sábado, 25 de febrero de 2017

Cómo ser mujer


"Hacerse mujer es un poco como hacerse famosa. Pues después de ser amablemente ignorada, como casi todos los niños, una adolescente se vuelve de pronto fascinante para los demás, que empiezan a bombardearla con preguntas: ¿Qué talla tienes? ¿Lo has hecho ya? ¿Quieres practicar el sexo conmigo? ¿Tienes carné de identidad? ¿Quieres una calada de esto? ¿Sales con alguien? ¿Usas algún método anticonceptivo? ¿Cómo es tu firma? ¿Sabes andar con tacones? ¿Quiénes son tus héroes? ¿Te vas a hacer una depilación brasileña? ¿Qué clase de pornografía te gusta? ¿Quieres casarte? ¿Cuándo vas a tener hijos? ¿Eres feminista? ¿Sólo estabas coqueteando con ese hombre? ¿Qué quieres hacer? ¿QUIÉN ERES?

Todas preguntas ridículas para una niña de trece años sólo porque ya necesita sujetador. Habría dado lo mismo que se lo preguntaran a mi perra. Yo no tenía ni idea."


Ficha: "Cómo ser mujer", Caitlin Moran, Editorial Anagrama, 354 páginas, ISBN: 9788 433 9777 17

Hay libros que adquiero y leo con la sana, o malsana, intención de regalarlos posteriormente o de dejarlos para que otras personas los lean, es el caso de este libro. Cuando lo vi en unos grandes almacenes me dije que no solamente era un libro que me apetecía leer, sino que también era un libro que consideraba interesante para dos de las mujeres más importantes de mi vida, mi novia y mi hermana, no se si me harán caso, habitualmente no siguen mis recomendaciones de lectura pues habitualmente me consideran un bicho demasiado raro como para tener sus gustos en cuenta, así que decidí predicar con el ejemplo y no dejarlo o regalarlo sin haberlo leído y comentado aquí antes... a ver si a alguna de las dos le "picaba el gusanillo" de su lectura. Aunque creo que es una batalla perdida igual me llevo una sorpresa ;-).

Caitlin Moran es sin rodeos y sin paños calientes una mujer que toda la vida ha recibido el epíteto de "friki", antes incluso de que existiera el término. Si ojeamos su biografía en la Wikipedia veremos que estamos ante alguien poco "normal", sea cual sea el término que englobe esa categoría. Habitante de un barrio pobre de Londres, hija mayor de una familia numerosa que vivía en un pequeño apartamento, escritora precoz, dotada de un gran talento natural para la escritura, columnista de "The Times", de la revista "Saturday", de otra donde escribe reseñas de programas de televisión, redactora hace años de una revista de crítica musical... ávida lectora desde su infancia, ha recibido numerosos premios que avalan su calidad y éxito como articulista, Caitlin es una enciclopedia ambulante repleta hasta los topes de conocimientos de cultura popular, música, cine, televisión, literatura... quizás sus gustos sean poco refinados, por decirlo suavemente, pero está claro que tiene un olfato único para intuir por donde van a ir los gustos de sus lectores, cuales son sus referencias culturales y sobre todo sabe hablar de temas que interesan y afectan a personas de carne y hueso, como cualquiera que te puedas encontrar a la vuelta de la esquina, como el lector sin ir más lejos. Es lo más alejado a un intelectual o a un ratón de biblioteca que quepa imaginar. No he leído artículo alguno suyo, pero teniendo en cuenta lo que ha escrito en este libro no puedo asombrarme en lo más mínimo de el porqué de su éxito profesional.

No estamos ante alguien que pueda pasar desapercibido, basta verla en cualquier vídeo de los que hay colgados en Youtube para darnos cuenta de que simplemente ES ASÍ, inteligente, mordaz, divertida, dicharachera, expresiva, no es una persona del montón... es una fuerza de la naturaleza, un torrente de palabras y energía que difícilmente puede dejar indiferente a nadie. Habrá a quien le caiga fatal, o puede que te caiga estupendamente... con esta mujer parece que no existen los términos medios, o la amas o la odias, porque estoy seguro que ha suscitado pasiones en ambos sentidos. Es difícil encontrar a alguien más humano y sincero, posee una sinceridad y un desparpajo apabullantes, no he visto nunca a un escritor que hable de sí mismo con tanta "desfachatez" y falta de vergüenza como esta mujer, es lo más opuesto a alguien vanidoso y presumido que podríamos imaginar. Eso la convierte inevitablemente en "adorable" en todos aquellos que ven en ella reflejada su propia humanidad y sus defectos, pero también seguramente en una petarda insoportable que alardea de sus flaquezas y sus torpezas elevándolas casi a rango de virtudes... se puede escoger cualquiera de las dos opciones, pero lo que no se puede hacer es ignorarla.


El libro es un viaje en una montaña rusa, de principio a fin Caitlin no da respiro al lector, solamente el primer capítulo ya es extraordinario, a pesar de ser una articulista y escritora más que experimentada se nota y mucho el cuidado que ha puesto en su redacción, en dotarle de agilidad, en cuidar el estilo combinando párrafos y partes "serias" donde habla de su concepto de la vida, el amor y sobre todo del tema central del libro, el feminismo, porque esto señores aunque no lo parezca es un ensayo bastante más serio de lo que parece sobre la lucha por la igualdad de sexos, que es de lo que va realmente el feminismo aunque todavía haya muchos hombres y mujeres que no lo pillan, y partes francamente divertidas... ese equilibrio entre autobiografía, anécdotas y soflamas feministas es quizás lo más notable del libro. Una advertencia: ¡es divertidísimo!, me he doblado en dos en varias ocasiones de la risa, hubo un momento en el que hasta se me saltaron las lágrimas y me quedé sin aliento, creo que la falta de sentido del humor no se encuentra entre mis múltiples defectos, pero aun así este libro marca cotas de humor y diversión difíciles de lograr. Si eres como yo y te gusta el humor bestia y gamberro, de pincelada gruesa, tanto o más como la ironía o el humor sutil, este es tu libro... te vas a mondar de risa, lo advierto.

No por la demoledora carga de ironía y humor de este singular ensayo tenemos un libro insustancial que sea poco más o menos una colección de payasadas y lamentables anécdotas de una chica "rara", el feminismo, es el tema más importante que la autora articula de principio a fin, en ocasiones presentado sin tapujos ni paños calientes... con una considerable carga de mala leche, y otras de formas más sutiles e irónicas, pero de un modo que cuesta trabajo no darle la razón. Que ningún lector masculino piense que este es un libro que "no va con ellos", es verdad que es un ensayo principalmente dirigido a las mujeres, especialmente a las adolescentes y mujeres jóvenes que dejaron la adolescencia hace poco, y más que cargar continuamente contra el "patriarcado" al que es verdad que le lanza unos cuantos dardos, es un libro destinado a cambiar la conciencia de las mujeres, Caitlin se considera a sí misma feminista, pero además dice algo que pocos autores se atreven a decir, que todas las mujeres son feministas aunque no lo reconozcan, salvo que sean completamente estúpidas claro, eso no quiere decir que haya un tipo solamente de feminismo, ella en el libro nos muestra su concepto del mismo, e invita a que el resto de las mujeres hagan lo propio, y sobre todo tomen conciencia de la cantidad de veces que son ellas mismas, más allá de las imposiciones externas, las que lanzan piedras sobre su propio tejado. No es un libro que vaya repartiendo tortas continuamente a los hombres por ser como somos y por aprovecharnos de una situación que ya parece haber durado bastante, es sobre todo un libro que trata de golpear la conciencia de las mujeres y pierdan el miedo a confesar abiertamente que son feministas, a despojar a esa palabra de las connotaciones peyorativas que de forma interesada muchos hombres y medios controlados por hombres, pero también muchas mujeres que les siguen el juego, le han dado. Hay también muchas críticas y tirones de orejas a un tipo de feminismo intelectual y erudito que en su opinión ha hecho bien poco la emancipación de la mujer y que incluso ha seguido en ocasiones un camino equivocado, y sobre todo a esa pose estúpida de "mujer triunfadora pero no feminista" que Caitlin hará trizas mostrando las miserias que oculta.

"Ahora, sin embargo, estoy mucho más tranquila; desde que me di cuenta de que es técnicamente imposible que una mujer se oponga al feminismo. Sin feminismo, no te dejarían debatir el lugar de la mujer en la sociedad. Estarías demasiado ocupada pariendo en el suelo de la cocina, mordiendo una cuchara de madera para no estropear la partida de cartas de los hombres, antes de volver a limpiar la cal del retrete. Por eso me hacen tanta gracia esas mujeres columnistas del Daily Mail que se quejan diariamente del feminismo. Te pagan mil seiscientas libras por ello, querida, pienso. Y apuesto a que van a tu cuenta bancaria, no a la de tu marido. Cuantas más mujeres protesten, en voz alta, contra el feminismo, más probarán no sólo que éste existe sino también que disfrutan de sus privilegios, ganados con tanto esfuerzo"


Este no es un libro políticamente correcto, imagino que a estas alturas ha quedado ya más que claro, pero es que además es un libro que está prohibido en muchos países... y en otros publicado de forma censurada, creo que incluso en un país tan supuestamente moderno como Argentina el capitulo dedicado al tema del aborto ha sido censurado, por lo visto a mucha gente le escoció que Caitlin relatara su propia experiencia cuando tras haber sido madre en dos ocasiones se quedó embarazada y decidió que no deseaba tener mas hijos... el hecho de escribir sobre el tema de forma no-culpable, de haberlo relatado con crudeza pero sin moralinas de ningún tipo y haber tenido la conciencia bien tranquila posteriormente con ello es algo difícilmente perdonable... nos hablará de la avalancha de comentarios que recibió al respecto, unos positivos y muchos negativos, pero como bien dice, ninguno de los comentarios donde la criticaban y censuraban por lo que había hecho provenían de gente que se hubiera enfrentado personalmente a una decisión de ese tipo o que hubiera hecho lo mismo que ella, y al revés, los comentarios de ánimo provenían en su mayor parte de gente que sabía por lo que había pasado ella y por lo tanto hablaban con buen conocimiento de causa, que cada cual saque sus propias conclusiones. No he podido evitar pensar en algunos temas procedentes de mi anterior lectura en este blog y hasta qué punto el tema de la "corporeidad" es tabú y maldito... sobre todo cuando entramos en el ámbito de la mujer y su sexualidad, es sin duda un tema aún pendiente en este siglo XXI. 


Capítulos dedicados a los cambios hormonales en un cuerpo adolescente, confesiones íntimas, la menstruación, la masturbación, las primeras experiencias sexuales, las drogas, la vida desordenada y caótica de su niñez y adolescencia, su encuentro con el machismo en su lugar de trabajo, su análisis de personajes públicos, su posición en relación con la opción de la cirugía plástica, el mundo de la moda y cómo sirve de arma en tantas ocasiones contra la igualdad de la mujer, mil referencias a elementos culturales británicos (que han obligado a la traductora a incluir numerosos pies de página), a la música... excelentes esos dos capítulos dedicados a la maternidad, uno donde la defiende a capa y espada y cuenta su propia, y traumática, experiencia... y otro donde explica el porqué piensa que la opción de no tener hijos es igualmente válida.

Antes que nada el libro es una reivindicación del derecho de ser uno mismo, y una defensa de la idea de que efectivamente tal y como expresó Simone de Beauvoir una mujer no nace, se hace, y ello a pesar del peso indudable de la biología... que marca en la adolescencia y en la maternidad el cuerpo de la mujer como si de un hierro candente se tratara, y es que los condicionamientos sociales cuando observamos la vida de las personas, tanto hombres como mujeres, a la larga, de forma global, son lo más importante de todo, porque pueden, y de hecho lo hacen, restringir o multiplicar los efectos de la biología. Esa es la opinión de la escritora británica, y también la mía, en el falso debate de qué tiene más peso si la biología o la cultura en la identidad sexual nos olvidamos de un dato muy importante, hasta que punto uno y otro aspecto se influyen mutuamente, anulándose o reforzándose. Para saber más del tema recomiendo encarecidamente el libro de Cordelia Fine "Cuestión de sexos" uno de los mejores ensayos comentados en este blog en mi opinión.


Lo mejor: Una escritora feminista radicalmente alejada de todos esos tópicos que se le cuelgan habitualmente al feminismo como un sambenito, una lectura trepidante, en ocasiones enormemente divertida, en otras dramática... pero siempre desde el punto de vista de una persona profundamente humana, inteligente, con una capacidad sorprendente para reírse de sí misma y capaz de derretir cualquier muro de indiferencia, y es que estamos en las antípodas de cualquier llamada al rencor o al odio, Caitlin Moran es ante todo una buena persona, y se nota. Muy recomendable.


Lo peor: Abstenerse timoratos, meapilas, machistas irredentos (de ambos sexos), estirados, gente sin sentido del humor y cretinos de todas las tipologías, que nadie así toque este libro ni con un palo. La multitud de referencias a la cultura popular británica de los ochenta y noventa lastran un poco el texto, aunque la escritora narra desde un principio una historia fundamentalmente personal, con ideas por supuesto discutibles como cualquier opinión, no estamos ante un ejemplo de feminismo, ni ante una conducta ejemplar, ni ante un libro que pretenda sentar cátedra ni terminar convertido en manual académico... nada más lejos de la pretensión de la autora ser modelo de nadie, adolescentes incluidas. Es su relato subjetivo de una experiencia, y una colección de opiniones personales, nada menos pero tampoco nada más que eso, no hay que olvidarlo. Quien desee un ensayo "serio" y completo en referencia al feminismo deberá buscar en otra parte, Caitlin orienta su libro hacia el futuro, hacia lo que en su opinión le gustaría que fuera el feminismo del siglo XXI, aun declarándose desde el comienzo en deuda con el feminismo de toda la vida, y en ese marco conceptual hay que valorar su trabajo y si tendrá éxito o no. Naturalmente la crítica de que en el fondo no estamos ante una mujer representativa de la mayoría tiene un buen peso, Caitlin es blanca, vive en un país occidental como el nuestro donde existe, al menos legalmente,  una igualdad entre los sexos, es una profesional de éxito... pero como muy bien expresa en el libro, "hay más de tres mil millones de mujeres en el mundo y al menos la misma cantidad de variantes del feminismo", no estamos ante un tema resuelto ni mucho menos.


jueves, 23 de febrero de 2017

Ser o no ser (un cuerpo)


"¿Es mejor vivir sin cuerpo o sin él? ¿Podemos elegir entre tener o no tener cuerpo? La tesis que propongo es que, en términos económicos y culturales , nuestra civilización capitalista global ha tomado partido contra él, con el resultado que nuestras taxonomías sociales han acabado por identificar simbólicamente, pero con terribles efectos materiales, exclusión y sobrecorporalidad: sólo los pobres, los gitanos, los inmigrantes y, por supuesto, los viejos y los enfermos - antinomia clandestina de la publicidad comercial - tienen cuerpo, acarrean sin solución, si se quiere 40.000 años de historia sobre sus hombros. La Historia es la historia de nuestras fugas y nuestras caídas. El tiempo se aburre en los cuerpos y quiere discurrir -deprisa deprisa- sin ellos. Huye sin parar."


Ficha: "Ser o no ser (un cuerpo)", Santiago Alba Rico, editorial Seix Barral, 383 páginas, ISBN: 9788 432 229923

De crío tuve un libro llamado “¿Dime quién es?” que trataba fundamentalmente de la historia y sus protagonistas, el libro terminó hecho polvo, sin tapas, de tantas veces que lo releí, tenía un capítulo llamado “desconocidos célebres” en el que casi podría entrar el autor del presente ensayo que comento a continuación, un autor que he descubierto ahora aunque ya me había encontrado con “algo” escrito por él aunque de la forma más impensable que hubiera podido concebir.

Y es que pocas veces un autor de ensayos filosóficos me había resultado tan entrañable… así de entrada. Todos los que ya pasamos holgadamente de los cuarenta, y quizás alguno más joven, recordarán aquel programa infantil emitido en la primera mitad de los ochenta “La bola de cristal”, pues bien, Santiago Alba Rico es hijo de la que era su directora Lolo Rico Oliver, y además trabajó como guionista de la sección del mismo conocida como “Los electroduendes”, que seguramente junto con las intervenciones de Alaska, Javier Gurruchaga y Santiago Auserón, son lo más recordado de aquel mítico programa. Nunca me ha costado madrugar, es mi particular condición, pero desde luego mucho menos los sábados para ver aquel programa al que estuve muy enganchado, y eso que era ya lo bastante mayorcito como para pensar más bien en otros  programas, pero ya se sabe, cada uno pone la frontera entre la niñez y la adolescencia donde quiere, o le dejan, y en mi caso la misma se extendió lo suficiente como para ver todo aquel programa de principio a fin… incluso cuando en su último año ya no hacía más que repetirse y emitir programas que no eran otra cosa que retales de lo ya emitido.

Pues ahí teníamos ya a Santiago escribiendo guiones para la función de títeres “Los electroduendes”, todavía recuerdo algún “gag” y me ha quedado indeleble también en la memoria aquel patético y malvado personaje llamado “La bruja avería” con sus llamadas “¡arriba el mal! ¡arriba el capital!”… hoy sin duda sería un programa censurado, y censurable, por su carga política de la que en aquel entonces no éramos conscientes, simplemente era algo que nos resultaba gracioso y punto, y que todavía se recuerda con cariño entre la gente de mi generación… creo que todos hemos sentido un poco de pena por los niños de ahora que ni tienen, ni seguramente tendrán nunca, un programa de esa calidad, aunque sus productores se empeñaran en boicotearlo y echarlo a perder en sus últimas emisiones.


Con este son ya, si la Wikipedia no anda más desfasada, dieciocho los libros que llevan la firma de Santiago, aparte de un buen puñado de colaboraciones con otros autores, redactor de varios periódicos como Gara,  o Público, políticamente situado claramente a la izquierda y de hecho uno de los referentes intelectuales de la misma en estos últimos años, figurando hasta hace poco en la lista de Iñigo Errejón de cara al congreso Vista Alegre II de la formación Podemos, aparte de haber concurrido en la misma formación como candidato al Senado por la provincia de Ávila. En fin, alguien como vemos que no esconde ni disimula sus inclinaciones políticas sino que ha hecho de las mismas, y la política, uno de los temas fundamentales de sus ensayos.

La adquisición y lectura de este libro fue uno de esos casos de “flechazo” que me han ocurrido en muchas ocasiones, algo que podríamos llamar perfectamente “compra compulsiva”, sin saber nada del autor me encontré con el libro y apenas hojearlo un poco me dije que era una obra que tenía que leer, así sin más, estoy seguro que más de un lector habrá sentido lo mismo al toparse con la rica y fluida prosa de este autor, llena de referencias no solamente filosóficas o políticas, sino ante todo literarias. Y es que es en la literatura, incluso la infantil, y también en el mundo del arte donde nos vamos a encontrar articulado su pensamiento filosófico… aunque reconozco que en la parte final del libro el tono se vuelve un poco más erudito y solemne, esa al menos es mi impresión, es un libro que engancha desde el comienzo, ese comienzo sencillo y brillante que nos habla de cómo hemos perdido en el mundo actual tecnificado e hiperconectado nuestra conciencia de ser un cuerpo. Ese es el tema central del libro, la corporalidad humana y cómo nuestra vida en esta sociedad tecnificada y capitalista viene a ser en general una especie de huida del mismo.

Ser o no ser (un cuerpo), va un poco más allá de una mera crítica a la modernidad y al capitalismo, apunta más a la raíz, a esa necesidad que parecemos tener, cada vez más acentuada, de huir de nosotros, de la realidad de nuestro cuerpo… este es visto como algo sucio, frágil, problemático, una entidad que nos rebaja al nivel de los animales, que nos deja solamente como muy bien expresa Santiago, a solo un paso de considerarnos “carne”, lo que seríamos desde tiempos inmemoriales para un depredador, y por encima de todo MORTAL, algo de lo que sentir pudor y vergüenza. De ahí esa necesidad de velocidad por ejemplo, cuanto más rápido mejor, hay que huir de nuestro cuerpo, de ahí la obsesión con la salud… hay que mantener al cuerpo callado, como si viviésemos desde un cerebro del que cuelga una bolsa de carne… pero también nuestra necesidad de nombrar y etiquetar, de convertir en familiar todo cuanto nos rodea aunque en ocasiones sea también para dominar y menospreciar.

Referencias a la mitología, a la Biblia, a los cuentos y leyendas… pero también a la clasificación taxonómica, estamos ante un escritor que ante todo es un lector omnívoro y que sabe aprovechar y asimilar cuanto material cae en sus manos para obtener la necesaria “munición” para disparar sus ideas. De ahí, por ejemplo, esa referencia temprana a la lectura del monumental ensayo de Stephen Jay Goud sobre la evolución. A diferencia de otros autores que parecen sacar sus ideas de la chistera de un mago, Santiago no solamente nos va a proporcionar referencias externas a su ensayo, la mayoría de autores lo hacen, sino también información sobre la génesis y elaboración del mismo en la parte final, la más completa y amena que he leído nunca, y lo dice un lector que suele saltarse esta última parte habitualmente en los ensayos. Resulta de lo más instructivo leer esa “Bibliografía caprichosamente razonada” que adorna la obra, de hecho sus referencias bibliográficas no solamente son interesantes, sino que nos explica el porqué él las considera así. Santiago nos invita por así decirlo a "tirar del hilo", a deshacer ese nudo gordiano... pero sin tajos ni atajos, hay que enredarse en él, y desde luego quien quiera va a tener material de sobra sobre el que continuar... 


Veremos temas como esa ya referida obsesión por clasificar y etiquetar, la velocidad, el dolor, la vergüenza, la compasión, el tratamiento de la metamorfosis como rebelión ante las etiquetas… la permanente huída de nosotros mismos, la expansión al universo de Internet sin la que ya parece que no se sostiene nuestra civilización, la prevalencia de la imagen sobre la realidad y lo material. Muy interesante también esa digresión entre imaginación y fantasía, el significado del mito de Ícaro, la fantasía del mundo “masculino” en contraposición a la corporalidad e imaginación del mundo “femenino”… ciencia, política, psicología, historia, mitología… este ensayo filosófico es un “batiburrillo” donde parece caber cualquier cosa y donde se puede apreciar una y otra vez la capacidad de la filosofía para extenderse como una ameba por los más dispares temas, sin perder de vista naturalmente el motivo principal del libro.  

Me ha gustado mucho este estilo vivo y chispeante del autor capaz de brincar de un tema a otro, de una referencia a otra con agilidad sin resultar nunca aburrido,  farragoso, pedante, difícil o complicado de seguir. Creo que es un libro que por ejemplo puede gustar a todos a los que agrada o siguen a Michel Onfray, algo hay en el estilo que me recuerda al filósofo galo, y por supuesto cualquier lector de libros de filosofía en la onda de Byung-Chul Han, no solamente disfrutará de esta obra sino que se preguntará , como es mi caso, cómo el filósofo germano-coreano o el farragoso esloveno Slavoj Zizek pueden tener más lectores que este :-). 

"¿Cómo se hace un país? Con territorio, bandera, dinero, pasaporte, gobierno. ¿Cómo se hace un ser humano? Quitándole todas estas cosas. Lo que demuestra la trágica vulnerabilidad de los inmigrantes y refugiados es que la relación de los cuerpos individuales con "España" (o con "Francia" o con "China") es metafórica. Esa metáfora es lingüística y es, aún más, la lengua nacional, construida también mediante ortopedias históricas no inocentes, pero no se deriva necesariamente ni del nombre de la nación ni de la existencia de nuestro cuerpo"

"Relatamos con el cuerpo, queremos con el cuerpo, cuidamos con el cuerpo y por eso es tan peligrosa la huida hacia la velocidad y la imágen. Pero relatamos con la nacionalidad, odiamos y matamos con la nacionalidad (o con la identidad religiosa) y por eso son también peligrosos los relatos encarnados en los Plurales Comunes"


Para terminar aquí una entrevista al autor donde desvelan algunas de las claves del libro.


Lo mejor: Un buen ensayo filosófico, ameno y fácil de leer, interesante, lleno de referencias a obras de la literatura y buenos libros, un libro en definitiva para sumergirse, enredarse y perderse en sus laberintos. Muy recomendable, creo que volveré a leer más obras de este autor.


Lo peor: Imagino que la omisión en el libro de prácticas como la danza, la meditación o el yoga que poseen la virtud de hacer que nos reencontremos con la realidad de nuestro cuerpo y que son justamente lo más opuesto que cabe imaginar a esa huida hacia adelante que el libro denuncia de principio a fin ha sido intencionado, seguramente por desconocimiento del tema pienso, pero es una omisión que chirría bastante. Como en otros tratados filosóficos se muestra una situación, se la evalúa, se la examina desde múltiples ángulos... pero no se aporta nada más allá de un entretenido momento de lectura y ejercicio intelectual. Quizás la clave personal nos la da el mismo autor cuando nos habla de esa dicotomía entre el ordenador y su mundo virtual, opuesto por ejemplo al mundo de la cocina donde uno se sumerge en el mundo material... y también opuesto a ese mundo de ahí fuera, de las plazas y la calle, donde volver a sentirnos lo que somos en esencia, un cuerpo, mortal, finito, frágil y lamentable, pero nada más y nada menos... pues como muy bien escribió una vez Spinoza "Nadie ha determinado hasta ahora lo que puede un cuerpo". 

jueves, 16 de febrero de 2017

El infinito en la palma de la mano



Ficha: "El infinito en la palma de la mano", Matthieu Ricard y Trinh Xuan Thuan, Ediciones Urano, 397 páginas, ISBN: 84 7953 457 5


EL INFINITO EN LA PALMA DE LA MANO.
De nuevo comento aquí un libro que bien podría ostentar el record de tiempo en espera de ser leído, seguramente ha estado una década “chupando banquillo” hasta que finalmente le ha llegado su hora. Matthieu Ricard es un viejo conocido del autor de este blog, creo que fue en 2.008 cuando leí su obra “El monje y el filósofo”, también comentada aquí, ya que cuando comencé a escribir comentarios en este blog hice “trampa” y le di el primer impulso a base de comentar los libros más significativos e importantes que había leído el año anterior. 
Antes de escribir esta reseña volvía a releer el comentario que había escrito hace ya casi ocho años y me sorprendió ver que de este libro que voy a comentar ahora podría decir casi lo mismo. De hecho podría hacer un “corta y pega” de casi todo el comentario porque buena parte del mismo es aplicable a esta obra. 
Si en aquel libro M. Ricard sostenía un diálogo con su padre, un filósofo, en este caso tiene como interlocutor al astrofísico de origen vietnamita y residente en los EEUU, Trinh Xuan Thuan, ambos, un monje budista y un científico, se prestan a un apasionante intercambio de ideas en este libro que ya tiene unos cuantos años. Editado en el año 2.000 y publicado en castellano en la editorial de temas espirituales Ediciones Urano, seguro que constituyó una sorpresa para más de uno. De vez en cuando asistimos la aparición de obras semejantes a esta, un “a priori” imposible diálogo entre dos visiones de la vida y del universo que diríamos que son completamente incompatibles ¿o no?... pues no.
Son de sobra conocidas las palabras de Einstein elogiando el budismo al que ponía en primer lugar como posible “religión del futuro”, una religión prácticamente sin dogmas y que al igual que la ciencia, poseía su propio método de investigación y verificación experimental, a través de la meditación. Quien busque principalmente un libro centrado en la explicación de la “cosmología” budista, es decir, su visión del universo, del papel del ser humano y su destino no quedará defraudado… de una forma más exhaustiva que en cualquier tratado budista al uso. De hecho reto públicamente a cualquier lector que haya leído este libro que me indique cualquier otro publicado en castellano sobre budismo, con una riqueza de explicaciones y datos superior en cantidad y calidad a la esgrimida por Matthieu Ricard en esta obra. Pero eso no es todo, ya que estaría hablando únicamente de la mitad del libro, T. X. Thuan no se queda atrás y nos va a proporcionar una buena cantidad de explicaciones sobre el estado de la ciencia, allá por el año 2.000, y su relación con la cosmología moderna y el papel que según esta le correspondería al ser humano. 
Tanto el monje como el científico no se limitan a definir su territorio y no tienen miedo alguno de meterse en campo ajeno, así vamos a ver a un monje budista completamente atípico, nacido en occidente, doctorado en biología y con una buena base cultural de tipo filosófico y científico atreverse a echarle un pulso a un astrofísico que tampoco se ciñe exclusivamente a su campo, ya que el Sr. Thuan demostrará a lo largo de la obra que no anda escaso precisamente de conocimientos en filosofía y religión.


Este para mí es el punto más fuerte y a la vez el más débil del libro, fuerte porque vamos a asistir a un apasionante diálogo constructivo, de nuevo y al igual que en la obra mencionada anteriormente nunca vamos a ver un diálogo de sordos o de “besugos” donde ambos se amarran a sus posiciones sin tratar de escuchar o comprender la del otro, pero como digo un punto más débil porque ni uno ni otro son dos representantes típicos de sus respectivos campos. Qué más quisiéramos que todos los hombres del mundillo espiritual, y gente de religión se parecieran aunque fuera un poco al Sr. Ricard, para mí algo más a estas alturas que un filósofo o un monje, pues definirle de esta forma sería quedarnos cortos, sabio es la palabra más acertada, ni desde luego los hombres de ciencia en su mayoría se parecen al Sr. Thuan, un hombre nacido en un país de tradición budista aunque residente en occidente la mayor parte de su vida y con una mentalidad abierta hacia estos temas que resulta todo un ejemplo. 
Y es que uno y otro, lo miremos desde cualquier punto de vista, son dos personas extraordinarias, como extraordinario es el diálogo que ambos sostienen y que hará las delicias de los más acérrimos lectores y entendidos de temas espirituales y budismo por una parte, y por otra parte nada, absolutamente nada que envidiar a los mejores ensayos de ciencia, y sobre todo filosofía de la ciencia, que se puedan leer. No es un libro superficial, no es un libro tampoco escaso en temas, y aunque no tiene demasiadas páginas aviso que es una obra densa y llena de ideas, donde apenas queda resquicio alguno por explorar en esa frontera, difusa y apasionante, que separa la visión budista y espiritual del mundo y la visión científica del mismo. 
El índice nos da unas cuantas pistas de que la diversidad y la profundidad de los temas tratados es simplemente apabullante... el big-bang y el comienzo del universo, la naturaleza de la mente humana, la tendencia a tratar todos los fenómenos como realidades con existencia intrínseca, la relación de interdependencia de todas las cosas, la supuesta existencia o no-existencia de un principio organizador en el universo, el papel del azar y su relación con el caos, la entropía, los experimentos de la física que confirman el vínculo entre las diferentes partes del universo, el aspecto fantasmal e ilusorio de la realidad y su falta de solidez, el siempre escurridizo concepto de la vacuidad tal y como lo entiende el budismo, la impermanencia y el cambio constante, la validez o no de las experiencias subjetivas en contraposición a la objetividad del experimento científico, el concepto de karma y reencarnación budistas y la postura de la ciencia, el tiempo y su naturaleza, su comienzo y su existencia objetiva o vinculada a la mente, el principio antrópico, causas y principios, el equilibrio budista entre una visión nihilista que niega la realidad y otra que toma a la misma por algo sólido y con existencia intrínseca, la naturaleza de la conciencia, la inteligencia artificial y la posibilidad de que en un futuro la conciencia pueda emerger de un sistema electrónico o mecánico, la iluminación budista y la validez de la vía contemplativa como herramienta de conocimiento, la existencia y naturaleza de las leyes de la física, las matemáticas y su relación con el mundo físico, los límites de la lógica, la posibilidad de un conocimiento absoluto, la belleza y el concepto de la estética...
Matthieu Ricard ha experimentado una clara evolución como escritor con los años, de libros donde su motivo principal era explicar y defender la visión budista del mundo y la espiritualidad a otros libros donde si bien están impregnados de esta visión la misma se defiende de modo más indirecto, cada vez lo vemos más en el papel de escritor de ámbito más general. Su libro "En defensa de los animales", me pareció el mejor alegato a favor del vegeterianismo jamás escrito, un libro donde la palabra "budismo" sale en contadas ocasiones pero que está impregnado de su espíritu de principio a fin. Este, al igual que el citado "El monje y el filósofo" pertenece todavía a su primer época, a la de escritor y erudito budista centrado en difundir sus ideas y hacer proselitismo de su religión... pronto comentaré aquí su monumental "En defensa del altruismo" porque me parece que es un autor que ha mejorado notablemente con el tiempo y al que vale la pena leer y seguir. Me ha gustado especialmente su defensa de la cosmología budista en este libro, había momentos en los que parecía que los papeles de científico y monje se intercambiaban... y era el monje quien tenía los pies más en la tierra y el científico quien despegaba del suelo :-). Ello es posible porque tal y como comenté antes son dos personas notables y atípicas en sus respectivos mundos, de ahí el especial valor de este libro.

Conclusión.
La relación entre el mundo de la espiritualidad y el mundo de la ciencia sigue estando de moda dieciséis años después de la publicación de este libro. Aunque aparentemente son dos ámbitos completamente ajenos el uno al otro, trabajos como este demuestran lo cerca que están en muchas ocasiones y lo mucho que pueden llegar a necesitarse mutuamente. Urge una ciencia con rostro más humano donde tenga cabida la visión del ser humano, la compasión y el compromiso ético, y también un mundo de la religión y la espiritualidad siempre atento y respetuoso con los descubrimientos y la investigación científica. Puesto que cada una de ellas posee su propio ámbito es cada vez más necesaria una comunicación entre ambas, incluyendo también otras ramas del saber como la filosofía o la psicología. En el libro queda claro en muchas ocasiones el desastre que constituye la excesiva parcelación de los conocimientos y la incomunicación entre diferentes disciplinas. Este libro es una muestra de diálogo constructivo, no una competición entre dos a ver cual impone su modelo y creo que queda meridianamente claro que en lo esencial la visión cosmológica que acarrean los descubrimientos científicos de los últimos cien años y la visión budista, con veinticinco siglos de existencia, son completamente compatibles y no se trata de elegir una u otra. Hay diferencias naturalmente, pero muchas menos de lo que podría parecer en una primera aproximación, esa es la conclusión del libro, sorprendente para muchos quizás, pero no para los que hemos leído ya abundantes ensayos sobre una y otra. 

Lo mejor: Un trabajo denso, profundo, en general fácil de seguir pero que requerirá una buena dosis de conocimientos, o más bien, lecturas previas aunque sean poco técnicas, como es mi caso. Seguramente ha sido todo un acierto postergar su lectura ya que hace años posiblemente lo hubiera dejado de lado por considerarlo demasiado árido, en estos momentos lo he encontrado no solamente apasionante, sino también sencillo de leer. 

Espero no hacerle la puñeta a ningún lector que se interese por el mismo y que se vea con dificultades para conseguirlo, creo que no ha sido aún descatalogado, si bien no debe ser ya tan fácil obtenerlo. Lo recomiendo encarecidamente, es muy pero que muy bueno y tiene en su interior material de sobra para llenar varios ensayos tanto de espiritualidad como de ciencia, no creo que ningún lector salga defraudado en ese sentido.

Lo peor: Temas profundos, alejados en general de la experiencia cotidiana, apasionantes como ninguna otra cosa, pero que imagino que no serán gusto de todos los platos. Demasiadas caídas, por una y otra parte no nos engañemos, en temas metafísicos donde tanto uno como otro se mueven en terrenos especulativos. Quien piense que solamente en la literatura de ficción, ciencia ficción incluida, podemos encontrar una imaginación desbordante... que pruebe a leer ensayos como este. Por desgracia la etiqueta "ciencia" echará para atrás a más de un lector de libros de temática espiritual pensando que esto poco tiene que ver con aquello, y viceversa, lectores de divulgación científica verán la etiqueta "budismo" y no seguirán leyendo. No saben lo que se pierden en mi opinión... por otra parte no deja de ser un diálogo un poco engañoso, de dos personas que ya hacía tiempo que habían aproximado posturas en relación con la disciplina que defiende o explica la otra parte. Al igual que en los diálogos de Platón hay una predisposición inicial a la concordia y a llegar a una conclusión común que falsea un poco el conjunto y "lubrica" considerablemente cualquier aspereza o punto discordante que pudiera surgir, aunque naturalmente no faltará quien vea en ello precisamente una virtud, quizás en el fondo la mejor del libro.

lunes, 6 de febrero de 2017

La vida de los elfos


"Con todo, María cultivaba la religión de la poesía a diario, cuando subía a los árboles y escuchaba el canto de las ramas y las hojas. Había comprendido muy pronto que los otros se movían por el campo como ciegos y sordos para quienes las sinfonías que ella escuchaba y los cuadros que abarcaba no eran sino ruidos de la naturaleza y paisajes mudos. Recorriendo los campos y los bosques, estaba en contacto permanente con flujos materiales, trazados impalpables pero visibles que le mostraban los movimientos y las radiaciones de las cosas, y si en invierno le gustaba ir a los robles de la hondonada del campo vecino, era porque a los tres árboles también les gustaba el invierno y esbozaban vibrantes estampas que ella veía y de las que sentía las pinceladas y las curvas como si fueran grabados encarnados en los aires".




Ficha: "La vida de los elfos", Muriel Barbery, Seix Barral, 296 páginas, ISBN: 978 8432 229961

Nueve años tardó Muriel Berbery en publicar su última novela, tras el éxito de “La elegancia del erizo”, uno de los libros más leídos de la pasada década y que finalmente vio su versión cinematográfica en 2.009, una adaptación muy correcta aunque menos rica en detalles que la novela como cabría esperar. 

En 2.015 dio la sorpresa con la publicación de “La vida de los elfos”, una novela muy diferente a todo cuanto había escrito anteriormente. Aquellos que esperaban una especie de continuación de la anterior, o al menos, una obra al menos en la misma línea se vieron sin duda sorprendidos. 







Adquirí hace poco esta novela al verla salir en edición de bolsillo, ya tuve en mis manos la primera edición y el tema de la misma no acabó de convencerme, le vi un punto un poco raro y preferí esperar a su salida en una edición más barata “por si acaso”, tras leerla tengo que decir que hice lo correcto… porque si bien la obra de la escritora francesa posee puntos muy fuertes, también adolece a mi juicio serios defectos, si la famosa y renombrada novela anterior es una obra que se puede recomendar a casi todo el mundo sin demasiados reparos, pues cuenta una historia interesante y original, en este caso Muriel se ha descolgado con una obra más ambiciosa, que según la autora tendrá continuación, y con la que pretende poco menos que pasar a la historia de las letras francesas. 


Es curioso porque ambas obras son como dos polos opuestos, la anterior, su gran éxito y la que le ha dado la solvencia económica para dedicarle tiempo a esta otra, era una novela que básicamente se hizo popular, al menos en Francia, por el efecto “boca a boca”, la mejor publicidad posible, esta otra en cambio ha atraído a los lectores, como a mí, fundamentalmente por llevar su firma, la “nueva novela” de Muriel Barbery ha sido el gancho principal… el resultado es irregular en mi opinión tal y como voy a explicar en las líneas siguientes.

Aquí tenemos una historia de corte fantástico, no una protagonizada por personajes insólitos pero anclados en la realidad, sino una historia cuyo trasfondo fantástico e imaginario, “de cuento”, forma parte de su misma esencia. Hay una raza de seres, los elfos… como vemos de momento originalidad = 0, que conviven con los humanos y que aunque poseen una naturaleza semejante y externamente no se distinguen en nada de los humanos corrientes forman una raza aparte. Son seres que poseen unas características únicas que los hacen vivir en una relación más estrecha con la naturaleza… porque la naturaleza descrita por Barbery es una naturaleza donde la magia no ha desaparecido, hay profecías, misterios, conexión entre los seres… ese mundo mítico y mágico de la niñez donde transcurren los cuentos, y es que esta novela no es otra cosa que un cuento para niños, ¿o quizás para adultos?, alargado en extensión pero sin duda impregnado de ese mismo espíritu. 


Los elfos se relacionan con seres humanos que ignoran por completo su naturaleza, algo ven en ellos que es diferente pero habitualmente no saben qué. Estos serían a sus ojos como personas dotadas de una especial gracia y encanto, habitualmente no se relacionan a nivel íntimo con seres humanos y si esto ocurre no suelen engendrar descendencia… pero mira por donde de las relaciones entre elfos y humanos han nacido de forma insólita dos niñas, Clara y María, ambas con la misma edad, separadas al nacer y enviadas a dos lugares distintos de Europa donde se crían en entornos rurales y apartados. La naturaleza dual de dichas niñas que participan por igual tanto en naturaleza humana y élfica les aportan una serie de cualidades únicas. Se acerca un conflicto entre humanos, elfos y otros elfos “malignos” donde la supervivencia de la raza humana estará en juego, y en dicho conflicto las niñas debido a sus cualidades únicas, capaces de tender puentes entre ambos mundos, tendrán un papel especial. El libro básicamente transcurre durante la infancia de las pequeñas hasta la edad de doce años.

Hasta aquí puedo contar porque básicamente este es todo el argumento… la clave de esta singular obra de Barbery estriba no solamente en la naturaleza de la historia, de corte fantástico, sino en el “como” está narrada… y aquí es donde podemos disfrutar de sus buenas cualidades, que las tiene y son brillantes. 

La escritora ha tratado de escribir una novela como “de otra época”, forzando al lenguaje una y otra vez a crear belleza… no quiero ni imaginar la papeleta que ha tenido en sus manos la traductora al castellano, muy buena la labor de Palmira Feixas, para poder reflejar con un poco de esplendor todos los brillos y matices elaborados por la escritora francesa en la narración de principio a fin. La acción es lenta, las más veces prácticamente inexistente, abundan las descripciones, las historias laterales, las miradas al pasado, la abundancia de metáforas y figuras poéticas es constante, no me extraña esa inspiración que tuvo la autora mientras vivía en Japón y paseaba por los jardines de Kyoto, si existe un pueblo en el mundo amante y a la vez necesitado de la belleza ese es el japonés, basta que uno entre en Google y busque “jardines de kyoto”, aunque valdría cualquier otra localidad japonesa, para encontrarse con un torrente de imágenes de una belleza que le deja a uno sin palabras… y solamente son fotos ¿cómo podríamos intentar transcribir esa sensación a palabras?, bueno, Muriel al menos intenta lo imposible.

De modo que retirada momentáneamente de la escritura, merced al tremendo éxito editorial de su anterior novela, de la que se vendieron más de cuatro millones de ejemplares y se tradujo a 40 idiomas, Barbery concibió una obra muy distinta… estoy seguro que habrá encantado a muchos lectores, no necesariamente a los que eran ya aficionados al género fantástico, como ejemplo pongo aquí un enlace de “Papel en blanco” donde uno de los autores del blog alaban la novela a la que ponen poco menos que a la altura de una obra maestra. Reconozco que en cuanto a la búsqueda de la belleza, originalidad en la forma y calidad literaria poco hay que decir, Muriel deseaba escribir una obra “de verdad”, el problema para mí es que creo que se le va bastante la mano en ese aspecto y descuida el que para mí es sin duda el elemento fundamental de una novela… el buen hacer del escritor a la hora de narrar una historia. 

Lo siento pero no he visto agilidad y buen pulso narrativo por ningún lado, la novela me ha arrancado unos cuantos bostezos y un deseo cada vez más fuerte de terminarla. El relato comienza con fuerza, a las pocas páginas uno cae rendido y se consigue perfectamente meter al lector en la historia y engancharle con un gran despliegue de efectos… metáforas, imágenes poéticas, recreación de un mundo peculiar. De las dos partes, finalmente interconectadas, me quedo a todas luces con las partes del relato que transcurren en torno a María y ese pueblecito de la Borgoña… en mi opinión muy por encima de la parte del relato que atañe a Clara en Roma. 

Pero llega un momento en que uno asiste a un relato donde hay cosas que se le escapan, que el autor hace de un modo u otro trampas, intenta intrigar al lector a base de darle migajas por un lado, callar mucho y marear la perdiz por otro… lo siento pero creo que la narración es demasiado irregular. La mayoría de los personajes de la acción en Roma me parecían planos y sin sentido, alguno en cambio exquisitamente descrito... de forma absurda y sin que viniera a cuento. En mí no ha crecido por momentos la emoción o el deseo de ver un desenlace tal y como le ha ocurrido al colaborador del blog que he mencionado antes, he llegado a la última parte, esa que parece a priori tan emocionante, entre un bostezo y otro… y es que ha llegado un punto en la narración donde la perplejidad, el verse completamente perdido, el desear terminar aquello han sido mis experiencias con este libro. No he dejado a medias su lectura por pura cabezonería. La intención de la autora es noble, su empeño colosal... pero lo siento, creo que la buena literatura fantástica es otra cosa, aquí uno corre el peligro de quedar como las moscas atrapadas en miel. 

Recomendar únicamente a cualquier lector que desee aproximarse a esta obra escoger una página al azar y comenzar a leer... no hace falta más para quedar prendado de la obra, o bien, pensar que aquello es un plomo, orlado de bonitas flores y adornos, aromático inclusive, pero un auténtico plomo.

Lo mejor: En mis tiempos de estudiante de EGB me enseñaron que para comentar una obra literaria había que hacer fundamentalmente dos apartados, el fondo y la forma, nada que objetar en ninguno de los dos apartados a la novela de la escritora francesa, hay lirismo, poesía, "buen rollo", un mensaje de amor al mundo, a la naturaleza... azúcar a capazos vamos, lo que la convierte sin duda en una obra singular en estos tiempos que corren. Seguramente y de algún modo era también una obra necesaria, y también una obra valiente a su manera, debido a la ruptura que ocasiona con lo anteriormente escrito por la autora. Esta debió poner mucho de sí misma en la narración, apuesto que ha tenido presente muchas historias de su niñez y elementos relacionados con su modo de ver el mundo al nivel más íntimo posible, y eso es bueno.

Lo peor: Demasiadas lagunas, algunas se llenan, otras no, se juega demasiado con el despiste del lector, se le esconden demasiadas cartas, se le deja un poco desamparado. Está bien no explicar todo, sin duda el camino más seguro y directo al aburrimiento, pero también queda claro que el camino va a ser lento y sinuoso, que hay tal empeño en crear una determinada atmósfera y en recrearse una y otra vez en este mundo particular que eso se convierte en lo más importante, dejando la historia principal, el misterio que envuelve a las dos niñas, a un lado. Uno tiene la sensación de quedar enredado en una tela de araña de la que no ves como salir, llega un punto en que parece que la divisa de intentar ser original en la forma a toda costa le termina pasando factura a la narración. Creo que me pensaré bastante leer la continuación si al final se publica ;-).


domingo, 5 de febrero de 2017

La Biología en 100 preguntas


Ficha: "La Biología en 100 preguntas", Jaione Pozuelo Echegaray, Ediciones Nowtilus, 350 páginas, ISBN: 9788 499 678146

Me llamó la atención este librito nada más verlo, fue una de esas compras impulsivas que hago en ocasiones, la Biología es un tema ya de por sí apasionante, pero cuando te la presentan de esta manera ya se convierte en algo irresistible. Ultimamente abundan los libros de divulgación científica empeñados en presentar al lector los últimos avances de tal o cual campo, libros que incluso tratan de señalar el rumbo de las investigaciones más interesantes... libros que en definitiva parten del supuesto que el lector ya tiene una base, más o menos sólida, y que solo se interesa por los aspectos más vanguardistas, o bien, trata de captar su atención sobre temas curiosos presentando la divulgación científica bajo muchas y diferentes apariencias. Abundan los trabajos articulados entre series de preguntas que suelen destacar por su extravagancia y sensacionalismo... vamos que abundan los divulgadores de ciencia que parece que ya no saben como presentar los temas para captar la atención de los potenciales lectores y que en ocasiones parecen descuidar algo de lo más importante en un libro de divulgación, que una cuidada presentación, un formato compacto y a la vez denso y una abundancia de imágenes y gráficos otorga a cualquier obra de divulgación científica, especialmente en Biología pero no únicamente aquí, de un valor extra. 



Jaione Pozuelo Echegaray, licenciada en Ciencias Ambientales, doctora por la Universidad Autónoma de Madrid, profesora de secundaria de Biología y Geología y ganadora del Premio Nacional de Educación en 2.015, nos trae este pequeño pero completo tratado de Biología para todos aquellos lectores curiosos que desean refrescar y ampliar sus conocimientos sobre el tema, y lo mejor de todo es que se trata de una obra enfocada a dotar al lector de una base de conocimientos que le hagan posteriormente apreciar y entender otros trabajos más específicos, podríamos titularlo "biología a partir de cero", porque de eso justamente se trata, de dotar al lector de unos conocimientos mínimos de Biología en los más diversos campos.


El libro, como su título indica, se divide en cien preguntas, el orden de las cuales no es casual, aunque no habría ningún problema con leerlo de forma salteada yendo de aquí para allá en función de qué pregunta nos interese, personalmente no lo recomiendo, ya que hay una agrupación de las preguntas por temas y estas además siguen un orden progresivo y metódico. Así veremos que las primeras nueve están agrupadas en un capítulo denominado "El origen de la vida", las siguientes trece se enmarcan en el capítulo "La herencia genética", las siguientes doce en el capítulo denominado "Evolución"... "Biodiversidad" es el capítulo más importante del libro agrupando a veintinueve preguntas, y para terminar los capítulos "Salud y enfermedad" y "El cuerpo humano" terminan de completar el libro. 

Difícilmente encontraremos en el mercado del libro en castellano una obra de divulgación más completa que esta, y que además posee la virtud ya mencionada, se ocupa de una buena cantidad de datos y explicaciones sobre asuntos que muchas otras obras dan ya por sabidas... por lo cual posee un valor especial para el lector interesado en la Biología, apuesto que más de uno que se haya embarcado en su lectura y aún siendo lector habitual de estos temas habrá aprendido bastante.




Si uno simplemente lee las preguntas de que consta el libro directamente del índice no se hará una idea, vamos ni se acercará, a la riqueza de explicaciones y datos que aporta Jaione en su libro, por ejemplo en la pregunta número 6 "¿Cuál es la célula más grande que existe?" naturalmente la misma va a ser respondida... en cuatro o cinco líneas al final del texto, porque antes vamos a tener que lidiar con cuatro páginas dedicadas a explicarnos cómo es una célula por dentro y de qué partes se compone etc... acompañado además con dos bonitos dibujos. 

No será la primera ni la última vez que la autora utilice "preguntas gancho" para, con la excusa de algo que parece interesante o fácil, embarcarnos en una explicación detallada, y a la postre mucho más interesante que lo apuntado en el título... seguramente trucos de una pedagoga experimentada acostumbrada a lidiar con estudiantes, muchos de ellos con poca o escasa motivación, y que vuelca su habilidad en una obra que seguramente podría leer cualquier estudiante de secundaria (y cualquier adulto naturalmente) lo suficientemente curioso. Otro apartado a destacar del libro es la claridad explicativa, la enorme diversidad de temas abordados, y en definitiva la labor de un profesional excelente que sabe ponerse, una y otra vez, en la piel de sus lectores dándoles seguramente el libro de divulgación científica que a ella misma le hubiera gustado leer.

Lo mejor: Un pequeño gigante de la divulgación científica, una verdadera joya, útil como libro de referencia para tener a mano, pequeño, compacto, pero repleto de información interesante, bien escrito, con un apéndice en forma de "lecturas de ampliación" de lo más recomendable. En definitiva un trabajo excelente.

Lo peor: En ocasiones los defectos vienen por la misma senda que las virtudes, habrá lectores que lo tacharán de demasiado académico, de que en ocasiones parece que estamos leyendo un libro de texto para escolares. También la enorme diversidad de temas tratados hará que el lector encontrará más o menos interesante el libro en función de sus propias cualidades y conocimientos, no todos los temas tratados poseen la misma dificultad y evidentemente aunque hay algunos capítulos-pregunta que se leen de un tirón, otros, como los dedicados a la química celular o a la genética precisan de una lectura más sosegada y atenta, porque más allá de su interés, todos lo son, la dificultad de comprensión variará mucho. Así ha sido al menos mi experiencia como lector.


viernes, 27 de enero de 2017

El asesinato de Pitágoras


Ficha: "El asesinato de Pitágoras", Marcos Chicot, Duomo ediciones, 658 páginas, ISBN: 9788416261208


Creo que me ha pasado lo mismo que a muchos lectores, he descubierto a este escritor a raíz de la publicación de su segunda novela, finalista del Premio Planeta 2.016 y publicada por esta poderosa editorial que suele colocar con cierta facilidad a muchos de sus títulos en las listas de los libros más vendidos, o por lo menos en los escaparates de las librerías, pues si hay una empresa que consigue publicitar sus libros es esta.

Tuve el libro señalado en mis manos y decidí que de momento no lo iba a adquirir, sobre todo porque temía una "escabechina" con la historia del famoso filósofo ateniense pues no me merecen demasiado respeto en ocasiones los autores de novela histórica, de modo que igual me acerco a sus páginas cuando lo editen en libro de bolsillo... pero de momento ahí se queda.

Por eso me llevé una sorpresa cuando vi este otro anterior, publicado además por una pequeña editorial, por lo visto al igual que el recientemente publicado quedó de los primeros cuando optó al Premio Planeta y aunque finalmente no lo ganó por el puesto alcanzado en los votos tenía derecho a una publicación en dicha editorial. Finalmente esta decidió que no lo editaría por problemas de presupuesto. Fue un claro error del que se están todavía arrepintiendo en Planeta, el libro fue finalmente comercializado y editado por una pequeña editorial, también en formato e-book y por lo visto fue el más vendido en el periodo 2.013 a 2.015 en lo que se refiere a novelas en formato electrónico, el autor comenta con todo detalle tanto la génesis como la promoción de su novela. Ya ha sido traducido a varios idiomas y de momento constituye el mayor éxito de su autor. Posee además el valor añadido de que el 10% de sus ventas van destinadas a una fundación de apoyo a las familias con hijos con Síndrome de Down. El autor es padre de una niña con este trastorno genético y en su página web tiene subido un vídeo elaborado por el mismo Marcos con bastante información sobre este tema, de hecho el impulso final que le llevó a embarcarse en este proyecto literario no fue otro que intentar convertirse en un novelista de éxito con vistas a dejarle a su hija Lucía una fuente regular de ingresos gracias a los derechos de autor.


Este "Asesinato de Pitágoras" es uno de esos libros que de vez en cuando me apetece leer cuando busco una lectura fácil y adictiva, de esas que no dan respiro al lector y le permiten "descansar" de otras lecturas más exigentes, sus casi setecientas páginas se leen con mucha facilidad, el cuerpo del texto está dividido en numerosos capítulos, los hay de una sola página de extensión y los hay de una docena de páginas... y en casi todos hay siempre un "gancho", una frase o una sugerencia que trata de mantenernos atrapados en su lectura. Creo que Marcos comentó en una entrevista que deseaba escribir ese tipo de novelas que uno simplemente no puede dejar de leer, que te mantienen enganchado hasta altas horas de la noche deseando terminarlas. Doy fe de que esta lo intenta, y lo consigue, con bastante eficacia. Si lo que uno busca es justo eso, entretenimiento sin complicaciones y una narración que lo atrape de principio a fin creo que por ese lado Marcos Chicot lo ha bordado con esta obra, no me extraña su éxito por la red y su traducción a varios idiomas. Eso sí, en principio tampoco se le podría pedir más que entretenimiento puro y duro ¿o no es así?.

Pues sí y no, Marcos evidentemente se puso como objetivo principal escribir una novela fácil de leer y adictiva, que mezclaba el género histórico con el género negro, no es para nada algo original, hay autores de novela histórica que mezclan con éxito ambos ingredientes desde hace años, sin embargo hay algo que me ha gustado especialmente de esta novela, y es el elemento filosófico y matemático. Aunque estamos ante una obra 100% de ficción, la misma no deja de ser una especie de reivindicación de la figura de uno de los filósofos más grandes y olvidados de la antigüedad, seguramente si no fuera por el teorema que lleva su nombre a estas alturas nadie recordaría ya, fuera del ámbito académico quien fue Pitágoras.



Como muy bien señala Marcos en el epílogo del libro, parte de la culpa de la incomprensión y el olvido la tuvieron los mismos seguidores de pitágoras que defendían su doctrina a consecuencia precisamente de su sectarismo y su secretismo. Con esa mezcla que hacían de diferentes cultos y creencias no podían terminar de otra forma que tergiversados y ridiculizados ¿hubiera alcanzado el cristianismo su gran difusión si se hubiera mantenido como una secta judía que se ocultaba en las catacumbas de Roma?. La secta religiosa y mística fundada por Pitágoras tuvo gran relevancia en diferentes gobiernos de su tiempo pero su misma naturaleza terminó obrando en su contra. A pesar de todo la influencia de Pitágoras y sus seguidores en la historia de la filosofía es difícil de exagerar, por ejemplo una figura filosófica tan enorme como la de Platón seguramente nunca hubiera alcanzado su relevancia sin el ejemplo de los seguidores de Pitágoras, por su creencia en el orden del universo, su obsesión por las ideas y las formas matemáticas etc etc... está claro que el filósofo ateniense tomó mucho prestado de los pitagóricos. A la mayoría de los griegos en cambio les bastaba con quedarse con los elementos más curiosos y superficiales... de ahí el chiste de Aristófanes cuando en una de sus comedias hace aparecer a un pitagórico comiendo habas, uno de los alimentos prohibidos por la secta.

La veneración de los pitagóricos por los números perfectos (como el 4 por ejemplo ya que 2x2=4 y a su vez 2+2=4), su adoración también por el pentáculo y su descubrimiento del "número aureo", o su creencia en la reencarnación, han sido las anécdotas que han pasado a la historia, y no por desgracia su práctica de la meditación, el mensaje de hermandad entre todos los hombres, de igualdad de las mujeres... etc, hay muchos paralelismos entre la figura de Pitágoras, Buda, y Lao Tse, no fueron coetáneos en el tiempo por muy poco, y es una pena que el legado y el éxito de la religión fundada por el filósofo griego no hubiera ido más allá. La historia del mundo podía haber sido muy distinta si esa alianza entre el poder y la sabiduría que preconizaba Pitágoras, como luego defendería posteriormente también Platón, hubiera dado sus frutos.

Vamos a encontrarnos con el enigmático filósofo en la novela como uno de los personajes principales, también con algún que otro personaje histórico, aunque los protagonistas son casi todos invención del autor, vamos a encontrarnos también con los consabidos clichés de cualquier novela de intriga, buenos muy buenos, casi planos e incapaces de hacer el mal, aunque muy humanos y capaces de meter la pata... y malos muy malos, de cartón piedra, malvados sin remisión y sin excusa posible. Nos vamos a encontrar como en cualquier relato donde predomine la acción de una división de la trama en diferentes hilos argumentales, aunque Marcos no abusa de este recurso, y sobre todo muchos giros inesperados, algunos ya previsibles, otros imprevistos y más o menos forzados... no todos serán del gusto del lector, a mí personalmente hay alguno que otro que me han producido la sensación de "trampa", demasiado acrobáticos y rebuscados. Pero sea como sea la verdad es que al final terminan funcionando en una novela muy bien narrada y con abundantes sorpresas y emoción en la trama donde predomina fundamentalmente la acción.

La sensación final es que termina siendo como una de esas películas, una de tantas, donde uno se encuentra los mismos clichés una y otra vez, y a pesar de todo se dejan ver con agrado siempre que uno no le pida "peras al olmo". En el difícil equilibrio entre realizar un relato ligero, dinámico y adictivo y entre cargar la obra de contenido filosófico y matemático Marcos ha optado claramente por la opción más lógica si lo que uno persigue es vender e interesar al mayor número posible de lectores. Personalmente hubiera preferido un relato más denso y reposado, con más peso del elemento filosófico y psicológico, que los hay... pero reconozco que difícilmente hubiera tenido tanto éxito. No obstante la parte dedicada a la visión de los pitagóricos del mundo y a cómo relacionaban las matemáticas y el orden del mundo me ha parecido de lo más interesante. La relación entre las matemáticas y la realidad del mundo sigue siendo un debate todavía abierto y apasionante, por eso me ha gustado que haya aparecido en una novela, aunque haya sido con cierta "timidez", sin duda alguna entre las virtudes de un escritor debe estar el saber no solamente qué escribir, sino también qué eliminar del relato, qué detalles contar y cuales eludir para dejar un relato lo más redondo posible, sin duda este habrá sido uno de los caballos de batalla más difíciles de M. Chicot en este libro.

Lo mejor: Una historia muy bien narrada, sus más de seiscientas páginas se leen en un suspiro y no se suelta de las manos hasta que se termina, doy fe, y donde nos vamos a encontrar con muchas situaciones inesperadas y giros del argumento, de forma que nos vamos a mantener pegados a sus páginas hasta el final. Muy interesante también como he señalado el apartado dedicado a las matemáticas, al número áureo, al pentáculo, la tetraktys,  el número pi... y no desgrano más detalles ;-). Se notan por otra parte los conocimientos en psicología clínica del autor, y aunque el "cartón piedra" es lo que predomina en lo que a los personajes se refiere ello no es del todo cierto con el caso de Pitágoras por ejemplo, y con el del "villano". No todos los días se encuentra uno con una novela con un propósito tan noble, desde aquí le deseo a Marcos todo el éxito del mundo.

Lo peor: Hay algunos giros del guión notablemente forzados, y algunos personajes de los que el autor claramente abusa, ello no afecta al desarrollo de la trama ni al interés de la novela... pero deseo que en posteriores trabajos haya solucionado ese aspecto. El elemento de intriga y novela negra termina devorando a la parte histórica y demás aspectos de la novela, sin duda un acierto en lo que se refiere a enganchar a la mayoría de los lectores, este subgénero es seguramente el más popular, que no le va a proporcionar alabanzas en el mundillo de la novela histórica. Le echaré un vistazo a ese "Asesinado de Sócrates" cuando salga en edición de bolsillo y sobre todo a ese "Diario de Gordon", que a simple vista parece todo un homenaje a "La conjura de los necios", uno de mis libros favoritos.

sábado, 21 de enero de 2017

La invención de la naturaleza

"El momento más emocionante fue cuando, por fin, ascendí el Chimborazo, la montaña que tan fundamental fue para Alexander Humboldt. Mientras subía por la inhóspita ladera, el aire estaba tan enrarecido que cada paso parecía eterno, una lenta marcha hacia arriba con las piernas de plomo y vagamente separadas del resto de mi cuerpo. Mi admiración por Humboldt creció con cada paso. Él subió al Chimborazo con un pie herido (y, desde luego, no con unas botas tan cómodas y sólidas como las mías), cargado de instrumentos, y parándose constantemente para hacer mediciones. 

El resultado de esta exploración por paisajes y cartas, por pensamientos y diarios, es este libro. "La invención de la naturaleza" es mi intento de redescubrir a Humboldt y devolverle al lugar que le corresponde en el panteón de la naturaleza y la ciencia. Es también un intento de comprender porqué pensamos como lo hacemos hoy sobre el mundo natural."


Ficha: "La invención de la naturaleza", Andrea Wulf, Penguin Random House, 578 páginas, ISBN: 978 84 306 1808 8

Supe de la existencia de Alexander Von Humboldt a raíz de mi lectura del libro de Bill Bryson "Una breve historia de casi todo", un extraordinario ensayo donde el escritor británico intentaba que sus lectores alcanzaran una comprensión lo más global y completa posible del mundo de la ciencia y su historia, era un trabajo excelente que años después sigo recomendando a todo el mundo y que entre los cientos de personajes que adornan sus páginas me presentó al científico prusiano como uno de los grandes naturalistas del siglo XIX y uno de los mayores exploradores de la historia.

Este ensayo que ahora comento aquí viene a intentar hacer popular al naturalista que vivió a caballo entre los siglos XVIII y XIX, y que aunque hoy ha sido bastante olvidado, ya que apenas se le conoce fuera del ámbito académico, fue el principal instigador de una forma de concebir el mundo que ha venido siendo habitual desde que él la plasmó en sus libros, pero que en modo alguno era algo "normal" en sus tiempos. En aquel entonces el término "naturaleza", tal y como lo consideramos hoy era simplemente desconocido. El mundo, al menos en occidente, era simplemente el escenario donde se desarrollaba la vida y la actividad humana, y era algo que simplemente nos pertenecía, algo destinado a ser conquistado, domado, explotado y esquilmado por los seres humanos, los reyes de la creación, los animales, las plantas y el conjunto de los seres vivos eran fundamentalmente estudiados en función de su utilidad, clasificados, etiquetados, disecados y dibujados como cualquier otro objeto, los investigadores trabajaban fundamentalmente en sus laboratorios y bibliotecas y solamente se desplazaban fuera de los mismos para recoger espécimenes, que luego analizaban, diseccionaban y clasificaban... antes de Humboldt a nadie se le había ocurrido realizar una investigación de la naturaleza "en vivo", estudiando la flora y la fauna en su hábitat natural, estableciendo relaciones entre la vegetación y el clima, entre las especies y su hábitat, y la relación entre unas especies y otras... todo se sacaba de la naturaleza, se diseccionaba y terminaba convertido en un saber muerto para ser coleccionado en museos y en sesudos trabajos cuya principal obsesión era la taxonomía y la clasificación. Ahí terminaba todo.


Humboldt fue un visionario, se dio cuenta que era inútil describir las especies animales y vegetales sin tener en cuenta su entorno, se dio cuenta de que había grandes semejanzas entre las especies vegetales y el clima, la interdependencia entre estas, las similitudes de la fauna y flora de diferentes continentes, de que la naturaleza era un todo interconectado donde la vida de animales y plantas... y por supuesto la acción del hombre, era un elemento de suma importancia. El romanticismo como corriente artística y filosófica en lo que más tarde sería Alemania propuso una nueva visión del mundo y del papel del hombre en la naturaleza, Humboldt trajo esa nueva visión al mundo de la ciencia, hubo un antes y un después de la publicación de sus trabajos. Nunca ha habido, ni seguramente nunca lo habrá, un científico más popular en todo el mundo... la fama que hoy otorgamos a un Newton o a un Einstein solo son comparables, y no mucho, a la fama que llegó a tener Von Humboldt en vida, es curioso que hoy sea uno de los personajes de la ciencia más olvidados... sin embargo lo que no ha sido olvidado para nada son sus ideas, hoy más presentes que nunca, sus ideas acerca de la interconectividad entre todos los seres vivos, la alarma ante el papel destructor de los ecosistemas del hombre, el aviso acerca del cambio climático que podían provocar las actividades humanas, la defensa de la libertad y su mensaje contra el colonialismo expoliador de recursos y contra la esclavitud, la necesidad de compartir los conocimientos científicos y de que el mundo de la ciencia debe estar por encima de las enemistades políticas... desde que él vivió, miles, millones de personas han participado de sus ideas sin haber leído nunca nada de Humboldt ni haber sabido siquiera de su existencia.


América Latina.
Humboldt protagonizó un increíble viaje por América Latina que duró cinco años y donde navegó por el Orinoco, cruzó la selva, visitó los llanos venezolanos, escaló montañas y volcanes, tomó miles de notas y dibujos y recogió miles de espécimenes para los museos, aquel viaje que realizó por la entonces América colonial española por cuestiones del azar, ya que las guerras napoleónicas condicionaron en gran medida su destino, fue en verdad memorable. En Europa llegó a conocer al joven Simón Bolívar en la época en que este empezaba a gestarse como revolucionario, años más tarde Bolívar llegó a decir que Humboldt era quien realmente había "descubierto" América, es decir, no su descubridor como Cristobal Colón, sino el primero que realmente "vio" América, no es extraño que el lugar del mundo donde más se recuerda al naturalista prusiano y su legado sea precisamente América Latina. El científico realizó incontables elogios de la naturaleza salvaje latinoamericana, era un enorme contraste para un europeo que vivía en un continente sometido durante milenios a la acción modificadora del hombre encontrarse con un continente donde había todavía enormes zonas vírgenes y donde podía observa a la naturaleza en estado puro... precisamente por ello comenzó a ver las primeras señales alarmantes de deforestación, de modificación del medio ambiente, de desecación de lagunas antiguamente abundantes... fue el primero en dar la voz de alarma sobre los efectos de la tala indiscriminada de árboles en el clima, en ver cómo la acción humana podía convertir un paraíso natural en un erial.


Humboldt se podía haber limitado a realizar un trabajo más convencional, sin embargo aquí estamos ante el primer naturalista y científico "total", Alexander Von Humbold era un prodigio intelectual cómo ha habido muy pocos en el mundo, le interesaba todo, leía sobre todo, poseía una memoria prodigiosa, su vista abarcaba desde el mundo de las estrellas al mundo microscópico, en su viaje gastó la mitad de la fortuna que había heredado de sus padres en comprar una buena colección de los mejores aparatos de medición de la época, barómetros para medir la presión, termómetros, cianómetros para medir la intensidad del azul del cielo... conforme se movía miles de kilómetros con su fiel ayudante, el botánico francés Aimé Bonpland, no dejaba de tomar medidas de presión, temperatura, observar los cielos, tomar muestras de plantas, minerales, capturar ejemplares, dibujar y tomar notas de absolutamente todo... hasta de interesarse por las gentes y las culturas locales y sus idiomas, no había absolutamente nada que quedase fuera de una curiosidad omnívora y devoradora, alimentada además por una voluntad de hierro, un enorme amor al trabajo y una inmensa inteligencia, nunca el mundo de los exploradores ha tenido un ser humano mejor dotado que él, trabajador, inteligente, valiente... hay hechos de su vida que nos hacen preguntarnos una y otra vez ¿pero de qué pasta estaba hecho este hombre?, si las personas de hoy en día parecemos pigmeos a su lado... mejor no comentar nada de sus contemporáneos. 

Ese viaje de cinco años le proporcionó material sobre el que reflexionar y estudiar el resto de su vida, de hecho no realizó más viajes como aquel durante muchos años simplemente porque no pudo, los ingleses de la Compañía de Indias Orientales, evitaron a toda costa proporcionarle el visado para que viajara a las colonias inglesas y a la India, no podían consentir que un naturalista que había lanzado abundantes soflamas contra el colonialismo, la esclavitud y la expoliación de la naturaleza en sus trabajos tras su viaje por la América colonial española visitara la India... no podían arriesgarse a que tras el mismo escribiese posteriormente sus trabajos, que para aquel entonces eran ya inmensamente populares en toda Europa y América, sin duda alguna no hubiese dejado en muy buen papel a los británicos, tal y como había hecho con los españoles años antes.

La última pieza del puzzle.
La vida le proporcionó otra oportunidad de viajar cuando el Zar de Rusia le invitó, o más bien accedió a sus ruegos, a viajar por su imperio, era 1.829 y tenía ya sesenta años, aunque le controlaron todo lo que pudieron durante el mismo para evitar críticas al gobierno zarista y el interés principal del viaje era el descubrimiento de nuevas materias primas... algo que Humboldt que había sido inspector de minas antes de su aventura americana cumplió sobradamente al señalar a los rusos dónde podían encontrar diamantes, lo que finalmente ocurrió cuando hicieron prospecciones justo donde él les había recomendado hacerlas, el viaje fue finalmente más de lo que se esperaba en un principio. Aquel viaje de más de 16.000 kilómetros por la Rusia siberiana era la pieza que le faltaba al rompecabezas que estaba ya montando en sus investigaciones, a falta de viajar al Himalaya por culpa de la negativa británica, algo que Humboldt lamentó toda su vida, pudo por fin realizar estudios comparativos de la fauna y la flora asiáticas con todo lo que había averiguado y estudiado sobre la flora y fauna europeas y americanas (además de todo lo que sabía de otros continentes gracias a la aportación de muchos científicos con los que estableció la red de intercambios más grande de aquel entonces), todo encajaba, no encontró ningún dato que fuese en contra de sus teorías sobre el clima y la biodiversidad de la tierra... pudo centrarse en la redacción de la que fue su obra más ambiciosa, "Cosmos", la que finalmente le terminaría de dar una enorme fama.


Andrea Wulf, nacida en la India aunque de nacionalidad alemana y residente en Gran Bretaña, ha realizado un ensayo sorprendentemente bello e interesante, uno de esos libros que van a ser recordados por mucho tiempo y que trata de devolver a la fama a uno de los científicos y exploradores más grandes de todos los tiempos. Resulta increíble que un hombre que en 1.869, cuando llevaba ya una década muerto y se conmemoraba el centenario de su nacimiento, fue recordado en todo el mundo, con discursos, desfiles, fiestas con fuegos artificiales, actos conmemorativos de todo tipo en Europa, Estados Unidos, América Latina, Australia... y hoy apenas se le recuerda fuera del ámbito académico, Humboldt debe ser la persona más injustamente olvidada de todos los tiempos. De ahí el afán de Andrea de escribir un ensayo que honre su memoria, que le haga justicia y sobre todo que muestre una y otra vez la plena vigencia de sus ideas. 


Su legado.
El libro por ese motivo no se detiene cuando llega al momento de la muerte del científico, hay cuatro capítulos dedicados a cuatro importantes personas, alguna de ellas mucho más conocidas que él, que fueron quienes fueron principalmente porque se inspiraron en sus libros y sus ideas... hablamos de Charles Darwin ¿a que os suena?, Henry Thoreau, George Perkins Marsh, Ernst Haeckel y John Muir. El padre de la teoría de la evolución por ejemplo nunca se hubiera embarcado en el Beagle si no hubiese conocido los trabajos de Humboldt, él mismo lo dijo, ambos llegaron a conocerse y profesarse una gran admiración mutua, los trabajos del científico prusiano fueron toda una inspiración para Darwin y él siempre lo admitió. Thoreau, el autor de Walden vio en las ideas de Humboldt y en su visión poética de la naturaleza, un mundo donde no solamente había que dejar entrar la visión racionalista sino donde había que usar la imaginación y la fantasía propias del arte, ese fue uno de los más bellos legados de Humboldt y que inspiró al filósofo americano en sus escritos sobre sus vivencias en la naturaleza. George perkins se inspiró en las ideas de Humboldt para escribir su influyente tratado "Man and Nature" donde ponía la voz de alarma en la destrucción de la naturaleza y donde se exponían múltiples ejemplos del impacto negativo en los ecosistemas, la contaminación y la destrucción del mundo que también sustentaba al ser humano, todo un jarro de agua fría que modificaba radicalmente la mentalidad utilitarista y mercantil que imperaba por aquel entonces (y por desgracia también ahora). 

Ernst Haeckel, fue quien precisamente inspirado por las ideas de Humboldt sobre la fusión del arte y la naturaleza acuñó el término "ecología", sus dibujos de microorganismos fueron muy populares y cientos de artistas, incluido nuestro inmortal Antoni Gaudí, se inspiraron en sus diseños para encontrar en la naturaleza motivos "artísticos", y es que las obras de Humboldt, no solamente transmitían conocimientos, algo previsible, sino también y por encima de todo el amor por la naturaleza que su autor poseía y su visión emotiva y poética de los paisajes, las selvas, los desiertos y las montañas... trataba de plasmar ese asombro y esa fascinación que ha embargado a los exploradores del mundo natural desde sus comienzos y seguramente lo hizo mejor que nadie. La gente leía sus obras y se sentía transportada a una selva sudamericana, a la visión de un atardecer en los Andes, o a la descripción de un amanecer en el desierto... la poesía y la emoción no estaba reñida con la divulgación científica, todo lo contrario, Humboldt era consciente de un hecho que en ocasiones se olvida facilmente, que del conocimiento de la naturaleza surge la pasión y el amor por la misma casi inevitablemente, y que no se puede amar lo que no se conoce.


Ese espíritu poético y romántico de la naturaleza caló especialmente en un incansable viajero, naturalista y aventurero norteamericano llamado John Muir, a través de la obra de Humboldt penetró en él el "gusanillo" por los viajes y la contemplación de los vastos espacios naturales y con los años se convirtió en el principal valedor de la causa de la conservación de la naturaleza en los Estados Unidos, se puede afirmar que gracias a él se constituyeron los primeros espacios protegidos en esa nación y en el mundo, si otros como el nombrado Perkins Marsh ponían el acento en la conservación de los espacios naturales para evitar su destrucción y mantener su posterior aprovechamiento por el hombre Muir fue el primero en defender los valores de la naturaleza salvaje por sí misma, de forma independiente a cualquier aprovechamiento práctico de la misma. Fue también el primero en llevar el ecologismo a la acción política y luchar contra leyes y acciones que perjudicasen el medio ambiente, una lucha que continúa más viva que nunca y que en principio fue inspirada por las ideas de Humboldt con las que Muir se familiarizó desde su juventud.

Para terminar y para los curiosos que no le tengan miedo, o le hagan ascos, al inglés un enlace a Youtube en el que podemos ver a la autora en un vídeo presentando su libro, aquí tenéis otro, más largo e interesante con la autora presentando su trabajo y muy bien acompañada por Brian Cox en el empeño, y finalmente otro enlace a un artículo sobre la publicación de este ensayo.


Lo mejor: Un trabajo extraordinario, un libro MARAVILLOSO, ameno y muy bien escrito, que consigue enganchar al lector desde la primera página, que no puedes dejar de leer, que ha obligado a su autora a viajar por medio mundo siguiendo las huellas del coloso prusiano, un libro bellamente presentado y muy bien editado, repleto de dibujos en blanco y negro y a color, un ensayo que trata de devolverle a Humboldt algo de la fama que nunca debió de perder, y que nos muestra hasta que punto somos deudores suyos. Aviso a los lectores de ensayos históricos y científicos: este seguramente es el mejor libro que te vas a leer este año si te animas a ello... y seguramente también el año que viene, así que ¡ya estás tardando! :-).

Lo peor: Me gustaría que este libro no fuera un punto y final en relación a Humboldt, algún ensayo hay sobre el científico publicado en castellano, pero muy poco en relación a lo que merece su influencia y su obra. El libro aunque es muy completo y está atiborrado de datos sobre la vida y los trabajos del científico adolece de cierta falta de citas del mismo... hubiera sido estupendo poder incluir más párrafos provenientes de su obra. Dada la extensión de la misma creo que un ensayo recopilatorio de algunos de sus mejores textos hubiera sido una muy buena idea tanto para incluir en este libro como para una futura y probable segunda parte, se queda uno con ganas de leerle directamente y frustra un poco el ver que poquito hay de sus obras traducido al castellano. Editoriales, por favor, rescaten la obra de Humboldt, que vale la pena.