiento y en su modo de vivir, para él la vida no era sino la preparación con la unión final con lo absoluto, con aquello de lo que emanaba la existencia del mundo. 

Una preparación que se realizaba durante toda la vida y que de vez en cuando, si uno era digno de ello, o si las condiciones eran propicias, nos permitía atisbar a través de la práctica contemplativa aquello que estaba más allá. Esa experiencia que los practicantes del budismo Zen denominan satori o "pequeña iluminación", breve pero intensa y sobre todo transformadora, por lo visto quien llega a experimentarla no lo olvida jamás. Alguien podrá decir lo mismo de una experiencia muy traumática, pero lo cierto es que abundan en la historia testimonios, y en casi todas las culturas, de que tales "experiencias cumbre", se producen. El mismo Sócrates por lo visto tuvo alguna de ellas... ¿no estará acaso relacionada su negativa a escribir con el hecho de haber vivido alguna de estas experiencias?, podría existir alguna conexión en su desprecio por la palabra escrita, menosprecio que no tuvo su discípulo Platón, con la certeza de conocer los límites del lenguaje y la imposibilidad de poner por escrito ciertas cosas.


Con experiencias místicas o sin ellas, lo cierto es que Plotino no dejó de orientar su filosofía a este fin, la vida no era sino un camino de perfección que resumen perfectamente sus últimas palabras pronunciadas según Porfirio, su biógrafo, Me esfuerzo por elevar lo que en mí hay de divino a lo que hay de divino en el universo, resumen perfectamente la actitud del filósofo y de todo su pensamiento, en el caso de Plotino, actitud y pensamiento, tal y como sucedía con los mejores filósofos de la antigüedad, forman un todo inseparable. 

Esa preparación para unir lo que hay en la naturaleza humana de divino con la divinidad, se realizaba a través sobre todo de una práctica contemplativa. Naturalmente el estudio y la preparación filosóficas tenían también su importancia, que era mucha, pero no sabemos que ninguno de sus discípulos como Amelio o el mismo Porfirio llegasen a tener experiencias místicas como las de su maestro, de hecho ni siquiera lo entendieron cuando en una ocasión le pidieron que acudiese con ellos a un ritual religioso y él les contestó que "eran los dioses los que tenían que ir a verle a él"... palabras arrogantes e impías, aparentemente, y mal interpretadas, pero que expresan una de las ideas de su filosofía, que Dios anida en cada ser humano, que lo divino está presente ya en cada uno de nosotros y no hacen falta ni templos ni rituales si uno ya ha consagrado su vida a la contemplación tal y como hizo él. Para Plotino era innecesario, él era ya su propio Dios, sacerdote y guía espiritual. 

Su forma de relacionarse con los demás no desmiente sus palabras, amable, de buen carácter, siempre dispuesto a ayudar. Le eran confiadas la administración de hijos de nobles romanos, y también su educación, era alguien en quien todo el mundo confiaba y él siempre estaba presente para los demás... no evitó que el fin de su vida fuese triste y terminase prácticamente solo y enfermo, pero seguramente había ya llegado a un punto en su vida en que él estaba ya por encima incluso de eso.


"Regresa a tí mismo y mira: si aún no te ves bello, haz como el escultor de una estatua que ha de salirle hermosa: quita, raspa, pule y limpia hasta que hace aparecer un bello rostro en la estatua. También tú, quita todo lo que sea superfluo, endereza todo lo que es tortuoso, limpia todo lo que esté oscuro, abrillántala y no ceses de "esculpir" tu propia "estatua" hasta que resplandezca en ti el divino esplendor de la virtud, hasta que no veas "la Sabiduría en pie sobre su sagrado pedestal". ¿Has llegado a esto? ¿Has visto esto? [...] Si ves que te has convertido en esto, convirtiéndote tú mismo en una visión al adquirir confianza en ti mismo y ascender hacia lo alto, al tiempo que permaneces en este mundo, sin necesidad ya de quien te guíe, entonces ¡fija intensamente los ojos y mira!"


Enéadas (I, 6, 9, 7)


Esa invitación a mirar, a captar lo que hay de perfecto y simple en un mundo aparentemente imperfecto y múltiple, esa mirada inocente que busca los primeros principios, la esencia de todo, que trata de abarcar la totalidad del cuadro y dejar de enredarse en detalles... una mirada común a los místicos de todas las épocas, una atención concentrada de la que no tenemos muchos detalles si había una práctica meditativa concreta o una práctica semejante a la del yoga, pero que sin duda alguna era sistemática. Si Plotino hubiera sido indú, hubiese escogido sin duda lo que estos denominan camino del "Jana Yoga", o sendero del conocimiento, dominado por una poderosa mente no hubiera podido ser de otro modo. Es curioso que una filosofía, en esencia tan sencilla, tuviese una traducción en las Enéadas de un pensamiento tan complejo. 




No voy a extenderme aquí ya en el tema de la metafísica expuesta en las Enéadas, en las tres hipóstasis, en la definición... o más bien indefinición de lo Uno, la Totalidad, Dios tal y como lo comenta el filósofo griego, de lo que es emanado a raíz de lo anterior, es decir lo inteligible, el Nous, Logos, Espíritu o mundo de las formas perfectas, de lo que emana finalmente en la tercera hipóstasis el Alma del mundo, que engloba el alma individual y finalmente la materia que la encapsula. La metafísica de Plotino viene a ser todo un original vademecum de la filosofía de su época y los mil años anteriores... porque el punto de partida de Plotino no es Platón, ni mucho menos, hay que buscar la raíz de su pensamiento ya en los primeros filósofos siglos anteriores a Platón y su intento de definir la realidad y encontrar la esencia constitutiva del mundo y la realidad. Hasta ese punto nada más y nada menos. Pero es que hay más... ¿qué decir de su teoría sobre la estética?, que decir de la asimilación de lo bello a lo bueno, la importancia del bien, que emana directamente de lo Uno, la ascensión hacia su orígen del ser humano que perfecciona su alma a través de la práctica de las virtudes... habitualmente uno lee a filósofos pesimistas que hablan de la angustia de la existencia (existencialistas), de aquellos que consideran que hay algo malvado y torcido en nuestra misma naturaleza (Ciorán), de que cualquier cualidad que consideremos exclusiva del ser humano no es más que algo necesariamente negativo, o trágico etc etc... Plotino nos dice que el ser humano no es más que una ventana abierta al infinito, que no es más que la voluntad creadora del universo mirándose a sí misma, que somos inmensos realmente, a pesar de lo frágil y vil de nuestra naturaleza corporal, porque somos interiormente algo que participa de la misma esencia del universo mismo y que anhela encontrarse con su fuente, y que todo ese desasosiego interior no es más que la nostalgia de un exilio, un deseo siempre insatisfecho cuyo origen no es otro que el deseo de volver a casa.


Oriente.
Cuando en el año 243 Plotino se une a la expedición del emperador Gordiano a Mesopotamia pretendía por lo visto contactar con sabios persas e hindúes, no consiguió su propósito y tras el fracaso de la expedición, la derrota romana y el asesinato del emperador suerte tuvo con salir con vida de allí... pero hay algo que no comentan ni Pierre, ni Oriol ni Ignacio, seguramente porque es bien evidente ¿porqué Plotino marcha hacia oriente estando dispuesto a jugarse la vida?, porque ya ha tomado contacto con las escuelas de pensamiento oriental que debían ser ya conocidas en la zona oriental del imperio romano y también por supuesto en Roma, tengo claro que su maestro de entonces, Amonio Saccas, a cuyas clases asistió durante once años, tuvo forzosamente que proporcionarle conocimientos sobre esas culturas, conocimientos que captaron la curiosidad y la imaginación de un ya no tan joven Plotino que estuvo dispuesto a emprender una aventura. Cuando comencé a leer las ideas de este filósofo me encontré con una sensación de deja vù permanente, precisamente en la filosofía del Vedanta que ya conocía un poco. Ya se que Sankara, su fundador oficial es posterior, del siglo séptimo creo, pero es igual, el hinduismo y sus diferentes corrientes de pensamiento eran ya antiguas en época de Plotino... más de hecho que la misma filosofía griega.


Reinterpretación de Platón, creación, o más bien reformulación, de una cosmología propia... un sistema que pretendía explicarlo todo. Mística de corte oriental, influencias de estoicos, gnósticos... incluso también de pensadores materialistas. La filosofía de Plotino es precisamente por ello tan compleja... filosofía altamente especulativa, masturbación mental dirán algunos, pero a la vez basada en principios absolutamente simples, porque en esencia se trata de eso precisamente, búsqueda de lo absolutamente simple, eliminación de lo superfluo... hay tantos Plotinos como gente que ha escrito o pensado sobre él. En los ensayos sobre el filósofo y místico nos encontramos habitualmente con tantas aclaraciones sobre tal o cual palabra empleada, sobre los sentidos de las mismas, sobre las diferencias entre el significado que él le da aquí y Platón le da allá... que bueno, bien para los especialistas y desde luego algo de indispensable para entenderle, pero solo hasta cierto punto. Lo grande del ensayo de Hadot es que nos oculta esta complejidad, nos selecciona algunos de los fragmentos más interesantes de las Enéadas y sobre todo nos extrae la quintaesencia del significado y lo hace de forma hermosa y poética, nada complicada, y que precisamente por ello este es el ÚNICO ensayo sobre Plotino que resulta del todo indispensable, que yo sepa claro.


"Todo es transparente, no hay nada que sea oscuro o resistente; todas las cosas son visibles para todas las cosas, hasta el interior, así como todas las cosas, pues la luz es transparente para la luz, y, en efecto, cada cosa posee en ella a todas las cosas, y también ve todas las cosas en cada cosa, de manera que en todas partes todas las cosas están ahí, cada cosa es todas las cosas y todas las cosas son cada cosa, y el esplendor no tiene límites"

Enéadas (V, 8, 4, 4)

"¿De qué modo está presente la Naturaleza primera [es decir, el Espíritu divino que contiene el mundo de las Formas] en todas las cosas? Como una Vida única. Pues, en un ser vivo, la Vida no se detiene en un punto más allá del cual ya no sería capaz de extenderse en el todo, sino que está en todas partes en él. Si quieres comprender la infinitud que brota eternamente de ella, su naturaleza infatigable, inasible, que nunca desfallece y que, de algún modo, bulle en ella misma de la vida, si entonces concentras tu atención en un lugar o si fijas la mirada en un punto, no la encontrarás en ese lugar. Antes bien, te sucederá justo lo contrario".

Enéadas (VI, 5, 12, 1)

"Somos pues, Todo y Uno. Sin embargo al mirar al exterior, en la dirección opuesta a la del origen en el cual estamos suspendidos desconocemos que somos uno, como unos rostros vueltos hacia el exterior que, en el interior, se unieran en un solo vértice. Pero si alguien pudiera darse la vuelta, ya fuera espontáneamente o porque tuviera la suerte de que Atenea tirara de sus cabellos, vería a Dios, y a sí mismo y al Todo"

Enéadas (VI, 5, 7, 6)

"El hombre de bien alcanza unos principios y unas normas superiores, y, a partir de ahí, actuará conforme a dichos principios y dichas normas. Por ejemplo, en el caso de la templanza para él ya no se tratará de la aplicación de la norma que hasta ese momento había admitido, sino de separarse totalmente de ella, tanto como sea posible, y no vivir una vida de hombre, esa vida que era la de un hombre de bien según el juicio de la virtud social. Al abandonar esa vida, elige otra, la vida divina"

Enéadas (I, 2, 7, 22)




Termino este largo, demasiado largo lo se ;-), post con las siempre elegantes palabras de Pierre Hadot:

"Es cierto que en este libro he insistido en el valor que Plotino concede al mundo sensible; lo cual quiere decir que, a sus ojos, éste no es más ue una realidad degradada e inferior de la que hay que alejarse. Sin embargo, ¿no es posible descubrir también lo indecible, lo misterioso, lo trascendente, lo Absoluto tal vez, en la riqueza inagotable del momento presente y en la contemplación de la realidad más concreta, más banal, más cotidiana, más humilde, más inmediata, y no es posible presentir ahí la Presencia siempre presente? "Suprime todas las cosas", decía Plotino. Sin embargo, estableciendo una vivaz contradicción, ¿no sería preciso decir también: "Acoge todas las cosas"?.



Lo mejor: Posiblemente el mejor trabajo del filósofo e historiador Pierre Hadot, una obra maestra de la divulgación filosófica que cuesta trabajo quitarse de las manos y no ceder a la tentación de leer una y otra vez, pues en cada lectura nos vuelve a decir cosas nuevas. Una maravilla que nos descubre esa otra maravilla del pensamiento del último gran filósofo griego. Ese capítulo donde se nos guía y orienta en la lectura de las Enéadas, acerca del mejor orden posible para su lectura, es simplemente imprescindible, vamos como todo el ensayo.

Lo peor: Demasiado tiempo esperando leerlo, bien por la editorial al tenerlo en su catálogo, mal por haber tardado demasiado tiempo en volverlo a editar... doce años. Aquellos que ya hayan profundizado de alguna manera en la filosofía de Plotino posiblemente lo considerarán demasiado simple, o bien, poco útil para una lectura intensiva de su gran obra, y es que si ya el texto original tiene dificultad, las interpretaciones y relecturas, en clave filosófica o filológica de Plotino simplemente asustan. Ni que decir tiene que nadie que no sea aficionado a la filosofía, especialmente a la filosofía antigua, y a los temas de carácter espiritual se acerque a este libro, o a este post ;-).



jueves, 22 de junio de 2017

Roba este libro

"Así que aquí lo tienen, ya está, no sigan insistiendo, basta de amenazas, veladas o indirectas, el libro es suyo. Muchos se sorprenderán de la variedad de ladrones, de la facilidad de algunos robos, de la magnitud de otros, de la complejidad de este mundo de libros robados, prestados y no devueltos, mutilados, desaparecidos, plagiados. Esperamos que estos conocimientos no inciten al lector a robar, desde luego no es ése el objetivo; no pretendemos procurar información para que nuevos robos se cometan, ni informar con afán proselitista de las escasas consecuencias sufridas, tan a menudo por la mayoría de los ladrones".


Ficha: "Roba este libro", Miguel Albero Suárez, Abada Editores, 284 páginas, ISBN: 978 84 416 160754
































Me encantan los libros, cada vez más me parezco al loco ese del chiste que le gustaban tanto las tortillas de patatas que tenía armarios llenos :-). Con este libro me pasó lo que imagino que a cualquiera que le haya echado un vistazo, me chocó tanto el título que no pude evitar llevármelo a casa, en préstamo eso sí, y por aquí rueda en espera del momento de devolverlo, o no, a la biblioteca. Si el mandato imperativo hubiera sido "lee este libro", hubiera pensado inmediatamente "anda y que te den", ni lo hubiera abierto, pero ante la incitación al robo... bueno, por lo menos a ver de que va ;-)

Hay seguramente un motivo doble que llevó a Miguel Albero a escribir este ensayo, por un lado y tal como nos cuenta en el prólogo tenía mucho material sobrante de otro ensayo anterior sobre los libros, en el que había reunido mucha o material relativo al capítulo del robo de libros que no había tenido cabida en él... y otro sin duda la percepción que tenemos demasiadas veces del robo de libros, o bien porque pensamos que nadie los roba, o bien, porque de alguna forma creemos que quien lo hace simplemente lleva una afición demasiado lejos. Circula por Internet una imagen-chorra, una de tantas, dedicada a una librería creo que en un país árabe en la que un librero deja su mercancía en la calle por la noche sin miedo a que la sustraigan, lo cual no se si se debe a la honradez de sus paisanos, al desinterés de los mismos por los libros o al miedo al castigo que saben que le espera al que pillen echándole el guante a alguno con fines delictivos.

Alguna otra he visto con el titulillo "nadie roba libros"... mentira cochina. Lo que si existe en cambio es una sensación de permisividad con el ladrón de libros que no existe con el ladrón de otras mercancías. Y lo digo con conocimiento de causa, porque ¿existe algún espíritu cándido y generoso amante de los libros al que no le hayan robado alguno por el simple procedimiento de no devolver lo prestado?. Bueno en este caso, tal y como he aprendido en el ensayo de Miguel Albero, no se trataría de un robo, ni siquiera de un hurto, sino de una "apropiación indebida". Se llame como se llame el resultado es el mismo.

Por eso hace años que si presto alguno lo hago con plena conciencia de que no me será devuelto, lo doy ya por perdido porque en general no suele valer la pena reclamarlo. Solamente los entrego bajo forma de préstamo en el caso de tratase de personas a las que aprecio y que sé que no aceptarían un regalo mío, por extraño que resulte hay personas así... por mi parte creo que aceptaría un libro del mismísimo Mefistófeles en persona, fanático que es uno, o bien los regalo directamente. Creo que no soy el único que cuando visita casa ajena clava sus ojos en una librería y rápidamente me hago un retrato-robot de la persona que allí lee, al menos como lector, y no digamos si supera la prueba, o no, del préstamo de alguno de mis libros. Anécdotas sobre el préstamo y regalo de libros tengo para elaborar un capítulo y añadirlo como anexo a este estupendo ensayo que el escritor madrileño ha dedicado al tema. Un tema que a priori no parece demasiado interesante... desde luego a mí no me lo parecía, ni siquiera con ese título-gancho tan atractivo, que por cierto es "robado", si es que se puede robar un título, de otro libro mucho más famoso editado por Capitán Swing, algo admitido desde el comienzo por Miguel Albero, y de hecho es uno de los libros de los que habla largo y tendido en su ensayo. Títulos aparte la verdad es que tras tenerlo en mis manos y ojear dos o tres páginas al vuelo se produjo el flechazo... y me dije "ale para casa" a ser leído con calma.



Lo he escrito alguna que otra vez aquí, si un escritor demuestra buen hacer y buen oficio no importa tanto el tema, puede deleitar y enganchar a sus lectores hasta con el relato de la elaboración de una sencilla tortilla de patatas. Al igual que un gran cocinero puede crear un plato sublime con los más modestos productos, o uno malo echar a perder un guiso provisto de ingredientes de primera. Miguel Albero en mi opinión podría estar en el top 10 de los mejores ensayistas que he leído hasta la fecha, en el sentido de buen oficio de escribir. Me pasó lo mismo con el ensayo de Javier García Gibert "De la soltería", este ensayo sobre un tema tan peregrino me atrapó hasta la última página sin darme respiro por el mismo motivo. Miguel Albero escribe muy bien, pero es que además hay en todo el libro de principio a fin un tono jocoso e irónico que hace que uno no deje de sonreír, existen muchos fragmentos en el mismo que dan ganas de leerlos en voz alta a un tercero porque son modélicos en el sentido de que demuestran cómo se puede escribir un ensayo serio, aportando una cantidad mareante de datos sin ser pedante, sin aburrir, y lanzando ganchos aquí y allá al lector para que simplemente no pueda dejar de leer.

Con voluntad de escribir un tratado muy completo sobre el tema, el robo de libros en todas sus variantes, el autor nos sorprende una y otra vez con un tema anodino, en apariencia, donde se nota y mucho, su amor por los libros, su erudición, y un cierto sentido de fastidio ante la impunidad con la que han operado en general los grandes ladrones de libros recogidos en los anales del crimen. Personajes curiosos, historias que en nada envidiarían a las más enrevesadas ficciones de novela negra, mil y una variantes del robo, minuciosidad en desplegar un tema que en principio parece que va a dar poco de sí y que no deja de sorprender hasta el final. En definitiva una delicia, un ensayo completamente atípico que he disfrutado un montón y que me ha hecho incluir a este autor en mi lista, me temo que siempre creciente, de escritores a seguir. También

El libro incluye de todo cuanto se pueda imaginar sobre el robo de libros y mucho más, definición del acto, notas legales (se nota el oficio de abogado del autor), argumentos a favor y en contra del robo de libros, la evolución de las penas y castigos... también en función de la cultura donde se produce el robo, las modalidades del mismo, una crítica de la costumbre de prestar libros y los motivos de porqué el autor está en contra del préstamo como la alteración de la biblioteca, el maltrato a los libros por parte del que toma prestado, el arrepentimiento que suele tener el prestatario... la pérdida del libro y del amigo, o sucedáneo de amigo, al que se lo prestaste, los mutiladores de libros, el plagio, el robo de los derechos de autor, las diferentes tipologías del ladrón de libros, desde el lector-ladrón que lo roba de forma compulsiva y enfermiza, al ladrón que roba para vender o al que, increíblemente lo roba para amontonarlo en casa, o el caso de los bibliotecarios ladrones. Además de la información sobre cada aspecto del robo de libros, el ensayo no deja de aportar ejemplos, notas literarias,  y sobre todo policíacas, historias de héroes y villanos relatadas con minuciosidad, ironía y sentido del humor.


Dejo un par de enlaces de este blog que quizás gusten a los bibliófilos empedernidos:

Encyclopedia, de Philipp Bloom, sobre la gestación y la epopeya de la publicación de la primera gran enciclopedia, y el excelente ensayo de Ignacio Domingo Baguer Para qué han servido los libros, un alegato a favor del libro, alertando de su posible desaparición que incluye muchísima información sobre la historia de los libros.



Lo mejor: Un buen ensayo, muy entretenido y ameno, muy bien escrito, que aporta una gran cantidad de información y notas curiosas, y que ante todo trata de defender la tesis de que no, el ladrón de libros no merece disculpa alguna, y que presumir o alardear de haber robado libros, tal y como reconoce algún que otro sujeto en sus memorias o en entrevistas, no dice nada bueno de quien atesora libros ajenos... es un vulgar chorizo, un fresco o un aprovechado como mínimo, y demuestra tener poca, muy poca calidad como persona.

Lo peor: En su tramo final el libro se vuelve demasiado minucioso y laberíntico, o eso me ha parecido, perdiendo parte de su amenidad, quizás porque llega un punto que el tema no da más de sí. No, no pienso robar este libro, es bueno pero no tanto ;-)


sábado, 17 de junio de 2017

Juegue primero, piense después

"Muchos libros de ajedrez están escritos en el mismo tono pedante que usa aquí el entrenador. Ellos están basados en la idea de que no se deberían ensayar jugadas al azar, sino que previamente habría que echar una buena mirada a las características de la posición, tratar de trazar un plan más general sobre tales bases y solo después procurar un resultado concreto a nivel de una jugada real.
Eso carece de sentido.
Ningún jugador de ajedrez piensa así, nadie ha aprendido a jugar ajedrez pensando de esta manera y ni siquiera lo hacen los entrenadores ni los autores de libros de ajedrez"


Ficha: "Juegue primero, piense después. Sentidos y sinsentidos del progreso en ajedrez", Willy Hendriks, editorial La Casa del Ajedrez, 210 páginas, ISBN: 9788 492 517 862






























Notas personales.
Los aficionados al noble juego del ajedrez somos sin duda alguna unos bichos raros, aunque no más que los lectores en épocas pasadas, pensémoslo bien, en un mundo donde más del noventa por ciento de las personas eran analfabetas ¿qué impresión debían causar aquellos que eran capaces de leer?, mirar un pergamino o una hoja de papel sobre la que se habían grabado una serie de marcas semejantes a líneas de hormigas correteando por el suelo y poder captar las palabras y pensamientos de alguien que grabó esas marcas ilegibles... debía parecer cosa de magia, y no es extraño el sentimiento de fascinación y reverencia que debían sentir los iletrados por los "eruditos" que simplemente sabían leer esos signos. Es como si en el cerebro de un lector existiese un pequeño departamento especializado en esta tarea que está ausente en un analfabeto... bueno pues con un jugador de ajedrez sucede lo mismo.

Para un profano en el juego ver un tablero con una serie de figuritas ocupando determinadas casillas debe producir una sensación semejante, puede seguramente captar el sentido estético de la ordenación, color y matices de las mismas, algo semejante a la sensación de un occidental contemplando la escritura china o japonesa, se puede apreciar la belleza de los trazos o el conjunto... pero del significado ni idea, daría lo mismo que los mismos expresaran un hermoso poema que una receta de cocina.

Un jugador de ajedrez no puede mirar de la misma forma una posición de piezas en un tablero, estas cobran vida en nuestro cerebro, vemos saltar los caballos y apoderarse de distintas posiciones, a los alfiles discurrir por las diagonales, amenazando con capturar piezas enemigas, a las torres buscar las columnas abiertas y disponerse en las mismas como los cañones en el campo de batalla, a la dama moverse y amenazar diferentes jugadas, pero también ver el riesgo de quedar atrapada, al caballo sufrir en una esquina o en el flanco como si estuviera encerrado en una cuadra... y que decir del rey, verdadero centro de gravedad en una partida, y esa sensación de verlo tranquilo y seguro en su fortaleza, o bien, expuesto a las amenazas del contrario pueden dejarnos indiferentes, o bien, encender nuestra fantasía imaginando como darle mate... en el tablero solo son figuritas de madera y plástico reposando sobre determinados escaques, en nuestra mente están vivas, se mueven sin parar, amenazan ser capturadas y a su vez amenazan capturar... es otro mundo en definitiva. Hay una parte en nuestro cerebro que permanece generalmente dormida y que se activa al jugar, al imaginar una partida o visualizar cualquier posición de ajedrez en cualquier publicación.

De cara al aprendizaje del ajedrez queda por dilucidar la cuestión de si son de utilidad los libros que se han escrito sobre el mismo, y hasta qué punto pueden ayudarnos a mejorar nuestro nivel. Sobre eso precisamente versa este ensayo.


Los libros de ajedrez.
Si alguien tiene la curiosidad de hacer clic en la etiqueta "ajedrez" de este blog se encontrará con trece o catorce entradas, sin incluir esta, que además corresponden a un número mayor de libros... y eso no es nada, mi afición por los libros de ajedrez nació paralela a mi afición por el juego, y creo que no soy el único aunque desde luego me he encontrado a buenos aficionados y jugadores que prácticamente no han abierto nunca un libro. Entre los jugadores más famosos y conocidos es curioso el caso de Julio Granda que afirma que salvo uno de Grau, nunca ha leído ninguno... y se encuentra a un paso de los 2.700 ELO a pesar de sus cincuenta años de edad. Este sería el caso más extremo que conozco de jugador práctico, con gran talento eso sí, que se limita a jugar, estudiar problemas y revisar boletines de partidas. Sin llegar a este extremo habría que pensar si alguien alguna vez ha conseguido alcanzar un nivel decente sin jugar demasiadas partidas atiborrándose únicamente de teoría, aunque me temo que tal caso no se ha dado nunca.

El ajedrez se aprende fundamentalmente jugándolo. Sin embargo aunque la teoría y el estudio pueden ayudar mucho, especialmente en el campo de las aperturas y finales, hay un exceso evidente en el número de títulos que tratan de "ayudar" al jugador a elevar su nivel, y no todos son buenos. Seguramente ningún juego concentra tal cantidad de títulos... y tal cantidad de paja inservible. Interesante no obstante como lectura de evasión, ¿por qué no?, de la misma forma que hay quien lee ensayos de autoayuda porque los encuentra estimulantes y reconfortantes, aunque reconozca que en poco o nada le han ayudado en la vida. Teniendo claro esto último ya entramos en el resbaladizo y subjetivo mundo de los gustos, allá cada cual, pero el problema viene cuando uno se cree tanto la autoayuda psicológica como la ajedrecística.



Juegue primero, piense después.
Willy Hendriks es un maestro FIDE holandés que en 2.012 publicó este ensayo que en cierta forma conmocionó el mundillo de las publicaciones de ajedrez, la federación británica le otorgó el premio del "libro del año" y este año 2.017 ha sido publicado por primera vez en castellano por la editorial La Casa del Ajedrez, a estas alturas la editorial que se mantiene más activa en nuestra lengua, es de agradecer entre tanto título en inglés. Tras haber comprado tantos libros a lo largo de los años, muchas veces acaparados sin sentido, otras veces donados sin haber sido leídos completamente, y también relegados al olvido del último rincón de mi biblioteca, me había propuesto no volver a comprar ningún título de ajedrez, nunca más... también me influye el hecho de que internet, y especialmente a través del portal Youtube está cada vez más lleno de vídeos sobre la enseñanza de ajedrez, comentarios en vivo de partidas rápidas, y mucho material de la calidad más diversa, y sobre todo gratuito. No creo que quede a estas alturas ningún buen aficionado que no conozca el canal de Chess24 y los análisis de Pepe Cuenca, David Antón o los excelentes comentaristas y pedagogos que son Luis Fernández Siles y Michael Rahal. Hay material de sobra y de muy buena calidad... ni siquiera el estudio de posiciones y problemas, pieza importante de la preparación ajedrecística, se salva de la quema, pues hay varias páginas web donde se puede entrenar casi de todo. Estamos en la era de lo audiovisual y parece que el libro de ajedrez tiene los días contados.


Sin embargo no siempre fue así, y hasta hace poco tiempo, el libro de ajedrez se consideraba una pieza casi insustituible, de hecho todavía son muy utilizados, especialmente los monográficos sobre aperturas, por los jugadores fuertes y los profesionales. Sin embargo hay un tipo especial de libro sobre ajedrez, pariente próximo del libro de psicología y autoayuda antes mencionado, y que parece tener el mismo efecto sobre el lector, es decir, promete ayudar y elevar el nivel del aficionado que lo lee y en la práctica no solamente no sucede así, sino que puede incluso proporcionar información falsa o cuando menos confusa, es un tipo de libro que casi mejor que no se le haga demasiado caso, especialmente si el lector es un jugador principiante... aunque esté en ocasiones dirigido precisamente a él. Hendriks en su ensayo se centra en este tipo de libros, pone en el centro de la diana a un conocido autor como Jeremy Silman, pero realmente hay muchos más como él.

El problema que ve el autor holandés en este tipo de manuales es que tergiversan completamente la realidad del aprendizaje y la progresión en el juego, ni más ni menos, usan y abusan de términos generales que solo son aplicables en casos muy concretos, y más que aclarar conceptos y servir de ayuda a un jugador en el momento en que se enfrenta a un rival con la presión del reloj corriendo tienden a servir para todo lo contrario, solo lo confunden y hacen que pueda adquirir el vicio de pensar en generalidades y eludir el cálculo concreto de la posición que tiene precisamente delante de sus ojos. Consejos gratuitos como "contra un ataque en un ala es una buena medida un contraataque en el centro", o "quien tiene la iniciativa debe luchar por mantenerla so pena de perderla" ... consejos con la misma cantidad de casos donde resultan ser ciertos que casos donde resulta incluso nocivo tenerlos en cuenta y que más se asemejan a las predicciones de un horóscopo que a verdaderos consejos útiles.

Hendriks no duda de la buena fe de los autores de dichos libros, el problema es que no atacan de raíz el verdadero asunto del aprendizaje en el ajedrez... de modo que en vez de dorar la píldora a aquellos autores consagrados e intocables, vacas sagradas como Silman o Kotov, por poner un ejemplo, se lanza a pegar una buena patada en el avispero y a proclamar que en efecto "el emperador está desnudo"... algo que cualquiera que se aproxime al juego ya sabe, es decir que el pensamiento sistemático está muy bien para el proceso de aprendizaje antes de jugar pero que en la práctica, cuando te enfrentas a un rival, es la intuición y el cálculo donde se ve y se calcula en abstracto antes que verbalizar análisis alguno de la posición. Todas esas explicaciones, toda esa psicología de todo a 100 y esa verborrea que impregna tantos libros de ajedrez NO SIRVE DE NADA, es puro ruido, al final es simple basura porque siempre se produce a posteriori, nunca en el momento de jugar una partida viva... eso sí, nos sirve para explicar el porqué se tomaron ciertas decisiones y tratar de hacer comprensible algo que en principio solo se captó de forma intuitiva y abstracta y que no hay más remedio que hacer pasar por el tamiz, siempre distorsionador, del lenguaje a la hora de explicarlo... vamos que ni siquiera así estamos siendo fieles a la verdad, y es que NO PENSAMOS VERBALMENTE cuando jugamos al ajedrez, y si alguien lo hace ¡mi más sincera enhorabuena!.

El camino a la inversa, partir de consideraciones generales, incluso explicaciones psicológicas tan queridas a muchos autores, algunos tan buenos como Rowson o Aagaard que escriben formidables análisis de partidas, no se suele realizar casi nunca. Hendriks nos viene a decir que es mejor no disponer de un bastón para apoyarnos que hacerlo en uno de madera podrida. Yo añadiría que el lector aficionado al ajedrez puede simplemente disfrutar de esas obras ajedrecísticas tal y como disfrutaría de una novela de ficción... y si no que alguien me diga que de verdad que en una partida real recordó alguna de sus historias, consejos y toda la literatura con que se suelen acompañar a los análisis de partidas y sus consejos y que le vinieron al pelo :-D.

Este libro tiene una virtud, te hace abrir los ojos sobre todo lo escrito hasta ahora en ajedrez, hay autores que no dejan que te hagas ilusiones, te dejan bien claro que el ajedrez es difícil, extremadamente difícil, y que no existe atajo alguno que sustituya al entrenamiento duro y sistemático trabajando con posiciones de test, jugando y analizando posteriormente partidas y analizando jugadas y posiciones de apertura, "sacando músculo" como se podría expresar, trabajando ese músculo ajedrecístico que anida en el cerebro de los jugadores y que los aficionados lo tenemos atrofiado y los maestros, a fuerza de jugar miles de partidas y miles de horas analizando y realizando cálculos ya luce en buena forma.

Autores como Antonio Gude o John Nunn por ejemplo son de lo mejor, en sus libros vamos a leer continuamente una exhortación a trabajar, a darnos cuenta que nada sustituye a la práctica y mucho menos al cálculo, proporcionando además numerosos ejercicios para el entrenamiento. Destaco aquí al prolífico Cyrus Lakdawala y a Zenón Franco Ocampos que han creado un estilo propio del libro-ejercicio muy interesante. Otros autores, como los mencionados Jacob Aagaard y Jonathan Rowson, por cierto del que tengo un libro comentado aquí, que publican brillantes análisis de partidas se mueven ya en un terreno demasiado especulativo. Tras leer a Hendriks por ejemplo cogí el "Manual de Ataque 1" de Jacob Aagaard y leyendo los comentarios de muchas jugadas, bueno es que simplemente me daba la risa, y pensaba "Jacob es que no te lo crees ni tu"... lo dicho, psicología barata, de la de todo a 100, aunque haya sido escrita por un gran jugador y buen escritor :-).

Volviendo al ensayo de Hendriks, ha sido una lectura sorprendentemente sencilla y estimulante, plena de sentido común, donde se incide una y otra vez la enorme laguna de conocimiento que tenemos en relación a la forma en que nuestro cerebro aprende, el ajedrez es una herramienta especialmente valiosa para teorías pedagógicas y de aprendizaje, un campo de pruebas sencillamente fantástico. Tras leerlo y ver el "repaso" que le da a algunos autores, especialmente al mencionado Silman, entré en la página web de este último y pude leer el comentario que el maestro y pedagogo americano hacía de este libro... y bueno, no encajó demasiado bien el golpe, Hendriks hace mención a ello en el epílogo redactado a propósito de la traducción española... algo de verdad y fundamento tendrán sus críticas cuando el otro autor malinterpreta, por supuesto a propósito ya que de tonto no tiene un pelo, al maestro holandés calificándolo a su vez de forma indirecta de charlatán vendedor de crecepelo. Precisamente si algo hace Hendriks en su libro, aunque una lectura superficial (de la portada y las tapas, no más), es combatir la idea de que hay un camino fácil en el ajedrez. Uno a uno rebate muchos de los tópicos que se han escrito sobre el ajedrez y el estado psicológico del jugador... por ejemplo esto es lo que tiene que decir respecto a lo que algunos autores califican de "momentos críticos":

"En posiciones complicadas debería ser más fácil cometer un grave error, pero aún un error más pequeño en una posición simple podría dejarle asimismo sin perspectivas. De modo que nos encontramos constantemente en un serio nivel de amenazas. Esto suena un poco deprimente, pero un ligero consuelo puede ser el hecho de que nuestros oponentes se encuentren en la misma barca. Pienso que se puede aprender de los errores. Pero aquello que se puede aprender no es algún mecanismo para prever momentos críticos en futuras partidas. Estos momentos no obedecen a ninguna suerte de protocolo que procure encuadrarlos en una alternancia de picos seguidos de un período de relax. De modo que haría bien en no desarrollar una sensibilidad para esos momentos especiales ¡Manténgase todo el tiempo alerta!."

Lo mejor: Entretenido, lleno de ironía, suscribo los comentarios de algunos maestros y autores que lo han calificado de enormemente divertido, vaya si lo es. También es muy instructivo, viene lleno de posiciones de ejemplo que ilustran los fragmentos de partidas que incluye, es decir que también tiene su valor práctico. Fenomenales todas esas críticas a otros autores, y cómo se constata (y esto no lo había dicho nadie antes que yo sepa), cómo un juego que se presta tanto a ser tratado usando el método científico, en tantas ocasiones la ausencia de dicho método en la enseñanza del mismo es más que notoria.

En definitiva uno de esos libros imprescindibles que no pueden faltar de una biblioteca de un aficionado serio, no ya al ajedrez en sí en la faceta de práctica, sino al ajedrez en general, a su historia, su aprendizaje y por supuesto a los que buscan un trabajo que les haga progresar, o que al menos, les indique el buen camino, y este en mi modesta opinión lo hace a su manera.

Lo peor: Lo fácilmente que puede ser malinterpretado y menospreciado de forma superficial, el título sensacionalista parece indicar que estamos ante un libro que vende una "receta fácil" y que incita a no pensar, cuando es justamente todo lo contrario.

Arden las redes

"Estábamos permanentemente conectados y no todos sabíamos gestionar los sentimientos que este poder despertaba en nosotros. Las apariciones de la ofensa en la sociedad se multiplicaron. La herramienta que nos irritaba nos permitía desahogarnos. Los medios de comunicación en crisis, buscando el clic, expandieron y legitimaron estos sentimientos. La política se volvió sentimental, la economía se volvió sentimental, todo era público, todo manchaba. Las masas descritas por Ortega se habían convertido en protagonistas de algo. Por todas partes florecía una especie nueva: los pajilleros de la indignación"


Ficha: "Arden las redes. La poscensura y el nuevo mundo virtual", Juan Soto Ivars, editorial Debate, 286 páginas, ISBN. 9788 499 927 527
































Vuelvo a la actividad en este blog tras un paréntesis de dos semanas y lo hago con otro ensayo del que ha sido, de momento, mi ensayista-revelación en lo que va de año, al menos en lo que a autores hispanos se refiere, Juan Soto Ivars ha publicado este año otro ensayo con su firma, el trabajo anterior, comentado en mi post "Un abuelo rojo, otro abuelo facha", me gustó, aunque también me pareció un tanto irregular y alocado, en él encontré a un autor con el que de alguna forma me identificaba bastante en su forma de pensar. No estaba siempre de acuerdo con sus opiniones o me gustaba lo que escribía, pero había como una especie de fondo general, una orientación en el tono de su obra con la que me identifiqué rápidamente, así como una frescura y desparpajo a la hora de escribir que me enganchó desde las primeras páginas. 

En este otro trabajo, bastante más logrado en mi opinión, me he vuelto a encontrar de nuevo con esa misma sensación, la de leer a alguien sensato, poco o nada pagado de sí mismo, cansado de ciertas cosas por un lado, pero también con capacidad de poner las cosas en su sitio sin hacer sangre, y atacando ciertas posiciones de raíz, apuntando justo a la "línea de flotación". Mesura, reflexión, buena documentación, estilo claro... y sobre todo un tema muy de actualidad que lo tenemos cada día al alcance de los dedos, el papel de las redes sociales en ciertas campañas de "linchamientos" promovidas en internet y el papel que dichas campañas, multitudinarias y que de forma notoria saltan a los titulares de los periódicos y corren como liebres multiplicándose como los virus.

No es la primera vez que leo algo parecido sobre el tema, ya hace tres años publiqué aquí un post sobre el trabajo de Pablo Herreros "El poder es de las personas", donde narraba una campaña que él mismo dirigió e ideó contra lo que consideraba un abuso de un programa de televisión. Aquella campaña parecía haber inaugurado una nueva época, más feliz, en la que por fin los ciudadanos normales y corrientes podíamos hacer presión y participar en acciones que parasen los pies a conductas consideradas reprobables. En este caso el objetivo era un programa de actualidad que había traspasado la línea del buen gusto y lo éticamente permisible. El problema es que en estos últimos tres años el asunto ya se ha salido de madre. En mi caso particular hace ya tiempo que no estampo mi firma como apoyo a ninguna "causa", por noble que me parezca, al constatar por ejemplo la nula selección de dichas causas en las páginas de recogidas de firmas, antes era rara la semana donde no firmaba apoyando una u otra, y tras leer este libro le he cogido alergia a compartir en Facebook ningún mensaje de denuncia o condena de tal o cual personaje...  y es que es tan sumamente FÁCIL dejarse llevar por las emociones, dejar a un lado la prudencia y darle a la tecla... imagino que tan sencillo como en otras épocas unirse a la turba y arrojar la piedra en una lapidación pública, y seguramente con la misma sensación momentánea, y falsa naturalmente, de hacerlo desde una superioridad moral.


Juan Soto denuncia en ese ensayo los linchamientos "vía twitter", poniendo especial énfasis en aquellos donde el objetivo no fue una organización, institución o empresa, sino personas que simplemente habían tenido la "osadía" de publicar algo en las redes sociales, compartiéndolo con su particular grupo de contactos, que había ofendido a un determinado colectivo y que gracias a la rapidísima propagación de mensajes se habían orquestado y difundido campañas de ciber-acoso en cuestión de horas. Ejemplos en general de gente a la que podríamos calificar así de entrada como completamente "inocente", si acaso pecaron de ingenuidad y mal gusto, y que fueron linchados en las redes por gente supuestamente "normal", situaciones donde la presunción de inocencia brillaba por su ausencia, donde muchas veces la supuesta ofensa se convertía en una especie de cheque en blanco predominando el insulto, las amenazas y los comentarios más aberrantes, con frecuencia mucho más violentos y salidos de tono que el chiste o la gracieta que había puesto en marcha todo el lío.

Hay en su libro un símil bastante acertado entre el "twittero" protagonista de estos actos de agresión y protesta y el conductor medio, ambos aparentemente personas normales, dan rienda suelta a su ira y su furia en situaciones de estrés de un modo que sorprende a quien los conozca en otro ámbito. Aunque el autor se ciñe a las campañas en twitter no es nada extraño ver la misma "mala leche", superficialidad, grosería y cobardía en los foros de opinión, o en comentarios a cualquier artículo de opinión... de eso el autor y cualquier periodista que escriba en la red saben bastante, la tentación que proporciona el anonimato y la sensación de impunidad es demasiado fuerte para muchos, y ese mismo espíritu pulula en cualquier red social.  

Más allá del daño ocasionado por estas campañas descontroladas, que en ocasiones ha sido importante, hay algo peor... el miedo que se difunde entre escritores, periodistas, humoristas y demás gente que desarrolla una actividad más o menos pública a ofender. En cualquier momento cualquier cretino, no puedo calificarlos de otro modo, saca alguna de sus frases de contexto, las adorna con algún comentario ofensivo y las pone en circulación entre sus contactos... la mecha puede prender y por los motivos más peregrinos. Ello produce el efecto de lo que Juan Soto denomina "poscensura", la censura que no ejerce ninguna institución en particular, una censura que no tiene como protagonistas a los funcionarios de un estado totalitario sino a la propia autocensura del que escribe o planea un "sketch" humorístico, escribe un artículo en un periódico, o bien, expresa cualquier opinión delante de un micrófono... o incluso comenta un chiste de mal gusto en las redes sociales, véase el archiconocido caso Zapata y otros. Se forma la bola de nieve, echa a rodar y llega un punto en que nadie sabe las consecuencias que puede tener. Cada vez hay una conciencia mayor de que tal cosa puede suceder y hace acto de aparición el miedo, y no solamente en forma de la natural prudencia de no ofender a nadie de forma gratuita sin pretenderlo, sino también miedo a que algo dicho o escrito desde una actitud irónica no sea comprendido y termine uno siendo poco menos que linchado por algo que no ha dicho realmente. 

Motivos claros de persecución política, como el caso Zapata mencionado, de ofensa racista, machista, frases sacadas de contexto donde se elimina el efecto de la ironía, insultos propagados por gente que en su mayoría ni siquiera han leído el material objeto de la ofensa, o que simplemente sin el menor atisbo de sentido crítico o reflexivo comparten las condenas porque sí. El mecanismo psicológico que puede explicar este fenómeno, así como las explicaciones sociológicas abundan en el libro. Más que las entrevistas recogidas en el ensayo de personas que han sufrido este linchamiento en twitter la investigación y el material aportado por Juan Soto sobre el tema de la censura han sido, al menos para mí, lo más interesante. Así como sus críticas a la obsesión por lo "políticamente correcto", con una especial alusión al tema del nuevo feminismo que utiliza activamente estas campañas. Juan demuestra bastante valentía al meterse en ese avispero, y creo que muy buen juicio a la hora de analizar este tema en particular, donde es tan sumamente fácil cometer excesos. Se nota mucho que era consciente que sus palabras serían posteriormente miradas con lupa y en ocasiones se le nota haciendo muchos equilibrios :-). Las alusiones y la explicación a lo que Juan denomina "guerra cultural" me ha parecido de lo mas interesantes también... es que lo observo cada día en las redes sociales.

Lo mejor: Un ensayo excelente, bien escrito, sensato y de una gran actualidad que no puede dejar indiferente a nadie, me parece un gran análisis de la actual situación de la influencia de las redes sociales. Muy bien también esa historia de la censura en el anterior régimen, las críticas a los excesos de la moda de lo políticamente correcto y el análisis de las guerras culturales en las que andamos inmersos. Lo recomiendo encarecidamente.

Lo peor: La caja de Pandora apenas ha comenzado a entreabrirse y de momento solamente nos muestra un espejo que no refleja precisamente algo bonito.

lunes, 29 de mayo de 2017

Vivir sin dinero

"Si vertimos un poco más de amor, respeto y cuidado en el mundo, creo que todos nos beneficiaremos de que en el mundo haya más amor, respeto y cuidado. No es una teoría muy complicada. Situarse y mantenerse libremente en el flujo de dar y recibir es todo un reto. Yo no siempre lo consigo. Pero las veces que me sitúo en ese flujo son las que soy más feliz. La vida parece fácil, no hay ninguna resistencia, no se nada contra la corriente. Confiar en que la vida nos suministra lo que necesitamos representa, para mí, una liberación absoluta. Te liberas de las preocupaciones y te capacita para hacer lo que quiera que sea lo que realmente quieres hacer. "



Ficha: "Vivir sin dinero. Un año libre de economía", Mark Boyle, editorial Capitán Swing, 220 páginas, ISBN: 978 84 945481 5 4


















 
El 28 de noviembre de 2.008 el activista y empresario irlandés Mark Boyle ,residente en la ciudad británica de Bristol, comenzó un experimento. Durante un año completo iba a prescindir del dinero, no podría gastarse ni una libra. Intentaba demostrar que aunque a priori la tarea parecía algo imposible se podía conseguir, de que era factible incluso para alguien como él conseguirlo a la primera. Como muy bien comenta en su excelente “De animales a dioses” Yuval Noah Harari, la ficción del dinero, porque en definitiva no se trata de nada más que una ficción… y quien no lo crea que intente convencer a un chimpancé de que se desprenda de una banana a cambio de un billete de cincuenta euros, es una de las ficciones más poderosas creadas por la humanidad, a cuyo lado palidecen otras aparentemente insuperables como las de las grandes religiones. Esa ficción compartida, por la que un amable tendero me dará una bolsa llena de apetitosa fruta a cambio de un trocito de papel de colores, es especialmente poderosa por eso mismo, porque todos creemos en ella, independientemente en la práctica del resto de creencias que sostengamos. 


Creada originalmente para constituir una herramienta eficaz de cambio e intercambio de mercancías y servicios, ha llegado a convertirse en un fin en sí mismo, estando está detrás de la sobreexplotación de los recursos del planeta, de las desigualdades sociales, del crímen y de casi todas las injusticias de este mundo… de hecho la sobrevaloración del dinero ocasiona muchos más problemas, entre otros por ejemplo el que haya una distancia mayor entre el uso de un producto y los detalles de su producción, de que vivamos en la ilusión de que los recursos del planeta son infinitos, de que solo con entregar cierta cantidad de dinero tenemos derecho a disfrutar de energía inagotable, a cualquier producto del que desconocemos en general lo difícil de su elaboración, transporte etc. En las sociedades primitivas donde había que saber un poco de todo y las habilidades para cazar o recolectar alimentos, para cultivarlos, para construir viviendas y utensilios, ropa y calzado, etc, eran algo valorado por todos y que se podía distribuir con más o menos libertad. Ahora simplemente entregando a cambio algo simbólico, obtenido con trabajo y esfuerzo generalmente en labores que no son precisamente de nuestro agrado, es posible obtener casi cualquier cosa, ignorando por lo demás casi todo de lo que ha sido necesario hacer e idear para elaborarla, la mercantilización de casi todo lleva aparejado, en el aspecto psicológico, también un menosprecio de su verdadero valor.



No es extraño que Mark Boyle, tras su intento fallido de poner en pie una empresa dedicada a la venta y distribución de comida de origen biológico, negocio del que terminó desilusionado, cuando comprobó que en esencia estas empresas seguían las mismas reglas del juego que el resto, así que enfocó el problema de una forma más radical, el dinero estaba en el meollo de todo el asunto. Detrás de la explotación del planeta, de la deshumanización de la sociedad moderna, de la fiebre por competir, de la ilusión de estar desligado del mundo que se traduce de forma necesaria en un feroz egoísmo individualista de seres permanentemente insatisfechos, algo que viene muy bien a los que más ganan, relativamente pocos, con la sociedad de consumo y que es el principal punto en el que se apoyan todas las empresas de marketing. El dinero era la bestia a batir, si conseguía demostrar que una vida sin dinero, aunque con algunas condiciones, fuera mínimamente aceptable… bueno, entonces quizás hubiese demostrado algo sobre lo que valía la pena reflexionar.



Este libro, escrito en su mayor parte tras el experimento, nos cuenta desde dentro como se fraguó y sobre todo como se llevó a cabo todo, un reto con todas las trazas de terminar abocado en el fracaso, aunque su autor nunca pretendió que este triunfara al 100%. Los resultados finales superaron sus expectativas, Boyle no solamente consiguió lo que parecía imposible sino que terminó transformado por la experiencia, y no me refiero a alguna demencia o a alguna tara física ;-), aunque más de uno que supiera en aquel momento lo que estaba intentando hacer este excéntrico irlandés pensara que así iba a quedar. Mark estudió el tema a fondo durante meses, contactó con grupos que en su entorno local prestaban servicios gratis, tuvo paradójicamente que invertir previamente algo de dinero… lo que parece un contrasentido ya que la idea era no tener que usar dinero, pero por más que le diera vueltas a la cabeza no tuvo más remedio que invertir en comprar un remolque, unos paneles de energía solar, adquirir una estufa para calentarse y cocinar, un generador de calor que usaba biocombustible para el invierno… tuvo también que obtener cosas a cambio de su trabajo, el alojamiento incluso lo pagó de esta forma ya que los terrenos donde situó su remolque, y su ducha solar y su WC orgánico, no eran de su propiedad.

En su libro, realmente entretenido, lo veremos sumido en sus tribulaciones para conseguir viajar, sus problemas para reparar gratis su bicicleta, aislar su remolque, combatir el frío, cubrir sus necesidades de aseo, recolectar comida silvestre en los bosques y en contenedores de basura, cargar la batería de su teléfono móvil (sin saldo) y su ordenador portátil. Sus normas estrictas incluían el aprovecharse de invitaciones y de ir a ningún sitio en coche o vehículos de motor si no era haciendo autostop… evidentemente para evitar que se lo calificase automáticamente de gorrón y el experimento fracasara. En los breves momentos en que se conectaba a internet, en la biblioteca pública o en algún sitio con wifi gratis, contestaba a todos los correos que podía y también resolvía las dudas de los curiosos, que en general le apoyaban, pero que también le ponían en cuestión y le criticaban. Boyle nunca se escondió y trató de rebatir cuantos argumentos en su contra y su experimento pudiesen hacerle llegar. Según su testimonio la gran mayoría de los mismos fueron de apoyo y ayuda.



En todo ese tiempo Mark vivió no solamente un cambio radical en su vida, la vida sin dinero donde a diario tienes hasta que recoger la leña con la que te calientas y recolectar la comida es dura, sino también en su forma de pensar. Descubrió que no era el único, que otros estaban haciendo algo parecido desde hacía años, que cuanto más prescindes del dinero más necesitas el apoyo de los amigos y la comunidad en la que vives, que la individualidad en la que nos movemos normalmente no es más que un mito porque en realidad necesitamos más a los demás de lo que pensamos, de que la seguridad que aporta tener una cartera llena de dinero puede ser sustituida, con mucha más efectividad, por un entorno donde se han creado sólidos vínculos sociales donde no solamente recibes de los demás, sino que también y ante todo das lo mejor de ti. Y que nunca jamás se valora algo tanto como cuando no lo puedes comprar y te lo tienes que proporcionar por ti mismo… son montones de cosas que eran imposibles de aprender en los libros, que aunque te las digan y te las enseñen solamente se aprenden cuando te enfrentas a ese tipo de situaciones en vivo. Mark como diría alguno, olvidó el precio de algunas cosas, y aprendió el gran valor que tienen muchas más.

No estamos ante un moderno Don Quijote alucinado que no tuviera los pies en el suelo, era consciente de muchas de las dificultades, otras se las encontró durante la marcha. Tuvo a su favor algunos factores, como su juventud y fortaleza física, la abundancia de información, tener de antemano los contactos adecuados, su inteligencia y habilidad, aunque él no deje de decir que era bastante torpe, cosa que no me creo. Aun así hubiera fracasado miserablemente al poco tiempo si no hubiese tenido la ayuda desinteresada, o casi, de muchas personas. Su familia, por ejemplo, al final le dio un considerable apoyo aunque fuera en el plano moral, tuvo también la compañía de algunos amigos que compartían en parte sus actividades… esos viajes en verano y esas expediciones de “forrajeo” para recolectar comida silvestre y asaltar de noche los contenedores de basura suenan divertidos ;-). 

Incluso, gracias a su trabajo ya que una de sus normas era no aceptar regalos, disfrutó en verano de la asistencia a conciertos de música, recibió múltiples entrevistas, conectó vía internet con mucha gente que le apoyaba, o criticaba. En definitiva nunca se sintió completamente solo, al menos en los momentos más críticos donde perfectamente había podido tirar la toalla. 

El libro está lleno de detalles sobre alimentos, sobre la forma correcta de alimentarse, sobre qué cultivar, qué recoger en los bosques y en las parcelas semiabandonadas… solamente tuvo un susto en una ocasión debido a una intoxicación alimentaria por un trozo de pan con moho, de la que salió airoso gracias a la ayuda desinteresada de un colega, y sobre todo tuvo, teniendo en cuenta la aventura en la que se convirtió su vida diaria en la que tenía que recorrer kilómetros en bici y no siempre por carreteras decentes, mucha pero que mucha SUERTE. Mark Boyle no necesita jugar a la lotería para demostrarlo, también ha descubierto que hay cosas que son más insustituibles, mucho más, que un buen saldo en una cuenta bancaria.

En definitiva un libro muy interesante, que va más allá de la anécdota y que hace que el lector se replantee muchas cosas, y que me recuerda mucho a otro ya comentado en este blog “Hacia la sobriedad feliz”, de Pierre Rabhi, y cuya lectura también recomiendo. Añado también este otro ensayo muy relacionado con el tema que trata Mark en el suyo, el excelente "Cuando nada vale nada", de Raj Patel.

Conclusión.
Es un libro de desbordante pasión por algo en lo que su autor cree, de optimismo y fe en el ser humano al que la sociedad y sus "antivalores" deshumaniza y envilece, pero que una vez que se le da la oportunidad de hacer algo por los demás de forma desinteresada y entra en el juego de compartir descubre cosas que ni sospechaba que pudieran estar ahí. Veremos un buen número de ejemplos de esto a lo largo de sus páginas. Probablemente lo más interesante de todo es que el reto de Boyle fue el germen para una comunidad de lo "gratuito" muy activa en el área de Bristol donde invirtió los beneficios de las ventas del libro en un espacio libre de dinero en el que se demuestra no que el dinero no sirva para nada, sino que el mismo no es necesario para muchas más cosas de las que creemos. En fin, ¿qué mas puedo escribir aquí?... que lo recomiendo ;-).

Enlaces de interés:  "Gratis sin dinero". "Freecycle". "Todogratis".


Lo mejor: Ameno, divertido, instructivo... el ejemplo de Mark puede parecer bastante radical, ya que por ejemplo, y es mi opinión particular, no es necesario llegar a esos extremos y soñar siquiera con la abolición del dinero. Bastaría con una vida más sobria y no despilfarrar recursos valorando más lo que se tiene, pero reconozco que un reto más "razonable" no hubiera llamado tanto la atención de los medios británicos. Ese extremismo y esa supuesta radicalidad no fueron otra cosa que intentos de llamar la atención porque Boyle, está claro que ya hace tiempo que abandonó ese reto de vivir sin dinero, pero de lo que estoy seguro es de que hubo un antes y un después. Su experiencia, aunque no fuera tan ambiciosa, debería ser compartida por más personas, sin duda alguna debe ser una de las más educativas que se puedan concebir. En fin, un ensayo curioso y extremadamente interesante, otro más de la excelente selección que posee esta pequeña editorial.

Lo peor: Lo fácilmente que se puede ridiculizar o malinterpretar un reto como ese, lo fácilmente que puede atraer las críticas de los cínicos y escépticos de todos los pelajes... y por supuesto la conciencia, también compartida por el autor, de que la idea que todo el mundo o casi todo el mundo emprendiera una aventura semejante no dista de ser una quimera, un sueño irrealizable. De aquí a unos pocos años, no obstante, es posible que recordemos trabajos como este y lo oportunos y premonitorios que resultaron.