lunes, 28 de julio de 2014

Danza de dragones

Ficha: "Danza de dragones", George R. R. Martin, Ediciones Gigamesh, 1.081 páginas, ISBN: 978 84 96208 58 2

Este ha sido el mes dedicado al escritor americano George R. R. Martin, a comienzos del mismo comenté la cuarta parte de su impresionante saga "Canción de fuego y hielo", he podido visionar la cuarta temporada de la serie basada en la misma y aquí estoy comentando la quinta y voluminosa entrega con la que de momento concluye su impresionante trabajo que nos lleva deleitando ya más de diez años (casi veinte en su idioma original). Tras varios años de poder, y no querer, acercarme a su obra capital tenía muchas ganas de ver como continuaba la historia.

Si en la anterior entrega pude corroborar la sensación de muchos lectores de haberse encontrado con una parte de la historia que "flojeaba", una especie de medio tiempo donde no sucedía casi nada relevante y donde lo único interesante era sumergirse de nuevo en ese mundo complejo y fascinante de su invención, la sensación que tengo tras haber leído la última entrega es bien diferente... es como si George se hubiera reservado lo mejor de esta parte de la historia para el final, y que conste que tampoco es que el desarrollo avance tanto, continúan los hilos argumentales que ya conocíamos y se añade alguno más a la trama, hay algunas novedades por supuesto, pero no tantas como podría suponerse teniendo en cuenta el volumen de páginas escritas, más de mil novecientas si sumamos cuarta y quinta entregas... da la sensación de que el autor no quiere acelerar el proceso, que quiere recrearse indefinidamente en su escritura, que le ha cogido cariño al relato vamos... por mucho que intente convencernos de lo contrario está muy claro que ha encontrado su filón de oro, la obra de su vida y que no la va a concluir tan fácilmente ¿qué le quedaría después de ello? ... George R. R. Martin va a morir con las botas puestas, me apuesto lo que queráis.

No es extraño que contestase con un sonoro "que se jodan" cuando le comentaron en una entrevista que había muchos lectores preocupados con el hecho de que pudiera morir, dada su edad, antes de concluirla... y es normal, George era un escritor solo conocido por los amantes del género de ciencia ficción y fantástico, un mundillo tan apasionado como marginal donde nunca hubiera visto tiradas millonarias de sus libros y mucho menos una exitosa y cara serie basada en su obra... A pesar de la presión no cabe duda de que está viviendo su mejor momento como autor, no extraña que no quiera concluirlo ¿que pasaría si la salud le impidiese continuar?, seguro que habría voluntarios dentro del mundo de las letras para continuar con la saga, no creo que los fans de la misma nos quedemos huérfanos, hay demasiado dinero en juego.

Anécdotas aparte la verdad es que esta quinta parte no defrauda para nada, mantiene la calidad del resto de la obra e incluso la eleva un poco más, el ritmo de la historia se acelera en su segunda mitad y recuerda a los mejores momentos de "Tormenta de espadas", la tercera entrega de la serie. Consigue lo que parece imposible, cinco o seis lineas argumentales tan interesantes por sí mismas que podían cada una constituir una novela aparte, giros imprevistos y golpes de efecto, acción vertiginosa mezclada con lentos desarrollos donde la minuciosidad y la riqueza de detalles llegan a abrumar al lector... no hay prisa por abandonar este mundo hermoso y a la vez terrible y despiadado... el libro además posee una baza que el anterior, no tenía... nos trae a varios personajes de retorno tras una larga ausencia. 

De nuevo volvemos a compartir las aventuras y desventuras de una Daenerys Targaryen apartada de momento de su misión liberadora y metida en un buen embrollo, comprobando cada día como el arte de gobernar es más difícil de lo que ella misma creía. La veremos muy perdida en una espiral de "quiero pero no puedo" de la que no sabe como salir... el libro nos deparará unas cuantas sorpresas sobre su complejo personaje, simultáneamente frágil y fuerte, compasivo y despiadado... George parece trabajarlo tal y como un herrero forjaría una espada, con calor y golpes, a ver cuanto resiste a la tentación de la tiranía, a la tentación del poder absoluto, a la venganza y a la ambición. Lo dicho, la pobre Daenerys está muy perdida, en todos los sentidos de la palabra, en esta nueva entrega.

De todos los personajes el que tiene una "papeleta" más complicada y con diferencia es el bueno de Jon Nieve, se encuentra por así decirlo más atrapado que una chinche entre dos piedras, su lealtad a la hermandad de los defensores muro por una parte, su clarividencia por la amenaza que se cierne sobre poniente cuando llegue el invierno, verdadero "leiv motiv" de la saga, más allá de historietas de dragones; sus sentimientos humanitarios acerca del pueblo de los salvajes mezclado con remordimientos de conciencia, su complicada relación con Stannis y su reivindicación al trono de hierro... si hay un personaje enfrentado a un reto no ya difícil sino imposible es precisamente el "bastardo" Jon Nieve. Su búsqueda de un equilibrio entre el mantenimiento de sus juramentos y obligaciones y a la vez contentar a todo el mundo se asemeja a un castillo de naipes que puede derrumbarse en cualquier momento... una lucha épica contra todo y contra todos que termina adquiriendo tintes de tragedia, si hay un personaje "grandioso" digno de una epopeya es precisamente la figura del joven bastardo de Lord Stark, un héroe no exento de debilidades cuya historia puede terminar siguiendo los pasos de su infortunado padre.

Finalmente el valiente, sagaz y cínico Tyrion Lannister es otro de los personajes que ya se echaban de menos, George parece pasarlo en grande escribiendo sus peripecias, sus líneas de diálogo, las situaciones ridículas y humillantes en las que se ve metido... sin duda alguna es uno de los puntales de la serie, así como una pieza clave, no me cabe duda, en el desarrollo posterior de la trama... George tiene grandes cosas pensadas para este pequeño y cautivador personaje, su juguete favorito, capaz de actos nobles y heroicos y pero también de acciones sanguinarias como la venganza y el asesinato. Tyrion encarna mejor que ningún otro el espíritu del mundo recreado por G. R. R. Martin, un lugar donde la suerte, la brutalidad, la ambición y la astucia se conjugan constantemente para deparar a sus personajes uno u otro destino. Un mundo donde se habla mucho de honor y lealtad, nobles ideales caballerescos, pero donde realmente son el interés, la ambición y los sentimientos más bajos y ruines los verdaderos motores de la historia. Ansia de poder, ansia de venganza, simple lucha por la supervivencia... poco espacio queda para aquellos personajes en verdad movidos por su sentido del deber más allá de sus intereses personales. Aun así haberlos los hay, aunque no suelen salir bien parados.

Aparte de estos tres, considerados por mí como los personajes clave de la serie, seremos testigos de algo más de la historia de Arya Stark y Cersei Lannister, aunque no mucho... a George le gusta reservarse ases en la manga para futuras entregas. Destaco el desgraciado personaje de Theon Grejoy-Hediondo, con el que el autor se ceba en lo que a crueldad se refiere, al nuevo personaje de Ramsay Nieve, un "malo malote" de los de películas de terror a cuyo lado Hannibal Lecter es una hermanita de la caridad, a algún que otro principe dorniense que terminará mal, a toda una colección de personajes sanguinarios y estrambóticos, a un caudal imponente de nombres propios y lugares... a personajes ya conocidos que parecen haber aburrido al autor y que ya no sabe que hacer con ellos, a muchos otros nuevos... en fin, más de lo mismo elevado al cubo, pero eso sí, nada de momentos épicos como el enfrentamiento con los salvajes en el muro o la batalla de la bahía del Aguasnegras... luchas y escaramuzas, sangre a raudales, pero todo a pequeña escala, sin duda la calma que precede a la tormenta, las espadas están desenvainadas y estan en el aire, el choque que promete la sexta parte promete ser de antología.


Lo Mejor: Quien haya leído las cuatro primeras partes está muy claro que no se va a perder esta, en cuanto a los posibles nuevos lectores de la saga... mi mejor consejo es que ni se acerquen a estos libros, si comienzan están perdidos. El que avisa no es traidor.

Lo Peor: Lo ya apuntado... cuarta y quinta entregas no son sino una especie de preludio ante lo más importante del libro, la conclusión de la historia en relación a la conquista de poniente por parte de la descendiente de la estirpe de los dragones y la amenazante llegada del invierno con su correspondiente cúmulo de horrores. La dimensión que va a tener la sexta entrega de la serie puede ser colosal si se quiere continuar el relato con la misma complejidad, ritmo narrativo e interés. Los acontecimientos que se han precipitado al final aumentan el interés por ver que demonios pasa y ver como el amigo George consigue desenredar este enredo narrativo de proporciones épicas. Seguiremos con atención la evolución, está claro que no voy a dejar a la sexta entrega durmiendo en mis estanterías mucho tiempo cuando salga a la venta :-)

viernes, 11 de julio de 2014

Las legiones malditas

Ficha: "Las legiones malditas", Santiago Posteguillo, Ediciones B, 860 páginas, ISBN: 978 84 666 4799 1

Continúo con mis lecturas veraniegas buscando premeditadamente temáticas "ligeras" y de entretenimiento como en el anterior post, en esta ocasión le ha tocado a otra novela histórica del exitoso autor valenciano Santiago Posteguillo, la segunda parte de su trilogía consagrada a Escipión el Africano "Las legiones malditas". Ya relaté en el comentario a la lectura del primer tomo "El hijo del cónsul", mis impresiones no solamente sobre esta novela sino sobre el formato en el que me la estaba leyendo, el malogrado formato "librino", una rareza que en unos años solo se verá en las estanterías de los coleccionistas, pero que no está exento de interés.

"Las legiones malditas" continúan con el relato justo donde terminaba la primera entrega, con un Publio Escipión al mando de dos legiones en Hispania, conquistador de Cartago Nova, una ciudad considerada inexpugnable, una hazaña militar que ya de por sí le hubiera hecho merecedor de un lugar en la historia, y que de hecho marcó un punto de inflexión en aquella guerra... sin embargo todavía quedaba mucho por hacer. La campaña de Hispania no había hecho más que empezar, allí contaba con tropas insuficientes para asegurar la conquista de una península ocupada militarmente por los cartagineses con fuerzas que casi triplicaban a las suyas. Publio no solamente tuvo que luchar contra un despiadado enemigo que se veía ya imbatible en el campo de batalla, sino que sobre todo tuvo que hacer frente a un Senado dominado por enemigos políticos de su familia donde se cuestionaba su capacidad, se le limitaban los recursos y se le vigilaba estrechamente en espera de cualquier error que pudiese precipitar su caída.

Esa mala situación política y esa escasez de recursos lejos de amilanarle espoleó su ánimo e hizo que al final sus victorias fuesen mucho mayores. Dotado de una gran capacidad de mando, un espíritu reflexivo, una enorme confianza en sí mismo, y dominado por la obsesión de derrotar a un enemigo y terminar con una guerra que ya le había costado la vida a familiares muy cercanos, su padre y su tío caídos al frente de sendos ejércitos romanos en Hispania, llevó a cabo sus pretensiones y lo hizo contra viento y marea, llevando a sus tropas a la lucha contra ejércitos superiores en número, sofocando traiciones y deslealtades, actuando unas veces con magnanimidad compasiva, y otras con una severidad implacable... en tres años sus tropas, escasas en comparación con las del enemigo pero enormemente disciplinadas, leales y combativas acabaron con el dominio púnico en Hispania. Dicen los historiadores que Escipión era un hombre piadoso, incluso supersticioso, algo muy corriente en aquella época, en su caso había motivos de sobra ya que indudablemente su impresionante carrera militar estuvo tocada por la vara de la buena fortuna desde el principio, desde su misma elección como general con "imperium" para encabezar la campaña en Hispania y desde aquella inspirada operación para tomar Cartago Nova.

Hago aquí un inciso para comentar aparentemente lo obvio, que estamos ante una novela histórica, una ficción por lo tanto... de ahí que hay que coger siempre con cautela la información que un novelista, por muy bien documentado que esté, le proporciona a sus lectores. No obstante, he de alabar la labor de documentación del Sr. Posteguillo y su sentido común a la hora de tratar con el personaje principal y su historia. La lectura de esta obra me ha hecho recordar aquella ya comentada anteriormente en mi anterior post sobre esta trilogía de Escipión el Africano, "Anibal" de Gisbert Haefs era hasta ahora mi principal referencia. Tengo que decir que la obra de Posteguillo, a pesar de sus excesos y sus fantasías, que las tiene y bastante superlativas, es bastante superior. Por ejemplo el autor alemán menospreciaba la hazaña de la conquista de Cartago Nova achacándola a una ayuda recibida por los íberos sobre el terreno... evidentemente esa ayuda tuvo que existir ya que los romanos no conocían los alrededores de la ciudad ni dominaban las rutas de acceso a la misma, pero eso no resta un ápice a la hazaña que fue mover unas tropas en seis días desde la actual Tarragona hasta Cartagena, a pie, sin ser detectadas por el enemigo, en combinación con una flota que la seguía por mar y atacar por sorpresa y tomar una ciudad considerada inexpugnable en un tiempo record. En la obra de Haefs hay mucha admiración por Aníbal, totalmente merecida, y bastante de menosprecio por Escipión, cuando el segundo fue el vencedor final, nunca tuvo ventaja material clara en el campo de batalla y encima tuvo que lidiar con un Senado prácticamente hostil.

El libro se centra en la figura de Escipión, sus comandantes, la complicada relación con su mejor amigo, Cayo Lelio, las andanzas de Plauto y su obra, mucho menos presente en este tomo, algo lamentable que espero que en la próxima parte quede subsanado al estar centrada más en Roma y su política y menos en lejanos campos de batalla. Batallas y luchas, violencia a raudales, esfuerzo y sacrificio... en el regimiento donde hice mi servicio militar, en una época muy muy lejana ya ;-)  había un pequeño cuadro en un despacho con la siguiente frase: "Consigna para este batallón: lo difícil se hace, lo imposible también", un lema que hubiera venido al pelo al ejército que el tesón y la fe en si mismo de este magnífico general logró poner en pie, consiguiendo que unas tropas desmoralizadas y derrotadas le siguieran fanáticamente allí donde les condujera, infierno incluido.

Por si la conquista de Hispania no hubiera sido una azaña militar suficiente Escipión hizo el "más difícil todavía", luchar contra el Senado romano para que le permitiesen acometer una empresa suicida, un desembarco en África para forzar la retirada de las tropas de Aníbal de Italia. Roma en la Primera Guerra Púnica había tenido una experiencia desastrosa llevando la guerra al continente africano, la fuerza expedicionaria de Régulo fue derrotada y masacrada. Escipión triunfó allí donde había fracasado Régulo y además lo hizo con tropas de tercera categoría, con unas "legiones malditas" que habían sido desterradas a Sicilia como castigo por su derrota en la batalla de Cannae. Con un ejército formado por voluntarios reclutados en Italia y estas legiones malditas con las que nadie contaba consiguió lo imposible... poner un pie en un terreno completamente hostíl y vencer. Fue una lucha no solamente protagonizada por la fuerza bruta sino también por la astucia y la habilidad política de un líder militar en estado de gracia seguido por un ejército cuya lealtad incondicional había sabido ganarse a pulso. Hasta el momento final, la batalla de Zama, se encontró siempre con el mismo tipo de adversario, arrogante, vanidoso, y sin más táctica que la acumulación de una fuerza superior... Aníbal había demostrado años antes sobradamente cómo la adecuada planificación de una batalla, el efecto sorpresa, la elección del terreno y el momento preciso para combatir podían suplir en buena medida la desventaja de unas fuerzas inferiores. 

En comparación los romanos poseían un concepto de la guerra más primitivo, unas fuerzas disciplinadas, bien armadas, bien entrenadas y motivadas que luchaban hasta la muerte, pero que en general estaban mal dirigidas con unas tácticas muy básicas, choques frontales masivos con relevo de unidades en primera línea y poco más... no era poco y hasta la aparición de Aníbal les había bastado casi siempre. Escipión tomó buena nota de esta nueva forma de hacer la guerra, incorporando las tácticas guerrilleras a la estrategia de un ejército regular, y aprobó con sobresaliente... si hubo algún militar en aquella guerra que aprendió la lección y fue un fiel alumno del genial general cartaginés fue precisamente Publio Escipión.

Sin embargo pese a todas sus victorias quedaba lo más importante, en la última batalla, la recordada bajo el nombre de "Zama", los dos hombres se encontraron frente a frente, los dos mejores generales de la época. Era la reválida final, todos los sacrificios y la sangre derramada en seis años de campaña victoriosa pero todavía insuficiente pendían de un hilo. Ese "climax" final se presiente durante todo el relato, se hace de rogar y termina convirtiéndose en algo interminable... el lector no saldrá defraudado, será la batalla más minuciosamente descrita de todo el libro, un baño de sangre donde los cartagineses perderán finalmente aunque venderán cara su derrota... esta fue la batalla que acabó con la guerra, y con el pueblo cartaginés aunque en aquel momento no lo pareciera. Roma no volvió a enfrentarse ya nunca más a un enemigo de tan gran envergadura, salió reforzada y se convirtió en los siguientes años en una máquina imparable de ganar batallas y conquistar naciones, la terrible experiencia de la Segunda Guerra Púnica otorgó una escuela a sus legiones y un perfeccionamiento de sus artes de guerra, ya sobresalientes en aquel momento, que la pusieron por delante de cualquier otra potencia de la época. 

De nuevo la polémica sobre cual fue el error de Aníbal causante de su derrota cuando sobre el terreno ambos ejércitos estaban equilibrados está servida... me quedo con la explicación que se puede extraer de la novela de Posteguillo, simplemente Escipión fue mejor, si bien es cierto que el elemento decisivo que inclinó la balanza del lado de los romanos fue la superioridad de su caballería, por primera vez en la guerra, no es menos cierto que el ejército púnico estuvo bien provisto de elefantes y que ese elemento, hábilmente neutralizado por los romanos, podía perfectamente haber superado la desventaja de la caballería... un problema ya sin solución cuyo detalle y polémica puede ser examinado en la entrada sobre la batalla de este excelente blog dedicado a esta guerra.


Lo mejor:  Un relato intenso y ameno donde se nos hace partícipes de la vida, hazañas y tribulaciones de uno de los más grandes generales de la antiguedad. Los aficionados a las novelas históricas, especialmente las centradas en la época romana, no saldrán defraudados. A pesar de su dimensión se lee con relativa facilidad, si es cierta la máxima del cineasta Hitchcock "action is emotion" refiriéndose al cine, podría ser que también esta fuese aplicable a una novela... sin duda alguna que a esta le viene como anillo al dedo porque acción tenemos a raudales. Hablando de cine, una pena que no haya ninguna película o serie que le haga justicia a la figura de este general romano, vapuleado por un trato injusto en su vida, y también maltratado por la posteridad... demasiadas obras inspiradas en la vida de un desalmado como Julio Cesar, o déspotas como Nerón o Calígula, ¿para cuando una obra televisiva o cinematográfica digna sobre la historia de este personaje histórico y su increíble vida?.

Lo peor: Aunque el autor se esfuerza una y otra vez en mostrarnos a un Escipión "moderado", un hombre de paz, inteligente, culto y sensible pero que sabe ser implacable, justo y valiente si la situación lo requiere, un dechado de virtudes vamos, uno no termina de creérselo. Por contra el esfuerzo maniqueo de mostrar a sus enemigos en Roma como unos villanos, intrigantes y envidiosos, especialmente a Fabio Máximo, tampoco termina de "colar", en fin... trucos de novelista. Sobran definitivamente los enfrentamientos a espada protagonizados por el general... y esa intervención en la misma batalla de Zama para "dar emoción" habrá hecho chirriar los dientes de más de un lector.  Este tomo se centra mucho, quizás excesivamente, en los detalles de la campaña militar, esto será del gusto de muchos que han calificado esta segunda parte como la mejor de la trilogía, personalmente prefiero la anterior porque aunque aficionado a los temas militares siempre considero los orígenes, el marco conceptual y las consecuencias de los conflictos mucho más interesantes, cuestión de gustos supongo. Excesivamente cansino, repetitivo... ya sabemos que el lector conoce la historia y no va a ser sorprendido por el desarrollo de los acontecimientos, pero al menos se podría haber variado un poco más la trama introduciendo personajes secundarios, también creo que el relato peca de rectilíneo... faltan tramas secundarias, visiones retrospectivas, etc, variedad en suma que ayuden a mantener la atención del lector en la trama.

viernes, 4 de julio de 2014

Festín de cuervos

Ficha: "Festín de cuervos", George R. R. Martin, Ediciones Gigamesh, 787 páginas, ISBN: 978 84 96208 59 9

Quien me iba a decir, allá por el otoño de 2.002, que aquel voluminoso libro de género fantástico que adquirí en la librería de unos conocidos grandes almacenes, y los siguientes de la saga que este inauguraba, me iban a tener enredado en su lectura durante más de doce años... y quien le iba a decir a su creador, uno de los autores clásicos de la ciencia ficción y la fantasía norteamericana, que en 1.996 iba a comenzar a publicar la obra de su vida, una obra monumental, que iba a poner patas arriba el por aquel entonces bastante anquilosado género fantástico.

Estamos ante el ejemplo perfecto de obra que supera a su autor, una obra que le crece en las manos y que poco a poco se va convirtiendo en una inmensa bola de nieve que amenaza con engullirlo. Millones de lectores, cinco tomos publicados que contienen más de cuatro mil seiscientas cincuenta páginas, y eso sin contar apéndices y demás florituras... más una serie basada en la obra con un éxito similar al de los libros y que ya acumula numerosos premios. La serie de televisión, magnífica aunque como era de esperar no del todo fiel a la historia, es la culpable de que haya retomado la lectura de esta espectacular saga tras nueve años.

Este que comento aquí es el cuarto tomo de la saga, cuando lo adquirí al poco tiempo de su puesta en venta en diciembre de 2.007, me dije que no leería nada más hasta que esta estuviese completa... sin embargo el tiempo pasaba y el resto de la obra se hacía esperar... cuatro interminables años hasta que la quinta entrega, "Danza de dragones", estuvo a la venta. Para entonces mi interés por la misma había descendido al máximo, más que nada porque no era esa tampoco la última entrega y hacía tiempo que mis gustos como lector habían evolucionado a otros géneros y temáticas.
 


Pero con esta serie no se puede decir nunca "de esta agua no beberé"... llegó la serie televisiva, con ella refresqué mi memoria, los inolvidables personajes salidos de la magistral pluma del escritor norteamericano volvieron a cobrar vida, encarnados además en unos magníficos actores que les daban vida... de repente estaban ahí, el clan de los Lannister encabezado por el genial y complejo Tyrion junto con sus crueles hermanos, geniales tanto Jaime y Cersei, su despiadado padre, el desafortunado clan de los Stark, la mesiánica Daenerys Targaryen, la hermandad de los guardianes del muro, los cuervos mensajeros, la floreada casa Tyrell, la araña, "meñique" y otros numerosos  personajes secundarios que aportan riqueza y complejidad a la trama... el repaso que para los lectores veteranos de esta epopeya constituye el visionado de la serie nos fuerza, queramos o no, a terminar con las lecturas pendientes si las hay, so pena de que tarde o temprano se nos reviente el argumento de los libros... y uno no ha dedicado tantas horas y leído tantas páginas para que te lo terminen chafando :-)

Así que nada, aquí está el cuarto tomo de la saga, cuando George continuó la historia a partir del tercero de la serie "Tormenta de espadas", para mí sin duda el mejor, se dio cuenta que la historia se había diversificado en tantas tramas y el relato había alcanzado tal volumen que no parecía buena idea publicarlo todo en una mezcla por orden cronológico, es decir o bien se contaba medio argumento de la docena y pico de tramas argumentales, o bien, se separaban las mismas y se extendía el relato de cada una de ellas algo más en el tiempo. De ahí que este "Festín de cuervos" se haya centrado fundamentalmente en los acontecimientos acaecidos en "Desembarco del rey", la martirizada capital del reino de poniente, los acontecimientos en las Islas del Hierro y las peripecias de tres personajes más que van "por libre", Brienne y su misión caballeresca, el exilio de Arya Stark y el viaje de Samwell a la ciudad de Antigua. Nos quedamos pues sin saber nada de lo que ocurre en el muro tras la irrupción y victoria de Stannis Baratheon, nada se cuenta de Tyrion, ni de Varys "la araña", ni del otro pilar fundamental de la serie, la maravillosa Daenerys Targaryen y sus dragones... y es que este "Festín de Cuervos" de G.R.R. Martin es precisamente eso... un despojo, un paisaje tras la batalla, un medio tiempo en el que no sucede gran cosa en la mayor parte del relato y que lejos de desenredar algo la trama, aunque sea "cortando por lo sano" tal y como tiene por costumbre el escritor americano verdadero matarife de sus personajes incluidos algunos de los más relevantes, la historia se enreda aún más... 

Como punto fuerte y aspecto más destacado de la narración destacaría los capítulos dedicados a las Islas del Hierro... aunque no parece sensato dedicar tanta atención a esa cuadrilla de saqueadores parásitos "Nosotros no sembramos", verdaderos buitres carroñeros que se arrojan sobre un reino aún convaleciente y debilitado tras el conflicto que no parece querer terminar del todo. Algún plan para ellos tiene el amigo George, sobre todo tras la enigmática aparición del chisme reflejado en la portada (no doy más pistas por si me lee algún otro ex-renegado de la saga). Junto a la pandilla de piojosos de las Islas del Hierro, de verdad espero que las arrasen en lo que queda de la historia ;-), la trama cobra un punto interesante en el gobierno que una acorralada y paranoica Cersei Lannister lleva a cabo en Desembarco del Rey, ella y su hermano ofrecen un buen contrapunto, él cada vez más sensato y "humanizado" a raíz de su mutilación, viene a mi mente aquel dicho que reza "cuando el cuerpo pierde el espíritu sonríe" que le sienta como un guante... uno solo claro :-), y ella con la mente perturbada por sus temores y demonios personales, malos consejeros para gobernar. La psicología de los dos hermanos, al comienzo del relato tan semejantes y ahora tan diferentes, es de lo mejor de la historia.



La política en Dorne, el único de los siete reinos que no se ha visto involucrado directamente en la guerra, con el interesante personaje de Doran Martell, verdadero hombre de estado que poco tiene que envidiar al genial Varys, aunque en un entorno menos peligroso y más limitado, será sin duda otro punto interesante en la novela. No hay grandes acontecimientos en "Festín de cuervos", sin embargo si que se prepara el terreno para la acción y algún giro inesperado, como no podría ser de otra forma, si que hay... en fin, la habitual "putada" que George suele gastar a sus lectores, interrumpir la historia en el punto más interesante. 


Que le vamos a hacer, Martin conoce de sobra los resortes que tiene que pulsar para mantener el interés de los lectores, dedicó una década de su vida a la elaboración de guiones para el cine y la televisión, tras su carrera como escritor consagrado, y se nota... multitud de personajes, desenlaces inesperados, eliminación de personajes centrales para a continuación incluir otros, todos los trucos simples, baratos pero tremendamente efectivos para mantener al lector pegado al relato. Y esta cuarta parte, sin duda la más insípida y floja de la saga con diferencia, se beneficia de los mismos. Densidad y detalle en las descripciones, acción a diferentes ritmos, a veces pausada, en ocasiones frenética... nunca se sabe a donde nos va a llevar. Crudeza y violencia en acciones y lenguaje, ironía y sentido del humor, erotismo y sensualidad, intrigas palaciegas, estrategias de batalla... George en ese aspecto no defrauda, en la calidad de una obra que no parece tener fin y que amenaza con presenciar el fallecimiento o al menos el deterioro físico irreversible de su autor, tiene ya 66 años, sin quedar terminada. Al final de la novela la misma sensación que en las tres anteriores, ganas de más, ganas de ver como se remata la cada vez más compleja historia, ganas de ver como se entrelazan los hilos narrativos y como se da cumplimiento a las promesas de acción que poco a poco se van insinuando.

Lo mejor: Más de lo mismo, leerse los tres primeros tomos de la serie y no continuar con este es simplemente inconcebible, a esas alturas no quedan ya lectores indecisos o indiferentes, solo seguidores incondicionales, lo se por experiencia. Emoción, intriga, curiosidad morbosa... y sobre todo diversión y entretenimiento puro y duro aunque no exento de segundas lecturas y temas interesantes. Sin duda alguna un punto y aparte en el género que considero más que recomendable para todo tipo de lectores adictos a la literatura de evasión. Aviso, es una serie que causa adicción, al igual que los seriales de televisión, mejor no empezar porque si no... diversión y sufrimiento garantizado, el que avisa no es traidor.

Lo peor: No todo va a ser bueno... escasez de acción en comparación con los tomos anteriores, unos elementos propios de la literatura de terror que no se sabe muy bien que pintan aquí, hubiera preferido que quedasen reducidos a lo que ocurre al norte del muro... pero bueno, alguna nota disonante tendría que haber. Los hilos narrativos protagonizados por Brienne, Arya y Samwell están simplemente de más, el libro podría prescindir perfectamente de los mismos, aunque alguna misión tendrán más adelante claro. No se lo que me encontraré en "Danza de dragones" pero si este posee el mismo espíritu que impregna "Festín de cuervos", el de un desarrollo lento y dejar todas las tramas inconclusas y sin mezclar... entonces no quiero ni imaginarme la dimensión que tendrá que adquirir la sexta parte, "Vientos de invierno"... no me extraña que se haya filtrado en Internet la ampliación de la saga a una séptima parte. Eran cuatro las inicialmente previstas, lo que da una idea de la dimensión colosal que está tomando este proyecto literario... ¿conseguirá George concluirlo en vida?, debe tener sus dudas y seguramente ha dejado ya las líneas maestras a su equipo de "negros" para que concluyan la historia en caso de la parca le sorprenda trabajando. A estas alturas debe odiar la presión a la que está sometido, tanto por los lectores como por los guionistas de la serie, no me extraña que en una entrevista declarara estar pensando en hacer caer un meteorito sobre poniente y cargárselos a todos... no sería tan mala idea después de todo ;-). En fin, que el amigo George viva muchos años y que lleve a feliz término su obra con la calidad a la que nos tiene ya tan mal acostumbrados.

miércoles, 25 de junio de 2014

Hacia la sobriedad feliz

 "Se pone en marcha una apasionante construcción que invita a todo el mundo a lograr la mayor hazaña creadora: satisfacer nuestras necesidades vitales con los medios más simples y sanos. Esta opción liberadora constituye un acto político, un acto de resistencia a lo que, bajo el pretexto de progreso, arruina el planeta y aliena al ser humano. Y es la belleza de la naturaleza, de la vida y de la obra del hombre en su dimensión creadora lo que deberá inspirarnos a lo largo del nuevo camino que vamos a emprender".



Ficha: "Hacia la sobriedad feliz", Pierre Rabhi, Errata Naturae Editores, 150 páginas, ISBN: 978 841 5 217435

Sobrio: 1º "Templado, moderado", 2º "Que carece de adornos superfluos", 3º "Dicho de una persona: que no está borracha"

No habla Pierre Rabhi en este libro de una sobriedad relacionada con la bebida, tampoco de una moderación no deseada e impuesta por las circunstancias, ni tampoco de una sobriedad relacionada con la decoración... aunque algo hay de ello. Se trata de una sobriedad voluntaria, una renúncia a aquello que no se necesita causada ante todo por una toma de conciencia del individuo, toma de conciencia en relación a su responsabilidad como consumidor, en relación a su pseudo dependencia creada por la sociedad consumista y el mundo de la publicidad, toma de conciencia en definitiva de los lazos que le unen al resto de la comunidad humana y el planeta. Un mundo de recursos finitos y que parece abocado a una carrera suicida.

A diferencia de otros filósofos que crean teorías y sistemas de pensamiento a partir de una actividad puramente intelectual, Rabhi es un hombre de acción, alguien que puede mostrar constantemente el ejemplo y la concordancia de su vida en relación con aquello que defiende, que no es otra cosa que la posibilidad de llevar una vida más sobria, austera incluso, pero en perfecta armonía con el mundo que nos rodea, sin contaminar, sin destruir, sin dejar en definitiva un mundo peor que el que se recibió en herencia.

Agricultor, ecologista convencido, filósofo autodidacta, escritor, conferenciante, activista en pro del medio ambiente... Pierre Rabhi ha realizado una intensa labor desde su juventud en defensa siempre de los mismos ideales, desde que a comienzos de los años sesenta se instaló en una región francesa como agricultor, en unas tierras yermas y de las que parecía imposible llegar a vivir algún día. Lo consiguió pero a costa de un esfuerzo de años y a costa de pasar múltiples penurias junto con su familia.


Si algo me atrevo a destacar en este libro es en primer lugar su belleza y el estilo poético, casi místico, en el que está redactado, en segundo lugar su optimismo, Rabhí cree en el ser humano, es un visionario convencido de que hay solución a los problemas del mundo, si bien esta pasa forzosamente por un retorno a nuestro origen, por un retorno a la tierra, a la actividad de la agricultura... y en su versión ecológica y diversificada, nada de agricultura industrial y monocultivos que para él no son más que la invasión del campo de los sistemas productivos propios del capitalismo... defiende una agricultura cuyo objetivo sea la producción de alimentos, no la producción de dinero.

La moderación es su bandera, su insignia más importante, pues solamente a través de esa sobriedad en la que se renuncia expresamente a muchas comodidades, a todo lo accesorio e inútil, a todo aquello que nos esclaviza y complica la vida, puede llegarse a la liberación... no es posible por otra parte una liberación sin la concienciación individual, la liberación no llegará a través de un determinado ideario impuesto en la práctica por una clase política de uno u otro signo, será siempre el fruto de un movimiento de abajo a arriba, resultado de una toma de conciencia a nivel individual... o no será.

Ataques a los falsos valores de la modernidad, al mito del progreso, defensa del saber tradicional y el carácter sagrado de la vida, defensa de una educación que forme hombres y mujeres libres, y no esclavos de un sistema que nos lleva al desastre a pasos agigantados en medio de un marasmo de mentiras y manipulaciones... Rabhi no se tiene por perfecto, él mismo en una parte del libro reconoce sus contradicciones. Por ejemplo tener que viajar en avión o recorrer muchos kilómetros en coche, con la consiguiente cuota de contaminación ambiental, para defender la ecología y prácticas agrícolas más respetuosas con el medio ambiente; y es que en el mundo en que vivimos al menos de momento una cierta cantidad de inconsistencia entre lo que se predica y lo que se hace es poco menos que imposible de evitar.

"Un día, dice la leyenda, hubo un inmenso incendio en el bosque. Todos los animales asustados, aterrados, observaban impotentes el desastre. Sólo el pequeño colibrí se movió y fue a buscar algunas gotas de agua con el pico para lanzarlas sobre el fuego.
Un momento después, el tatú, irritado por esta agitación ridícula, le dijo: -Colibrí, ¿estás loco? ¡con esas gotas de agua no vas a apagar el fuego!-  Y el colibrí respondió: -Ya lo sé, pero yo estoy haciendo mi parte"

Y en esto se basa lo que Rabhi denomina "indignación constructiva", él desde luego es de nuevo ejemplo de ello, aquí tenéis el enlace a la plataforma www.colibris-lemouvement.org (en francés) donde el autor y otras personas afines a sus ideas formaron un espacio para promocionar las nuevas ideas de sociedad basadas en la autonomía, ecología y humanismo.

Otro proyecto del autor es la "Ferme des enfants" (granja de niños) donde se llevan a cabo experiencias educativas, similares a nuestras granjas-escuela aunque mucho más ambiciosas, para la educación de los niños y la adquisición de los mismos de técnicas y conocimientos relacionados con la agricultura tradicional, la educación para la paz, la experiencia de un sistema democrático, gestión de emociones, ecología, reciclaje, experiencias sociales diversas como convivencia con profesionales, artistas, científicos, jubilados etc http://www.la-ferme-des-enfants.com/ por desgracia también exclusivamente en francés.

Rabhí participa en más proyectos similares, pero los arriba señalados son los más significativos... también para los curiosos, y esto si que no deben perderselo, puedo señalar esta charla promocional del libro comentado aquí:  ¿Hay una vida antes de la muerte?




Lo mejor: Un libro que merece la pena leer y más de una vez, escrito a la vez con sencillez y con la autoridad de aquel que sabe muy bien de que está hablando porque lo ha vivido en primera persona y lo ha experimentado en cada fibra de su ser. Lleno de significado, hermoso y profundo. Toda una invitación a experimentar la vida en su verdadera dimensión. Muy recomendable, no todos los días uno puede acercarse al pensamiento de un ser humano tan excepcional ¡chapeau monsieur Rabhi! :-).

Lo peor: Lo de siempre, la puesta en práctica de las ideas de Rabhí supone la ruptura traumática de demasiadas cadenas que nos sujetan, ¿sería posible una aceptación masiva de los postulados del filósofo francés sin provocar una hecatombe?... lo veo dificil por no decir imposible, aunque desde luego mucho peor es la opción de continuar como hasta ahora. Se muestra una salida, es verdad, pero el camino para llegar hasta la misma no es nada fácil ni sale gratis. No puedo evitar una sensación de pesimismo cuando pienso en cuan alejados están los ideales propuestos por Rabhí de la realidad de la calle, de esa  mentalidad acomodada y cobarde en la que estamos casi todos inmersos.


domingo, 15 de junio de 2014

De banquetes y batallas

"Para todos los hombres el término de la vida es la muerte, aunque uno se proteja encerrándose en un cuartucho. Pero es preciso que los hombres nobles afronten todas las empresas elevadas, anteponiendo una hermosa esperanza, y soporten dignamente lo que la divinidad les depare."

Demóstenes. De corona.

Ficha: "De banquetes y batallas. La antigua Grecia a través de sus anécdotas", Javier Murcia Ortuño, Alianza Editorial, 597 páginas, ISBN: 978-84-206-8435-2

Haber recibido, o al menos pretender alcanzar, un mínimo nivel cultural y educativo sin haberse topado nunca con la antigua Grecia es una tarea que se torna poco menos que imposible. Tanto en la historia general de occidente como en relación a la historia del arte, la filosofía y la ciencia, la Grecia del siglo V antes de nuestra era y siglos posteriores, es una parada de obligada visita. Es dificil por lo tanto exagerar el papel que tuvieron los habitantes de esa pequeña península y tierras aledañas en el inicio y desarrollo que más tarde se conoció como civilización occidental. Todavía hoy impresiona el legado que ese pueblo tan diverso, habitante de una tierra pobre en recursos y orografía complicada, políticamente más que dividido diríase "atomizado" y con una interminable sucesión de hombres extraordinarios en las artes, el pensamiento, el genio militar y el mundo de la política entre otros.

Nunca había leído un libro tan completo sobre este tema, y no porque no falten precisamente. Una búsqueda rápida en una conocida editorial on-line arroja más de setecientos resultados con los términos "antigua Grecia"... seguro que hay absolutamente de todo, sin embargo si uno tiene interés en el tema surge inmediatamente la duda ¿por donde empezar?, tras haber leído el libro del profesor de Griego y doctor en Filología Clásica Javier Murcia Ortuño no puedo más que recomendar al lector curioso interesado en este apasionante periodo histórico, que convierta a esta obra en su punto de entrada en el apasionante mundo de la Grecia Clásica. En mi caso como un incentivo a título exclusivamente personal puedo señalar la proximidad del autor a mi tierra y el contacto con el mismo, aunque no nos conocemos personalmente, a través de unas personas muy queridas y conocidas de ambos.

Este no es un libro de historia al uso, un libro que nos lleve en progresión cronológica desde los albores de la civilización griega a su decadencia y contacto con la Roma conquistadora, hay bastante de eso en el mismo naturalmente, en cada capítulo hay una cierta estructura y orden cronológico, pero ello no se hace tocando simultáneamente varios temas que se ponen en relación entre sí, sino que el libro se estructura en base a grandes temas, siguiendo dentro de los mismo un orden "histórico" cuando es posible o conveniente, dejando mucho espacio para la anécdota y los datos curiosos o insólitos, con el objeto de aligerar todo lo posible la narración y hacer que el interés no decaiga, incluso entre lectores no habituales de ensayos históricos. No es un libro por lo tanto dirigido al lector especializado sino que posee la ambición de gustar a un rango mucho más amplio de público. 

El ejemplar que comento aquí pertenece a la segunda edición, de este mismo año 2.014, convenientemente revisada y ampliada en relación con la primera edición que data de 2.007, no es muy habitual que un autor se moleste en seguir trabajando en una obra tras tanto tiempo y es de agradecer... quien sabe si en una futura edición no habrá un posterior trabajo de revisión. El texto no solamente nos va exponiendo capítulo a capítulo por boca del escritor la historia, sucesos, anécdotas y demás explicaciones de la vida pública griega de aquel periodo histórico, sino que está también salpicado profusamente de textos clásicos que ilustran la cuestión que en ese momento se trata. Esas referencias externas junto con una copiosa y detallada bibliografía dotan a la obra de un carácter de verdadera guía de la historia de la Grecia Clásica. 

Literatura, cine, historia del arte, asignatura de historia en el colegio e instituto, historia en clases de griego, lecturas como aficionado a la filosofía, de todas esas diferentes fuentes me llegó información sobre la antigua Grecia y poca, muy poca de esa información que todavía recuerdo no aparece reflejada en este libro, y por el contrario gracias al mismo he podido "juntar los pedazos", llenar muchísimas lagunas y disfrutar de nuevo con el relato ya conocido de los grandes acontecimientos de la historia griega, las Guerras Médicas, la Guerra del Pelopoleso, la campaña de Alejandro Magno... pero también he podido añadir la historia sobre muchísimos personajes apenas conocidos y sobre los que casi nada sabía, los tiranos, el legislador Solón, varios filósofos presocráticos y los sofistas... anécdotas sobre la vida cotidiana en Atenas, un detallado relato sobre el sistema democrático griego, sobre la filosofía de la vida de atenienses y sus enemigos espartanos... Evidentemente una obra como esta, a pesar de sus más de 500 páginas, dificilmente puede tocar ámpliamente todos los aspectos conocidos de la Grecia de aquellos tiempos... de hecho hay muchos acontecimientos que forzosamente tienen que ser tratados de forma muy superficial, sin embargo me ha gustado mucho el enfoque humano y me ha descubierto a algunos personajes muy curiosos e interesantes... que no todo va a ser Sócrates, Platón y Aristóteles... con algún Diógenes y Epicuro de propina. 

La sociedad aristocrática y su mentalidad, Esparta y su peculiar sociedad e historia, Atenas y su comienzo como monarquía, la figura de Solón, las tiranías en diferentes ciudades estado, Sicilia y la Magna Grecia, las sublevaciones contra los tiranos, la figura de Temístocles, las guerras contra los persas, la democracia ateniense y sus peculiaridades, el arte y los grandes artistas atenienses, el teatro, la educación en Atenas, los sofistas, las intrigas políticas, la guerra del Peloponeso, la comedia y Aristófanes, la tiranía de los treinta... apuntes sobre la sociedad ateniense, metecos, esclavos, mujeres, los niños y las heteras. El Juicio contra Sócrates, Platón, los tiranos de Siracusa, la escuela de Platón, la figura del historiador Jenofonte, el ascenso de Tebas, la figura de Filipo de Macedonia y el final de las ciudades-estado, Alejandro Magno y su campaña en Asia, Aristóteles y el imperio de los sucesores de Alejandro... y finalmente la decadencia del mundo griego. 

El libro no deja tema vital sin tocar, y lo que es más importante, no escatima en explicaciones e interpretaciones que ayudan al lector a ver más allá de los meros acontecimientos, y como valor añadido y antes citado en este comentario, una buena abundancia de textos originales de sus protagonistas que ilustran cada episodio al servicio de la narración.


Lo mejor: Una excelente y muy completa introducción al mundo de la Grecia Clásica que seguro que no defraudará a nadie, una redacción amena y sencilla plagada de explicaciones que ayudan a entender la historia brindando en algunas ocasiones distintos puntos de vista, algo que no es habitual en este tipo de obras. Muy acertada la nutrida lista de personajes del libro, hay historias de sobra conocidas... otras no tanto, seguro que hasta lectores habituales de novelas históricas centradas en ese período y ensayos referidos a la época encuentran datos que no conocían. Excelente la bibliografía que se incluye al final. Un trabajo en definitiva bastante ameno y muy bien documentado que no puedo más que recomendar, además se lee con gran facilidad.

Lo peor: Evidentemente hay episodios que seguramente hubiesen merecido más extensión y atención por parte del autor, de otros en cambio se podrá aducir lo contrario. Aunque salpicado con anécdotas el texto termina siendo mucho más serio y académico de lo que se sugiere en el prólogo, que nadie espere una colección de chascarrillos y curiosidades con fragmentos históricos insertos... más bien sucede lo contrario.


miércoles, 11 de junio de 2014

Filosofía como forma de vida


Ficha: "Filosofía como forma de vida", Pierre Hadot, Editorial Alpha Decay, 266 páginas, ISBN: 9788493654016



El año pasado tuve la oportunidad de comentar aquí un ensayo de un filósofo francés, Pierre Hadot, uno de los mejores libros en su género, el ensayo filosófico, que he leído nunca, "La ciudadela interior" es un libro que trasciende, y con mucho, el papel que en principio tenía asignado, el de proporcionar una guía al lector de las "Meditaciones" de Marco Aurelio. Estaba claro que antes o después continuaría repasando la obra de este excelente filósofo tan poco conocido por el gran público.

Hadot no fue un autor demasiado prolífico, a su muerte, acaecida hace ya cuatro años, nos dejó unas pocas obras de envergadura menor en el sentido de que no fueron obras especialmente originales donde el autor expusiera un sistema filosófico propio, nada de impulsar nuevos caminos en la filosofía del lenguaje, la metafísica o siquiera la ética... su obra mira constantemente al pasado, a la interpretación de los clásicos de la antigua Grecia y Roma, o al menos a algunos de ellos; y precisamente ahí está su valor, invita a una nueva relectura de los mismos para sacar de estos todo aquello que tienen de valioso para el hombre de hoy, invitan a mirar con nuevos ojos la filosofía antigua, no como una mera construcción de sistemas filosóficos o elaborados sistemas lógicos, sino como una guía sobre como vivir, nada más y nada menos.

Ese aspecto tan cercano a los orígenes de la filosofía y a menudo tan olvidado y tan menospreciado, hasta el punto de que actualmente son la psicología y la religión, especialmente en el caso de aquellas fuentes espirituales que nos llegan de oriente, las encargadas de cubrir ese vacío que hace muchos siglos ocupaba, al menos en occidente, la filosofía.

Filosofía pues como forma de vida, filosofía como guía que ilumina al ser humano en su andadura por el mundo, enseñándole a valorar aquellas cosas que poseen valor verdadero, a apreciar las virtudes, a seguir un recto modo de vida comprometido con la comunidad donde se vive, y sobre todo guiándole lo mejor posible en la consecución de una existencia lo más feliz posible o al menos llena de paz interior. Ese fue el campo de batalla del erudito francés, la relectura y la reinterpretación de los clásicos como obras destinadas a cambiar la conciencia del lector, de ahí su sinuoso estilo, de ahí las repeticiones y la aparentemente mala construcción de los textos, las aparentes contradicciones... daba la sensación de que algunos de los más grandes filósofos de la antiguedad no sabían escribir...

Desde luego que Hadot no ha sido el único erudito que en la historia ha demostrado y puesto énfasis en la comprensión del contexto histórico para interpretar los textos, sin embargo posiblemente en el terreno de la filosofía antigua ha sido uno de los mejores. Lógica, claridad expositiva, un uso continuo de un lenguaje común y para nada especializado, salvo donde es imprescindible, convierten la lectura de P. Hadot en un verdadero placer para cualquier aficionado a la filosofía. En este libro, más incluso que en el anteriormente mencionado, me he vuelto a encontrar con el filósofo más entrañable y comunicativo con el lector que he visto nunca. Eso sí, con una obra considerablemente difícil de comentar dada su complejidad y riqueza ya que en esta ocasión no tenemos un discurso ordenado en torno a una obra o una filosofía sino un mosaico del rico pensamiento del autor acompañado de numerosas notas biográficas.


Estoicismo, epicureísmo, Platón, Aristóteles y la escuela de los neoplatónicos con Plotino a la cabeza serán de nuevo compañeros de viaje, no faltarán referencias a Goethe y a Montaigne, otras dos figuras capitales para entender la particular obsesión de Hadot resumida perfectamente en el título de este libro, el mismo está construido en torno a diez conversaciones con Jeannie Carlier, una escritora amiga de Pierre, y Arnold I. Davidson profesor de filosofía en la universidad de Chicago, principal impulsor de la difusión de la obra de Hadot en los Estados Unidos. El formato irá más allá de la típica sucesión de preguntas y respuestas, a tres bandas en este caso, sino que los interlocutores de Pierre participarán de modo muy activo en la elaboración de la obra, sobre todo en el caso de Arnold, con elaboradas e incisivas preguntas que tratarán de dejar al descubierto todos los aspectos de la visión filosófica del autor francés. 

El libro consta de diez capítulos, estando los dos primeros y con Jeannie Carlier como interlocutora, centrados en su la vida de Pierre, tanto en sus aspectos más personales como en su formación intelectual. Se nos relatará en primera persona la infancia y juventud del filósofo, su educación en el seno de la iglesia con una vocación sacerdotal más o menos forzada, su primera intuición del rumbo que debería llevar su vida, esa primera "visión oceánica" de tipo místico y para nada relacionado con la religiosidad en la que estaba siendo adoctrinado. Hadot aunque abandonará la iglesia posteriormente llegará a ser ordenado sacerdote y guardará toda su vida un considerable agradecimiento por la excelente formación recibida, sobre todo en lo que se refiere a autores clásicos, de manos de la iglesia.

"El sentimiento de la naturaleza existe en el Evangelio. Jesús habla del esplendor del lis de los campos. Pero ya he dicho que el sentimiento oceánico, tal y como lo experimenté, que es diferente del sentimiento de la naturaleza, es extraño al cristianismo porque no hace intervenir ni a Dios ni a Cristo. Es algo que se sitúa en el nivel del puro sentimiento de Existir"

Su ordenación y la salida del seminario, su experiencia como trabajador manual durante la guerra,  su vida llena de dificultades económicas en la Francia de la posguerra, su actividad docente y sus relaciones con sus colegas filósofos... las relaciones cada vez más difíciles con la iglesia, a la que no dejará de reprocharle su actitud reaccionaria y retrógrada, su contacto con los filósofos existencialistas, hasta finalmente su ruptura definitiva merced a su enamoramiento de la que más adelante sería su primera esposa, una ruptura que jamás pesó en su ánimo por lo que comenta en el libro y que era una consecuencia inevitable. Reconoce en el libro que posteriormente incluso terminaría abandonando la fe que sin duda en aquel momento profesaba.


Tras esta entretenida historieta del capítulo primero, relato filosófico y cotilleo a partes iguales, el libro entra en "materia" en el capítulo segundo, donde describe sus principales investigaciones filosóficas y filológicas, su actitud crítica con el modo en que se interpretaban en aquel entonces, años 50, los textos de los clásicos y su interés creciente por la historia de la filosofía, Hadot comenzó como filósofo pero de ahí saltó a la filología y más adelante a la historia como herramientas de la interpretación filosófica... esta vertiente suya, magistralmente expuesta en su obra dedicada a Marco Aurelio, quedará perfectamente diseccionada en este segundo capítulo, mucho más interesante. 

Una de las aportaciones al mundo de la filosofía francés fue su promoción de Wittgenstein en un momento en que era poco conocido en Francia, posteriormente sus intereses le llevaron a difundir la figura de Plotino con una obra prácticamente descatalogada en castellano titulada "Plotino o la simplicidad de la mirada", que un servidor tendría ya en su poder de no ser difícil de conseguir... Será a finales de los años sesenta cuando comience a dar forma a la idea de una nueva interpretación de los clásicos motivado por una serie de investigaciones filolóficas que le hacen tomar conciencia de la importancia del estudio del contexto del filósofo, del sentido de los términos que usa en relación con el significado de su época... etc. Este capítulo nos muestra la génesis de su interés por la reinterpretación de los clásicos, la existencia ya en la antiguedad de lo que los cristianos llamaron posteriormente "ejercicios espirituales" con San Ignacio de Loyola al frente, y que según demostrará Hadot no fué una invención del santo español, sino más bien una "re-invención", porque ya existían en la antiguedad clásica en occidente, por no hablar de la experiencia del hinduísmo y el budismo, lamentablemente comentada de forma escasa por Hadot, aunque se trata de utilizar el término "espiritual" en un sentido mucho más ámplio y no-religioso. El capítulo es una sucesión ininterrumpida de datos, comentarios de otros autores, y un detalle pormenorizado del trabajo de Hadot en su campo... los lectores no particularmente interesados en la figura del filósofo francés harán bien en saltárselo, aunque reconozco que en mi caso ha distado de parecerme aburrido.

En el tercer capítulo y siguientes se abandonan ya las referencias autobiográficas y entramos en materia, el papel del entrevistador pasa a Arnold I.Davidson y este se centra en las ideas del filósofo francés acerca de la filosofía antigua, comienzan las discusiones sobre diferencias entre filosofía moderna y antigua, el caracter de "oralidad" de la filosofía antigua con el uso intensivo de los diálogos, el uso de formas estilísticas ya casi abandonadas como el género epistolar, el uso del término "ejercicios espirituales" en referencia a la filosofía y las prácticas que incluyen, la importancia y la dificultad de comprender la intención del autor a la hora de interpretar sus texos, la importancia del contexto histórico y de la búsqueda de la objetividad... todo un festín para los aficionados a la filosofía donde el autor se explaya a gusto, siempre de la mano y guía de Davidson que cumple con su papel a la perfección.

La concordancia entre la vida y las ideas filosóficas esgrimidas, los problemas con la interpretación de los textos, el tema del misticismo y su relación con las prácticas espirituales, la relación entre las drogas y la experiencia mística, entre esta última y el amor... el misticismo en sus diversas formas. De nuevo hay que resaltar la riqueza de ideas, la abundancia de datos y lo interesante de las preguntas de Davidson y por supuesto las respuestas de Hadot basadas siempre en su experiencia personal, en sus investigaciones y en sus lecturas e interpretaciones de los clásicos.

En el sexto capítulo el libro entra de lleno en el tema de los "ejercicios espirituales", nombre usado por Hadot y no exento de polémica y malinterpretaciones, la relación entre estas prácticas denominadas espirituales por Pierre debido a su desconexión con el dogma religioso y su intención de abarcar mucho más e ir directamente a la cuestión y el reto del ser humano ante la vida. La relación entre teoría y práctica en cada ámbito de la filosofía, la observación de la naturaleza, la atención al momento presente... la utilización de la filosofía como búsqueda de una sabiduría de la vida, su esencia misma vamos, la filosofía como preparación de la muerte... pero también como exaltación de la vida, las connotaciones morales de la búsqueda de la sabiduría, la figura del sabio como ideal etc etc

En el capítulo octavo se hace un repaso por la historia de la filosofía buscando en la misma ejemplos de pensadores que ligaran de alguna forma en su obra, o no, los temas de la teoría y la práctica, comenzando por el perfecto ejemplo de Sócrates donde no existía diferenciación alguna entre su vida y su pensamiento filosófico, Montaigne también es citado por el autor y algún que otro filósofo más moderno como Bergson o Jankélevitch, pasando finalmente por Heidegger, Wittgenstein, los existencialistas y finalmente Foucault... se termina finalmente con una larga conversación sobre el arte y su relación con el mundo del pensamiento en su vertiente práctica.

La dificultad de la práctica espiritual y su imposibilidad será tratado en el capítulo noveno, en él veremos por ejemplo que las gentes de la antiguedad no eran más propensas que las actuales a las mismas, que las enseñanzas para la vida de los filósofos se han encontrado siempre con la misma incomprensión y las mismas dificultades por parte de sus contemporáneos. La relación entre el materialismo y el mundo de las ideas, el aparente desprecio de lo material por los platónicos, recogido por la iglesia, y una nueva interpretación que le despoja de ese aparente desprecio por el cuerpo. La relación entre la serenidad ante la adversidad y su confusión con la simple indiferencia, la actitud de los estóicos es analizada y comentada. Se examina también el papel de la providencia en la relación del hombre con el mundo a través de las distintas escuelas de pensamiento...

Finalmente el libro aborda en su capítulo final el tema de la felicidad y como las ideas defendidas por Hadot en relación con su visión de la filosofía de los antiguos han influido, o influyeron, en su vida personal, la actitud ante la vida con el pensamiento continuo de la muerte y la atención, y apreciación, del momento presente y como esta influye positivamente en la forma de vivir. Ese presente será analizado desde diversas perspectivas y diferentes lecturas, junto con esa otra práctica espiritual de "mirar desde lo alto", la búsqueda de objetividad, el quitarle importancia a las cosas, la visión desapasionada de la realidad cuando se ve en su conjunto... serán finalmente la mezcla de ambas actitudes, el centramiento en el presente y la visión global las que fundamentan estos ejercicios espirituales de los que se habla en todo el libro. Ambos serán analizados desde varios puntos de vista buscando siempre las posibles dificultades y contradicciones entre dichas prácticas y el discurrir habitual de la vida.


Conclusión: Pierre Hadot consagró la mayor parte de su vida como investigador en los campos de la filología, filosofía e historia a la misma idea, la reinterpretación de las obras filosóficas de la antiguedad como manuales de vida destinados a no solo instruir sino a influir en la vida del lector-oyente para conducirle a una existencia más plena de sentido. Nunca quiso extraer esas ideas para elaborar un manual de su puño y letra sino más bien señalar siempre a los clásicos y la forma de interpretarlos correctamente, dejando pues el trabajo para el lector de los mismos. El camino quedó abierto pero nunca ofició de "gurú" filosófico salvo de forma indirecta. Para los interesados en el tema de la conexión entre la filosofía y el arte de vivir puedo recomendar "Filosofía para la vida" de Jules Evans, "Todo tiene dos asas" de Ronald Pies, y "La sabiduría recobrada" de Mónica Caballé entre otros.


Lo mejor: Una lectura compleja y densa, con multitud de nombres y datos, pensamiento en estado puro... por un lado nada recomendable para lectores principiantes y por otra parte hay una renuncia a términos técnicos y argumentaciones enrevesadas pudiendo ser leído por todo tipo de lectores. Un gran banquete para el lector aficionado a estos temas que no saldrá defraudado. No todos los libros ofrecen una completa radiografía de un filósofo tan interesante como este, de su vida y sobre todo de su pensamiento narrados por él mismo. Todo un recorrido fascinante, sin duda, aunque no exento de dificultades.


Lo peor: Solo para fans de Pierre Hadot, mucho mejor iniciarse en su pensamiento con otras obras, si alguien leyó "La ciudadela interior" y se quedó con ganas de más este es el libro perfecto para él. Los aficionados serios a la filosofía antigua disfrutarán también enormemente con este libro... el resto de lectores, ni acercarse vamos, no pasarán más allá de una docena de páginas, puedo asegurarlo ;-). Aunque los capítulos poseen una cierta unidad temática el salto de un tema a otro y las múltiples referencias a diferentes autores puede desanimar a más de uno.

Por otra parte resulta notoria la ausencia de referencias al budismo e hinduísmo, da la impresión de que o bien Pierre no conocía gran cosa de esas religiones-filosofías orientales, algo que dudo seriamente en alguien de su enorme cultura, o que simplemente veía en las mismas ante todo el aspecto dogmático y religioso, pasando por alto el potente contenido filosófico muy similar a bastantes elementos presentes también en la filosofía de los clásicos, hubiera sido interesante leer más sobre la opinión del filósofo francés sobre el tema... una pena.

miércoles, 4 de junio de 2014

Contra aquellos que nos gobiernan

 Ficha: "Contra aquellos que nos gobiernan", Lev Tolstói, Errata naturae editores,125 páginas, ISBN: 978 84 15217 63 3

Supe de la preocupaciones sociales y las ideas políticas del legendario escritor ruso (Guerra y Paz, Anna Karénina) a través de la obrita de teatro inserta en la excelente recopilación de Stefan Zweig "Momentos estelares de la humanidad", donde relataba los sucesos del final de la vida del gran escritor, concretamente su huída del hogar ante la incomprensión de su familia, especialmente la de su esposa, su intento de legar todos sus bienes a los pobres y su muerte solitaria en una estación de tren.

De noble ascendencia, hijo de condes, durante buena parte de su vida vivió una existencia indolente y disipada hasta que ya casi en la madurez una serie de crisis personales, espoleadas por su experiencia en la guerra de Crimea, le transformaron profundamente en alguien de hondas convicciones religiosas, humanísticas y pacifistas. Defensor a ultranza de la no-violencia, del vegetarianismo y pacifista convencido... cuando tal actitud contraria a la guerra era algo verdaderamente inusual, sus escritos de corte social y político inspiraron a personajes de la talla de Gandhi, con el que llegó a mantener correspondencia, y Martin Luther King.  Sus convicciones no solamente le empujaron a defender la no violencia y la hermandad entre los seres humanos en sus escritos sino que hizo cuanto pudo para predicar con el ejemplo, llegando a vivir apartado de su familia entregado a un oficio artesano y pagando de su bolsillo la fundación de una escuela para los hijos de los campesinos en la que hacía también de profesor. A su muerte, en 1.910, era una de las personas más respetadas y queridas de Rusia.

Este libro que comento aquí, de muy reciente publicación, enero de este mismo año, se compone de una serie de pequeños capítulos, quince en total, y una breve conclusión. Comienza con una especie de ensayo novelado donde se relatan las terribles condiciones de vida de los trabajadores del ferrocarril en Rusia, estamos en el año 1.900 y hace ya bastante tiempo que se está gestando lo que será la futura revolución rusa, un capitalismo salvaje y opresor que se nutre de mano de obra esclava junto con una sociedad todavía anclada en parte en el feudalismo. Un país subdesarrollado que trataba de subirse a toda prisa al tren de la modernidad a un precio terrible. 

Tolstói nos resumirá todo su ideario político en esta breve obra que puede ser leída perfectamente de una sentada ya que el estilo de su escritura es ágil, ameno y además tampoco es un libro excesivamente denso, más bien se trata de una recopilación de artículos periodísticos con aires de panfleto donde el autor va rápidamente al grano sin dar demasiados rodeos. Denuncias de las humillantes y degradantes condiciones de los obreros, ataques al sistema que hace tal cosa posible, a aquellos que lo mantienen y apoyan, críticas también a la incultura y la ignorancia de la clase obrera, culpable en parte de su situación al haberse encandilado con los bienes materiales fruto del progreso, los cuales para su elaboración, paradojicamente, necesitan de su esfuerzo y sacrificio.

Ataques duros al sistema capitalista, sin concesiones, para Tolstói la situación del obrero explotado por el sistema en su tiempo era incluso peor que la del esclavo de la antiguedad y la del siervo medieval, peor incluso que la situación de los animales y las bestias de tiro, ya que al menos a estas últimas se las consideraba posesiones valiosas, así también sucedía con los esclavos y los siervos... mientras que el obrero explotado solo era una pieza desechable de un mecanismo inhumano. Militares, jueces, abogados, políticos... todos estos "hombres de ley" se llevan también lo suyo al ser los guardianes de tan injusto sistema, un sistema que se reviste de naturalidad, de orden natural inevitable que hace incluso que las mayores atrocidades e injusticias ni siquiera pesen en las conciencias de sus responsables. 

"La luz eléctrica, los teléfonos, las exposiciones universales, todos los jardines de la arcadia con sus conciertos y sus diversiones, los cigarros y las cajas de cerillas, los tirantes y hasta los automóviles... todo eso me parece muy bien, pero que desaparezcan para siempre todas esas cosas junto con los ferrocarriles y las fábricas de telas y de paños, si para hacer perdurar todos esos manantiales de placeres y de comodidades, en provecho de una minoría privilegiada, el noventa y nueve por ciento de la humanidad debe permanecer en la esclavitud y continuar muriendo por millones a consecuencia del trabajo que se le impone. Si para que Londres y Petersburgo aparezcan iluminadas por la electricidad, si para que se eleven los magníficos pabellones de una exposición o para que podamos admirar bellos colores y finas telas, se precisa que algunas vidas humanas se destruyan o se abrevien o se echen a perder, alúmbrense Londres y Petersburgo con gas o con aceite, que no haya más exposiciones y que no se fabriquen más telas preciosas"

Mención aparte merece la crítica de Tolstói a las ideas socialistas que por aquel entonces impregnaban la vida política de Rusia y que evidentemente él conocia sobradamente, para él el ideal de una sociedad futura igualitaria y justa que preconizaban los seguidores de Marx y Engels estaba equivocado de raíz, la posesión por los obreros de los medios de producción para Tolstói no significaría nunca la liberación mientras siguiesen existiendo fábricas y talleres centrados en la producción de artículos no imprescindibles, fuese por imposición, necesidad o por voluntad propia nada cambiaría mientras no fuese abolida la propiedad privada, las leyes que la sostienen y por supuesto la violencia que sirve de coacción para el cumplimiento de las mismas.

Tenemos pues el retrato de un pensador anarquista, libertario, con una profunda desconfianza en los gobiernos, en todo tipo de gobierno, y por supuesto en las leyes creadas para el sostenimiento del poder. Finalmente Tolstói marcará el camino que conduciría a una hipotética liberación de la humanidad, solo ve como salida de la situación una concienciación a nivel individual y un compromiso firme con la no-violencia, y sobre todo una negativa en la medida que se pueda a colaborar con las injusticias del mundo. El boicot, la pasividad y la no colaboración con un sistema injusto, a la vez que una transformación personal y un compromiso de por vida con la causa de la no-violencia ya que para Tolstói toda forma de gobierno es opresiva y se fundamenta en el uso de la fuerza... usar la misma para derrocar a un gobierno injusto suponía para el novelista ruso caer en una contradicción que terminaría sofocando cualquier intento por evitar la perpetuación de la injusticia.


"Igual que sucede con las sociedades enfermas. Si el malestar que padecemos tiene su origen en la violencia ejercida por ciertos hombres contra otros, no podremos mejorar nuestro estado si continuamos sosteniendo la violencia de los gobiernos, o si la reemplazamos por la violencia de los socialistas revolucionarios. Podíamos tener ilusiones acerca de ese punto cuando la verdadera causa de la desdicha de los hombres nos era desconocida. Pero hoy sabemos que nuestra sociedad padece por la violencia, y no podremos curarla sosteniendo la violencia en una u otra forma. Para el alcohólico no hay más que una cura, reconozcámoslo: abstenerse de beber vino, es decir, suprimir la causa de su enfermedad. Para nosotros, que queremos acabar con una organización injusta, no hay más que un remedio, abstenernos de practicar la violencia: la violencia física, la enseñanza sistemática de la violencia y toda justificación social de la violencia."

Lo mejor: Un ensayo breve e intenso que con una excepcional lucidez se anticipaba a las reivindicaciones pacifistas, de liberación nacional y la lucha por la igualdad, marcando con mejor o peor acierto la raíz de los problemas y la solución a los mismos. Humanidad, sentido común y una hermosa visión de la hermandad de los seres humanos con una voz que nos habla desde los albores del siglo XX y que sigue teniendo aún plena vigencia. Sea por los motivos expuestos por el autor, sea por la mala aplicación de sus principios, resulta revelador el anuncio del fracaso de la puesta en práctica del "paraíso del proletariado" de los regímenes comunistas... casi dos décadas antes de que estallara la Revolución Rusa. Por desgracia también las críticas al sistema capitalista y al consumismo extremo y vacío, ambos van íntimamente ligados, siguen teniendo plena vigencia.


Lo peor: Tolstói no confiaba demasiado en la ciencia ni en la tecnología si estas no iban en pos de la liberación del ser humano, del alivio de su sufrimiento y del aumento del bienestar generalizado, no solamente del disfrute de unos pocos. Es por eso que a pesar de su innegable valor me termina pareciendo un poco reaccionario al preconizar la vuelta del ser humano a sus orígenes campesinos, él precisamente que era hijo de nobles y que disfrutó de una esmerada educación se erige en defensor de la vida sencilla del campo... seguramente acierta cuando la prefiere a la brutalidad de las fábricas y la deshumanización de las cadenas de montaje o los talleres de costura, pero dudo mucho que la difícil y durísima vida de los campesinos rusos fuera tampoco un modelo deseable.


martes, 3 de junio de 2014

El sentido de la vida y las respuestas de la filosofía

"Bien, aquí se acaba la película. Ahora, éste es el sentido de la vida. (Le entregan un sobre. Ella lo abre.) Gracias, Brigitte. (Ella lee.) ... Bueno, no es nada especial. Procurad ser agradables con la gente, evitad comer grasas, leer un buen libro de vez en cuando, dad algún paseo y procurad vivir juntos en paz y armonía con la gente de todos los credos y naciones."

Monty Python. El sentido de la vida
 
Ficha: "El sentido de la vida y las respuestas de la filosofía", Julian Baggini, Ediciones Urano, 206 páginas, ISBN: 84 7953 601 2

Nos cuenta Douglas Adams en su novela de ciencia ficción en clave de humor "Guía del autoestopista galáctico" que hubo hace mucho una civilización sumamente avanzada que diseñó el ordenador más poderoso jamás concebido, al mismo le fue formulada una pregunta sobre "el sentido de la vida, el universo y todo lo demás"... tras siete millones y medio de años de profundos cálculos la respuesta del mismo fué un "escueto"... 42. 

No, el ordenador no estaba estropeado, simplemente la pregunta había sido formulada de forma incorrecta y este es precisamente uno de los pilares de la filosofía desde sus inicios, la correcta formulación de todo tipo de preguntas, pero especialmente aquellas que consideramos fundamentales, aquellas que se relacionan con el sentido más profundo de nuestra existencia.

Este es el punto de partida del breve ensayo del conocido filósofo y divulgador británico Julian Baggini, en este blog ya pude comentar hace tiempo un par de obras suyas, sumamente interesantes, "Más allá de la noticia", que trataba el tema de la manipulación informativa y el imprescindible "La trampa del ego", un ensayo excelente sobre el tan controvertido tema de eso tan nombrado y a la vez tan misterioso llamado "ego" o conciencia de sí mismo. Como podemos comprobar al igual que mi admirado Richard David Precth, Julian Baggini no tiene reparos en meterse en terrenos relativamente no-filosóficos, como la política, la ciencia o la psicología, sin duda un aliciente más para leer sus libros.

Lo primero que me chocó del mismo fue verlo formando parte de una editorial prolija, y casi centrada, en temas relacionados con el mundo de la espiritualidad, uno no esperaría ver un ensayo puramente filosófico en su nómina, sin embargo la conexión del tema fundamental del libro, el sentido de la vida, con la espiritualidad es muy fuerte... de ahí que finalmente, y sobre todo tras leer alguno de sus capítulos, no pueda sino alabar el acierto de la editorial al incluir este título. De hecho es uno de esos libros con los que me encuentro de nuevo con una paradoja... que las personas a las que más podría recomendar el mismo dificilmente se animarían a su lectura, hay un capítulo que se lo recomendaría a más de un aficionado a la meditación, espiritualidad oriental y práctica del yoga, por supuesto con todo mi cariño :-).

¿Existe algo que podamos llamar "sentido de la vida"?, ¿si existe tiene su búsqueda sentido?... el autor no se refiere a un significado para alguien en particular sino a un significado válido para todo el mundo, ¿existe tal cosa?, ¿es una ilusión?... bueno, sobre lo que podría ser, o más bien, sobre lo que definitivamente NO ES, es de lo que trata el libro. El autor, hay que aclararlo, se centra en la vida humana, aquella que podemos examinar desde dentro, se centra también en la visión particular de la filosofía, en su metodología y su lógica buscando siempre el asidero de la razón, esto también es importante dejarlo claro, nunca nos vamos a encontrar con una visión desde el punto de vista de la ciencia, de la religión, de la mística... aunque tanto la mística como la religión tendrán su espacio en el libro naturalmente, aunque vistas desde fuera, desde el punto de vista filosófico.

Comenzamos con una visión de la vida como algo puramente mecanicista y materialista... jamás mejor expresado mejor que en las impactantes palabras de Bertrand Rusell "En el mundo visible, la Vía Láctea es un diminuto fragmento; dentro de este fragmento, el sistema solar es una mancha infinitesimal, y de la mancha nuestro planeta es un punto microscópico. En ese punto, diminutos grumos de agua y carbón impuro, de complicada estructura, con cualidades físicas y químicas algo inusuales, se van arrastrando unos cuantos años, hasta que se disuelven de nuevo en los elementos de los cuales se componen". La vida desde este punto de vista no puede tener significación alguna en sí misma pero por eso mismo queda abierto el camino a la dotación de significado por parte de cada ser humano, una especie de página en blanco que nos corresponde rellenar... y es que el autor consigue demostrar convincentemente que la ausencia de un plan original no implica necesariamente una ausencia de sentido, entendido este también como "dirección", al igual que poseer un origen claro tampoco nos libraría de la angustia de la existencia. Muy bueno el ejemplo de Frankestein, que aunque sacado de la literatura posee su innegable fuerza... el monstruo conoce a su creador y conoce para qué fue creado... y aun así no se libra de sufrir. La búsqueda de sentido de la vida en el pasado y en la naturaleza del ser humano se encuentra con un callejón sin salida.

Más adelante el libro se interna en el camino opuesto, la búsqueda de sentido en el futuro, en una finalidad determinada... algo que se encuentra ineludiblemente con la realidad de la muerte, en esta parte del libro Julian se esfuerza por demostrar que una vida enfocada en el futuro, en un logro por alcanzar que tal vez no llegue nunca y que encima si llega ¿que nos resta entonces sino morir?, no puede ser la respuesta. Naturalmente esto choca con las creencias religiosas en una vida más allá de la muerte, a las mismas les dedica un capítulo entero donde deja bien claro que tampoco ahí está la solución y que los problemas que se generan en torno a ese hipotético sentido, desde el punto de vista de la filosofía, son incluso mayores: posibilidad de una existencia divina pero sin trascendencia humana tras la muerte, existencia etérea sin un ser superior, contradicciones y diferencias entre distintos credos religiosos, problemas que solamente pueden ser atajados mediante el salto en el vacío que representa la fe... y que tampoco está exento de problemas tal y como lo demostró maravillosamente Soren Kierkegaard en su ensayo "Temor y temblor", o sin ir más lejos nuestro gran Unamuno en "El sentido trágico de la vida".

El libro hace una exposición detallada en una serie de capítulos sobre distintas opciones a la hora de buscarle significado a la existencia. La vida como dedicación a los demás, la vida como entrega a una causa noble en favor de la humanidad, la vida como una búsqueda de la felicidad, la vida como una lucha incesante en la búsqueda del éxito del tipo que sea, la vida como una atención constante al momento presente y una búsqueda continua de nuevas sensaciones, carpe diem,  y finalmente la vida como un camino hacia la denominada iluminación espiritual y la pérdida del ego, la tan ansiada fusión con el cosmos que preconizan los místicos orientales y que recibirá una atención especial del filósofo británico.

"No estoy diciendo que toda idea con algún valor tenga que ser producto de un argumento racional. Lo que digo es que la discusión racional es con mucho la mejor manera de examinar las ideas. En el momento en que alguien dice que lo que piensa no puede discutirse o debatirse, por supuesto no queda nada que decir ni en lo que pensar. Por eso no me disculpo por no discutir ni pensar más sobre estas ideas. Puede que parezca despectivo, pero creo que es tan sólo aceptar la afirmación de que una idea no puede expresarse en serio mediante el lenguaje: es inútil tratar de discutir lo que no se puede decir. Es como intentar beberse una sinfonía"

La vida vivida como un "sinsentido" y los límites de la racionalidad ocuparán la parte final del libro, con un apartado dedicado a las emociones y particularmente al amor. El autor nos proporcionará como punto y final su conclusión... nada sorprendente por otra parte, el tema queda completamente abierto a la interpretación del lector, la búsqueda no ha terminado y se invita a seguir indagando en el mismo.


Lo mejor: Breve, conciso, escrito con un lenguaje sencillo y carente por completo de tecnicismos, completamente enfocado en el lector no habitual de temática filosófica pero a la vez profundo y no exento de alguna que otra dificultad, el capítulo quinto sobre la dedicación a la humanidad en abstracto me ha parecido con diferencia el más "filosófico" y difícil con diferencia. El libro se lee con relativa facilidad, salvo en alguna que otra parte como la mencionada, y en general creo que se consigue el objetivo de tratar de realizar una exposición de este tema lo más amplia y simple posible. Desde luego no es el mejor libro de este filósofo aunque lo considero bastante recomendable.

Lo peor: Baggini intenta abarcar demasiado a la vez ser breve y encima hacerse de entender por todo el mundo... el resultado es desigual, creo que por una parte se agradece el esfuerzo del autor y por otra parte termina sabiendo a poco, algún capítulo simplemente sobra y hay alguno, especialmente en ciertos temas, donde se notan demasiado los particulares afectos y desafectos del filósofo, el trato dado al mundillo de la autoayuda, "new age" y nueva espiritualidad es bastante agrio y contundente. Lo dicho, hay capítulos que merecerían una extensión mucho mayor, en ocasiones también me parece que el autor más que buscar una respuesta intenta desengañar al lector sobre las posibles falsas respuestas en que este haya podido pensar... lo cual termina resultando poco reconfortante a pesar de la almibarada conclusión final. Resumiendo, uno se queda igual o peor que al principio, aunque eso sí... el viaje ha valido la pena.


sábado, 24 de mayo de 2014

Microcosmos

Ficha: "Microcosmos", Lynn Margulis y Dorion Sagan, Tusquets Editores, 316 páginas, ISBN: 978 84 8383 455 8

Un día de estos debería montar otro blog sobre libros, uno que estuviera dedicado a mis lecturas fallidas, a los libros inconclusos, y también porqué no a mis libros no leídos y que reposan pacientemente en mis estanterías durante años. Este mes ha sido prólijo en lecturas, pero en lecturas dispersas, dejadas a medio... de ahí la inusual escasez de artículos poco o nada relacionada con mi habitual actividad lectora. Sería interesante... pero por desgracia tales comentarios no tienen cabida aquí si soy consecuente con el espíritu de este blog. 

De modo que en el espacio de veinte días solamente puedo comentar la lectura, completa eso sí, de un solo libro en vez de los dos o tres habituales. Sin embargo y a modo de compensación tengo que decir que no es un libro del montón, creo que ninguno de los comentados aquí lo es, pero este en especial me ha sorprendido gratamente, desconocía su existencia hasta que hace poco me encontré con él en mis habituales inspecciones a las estanterías de una librería. Con algunos libros me pasa que los suelo revisar varias veces antes de decidirme a tomarlos prestados de la biblioteca, o bien y de forma más dolorosa para mi bolsillo, simplemente adquirirlos... "Microcosmos" fue un caso de flechazo instantáneo, solo tuve que hojearlo ligeramente para decidir no solamente llevármelo a casa sino ponerlo en primer lugar en el siempre nutrido y creciente grupo de lecturas pendientes.

Se trata en este caso de un trabajo de colaboración, no demasiado habitual, entre un científico de categoría mundial, la bióloga e investigadora Lynn Margulis, y un escritor especializado en obras de divulgación científica, Dorion Sagan. Ambos madre e hijo, nacido del primer matrimonio de esta con el archifamoso Carl Sagan, del que precisamente tengo una obra más que recomendable comentada en este blog "El mundo y sus demonios", unieron sus fuerzas en este trabajo publicado en el ya lejano año de 1.986. Un trabajo polémico y provocador que expone algunas teorías que en su momento no fueron totalmente aceptadas por la ciencia, aunque hoy en día ya la ciencia asume como cierta la teoría de la simbiosis celular esgrimida por Lynn, y donde no solamente se exponen conocimientos y hechos más o menos corroborados por la ciencia, sino que también se trata de ir más allá y meterse en los significados filosóficos que tales hechos sugieren... un terreno ya más subjetivo y resbaladizo, pero precisamente por ello mucho más interesante. 

La idea central del libro es bien simple, toda la vida multicelular que puebla el planeta, seres humanos incluidos, no es otra cosa que una comunidad bacteriana, un conglomerado de vida unicelular que ha evolucionado no solamente a base de la competencia del más apto y la constante mutación genética, tal y como apunta principalmente la teoría de la evolución y su moderna revisión en clave genética, sino con la idea de la cooperación simbiótica como motor principal. 

El mundo microscópico suele ser ignorado sistemáticamente, cuando en la escuela e instituto se estudia biología se estudia naturalmente lo que es una célula, tipos de células, sus partes, su funcionamiento, metabolismo y reproducción... para pasar enseguida al mundo pluricelular, se estudia la evolución, las distintas clases y órdenes de animales y vegetales, los ecosistemas... para terminar estudiando al ser humano. Hay como una progresión que nos lleva desde la célula procariota al ser humano que pretende formar como una especie de pirámide, desde la expresión de vida más simple, a la más compleja representada por el ser humano y su complejísimo cerebro al que se pone en lo más alto de la evolución... una idea que no deja de ser rebatida y atacada en el libro de principio a fin. No somos más que comunidades ambulantes de células simbióticas, cada célula nucleada posee en su interior vestigios de una pretérita asimilación que fue la responsable del éxito de las células procariotas, o sea células con núcleo, y la posterior colaboración celular a un nivel mayor que constituyen los organismos multicelulares. 

Toda esa base microbiana, de bacterias y células con núcleo, sigue no solamente viva... sino que es esencial, no hay una sola especie animal en el planeta, nosotros incluidos, que sea imprescindible para la vida, el ser humano podría desaparecer mañana mismo y la vida continuaría, continuaría con todo su esplendor, continuarían los mecanismos evolutivos, nada indicaría a un hipotético observador desde el espacio exterior que ha ocurrido extinción alguna en nuestro planeta... sin embargo el mero análisis de la atmósfera terrestre sí en cambio indicaría que existe una anomalía química, que algo hay imposible en este planeta, algo que la mera ciencia de la química no puede responder por sí misma, ... el 21% de contenido de oxígeno en nuestra atmósfera es producto de la actividad microbiana, la vida ha cambiado el entorno físico. De niño en la escuela, y posteriormente en distintas lecturas, se me indicaba que la vida se adapta al entorno, que las especies con mejor capacidad adaptativa son las que sobreviven... una verdad a medias, porque si entendemos la palabra vida en toda su magnitud, no solamente la "vida" que podemos percibir con nuestros sentidos sin ayuda de un microscopio, la realidad nos indica que no solamente las especies se adaptan, sino que modifican su entorno... y lo llevan haciendo desde hace más de tres mil millones de años. 


 
 No puedo dejar de pensar en la similitud entre una observación actual desde el espacio y una hipotética observación de la superficie de la tierra hace tres mil millones de años, en el tiempo en que la única expresión de la vida era, que nosotros sepamos, la existencia de las bacterias, una tierra aparentemente yerma, una atmósfera irrespirable si la comparamos con la actual, una actividad geológica inusual, volcanes, vientos huracanados, tormentas, un sol implacable que barría la superficie bombardeándola con rayos ultravioleta que llegaban sin filtro alguno... y unas manchitas verdes y pardas en las orillas del mar, burbujas aquí y allá, barro verdoso y un limo multicolor... la vida en una constante ecervescencia, aparentemente humilde e insignificante, pero con un potencial verdaderamente colosal. Nunca hemos efectuado un salto más grande y misterioso en la evolución desde la pura materia física inanimada a esas simples bacterias, y tras el cruce de ese vertiginoso abismo nunca tampoco hemos dado un salto tan grande como el que supone la diferencia entre una sencilla bacteria procariota y una célula nucleada en cuyo interior hay cientos, o miles, de unos orgánulos llamados mitocondrias y que según la principal autora de este libro, no son más que vestigios de una vida unicelular independiente que terminó siendo asimilada... sin las mitocondrias presentes en cada célula eucariota no podríamos respirar el oxígeno del aire... casi nada.



Es evidente que hablar de microorganismos se asemeja un poco a hablar en filosofía del mundo de las ideas, o de la metafísica,  es un mundo que escapa a nuestra visión, la vida nos rodea por doquier pero solo percibimos habitualmente aquella que nuestros sentidos pueden captar... árboles y plantas, animales e insectos, peces... y a nosotros mismos. Sin embargo olvidamos que a una escala más íntima no somos más que conglomerados celulares, que incluso en el interior de nuestras células existe lo que podríamos llamar una comunidad simbiótica, que las conexiones entre nuestras neuronas no son probablemente más que orgánulos tubulares procedentes de un antiguo mecanismo que servía y sirve para intercambiar material genético entre bacterias, en definitiva que la vida multicelular a cierto nivel no ha inventado absolutamente nada que no esté ya presente en el mundo de los micoorganismos independientes... y que podría ocurrir mañana mismo un cataclismo que dejase pequeño el que terminó con los dinosaurios y que la vida continuaría... y que probablemente la evolución podría volver a desembocar en la existencia de otra especie inteligente en la Tierra ¿por qué no?, no somos tal y como pretendemos la culminación de nada sino muy probablemente uno más de los millones y millones de callejones sin salida creados en la historia de la evolución, con sus inicios, su desarrollo, expansión, decadencia y muerte... que suele sobrevenir precisamente, tal y como indican los fósiles y los cultivos bacterianos, en un momento inmediatamente posterior a su máxima gloria...

 

De una forma provocadora, quizás en exceso reduccionista, quizás demasiado centrada en ese mundo que conoce tan bien, Lynn y Dorion insisten en lo mismo, atacar al antropocentrismo en su misma base, tratar de cuestionar nuestra supremacía como especie, devolvernos a nuestro sitio, a nuestra necesidad y dependencia de los microorganismos, a encarar la realidad de que que ningún producto del trabajo humano se acerca ni de lejos a lo que llevan haciendo los microorganismos desde hace miles de millones de años. Incluso ofrecen la perspectiva inusual, y también irónica y divertida, de que nuestra exploración y expansión por el espacio no es otra cosa más que la expansión de las células microbianas originales de nuestro mundo... si el ser humano no es más que una comunidad simbiótica de bacterias y células, si forma parte de la vida y la misma en esencia no es más que eso... incluso en la forma de herramientas, computadoras y robots que dependen de nosotros es en definitiva una curiosa forma de verlo. 

Capítulo a capítulo se muestra lo que hoy, o más bien en 1.986 con alguna revisión posterior a comienzos de los noventa, se sabía acerca de la evolución de la vida... iteracción entre moléculas para la creación de las proteínas, el ADN y ARN, vesículas de lípidos que en un primer momento sirvieron de primitiva membrana a las protocélulas... un viaje alucinante y por desgracia pleno de conjeturas ya que estamos todavía lejos de sintetizar la vida en un laboratorio, algo que Lynn sostenía que ocurriría en las siguientes décadas, no ha sido así, aunque se hayan dado pasos de gigante en esa dirección. De la existencia de las primeras células simples el libro pasa a relatar los avatares que fueron sufriendo... como transformaron la atmósfera, como sufrieron un terrible cataclismo debido al envenenamiento de la atmósfera con el oxígeno producto de su metabolismo y como unas pocas consiguieron adaptarse al cambio, como organismos tan simples se adaptaron y dieron con la respuesta a problemas colosales que empequeñecen cualquier cosa que hoy día podamos hacer en física o química... no olvidemos que en la historia de la evolución el 90% del tiempo solo podemos hablar de microorganismos y que toda vida pluricelular, desde un simple gusano microscópico hasta una ballena azul o un ser humano, es una relativamente recién llegada a la historia geológica de la Tierra. 

Hoy la ciencia trata de desentrañar los misterios del átomo, con potentes telescópios y computadoras los científicos tratan de escudriñar los orígenes del Universo, conseguir una explicación factible de la expansión del big-bang, especular con la existencia o no de los agujeros negros, la materia y energías oscuras... llevamos ingenios mecánicos a Marte y mucho más lejos aún, y todavía no podemos explicar completamente, ni mucho menos reproducir en un laboratorio los pasos que llevaron a la formación de la célula más primitiva. Quien tenga la curiosidad por rastrear el enlace que he puesto más arriba al artículo que la Wikipedia dedica a la Dra. Margulis podrá constatar que las teorías de la misma sobre la evolución de la vida distan mucho de ser completamente aceptadas, por mucho que algunas de sus conclusiones hayan sido corroboradas por experimentos posteriores. Su teoría de la simbiogenésis se da de tortas en algunos aspectos con la moderna teoría de la evolución, la neodarwiniana, aceptada actualmente como teoría oficial y que engloba no solamente la evolución "tradicional" sino también la genética. En mi humilde opinión de neófito en estos temas creo que incluso aunque la simbiogenésis sea falsa en algunos postulados no por ello deja de arrojar ideas interesantes que solamente el tiempo dirá si son ciertas o falsas, pero lo que si es cierto de forma indudable es que en el plano filosófico suponen un cambio radical de ver las cosas, la concepción de la vida no como una competición entre organismos, no como una lucha y un inento de adaptación al medio, sino como una cooperación contínua entre organismos y especies junto con una modificación del entorno... ya se que suena demasiado "bonito" pero posiblemente sea más real de lo que imaginamos, estoy seguro que la poderosa intuición y la genialidad de Lynn Margulis y su legado acompañarán durante mucho tiempo a la biología.


Lo mejor: Un recorrido fascinante por la historia de la vida en la Tierra tomando como eje de la misma las células y bacterias, una visión diferente y un conjunto de teorías de profunda significación filosófica, todo un banquete para el lector no solamente ávido de conocimientos sobre ciencia sino tambien sobre las visiones sobre la vida y el ser humano derivadas de los mismos. En algunos momentos me dieron ganas de irme a una tienda a comprarme un microscópio, de pensar que en otra vida futura me gustaría ser biólogo centrado en la investigación celular... en definitiva una verdadera joya de la divulgación científica que nadie debería perderse, ofrecida además a un precio muy asequible.
 
Lo peor: El libro tiene sus altibajos, hay capítulos donde se satura demasiado al lector con hechos, datos y teorías dando vueltas sobre lo mismo; no siempre la lectura es fluída, me da la impresión de que la colaboración madre-hijo, o más bien, científico y escritor de la ciencia, no funcionó como debiera... Hay partes como la dedicada a la evolución de la especie humana francamente aburridas y desechables en mi opinión. En ocasiones los autores se dejan llevar demasiado por el entusiasmo y lanzan al aire afirmaciones verdaderamente ridículas, su visión no deja de pecar de reduccionismo de principio a fin por mucho que pretendan dotar al trabajo de una visión global y universal sobre el fenómeno de la vida. La sensación final que tengo es que con tan formidable material los autores podían haberlo hecho mucho mejor, ello no obstante no resta un ápice al interés por esta obra, pero estoy seguro que hay libros posteriores sobre el tema que son mucho más recomendables.