martes, 11 de noviembre de 2014

La pasión de la mente occidental


"He partido del supuesto de no otorgar prioridad especial a ninguna concepción de la realidad en particular, ni siquiera a la actual, que, por lo demás, es múltiple y tremendamente fluida en sus capas profundas. En cambio, me he aproximado a cada cosmovisión con el mismo espíritu con el que me hubiera aproximado a una obra de arte excepcional; es decir, tratando de comprender y apreciar, de experimentar sus consecuencias humanas, de permitirle revelar su significado"


Ficha: "La pasión de la mente occidental", Richard Tarnas, editorial Atalanta, 702 páginas, ISBN: 978 849 576318

Me encontré con este libro por casualidad en la Biblioteca Regional mientras inspeccionaba la sección de filosofía, a la que le suelo dar un "repaso" cada cierto tiempo. En un principio no captó demasiado mi atención, aunque si lo suficiente como para que buscase información sobre el mismo en Internet... tras leer la información que la editorial difundía sobre el mismo y alguno de los comentarios de lectores me dije que era una obra a la que bien valía la pena echarle un vistazo de forma mucho más detenida. Pocas veces he tenido la sensación de acertar tan de lleno con un libro.

Tras una lectura muy intensa que me ha llevado algo menos de una semana, bastante poco teniendo en cuenta que si bien el texto en sí ocupa "solamente" 559 páginas de las setecientas que tiene el libro, el resto lo componen los índices, notas, bibliografía y demás material anexo, este no es un libro donde haya demasiada "paja", más bien todo lo contrario, la narración es densa en ideas, no hay partes más ligeras, ni diálogos, hay pocas citas de otros autores... de principio a fin asistimos a todo un recital de ideas, magníficamente expuesto y narrado por este filósofo y psicólogo de origen suizo y afincado en California que en 1.991 y tras casi una década de trabajo decidió publicar esta especie de "prefacio" a otra obra más ambiciosa que ya vería la luz en 2.006 "Cosmos y Psique". 

Si la intención de Tarnas en un principio era la de elaborar un trabajo preparatorio a la obra que estaba gestando, mucho más importante, donde ya elaboraría su particular filosofía acerca de una nueva visión del cosmos, un nuevo paradigma que podría constituir una alternativa a la actual visión posmoderna, está muy claro que la labor se le fue un poco de las manos... bastante diría yo.


Era imposible presentar a sus lectores un trabajo donde analizase la posible futura evolución de la actual visión del cosmos sin que estos comprendieran bien la visión actual, y naturalmente para comprender la visión actual nada mejor que explicar cual ha sido su proceso de formación y evolución a lo largo del tiempo.

 La actual visión moderna, o más bien "posmoderna" tal y como apuntaba antes, ha derivado y evolucionado de una cosmología moderna, esta lo hizo a partir de la heredada del medievo, y a su vez esta evolucionó a partir de la visión del cosmos de la antigüedad clásica... de modo que para entender bien la cosmovisión del presente y contemplarla en toda su complejidad hay que retroceder en el tiempo más de veinticinco siglos... a los tiempos de Pitágoras, Heráclito, Parménides... de allí pasar a Platón, de este a Aristóteles y posteriormente a la figura clave de Ptolomeo, de ahí a los neoplatónicos... hasta toparnos con el cristianismo, primero en su visión de orientación más judaica, de ahí a la cristiana romana e influida por Platón de la mano de de San Agustín, asistir al nacimiento de la Escolástica Medieval gracias a Santo Tomás que trajo de nuevo a Aristóteles, y de allí sumergirnos en el fascinante mundo del Renacimiento donde terminaremos topándonos con la revolución de Copérnico, Kepler y Galileo, que culminaría finalmente en Newton. Estaríamos ya en una nueva visión del cosmos, el mundo moderno, que culminaría con Kant, Darwin y Nietsche en un proceso imparable de desmantelamiento de la figura del hombre como centro del mundo... Freud y posteriormente Einstein vendrían a colocar el último clavo en el ataud y volver a poner patas arriba el ordenado cosmos mecanicista de Newton... un viaje intenso y fascinante.

Veinticinco siglos de filosofía, ciencia y religión unidas por el nexo común de la visión compartida del cosmos dan para mucho... Tarnas podía haber optado por dos opciones mucho menos interesantes, o bien un trabajo más ligero donde expusiese unas pocas líneas de pensamiento salpicadas con datos, o bien un trabajo más exhaustivo donde viniese a construir una especie de enciclopedia en pequeño con una historia detallada de los principales protagonistas, sus vidas y sus obras... sin embargo optó por una opción más interesante, exponer las ideas principales, rehuir de dar datos biográficos, referencias a obras, fechas, solo los datos verdaderamente imprescindibles... y empeñarse en un relato denso, descriptivo, claro y ameno de las ideas fundamentales... y sin ahorrar esfuerzos en ello. El libro es una maravilla.


De principio a fin la obra está dotada de una coherencia, un estilo y una claridad explicativa impresionantes, no me extraña que este libro haya sido escogido por muchas universidades americanas como texto obligatorio para sus estudiantes de filosofía, imagino que de primer curso. Desde el lugar donde me ubican mis escasos conocimientos, desde luego que yo haría lo mismo, es un libro que presenta una visión de conjunto y una unidad absolutamente magníficas, ideal para contemplar el "bosque" de las ideas sin perderse por sus innumerables ramas... hay mil y una obras para observar la filosofía en detalle... pero ¡que pocas que ofrezcan una visión de conjunto tan majestuosa y a la vez tan rica de ideas y con tanta sustancia como la que R. Tarnas nos ofrece aquí!. Lo dicho, sin duda en la mente de su autor esta no era más que una obra "auxiliar" de otra más ambiciosa, y ya completamente de su "cosecha", que terminó desbordándole.



Alguna vez algún lector de este blog me ha escrito con la intención de que le recomiende algún libro de filosofía, al ver que es el tema dominante en el mismo... hay mucho donde escoger si uno comienza a interesarse por estos temas, muchos libros agradables de leer que proporcionan unos conocimientos básicos y generales, enfocados por biografías de grandes pensadores, por obras filosóficas, por ideas... centrados en la ética o en el arte de vivir. Nunca había visto uno tan bueno como este y que además sirviera también como introducción... si hay una medalla que puede ponerse el filósofo suizo-americano es sin duda la de la brillantez y la claridad expositiva, no hay ni el menor indicio en la mayor parte de este libro de aridez ni opacidad... y no solamente no está reñida dicha claridad con la profundidad de las ideas expuestas, es que llega un punto en el que tanta claridad "asusta", uno lee y se rebela "no puede ser, no puede ser tan simple... " transmite la seguramente engañosa sensación de que esto es "fácil" que no hay que darle demasiadas vueltas, que el pensamiento humano y la filosofía en su expresión más profunda tampoco son tan difíciles de entender, al menos según sus líneas generales, que su evolución a través de la historia tiene su lógica, que apenas hay ideas originales y que detrás de muchas ideas aparentemente modernas siguen vivitas y coleando otras mucho más antiguas a poco que se escarbe un poco.

La exposición del pensamiento y la cosmovisión de la antigüedad clásica es soberbia, me ha impresionado por su sencillez y claridad, por su insistencia en sus características más importantes que no hay que perder nunca de vista y cuyos efectos llegan hasta nuestros días. La atención prestada a los presocráticos y los sofistas, verdaderos perdedores y marginados en la historia oficial por la atención prestada a los gigantes Platón y Aristóteles, y que los tiempos modernos han terminado reivindicando... el modelo atomista de Demócrito, la modernidad del pensamiento de los sofistas, la visión Pitagórica de un orden universal que luego fue copiada y ampliada por Platón... en lenguaje taurino habría que decir que cuando termina uno esta primera parte consagrada al mundo griego el autor ya "sale en hombros y por la puerta grande".

Es muy habitual en los tratados sobre historia de filosofía pasar un poco "de puntillas" por la Edad Media... total solo son mil años de nada... Pues no, Tarnas le dedica un gran espacio a esos mil años, aparentemente tan oscuros y tan poco productivos en los que parece que nada hubo aparte de los habituales San Agustín y Santo Tomás. La doctrina cristiana, su visión del mundo, lo que cambiaron y adoptaron del mundo griego, las tensiones y diferentes visiones "cristianas"... la irrupción de la poderosa figura de Santo Tomás y la reivindicación de la figura de Aristóteles, la combinación de aristotelismo y su defensa a ultranza de la razón, con una visión platónica del mundo de las ideas adaptada a la cosmología cristiana, los dogmas del cristianismo y sobre todo el porqué, explicado con una minuciosidad que raya en la obsesión, del motivo por el cual el cristianismo arrolló y suplantó con tanta eficacia al mundo pagano. Acostumbrados como estamos siempre desde nuestra visión moderna a una crítica permanente del cristianismo cuesta trabajo ver como en muchos aspectos su cosmovisión era muy superior a la de la antigüedad... Tarnas no cae en el error y muestra tanto los aciertos como los errores. Y sobre todo como una idea habitual durante todo el relato filosófico nos mostrará como el cambio de paradigma nunca implica la desaparición completa de las ideas anteriores y como estas vuelven a surgir una y otra vez aunque sea de forma camuflada.


El medievo en crisis tuvo su particular "adolescencia" en el Renacimiento que terminaría alumbrando al mundo moderno y a su nuevo y radical cambio de cosmovisión... una crisis, un parto, de más de dos siglos que se inició con Copérnico y que continuó con Kepler y Galileo, la visión medieval del mundo saltó hecha pedazos... el hombre, y no Dios, pasó a ocupar el centro del mismo. Descartes erigió a la razón, no el dogma o la palabra revelada, como árbitro supremo del conocimiento, Newton proporcionó leyes físicas y matemáticas que explicaban el orden de los cielos sustituyendo a las esferas celestiales de Platón y Ptolomeo... los empiristas británicos Locke y Hume, y posteriormente Kant terminarían también echando por tierra a la razón "pura" de Descartes como principal instrumento de conocimiento. Quedaba el camino expedito para la siguiente convulsión... la teoría de la evolución de Darwin vino a demoler lo que quedaba de autoridad en la Biblia en relación al origen del hombre y del mundo.  El hombre se desliga del cosmos para siempre, es un animal como cualquier otro, tanto su conocimiento a través de la experiencia como a través de la razón poseen límites... y no solo eso, como demostraría más tarde Freud, ni siquiera es dueño de sí, la otrora poderosa razón no gobierna en casa.

El paso de un mundo unido, pleno de sentido, donde el hombre ocupaba su lugar de honor, un mundo ordenado y regido por leyes físicas implacables pero al alcance de la razón humana ha terminado dando lugar al mundo caótico, fragmentado, complejo y carente de sentido de la posmodernidad, un mundo donde el hombre se cuestiona cada vez más sentido alguno y donde parece imposible encontrar un mínimo de coherencia, donde todo es relativo, donde atrapados en la jaula del lenguaje queda cada vez más claro que el universo es un lugar casi por completo hostil y donde el azar parece ocupar un lugar antes impensado. Un mundo donde predomina la "deconstrucción" de todo sistema, un mundo impregnado de los pies a la cabeza de un escepticismo que si bien nos preserva de falacias e ideas falsas por un lado, por el otro y llevado a su extremo nos conduce al pensamiento estéril del "todo vale lo mismo".

Ante este panorama desolador de la posmodernidad, Tarnas llegado el final del libro se aventura a lanzar su hipótesis particular, estamos en el fin de un periodo histórico, una agonía que comenzó en el siglo XIX y que se ha acelerado en el XX, un momento de crisis a todos los niveles que terminará alumbrando el nacimiento de una nueva cosmovisión ¿cual podrían ser las características de la misma?... Tarnas apuesta por la vuelta a unos valores antiguos, primordiales, centrados en el elemento femenino. Femenino no solamente entendido como de ese género, tan ninguneado e ignorado a lo largo de casi toda la historia, sino en relación a lo femenino entendido como simbólico, femenino como global, como indiferenciado, como holístico... una vuelta a "casa", una erosión y ruptura de la furiosa individualidad que comenzó en el Renacimiento. Un abandono paulatino de la visión "masculina" que ha predominado desde entonces.

Habrá quien encuentre "sospechoso" este anhelado retorno, que Tarnas ejemplifica con el proceso psicológico de vida indiferenciada en el útero materno, trauma del parto, diferenciación y separación del mundo, anhelo de retorno y finalmente unión mística con el "todo". Un proceso que recuerda a la dialéctica de Hegel de tésis, antítesis y síntesis para terminar repitiendo el ciclo de nuevo... y que inevitablemente hay que ver bajo la sospecha a un cambio a un estado "regresivo" anterior al pensamiento moderno. Dicha crítica solamente se puede ejercer desde el punto de vista equivocado de no haber entendido del todo a Richard Tarnas, pues como ejemplifica este una y otra vez, ningún cambio de paradigma, ningún cambio de cosmovisión acarrea la ruptura total con el anterior, perviviendo muchas de las ideas anteriores bajo otras formas... así que no hay peligro de regresión a estados primitivos, esa supuesta emergencia de un nuevo paradigma presidido por el elemento "femenino" no debería asustar a nadie. De la misma forma que tanto el cristianismo como la modernidad surgieron en un momento en que históricamente eran muy necesarios por haberse superado completamente el modelo anterior, si seguimos el razonamiento de R. Tarnas en este libro, el nuevo paradigma tendría que venir a suplir las graves carencias del modelo actual en crisis y volver a impulsar a la humanidad a un nuevo desarrollo... 

"Pero para lograr esta reintegración de lo femenino reprimido, lo masculino debe pasar por un sacrificio, por una muerte del yo. La mente occidental debe tener la voluntad de abrirse a una realidad cuya naturaleza podría hacer añicos sus creencias mejor establecidas acerca de sí misma y el mundo. Éste es precisamente el acto de heroísmo que ha de tener lugar. Ahora es necesario cruzar un umbral que exige un verdadero acto de fe, de imaginación, de confianza en una realidad más amplia y compleja; umbral que, además, exige un acto de auto exploración sin flaqueza alguna."

Lo mejor: Un trabajo impresionante, inspirado e iluminador que no será olvidado con facilidad. El libro de filosofía que me llevaría a una isla desierta para leer una y otra vez. Una obra maestra cuya lectura me ha proporcionado un gran placer y abundantes momentos de felicidad, lo recomiendo encarecidamente a todos los lectores amantes de la filosofía y la belleza del pensamiento humano.

Lo peor: La parte donde el autor se "moja" y anticipa cambios sobre un hipotético cambio de paradigma es tanto el punto fuerte como flaco del libro... tanto en el caso de que uno esté en desacuerdo como si coincide con R. Tarnas; eso es lo de menos porque está claro que pueden pasar muchas décadas, siglos tal vez, a que lo pronosticado por el autor pueda materializarse, si es que llega a suceder... dada la dinámica vertiginosa con la que opera actualmente el mundo. Las dos décadas transcurridas desde la publicación de su libro creo que le han terminando dando la razón, en parte, y seguramente en el día de hoy serían visibles algunos aspectos del nuevo "paradigma emergente"... junto con demasiadas evidencias también, por desgracia, de que las cosmovisiones más anquilosadas y arcaicas siguen también muy presentes. Si los cambios de un modelo a otro son tan lentos como el cambio del medievo a la modernidad estamos bien jodidos porque está muy claro, más que en el momento en que fue editado el libro, que un nuevo cambio es más urgente que nunca.


lunes, 3 de noviembre de 2014

Todo a mil



"El aroma de la flor es el mismo de la primavera anterior pero el hombre que percibe su esencia perfumada ha envejecido doce meses. En cada estación del año, el hombre es distinto porque ha avanzado unos pasos más en el camino de la vida. 

Las estaciones rotan en la rueda de la naturaleza, los hombres avanzan en el camino de la vida. Estos ensayos desean ser un cruce entre rotación y camino. Quieren decir algo sobre la naturaleza inalterable del hombre, pero hacerlo desde la perspectiva dinámica del caminante que avanza por una senda cuya silueta se pierde en la línea del horizonte"


Ficha: "Todo a mil", Javier Gomá Lanzón, Galaxia Gútemberg, 161 páginas, ISBN: 978 84 8109 975 1

Javier Gomá es uno de los más destacados filósofos del panorama nacional de los últimos años, la suya ha sido una aparición "fulgurante" en las letras hispanas. Desde la publicación de su primer libro en 2.003 "Imitación y experiencia", premio nacional de ensayo al año siguiente, uno de los trabajos más importantes de la filosofía en los últimos años en nuestro país y una obra en cuya lectura me encuentro actualmente enfrascado. A esta primera contundente e importante "ópera prima" siguieron otros ensayos muy relacionados con el mismo, Gomá es uno de esos filósofos cuyo pensamiento giran en torno a una idea única, en su caso la "imitación" en todas sus variantes imaginadas y por imaginar. Obras como "Aquiles en el gineceo", "Ejemplaridad pública" y "Necesario pero imposible"... que conforman una tetralogía muy conectada entre sí y que seguramente constituye una referencia a estas alturas casi imposible de pasar por alto. En 2.012 Javier fue incluido en una lista de los 50 intelectuales iberoamericanos más influyentes, ejerce además como director de la Fundación Juan March desde el mismo año de la publicación de su primer libro... en definitiva, un "peso pesado" de la filosofía que se escribe y se piensa en castellano en todo su apogeo como escritor.


Aparte de las cuatro obras señaladas, J. Gomá ha escrito numerosos artículos para distintos periódicos y suplementos culturales, muchos de los cuales han terminado siendo publicados en forma de libro. El que comento aquí es uno de ellos. "Todo a mil", hace alusión a las mil palabras de límite a las que tenía que ceñirse para escribir en el suplemento literario "Babelia" del periódico El País. Cada tres semanas escribía un artículo, una colaboración que se extiende desde la primavera de 2.010 hasta el otoño de 2.011, 31 artículos más otros dos escritos en exclusiva para el libro. En ellos Javier toca los más variados temas, a veces relacionados con los que aborda ya en sus ensayos, como el titulado "Terrores infantiles" sobre el tema del aprendizaje a través de la experiencia, o sobre la muerte y el destino humano en "Primores de lo mortal"... en otras ocasiones se aleja decididamente y explora nuevos ámbitos. Siempre con la brevedad obligada de un artículo para una revista donde el espacio es limitado... pero también por ello y teniendo en cuenta el lugar donde se publican, con un estilo literario bastante alejado de la habitual prosa de sus ensayos. 

El formato del artículo por su brevedad, la escritura pausada en el tiempo, el variado público lector al que en esta ocasión dirige sus palabras, y la necesidad de tratar de "enganchar" a las primeras de cambio, sabedor de que la naturaleza de un artículo es muy distinta a la de un libro porque sobre todo abunda el lector ocasional que se va a encontrar con su firma de forma casual; todo ello termina redundando a favor de una brevedad pero también una densidad expresiva que convierte su lectura en una delicia. La extensión es forzosamente breve, pero es que además el estilo preciosista y literario exhibido por J. Gomá crea adicción... se lee casi de un tirón. Hay también un esfuerzo por parte del autor en tocar en cada artículo temas de hondo calado humano, se dejan de lado modas pasajeras y temas actuales en general, toda una tentación en una publicación periódica, y se fija la atención en asuntos y temáticas que dentro de mucho tiempo seguirán tan vigentes como hoy mismo.

"Todos los días de mi adolescencia me asomaba a la terraza de mi casa para ver el sol ponerse detrás de los edificios fronteros. En mi pecho los tempranos presentimientos se mezclaban con el miedo a entrar en un mundo que no me daba ninguna garantía de poder darles cumplimiento. Frente el espectáculo de la tarde se constituyó en la única prenda fiable. Supongo que, a la mirada del científico materialista, el atardecer es sólo un efecto óptico, reducible a una combinación de fenómenos físicos y atmosféricos. Para mí era la prueba -y lo sigue siendo- de que en este mundo nuestro, pese a sus conocidas miserias, lo más hermoso y sublime también tiene cabida, dando la naturaleza una corroboración diaria y pública de ello. Y en medio de tantas dificultades, el arte de vivir consiste en imitar la naturaleza y estar a la altura de lo que ella sabe producir."


Lo mejor: Un buen puñado de breves artículos escritos con muy buen estilo y que se leen con gran facilidad, una puerta de entrada excelente a la obra de este relativamente novel,  gran escritor y filósofo al que vale la pena descubrir y apreciar. Me ha gustado mucho esa actitud un poco a contracorriente que revelan sus ideas y que alguien podría confundir erróneamente con posiciones reaccionarias e inmovilistas y que a mí simplemente me suena a puro sentido común.

Lo peor: Sabe a muy poco. Como siempre discrepo de aquel "lo bueno si breve, dos veces bueno".



jueves, 30 de octubre de 2014

Las obras esenciales de la Filosofía


"No debe esperarse, de esta incursión, que los visitantes salgan bien pertrechados o entrenados en cuestiones filosóficas, y mucho menos debe aspirarse a obtener título o diploma alguno. El objetivo del paseo no es el análisis profundo, sino el tener un primer contacto de conocimiento en medio de una atmósfera relajada. Por lo demás, algunos libros secos e inaccesibles pueden mostrarse, gracias a este viaje, desde su lado más atractivo: todos ellos tienen una historia propia y muy personal, y todos se ocupan de cuestiones que, una vez liberadas del polvillo académico, se nos aparecen bajo una nueva luz, una luz, además, más interesante"


Ficha: "Las obras esenciales de la Filosofía", Robrert Zimmer, editorial Ariel, 277 páginas, ISBN: 9788 434401495

Tuve la oportunidad de hojear en varias ocasiones este libro en la librería de unos grandes almacenes antes de decidirme por su compra, comenzaba a interesarme por temas filosóficos y era uno de esos títulos que me parecían idóneos para comenzar a leer algo sobre el tema... algo así como un primer “hilo del que tirar”. Finalmente fue la dedicación de uno de sus capítulos a “Los ensayos” de Michel de Montaigne lo que me animó a comprarlo, en aquel entonces adquiría cualquier cosa relacionada con el sabio francés. Posteriormente el libro terminó casi olvidado en mi biblioteca, principalmente debido a la lectura de otras obras similares, enfocadas al público no especializado y que trataban de introducir al lector en el mundo de la filosofía. O bien a través de la biografía de los más grandes filósofos como: “La aventura del pensar” del afamado Fernando Savater, la deliciosa “Una historia de la filosofía para la vida cotidiana”, o incluso la divertida e irreverente “La leyenda dorada de la filosofía” de Francisco Giménez Gracia; o bien a través de un ensayo organizado en torno a las grandes obras de la filosofía como “La caverna de Platón y otras delicias de la filosofía” de Nigel Warburton. Un título este último que para mí es imprescindible tener en mente a la hora de comentar este libro ya que viendo las similitudes de uno y otro es interesante establecer una comparación.

Evidentemente cualquier selección de obras filosóficas, tal y como señala el autor en el prólogo, y también Nigel hace lo propio en el suyo, es algo subjetivo y hasta cierto punto arbitrario. Si Warburton evita incluir obras demasiado áridas y complejas en su selección, más completa que la de Zimmerman, es para evitarle incomodidades y problemas a los lectores que les llevase a constatar en sus carnes el consabido tópico de la dificultad y oscuridad de los textos filosóficos, una verdad solo a medias, y que les terminara alejando de la filosofía. Zimmerman por el contrario no duda en recomendar libros reconocidamente difíciles y nada adecuados para el lector neófito, como “La crítica de la razón pura” de Kant, o “Ser y tiempo” de Heidegger, el criterio aparte de las evidentes preferencias personales del autor ha sido según sus propias palabras en el prólogo el elegir obras que no solamente fueron importantes para la historia de la filosofía, sino que además trascendieron el ámbito de la misma y que, hasta cierto punto, podrían interesar a lectores habituales de otros géneros. Por otra parte se notan, y mucho, las preferencias personales de ambos autores. Warburton por ejemplo dedica espacio a más obras de autores anglosajones, especialmente a los empiristas británicos del siglo XVII, mientras que Zimmerman solo dedica un capítulo a una obra de Locke, también comentada por Warburton.

La selección tanto de obras como de filósofos es diferente en ambos libros, aunque hay varias coincidencias que me han resultado interesantes porque me han permitido constatar las diferencias de enfoque entre uno y otro divulgador filosófico. Nigel es más sistemático, más académico, se pone más en la piel del estudiante de filosofía y del lector que quiere un comentario lo más amplio posible sobre la obra que se comenta y no desea conocer tantos datos biográficos... o que simplemente prefiere centrarse casi exclusivamente en el libro comentado, analizando su repercusión posterior y también las opiniones en contra generadas además de proponer una bibliografía para seguir ampliando las lecturas relacionadas. 


Zimmerman en cambio mezcla durante el comentario a cada una de las obras datos biográficos del autor cuando lo considera necesario, junto con referencias a otras obras contemporáneas o pasadas. Si el autor británico se esfuerza en proporcionar un análisis lo más completo posible en el escaso espacio disponible, el autor germano ante todo trata de captar la esencia del significado de la misma, dejar claras las ideas fundamentales y tratar de despertar en el lector el vivo deseo de sumergirse en la obra filosófica comentada. Un cometido que a mi parecer logra con brillantez, porque si Warburton peca de seco y demasiado académico ,seguramente en aras de una utilidad de su libro, Zimmerman está en el lado opuesto, no duda en entremezclar datos biográficos de los autores y mostrar las líneas maestras de su pensamiento de la forma más sencilla posible, y lo hace de una forma brillante e inspirada. Una pena que no haya más libros suyos traducidos al castellano... este es de momento su mayor éxito, fue durante semanas uno de los libros de no ficción más vendidos en Alemania y ha sido traducido ya a más de una docena de idiomas, algo desde luego poco frecuente para un libro de divulgación filosófica.

“La República” de Platón, “Confesiones” de San Agustín, “El príncipe” de Nicolás Maquiavelo, "Los ensayos" de Montaigne, "El discurso del método" de René Descartes, "Pensamientos" de Blaise Pascal, "Dos ensayos sobre el gobierno civil" de John Locke, "Crítica de la razón pura" de Inmanuel Kant, "El mundo como voluntad y representación" de Schopenhauer, "O lo uno o lo otro" de Kierkegaard, "El capital" de Marx, "Así habló Zaratustra" de Nietzsche, "Tractatus logico-philosophicus" de Wittgenstein, "Ser y tiempo" de Martin Heidegger, "La sociedad abierta y sus enemigos" de Karl Popper... y finalmente "Teoría de la justicia" de John Rawls… una selección personal donde como reza el tópico “son todos los que están, pero no están todos los que son”. 

Alguno hay que personalmente quitaría, también hay ausencias notables... pero en general me ha gustado mucho la selección, es más, he incluido ya el de Popper en mi lista, siempre creciente, de libros pendientes de leer gracias a la persuasiva prosa de Zimmer, el libro es una delicia, se lee con sumo placer y constituye un excelente "aperitivo" para lanzarse a la aventura de embarcarse en la lectura de cualquiera de las obras expuestas en este breve pero bonito ensayo. 

Lo mejor: Ameno, instructivo, iluminador... Robert Zimmer ofrece una obra perfecta para iniciarse en las lecturas filosóficas, su selección quizás parezca demasiado breve o imperfecta, pero puedo constatar que es un libro que se lee fácilmente y que consigue convencer al lector de la importancia de las obras analizadas. El libro es muy bueno y constituye una puerta de entrada a la filosofía excelente... aunque también algo tramposa, como veremos a continuación.

Lo peor: Quizás otros lectores prefieran una introducción a la filosofía articulada por biografías o por temas. Hay otras selecciones, como la aludida de N. Warburton, más completas y seguramente más idóneas para el estudioso... personalmente quitaría a Heidegger de la selección y escogería otra obra de Nietzsche, cuestión de gustos supongo, por no hablar de omisiones especialmente sangrantes como Spinoza o Hume, aunque si hay que asumir el principal criterio de selección del filósofo alemán en relación a la importancia de las obras no solo respecto a la filosofía sino con otros ámbitos como la historia, seguramente sería complicado escoger una lista de dieciséis libros muy diferente a esta. 

Otra cosa es que haya obras en la misma que sean recomendables a los lectores neófitos... por mucho que se expliquen las ideas fundamentales de la obra comentada de Kant o la de Heidegger, por ejemplo, será complicado hacer que textos a priori tan difíciles, y no solo para aficionados, puedan llegar a gustar al lector carente de una buena, o muy buena, formación... y es precisamente a ese lector al que no le sirven ya guías como esta si está en dicho nivel.



miércoles, 22 de octubre de 2014

Acontecimiento



Ficha: "Acontecimiento", Slavoj Žižek, editorial Sexto Piso, 174 páginas, ISBN: 978 841 5601555

De nuevo me las tengo que ver con otra obra del inclasificable filósofo esloveno. En esta ocasión se trata de su último trabajo, sin duda un ensayo de menor importancia en el conjunto de su obra pero no por ello exento de interés. La lectura de su libro "El acoso de las fantasías" me dejó escarmentado durante más de un año... tengo todavía pendiente de leer sus monumentales "En defensa de las causas perdidas" y "Bienvenido al final de los tiempos", sin duda dos de las obras más importantes en la siempre creciente lista de libros no-leídos de mi biblioteca... de modo que no tenía mucho sentido embarcarme en la lectura de otra obra de este autor. Sin embargo como soy habitualmente un lector caprichoso, que funciona a base de impulsos y al que le gusta hacerle la contra incluso a sí mismo... pues nada, contra pronóstico otra obra de mi más admirado-denostado filósofo mediático.

Žižek aborda en este breve ensayo un análisis de ese tipo de sucesos especiales de infinita variación denominada "acontecimiento". No puedo evitar que venga a mi memoria "El cisne negro" de Nassim Nicholas Taleb, que trataba un tema similar, eso sí, abordado desde una óptica completamente diferente. El denominado "Cisne negro" por Taleb haría referencia a un acontecimiento "especial", un subconjunto de la clase... aunque si examinamos de cerca la definición dada por Žižek veremos que las diferencias entre un acontecimiento, tal y como él lo define, y la rareza apuntada por Taleb es solo de grado, y no de naturaleza.

Un "acontecimiento", según Žižek, en esencia es "algo traumático, perturbador, que parece suceder de repente y que interrumpe el curso normal de las cosas; algo que surge aparentemente de la nada, sin causas discernibles, una apariencia que no tiene como base nada sólido" ... aquí entran todo tipo de sucesos, desde los de naturaleza puramente subjetiva e individual, un enamoramiento por ejemplo, como los sucesos colectivos, un golpe de estado, una revolución, un tsunami... un acontecimiento según el filósofo un "efecto que parece exceder sus causas", al suceder de repente y no ser anunciado, es más... posee además un efecto retroactivo ya que es capaz de cambiar el pasado, no en cuanto a lo sucedido ya que eso es imposible, sino a nuestra interpretación del mismo. Hechos que no tenían gran relevancia de no haber ocurrido el "acontecimiento" se muestran ahora de una importancia capital para explicarlo. Un acontecimiento por lo tanto no afecta solamente al presente y al tiempo futuro sino que también deja su huella en la interpretación del tiempo anterior, el pasado.

S. Žižek se embarca junto con el lector en un imaginario viaje en metro, cada parada en el viaje coincide con un análisis y un intento de definición de la palabra  "acontecimiento" y todos sus posibles significados desde los más variados ángulos, la primera parada examinará el efecto que un acontecimiento crea en el marco a través del que se nos presenta la realidad, sin duda su efecto más poderoso... un ejemplo de mi cosecha, la forma en la que todos percibíamos la posibilidad y la amenaza de un atentado terrorista por parte del islamismo radical cambió brúscamente el 11 de septiembre de 2.001, un análisis político de la situación internacional realizado tan solo el día anterior quedó forzosamente obsoleto en un sólo día. En la segunda parada se analiza el cambio producido por un acontecimiento en clave de "caída" religiosa, "la pérdida de una unidad y armonía primordiales que nunca existieron, que no son más que una ilusión retroactiva"

La tercera parada se centra en el acontecimiento religioso por excelencia, la iluminación budista, que consiste principalmente en una disolución del sentido del "yo"... curiosamente Žižek encontrará un paralelismo entre la búsqueda del nirvana budista y la deconstrucción científica moderna del "yo". La milenaria religión asiática y la moderna neurobiología coinciden en este aspecto de la "vacuidad" del fenómeno denominado "yo", o mejor escrito Yo... así con mayúsculas. Žižek no parece muy contento ni con uno ni con otro ya que a su parecer ambos acaban en un callejón sin salida en relación con la naturaleza y análisis del Acontecimiento ... "Acontecimiento es el Acontecimiento de la subjetividad misma, por muy ilusorio que sea".

En la cuarta parada Žižek se "arremanga" por así decirlo y dejándose caer en su propio terreno se centra en los, para él, tres grandes acontecimientos de la filosofía, personificados en el pensamiento de Platón, Descartes y Hegel... cada uno representó una ruptura con el pasado, hasta tal punto que buena parte de la filosofía posterior a cada uno de ellos estaba centrada, o bien en aceptar y ampliar sus ideas, o bien en combatirlas directamente. El filósofo hará varias mini-paradas, o transbordos, en cada uno de los tres casos para analizar el acontecimiento filosófico que supuso la obra de cada uno de los mencionados y de paso seguir ahondando en el tema principal del libro. Entramos por así decirlo en la parte más "espesa" del libro. Si antes el pensador esloveno nos ha deleitado con una variada fanfarria de ideas sueltas, referencias a la cultura popular... e incluso algún que otro chiste escatológico, marca de la casa... ahora nos mete de lleno en temática filosófica pura y dura. Me ha gustado especialmente el apartado dedicado a Hegel y su visión de la dinámica histórica y las revoluciones.


Žižek no sería Žižek sin hacer mención al psicoanálisis en clave sociológico de resonancias "lacanianas"... esta será la quinta parada, amenizada afortunadamente por numerosas referencias al cine y la poesía. Seguramente el capítulo más "genuino" del filósofo y para mí desde luego el más desechable del libro con diferencia, cuestión de gustos supongo, ya que todo lo que tenga resonancias "psicoanalíticas" me resulta sospechoso como mínimo. 

Afortunadamente no dura demasiado el suplicio y llegamos a la "sexta parada", uno de los capítulos más importantes del libro, donde se nos habla de "deshacer un acontecimiento", a través de otro o bien a través de la simple y pura negación del mismo, e incluso de su desarticulación de forma retroactiva. El capítulo concluye con algunas reflexiones de lo más interesantes:

"A menudo se dice que hoy en día, con nuestra exposición total a los medios, la cultura de las confesiones públicas y los instrumentos de control digital, el espacio privado está desapareciendo. Uno debería contraatacar este lugar común con la afirmación opuesta: es el espacio público como tal el que está desapareciendo. La persona que muestra en la red imágenes suyas desnuda o datos íntimos y sueños obscenos no es un exhibicionista: los exhibicionistas invaden el espacio público, mientras que aquellos que suben sus desnudos a la red se mantienen en su espacio privado y sólo lo amplian para incluir a otros."

Žižek ve en la "privatización" del espacio público un ejemplo de como en la sociedad actual el tan esperado "Acontecimiento emancipador", se está deshaciendo... como cada vez se torna más y más improbable... un pensamiento pesimista en este defensor de los movimientos emancipatorios al que vimos en un vídeo lanzándo un discurso a los activistas de "Occupy Wall Street", que no oculta sus simpatías por la formación griega "Syriza" y que actualmente se ha subido también al carro en su apoyo a la formación hispana "Podemos". Žižek no ve posibilidad alguna, o tal vez cada vez menos, en una hipotética revolución... aquí explica en parte sus razones de la supuesta capacidad del capitalismo global para cercenar de raíz los movimientos de protesta... eso sí con la sospecha de que se guarda muchas cartas en la manga. Me hubiera gustado ver alguna referencia a la obra de Byung-Chul Han en este libro, ya que me parece que el filósofo germano-coreano tiene mucho que decir en este tema.

La última parada-capítulo del libro nos lleva al destino que desde un comienzo apuntaba Žižek, el actual ritmo de cambios y acontecimientos evita la asimilación de los mismos y en definitiva que estos produzcan el impacto previsto... se desarticula por así decirlo el mecanismo del Acontecimiento, al menos en su dimensión histórica, a través de una sucesión interminable e ininterrumpida de acontecimientos... no hay cambio de paradigma, no hay revolución... al final se crea un orden artificial y ficticio donde ya da igual todo, una situación supuestamente "normal" donde la "anormalidad" pierde toda capacidad de convulsionar nuestros esquemas, el viejo dicho de que "todo cambie para que todo permanezca igual"... muy bueno el ejemplo de la radical pelicula griega "Strella" como símbolo de estos nuevos tiempos donde lo hasta hace poco tiempo "impensable" se afianza más y más en la realidad cotidiana y uno solo puede encogerse de hombros y exclamar "que le vamos a hacer" ...

Ha sido todo un viaje donde se ha hablado desde la iluminación budista al big bang, desde el mundo de las ideas de Platón a la fenomenología del espíritu de Hegel o la filosofía de Henry Bergson, desde el cine de Lars Von Trier, de nuevo me encuentro con el film "Melancolía", a las terribles producciones cinematográficas "La noche más oscura" y su apología velada de la tortura, y la infinitamente peor "The Act of Killing" donde se reduce el acontecimiento del exterminio de dos millones de seres humanos en Indonesia a una pantomima propia del peor Hollywood... Žižek como de costumbre nos deslumbra con una avalancha de ideas y de referencias cruzadas donde mezcla por igual la cultura popular, el cine, la literatura, la filosofía, el mundo de la espiritualidad, la ciencia... no hay charco que no pise ni zarzal donde tenga reparos en meterse. Seguramente es lo que más me gusta de él y en definitiva lo que hace que a pesar de ciertas incomodidades, a la imposibilidad de seguirle en ocasiones y al torbellino de ideas que destilan sus libros no termine de "escarmentar" y vuelva a él de vez con cierta frecuencia. Este libro me ha dejado buen sabor de boca, por lo tanto prometo que no tardaré tanto tiempo la próxima vez en volver a comentar una obra suya aquí.



Lo mejor: Una obra sencilla, en el contexto de la obra de su autor, pero contundente. En su mayor parte ligera y amena de leer, donde no faltarán algunas reflexiones profundas que andarán por nuestra cabeza durante días tras su lectura. Si ya se es forofo del filósofo o se busca una obra con la que "iniciarse" en su modo peculiar de escribir filosofía esta es sin duda una de las mejores.

Lo peor: En la revista de filosofía a la que suelo referirme aquí con frecuencia incluían a Žižek en una "selección" de los veinte pensadores más relevantes de la actualidad... no faltaron opiniones en contra de su inclusión en la misma. Creo que tanto la decisión de incluirle, como la de sacarle de la lista son completamente acertadas. Incluir a Žižek como uno de los filósofos más conocidos y "mediáticos" es correcto, pero sacarle de ahí por juzgar que su pensamiento no aporta, o al menos no suficientemente, ideas relevantes como para tenerle en un lugar tan importante seguramente también es una decisión acertada. Aunque el viaje fue interesante uno se pregunta si para llegar a tales conclusiones hacía falta tanta vuelta.

Lo menos malo que puedo decir de un libro como este es que constituye una entrada excelente al pensamiento del autor, nos guste o no, lo soportemos e incluso disfrutemos de su lectura, suele haber un poco de ambos sentimientos en mí cuando me enfrasco en sus libros, o bien, lo consideremos irrelevante o simplemente insoportable, una opción que también entiendo muy bien.


miércoles, 15 de octubre de 2014

Cioran. Manual de antiayuda

"Yo no soy un amigo del hombre y no estoy en absoluto orgulloso de ser un hombre. Es más: tener confianza al hombre representa un peligro amenazador, la creencia en el hombre es una gran necedad, una locura. Yo soy una persona que en el fondo desprecia, podríamos decir, al hombre. Desde luego, tengo aún muy buenos amigos, pero si pienso en el hombre en general, siempre llego a la misma conclusión: la de que tal vez habría sido mejor que no hubiera existido nunca. Se podría prescindir - por decirlo así - perfectamente del hombre"

Emil Cioran. Conversaciones.

Ficha: "Cioran. Manual de antiayuda", Alberto Domínguez, Editorial Alrevés, 266 páginas, ISBN: 978 841 5900 429

He tardado dos años en volver a leer algo de Cioran, en su día ya le dediqué un más que efusivo comentario a raíz de la lectura de "Adiós a la filosofía y otros textos", el recopilatorio de Fernando Savater que me introdujo en su obra... a pesar de mi tono positivo y exaltado, típico de los grandes hallazgos, no quise continuar leyéndole en aquel momento porque pensé que ya había exprimido a fondo la esencia de su pensamiento y que de continuar no haría otra cosa que dar vueltas y más vueltas sobre lo mismo. Dudaba seriamente de que ya me sorprendiera lo más mínimo.


Con Cioran además sucede lo mismo que con determinadas comidas donde se abusa de las especias, tales como una hamburguesa doble con queso y abundante mostaza, unos tacos mexicanos o un kebab con salsa picante... cuando no estás acostumbrado te inundan de sabor y te abruman; pero el exceso es malo, arruina tu salud y te abrasa el paladar... de modo que terminas encontrando insulsos otros manjares más "delicados"; y es que al lado de la elegante prosa del filósofo rumano, vehículo de toda una andanada de ideas contundentes y de hondo calado, cualquier escritor y filósofo resulta anodino por comparación. Mucho mejor desde luego en dosis controladas y espaciadas en el tiempo, porque si no se pierde la gracia y el impacto, semejante a un puñetazo en pleno rostro, del que es todavía capaz la obra del taciturno, insomne y atormentado Cioran. 

Sus escritos no es que sigan todavía plenamente vigentes, es que no tienen fecha de caducidad, estoy seguro que con los años lograrán más y más proyección... de hecho todavía me resulta chocante el vacío de silencio que hay en torno a su nombre, el que como muy bien comenta Alberto Dominguez en este ensayo "Es raro, casi escandaloso, pero Cioran es un desconocido; salvo cuatro expertos o frikis de la rama gusto por las pompas fúnebres y la vida entendida como una barrabasada, a Cioran no lo conoce ni su padre"...  no creo que sea tan desconocido, pero si la filosofía es ya de por sí un tema minoritario mucho más el del grupo de conocedores y admiradores del filósofo transilvano... uno de esos escritores que te transmiten la sensación cuando les conoces por vez primera de "cómo he podido tardar tanto tiempo en conocerle", e incluso esta otra "es lo mejor que he leído en mi vida". Vamos que da la impresión, seguramente falsa y fugaz, de que todo cuanto has leído anteriormente no vale un pimiento y no es algo que, al menos a mí, me ocurra con frecuencia.

¿Por qué manual de antiayuda?... porque no este no es un ensayo típico donde el autor nos descubre el pensamiento de tal o cual filósofo, sus ideas, nos muestra los detalles de su vida etc etc. La obra filosófica de Cioran en relación a determinados temas será la excusa, el libro está plagado de citas del rumano, pero básicamente lo que Alberto Domínguez hace es expresar sus propias ideas, elaborar su propio pensamiento en concordancia con las líneas maestras de la filosofía de Cioran. El libro es en su totalidad una reflexión sobre la vida y los aspectos más duros de la misma, que aunque todos conocemos, o deberíamos conocer de sobra a estas alturas, habitualmente suelen quedar fuera de los libros del subgénero ensayístico "autoayuda". Un libro de autoayuda suele tener como pretensión la mejora del estado de ánimo del lector, instruirle, marcarle un camino y proporcionarle fórmulas y recetas para que a través de un cambio de actitud y determinadas acciones mejoren las condiciones materiales, emocionales y espirituales de su vida. En definitiva influir en la vida del lector de forma positiva... aunque sea a través de un "autolavado de cerebro" y de proporcionarle unas esperanzas más que dudosas.

Este "manual de antiayuda" que nos presenta Alberto Domínguez no pretende tal cosa, ni de lejos, el mismo nos va a mostrar en toda su crudeza los aspectos más desagradables de la vida, no la de los demás, ni el estado del sufrimiento, injusticia y dolor en el mundo sino sobre todo el NUESTRO. La vida considerada como una tomadura de pelo, un fraude, una jaula de la que no hay escapatoria, el temor de la muerte, la angustia vital, la soledad, la futilidad de nuestros esfuerzos, la estupidez supina de la raza humana... ilustrado naturalmente con una excelente selección de citas de Emil Cioran, pesimista entre los pesimistas, filósofo de la desesperación y el sufrimiento ¿acaso pretende el autor amargarnos la vida?... tras su lectura, verdaderamente amena e intensa, a ratos descorazonadora y también a ratos divertida y sorprendente, tengo que decir que PARA NADA.

Admitámoslo, si la literatura de autoayuda funcionara de verdad ¿por qué están las estanterías de las librerías atestadas de títulos? ¿por qué tanta venta millonaria?... porque nos prometen aquello que no pueden cumplir y como ilusos picamos una y otra vez. Si esos libros funcionaran de verdad hace ya tiempo que no se editarían tantos títulos... habría dos, tres o una docena de superventas y se acabó, la fórmula se habría agotado hace mucho tiempo y sus autores tendrían estatuas y placas con su nombre en todas las ciudades en agradecimiento a su labor en pos de mitigar el sufrimiento humano ¿alguien ve o ha visto alguna calle dedicada a Paulo Coelho, Deepak Chopra, Wayne Dyer, Lou Marinoff  etc etc ?. Así que tranquilos, un manual de "antiayuda" no nos va a amargar más la vida, si acaso pretende arrojar un poco más de lucidez y de sentido común, ese que también es el "menos común de los sentidos".

El autor en la presente obra realiza un ejercicio que a mí me recuerda un poco al "vichara" del hinduísmo, una autoindagación en la cual el que la realiza trata de dilucidar la verdadera naturaleza de su propio "yo" a base de la negación, "no eres tus pensamientos", "no eres tu cuerpo", "no eres tus sentimientos", "no eres tus emociones" ... etc etc ... para al final demostrar la inexistencia del "yo" y desvelar con claridad las imposturas y las falsedades de tantas cosas que solemos dar por sentadas. Alberto Dominguez realiza su particular "vichara", no enfocado a desenmascarar la falsedad de eso que denominamos "yo" sino centrado en desenmascarar las falsas ilusiones con las que adornamos nuestra vida para hacerla más soportable y que nos hacen permanecer en un estado permanente de oscuridad. 

La pérdida de la inocencia al abandonar la infancia, la condena del trabajo, el aburrimiento, la desgracia de haber nacido (y la conciencia de tener que morir), la soberbia de considerarnos mejor que el resto de las especies, el infierno de tener que convivir con los demás, la carga genética, la inutilidad de la filosofía para curar los males del alma, las limitaciones de las palabras y las terapias, la falsedad de las religiones y su ridiculez, la realidad de la muerte, el suicidio... vamos todo un banquete que hará las delicias de pesimistas y amargados... o que incitarán a más de uno a no seguir leyendo, si es que puede claro ;-)

Alberto Domínguez no es Cioran, afortunadamente para él claro, posee la rara habilidad de hablarnos de los aspectos más duros de la vida en un tono mordaz, claro y desenfadado que hace que uno no pueda dejar la lectura en ningún momento. Si él experimentó una súbita "iluminación" cuando descubrió en Cioran a un alma gemela y tuvo la sensación de estar leyendo sus propios pensamientos está claro que seguramente ha pretendido lo mismo para con los lectores de su libro.

"Cioran decía que un libro debía incomodar, perturbar, sacudir al lector, que un libro cuya lectura te dejaba igual que estabas antes de leerlo no era un buen libro. Lo que, a mi modo de ver, más distinguía a Cioran del resto de escritores era precisamente el hecho de que todos sus libros te provocaban, que todos te vapuleaban el espíritu; a medida que iba leyendo cualquiera de sus obras, iba teniendo la sensación de que aquello era como la piedra Rosetta de la literatura - o de la filosofía, o del pensamiento, tanto da - que me permitía interpretar el mundo, a cada párrafo mi mente asentía, decía: "Sí, es lo que yo sospechaba, estaba en lo cierto, la vida es una equivocación" 

Incomodar y sacudir al lector... bueno eso ya dependerá de la sensibilidad de cada cual, en mi caso simplemente lo he encontrado entretenido, ameno... y poco más, y es que ya partía con ventaja, había leído algo a Cioran y sabía por donde iban a ir los tiros. Aun así me ha agradado mucho su tono desenfadado y directo, me ha hecho sonreír... y no, nada de deprimente, justo todo lo contrario, seguramente porque no me ha descubierto gran cosa... sin embargo creo que voy a seguir leyendo cuanto escriba este autor, precisamente porque de vez en cuando es agradable ver reflejadas muchas de las propias ideas y pensamientos en un libro para constatar que no, uno no se ha vuelto loco, ni es tan anormal como cree... que aunque no se comenten habitualmente, ni se escriban siquiera ciertas cosas, estas pululan por ahí en ciertas mentes "enfermas" de lucidez, quiero pensar que de forma más frecuente de la que uno cree.


Lo mejor: Una buena introducción al pensamiento del filósofo del pesimismo por excelencia y sobre todo al del propio autor, inspirado por este. Irreverente, por momentos descorazonador, sarcástico y corrosivo, muchas veces incisivo y agudo, en definitiva un ejercicio de lucidez que se agradece en medio de tanta tontería y vana ilusión, y es que de vez en cuando necesitamos un buen jarro de agua fría en la cara que nos despierte. Muy buena la recomendación del autor sobre otros escritores, he tomado buena nota. Gracias Alberto.


Lo peor: No muestra ni por asomo toda la riqueza del pensamiento de Cioran, tampoco lo pretende, coge las obsesiones e ideas fundamentales del mismo presentes a lo largo de su obra y las toma como punto de partida para desarrollarlas con su propio estilo. Una falta de luz y un exceso de lucidez pueden cegar igualmente, por eso no considero a la filosofía del filósofo maldito como el "summun" de la perfección, la misma estuvo muy condicionada por sus vivencias personales y sus limitaciones... seguramente de cualquier filósofo podemos decir eso, pero es que en el caso del rumano hay una conexión más que evidente, fundamental diría yo, porque básicamente su pensamiento es una pura sublimación de su sufrimiento personal. 

Tampoco las reflexiones en torno a la vida se agotan ni remotamente con lo expuesto aquí por Alberto... si esto fuera todo hace tiempo que nos habríamos extinguido como especie. El propio Cioran hubiera deseado vivir entregado a una causa noble, creer en algún ideal que hubiera dado sentido a su vida... nunca tuvo fuerzas para lo primero ni su escepticismo fundamental le permitía lo segundo. De modo que aunque la intención es buena dudo mucho que este "reverso tenebroso" de los libros de autoayuda vaya a cambiar demasiado la conciencia de nadie, aunque se agradece el esfuerzo desde luego.

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"Solo he ahondado en una idea, a saber, la de que todo lo que el hombre hace acaba volviéndose contra él. La idea no es nueva, pero dudo que mortal alguno la haya vivido jamás con intensidad semejante y con fuerza a la que ningún fanatismo o delirio se haya aproximado. No hay martirio ni deshonor que no sufriría yo por ella y no la cambiaría por ninguna verdad, por ninguna otra revelación"


Ficha:  "Cuadernos (1.957 - 1.972)", Emil Cioran, Tusquets Editores, 265 páginas, ISBN: 9788483830178



Cuando tras la muerte de Cioran en 1.995 se registró su apartamento para hacer inventario de sus pertenencias se encontraron una colección de treinta y cuatro cuadernos idénticos, el filósofo siempre tenía uno cerrado encima de la mesa, donde a lo largo de quince años había anotado breves pensamientos de temática variada. Estaban fechados desde el 26 de junio de 1.957 hasta el año 1.972. No eran nada parecido a un diario, Cioran menospreciaba dicho formato, sino pequeños fragmentos de su pensamiento que se molestaba en plasmar por escrito en sus abundantes y prolongados periodos estériles, de incapacidad para escribir nada más relevante entre libro y libro. Esta especie de borrador formó parte de un proyecto futuro que nunca llevó a término, por eso poseen por una parte la imprecisión y la falta de "pulido" de sus obras revisadas y preparadas para llevar al editor y por otra parte la espontaneidad del que escribe algo sabiendo que, al menos de momento, nadie va a leerle. 

Reflexiones en torno a sus obsesiones de siempre, el sentimiento de tragedia que acompaña a la vida, el tedio y aburrimiento, recuerdos a su Rumanía natal y pensamientos en referencia a la cultura europea, a sus vivencias cotidianas, su pereza a la hora de escribir y su lamento por los periodos "en blanco", la vejez y el paso del tiempo, la soledad y el sentimiento de pérdida...reflexiones sobre pensadores de otras épocas, sobre el arte y la música en particular, sobre su obra y sus escritos etc etc. 


"Pobre del escritor al que yo haya admirado sobremanera. Mi admiración no tardará en convertirse en odio o asco. No puedo perdonar a aquellos que he convertido en mis ídolos. Tarde o temprano, me erijo en iconoclasta"

"Me resulta imposible precisar mi sentimiento respecto de mis libros. Son míos y sin embargo... Me veo obligado a pensar en ellos y juzgarlos, puesto que me hablan de ellos, pero, ¡cuanto más libre y más yo mismo sería, si no existieran y hubiese dedicado el tiempo empleado en escribirlos a apartarme gozosamente del mundo y de mí mismo!"

"El hombre ha nacido de una voluntad de superación y se ha convertido en locura de superación. Superarse, superarse siempre, ésa es su manía, su enfermedad. Si hubiera sabido permanecer en sí, no cruzar los límites de su ser, vivir en su fondo, en su capital, en lugar de extenderse y querer amasar y conquistar, ¡qué criatura admirable no sería!"

No hay una unidad temática, el autor brinca de un asunto a otro de forma aleatoria, en función de su humor y sus pensamientos de aquel momento, su extensión es variable pero tal y como dice en un punto "llevo el fragmento en la sangre" predominan los textos cortos, de entre dos y cinco líneas, aunque tampoco faltan los de más extensión. En ellos no siempre hace gala de un temperamento triste y melancólico sino que los hay también que destilan una fina ironía, algo no demasiado usual en él. Naturalmente están casi todas sus grandes obsesiones y empiece uno el libro por donde quiera, salte de forma aleatoria sobre sus páginas o lea al tuntún siempre va a reconocer la "marca de la casa"... pesimismo y amargura si, pero también una hiriente lucidez en muchos temas y sobre todo una gran intimidad con el filósofo, se nota mucho que no preparó los textos para su publicación y que seguramente los dejó abandonados para la posteridad, podría haberlos destruido perfectamente, debido al clima de intimidad y honestidad consigo mismo que se respira de principio a fin... no son un diario, pero podrían serlo perfectamente.


Lo mejor: Estamos ante la quintaesencia del pensamiento del filósofo rumano, a pesar de su dispersión temática, bastante errática la verdad, es una lectura que engancha desde la primera página, esa aparente falta de orden y revisión también tiene su encanto y dota a los fragmentos de una "frescura" que no siempre se observa en otras obras suyas donde se nota mucho la revisión y obsesión por remachar las ideas. Quienes estén familiarizados ya con la obra del melancólico filósofo no deberían perderse esta.
 
Lo peor: No estamos ante un "legado póstumo", una especie de últimas voluntades... sino ante una obra que el autor no se decidió nunca a enviar a su editor y que probablemente nunca hubiera autorizado publicar, era demasiado exigente y perfeccionista para ello. Seguramente no es la más recomendable para iniciarse en su pensamiento sino más bien una "rareza" semejante a esos discos grabados con restos desechados de grabaciones y que solamente son editados por jugarretas de las discográficas o por la desesperación creativa de sus autores.

martes, 7 de octubre de 2014

Schopenhauer y los años salvajes de la filosofía

"En el espacio infinito hay innumerables esferas luminiscentes y en torno a cada una de ellas giran aproximadamente una docena de esferas más pequeñas e iluminadas que, ardientes por dentro, están cubiertas con una corteza solidificada y fría, sobre la cual una capa mohosa ha originado seres vivos y capaces de conocer: ésta es la verdad empírica, lo real, el mundo. Sin embargo, para un ser pensante es una situación penosa hallarse sobre una de estas innumerables esferas que se balancean libremente en el espacio ilimitado, sin saber de dónde viene ni hacia dónde va, siendo tan sólo uno entre innumerables seres similares que se empujan, incitan y atormentan, surgiendo y desapareciendo rápida e incesantemente en un tiempo sin comienzo ni final: ahí nada persiste salvo la materia y el retorno de las mismas, a la par que diversas, formas orgánicas, por medio de ciertos caminos y canales que existen de una vez por todas. "

Arthur Schopenhauer. El mundo como voluntad y representación, tomo II, capítulo 1º.

Ficha: "Schopenhauer y los años salvajes de la filosofía", Rüdiger Safranski, Tusquets Editores, 495 páginas, ISBN: 9788 483 833438

De nuevo me acerco a la obra y vida de este gran filósofo alemán y lo hago de la mano de un compatriota suyo, un filósofo contemporáneo, Rüdiger Safranski, especializado en ensayos sobre grandes pensadores alemanes. Schiller, Nietzsche, Heidegger... son algunos de los filósofos a los que ha dedicado un libro. Si todos ellos poseen la calidad y el excelente nivel que Safranski demuestra en esta obra estoy ante uno de esos autores imprescindibles. Sin duda que no será el último libro que lea con su firma.

Schopenhauer como filósofo suele ser despachado rápidamente bajo la etiqueta de "pesimista". Posiblemente no hay en la historia un filósofo con una relación más dispar entre su talla intelectual y su influencia en la historia de la filosofía que el viejo gruñón de Frankfurt. Reducir su pensamiento, como hacen muchos, a la simple etiqueta de pesimismo sería el equivalente de definir a Cervantes como "el escritor manco que escribió una parodia de las novelas de caballerías". 

Schopenhauer fue una anomalía en su época, aquellos "años salvajes de la filosofía" tal y como los define Safranski fueron los años del romanticismo alemán, con Fichte, Schelling y sobre todo Hegel como protagonistas. Los mismos elaboraron una filosofía que era a la vez deudora y se se rebelaba contra la poderosa figura de Inmanuel Kant, pensador que representa la cumbre en filosofía del siglo de las luces... Kant pretendió eliminar de una vez por todas la metafísica y he aquí que los filósofos románticos pretendieron rehabilitar la misma con una particular metafísica del espíritu, muy diferente según el autor, metafísica en la moral, en la naturaleza, el arte, en la historia etc. Schopenhauer fue un seguidor en muchos aspectos de Kant, al que también criticó, especialmente en lo referente a su ética, pero con quien le unió una gran afinidad de pensamiento tal y como muestra Safranski en su ensayo...

Este ir a contracorriente de la época, sobre todo por su original y pretenciosa filosofía, seguramente no ha existido un filósofo más pretencioso en la historia, salvo quizás Nietzsche gran admirador de Schopenhauer por cierto. Todo ello unido a un carácter complicado, extremadamente orgulloso y pagado de sí mismo, con una acusada tendencia al sarcasmo y la ironía más sangrante, unido a una falta notoria de paciencia para tratar con las debilidades ajenas, fueran estas reales o figuradas, convirtieron su vida en una travesía solitaria y llena de conflictos. Fue siempre un bicho raro, en cierta medida las grandes figuras de la historia lo son forzosamente, no digamos ya en la filosofía... pero es que en Artur Schopenhauer todo siempre parece tener un carácter más extremo.


Rüdiger Safranski nos muestra, con todo lujo de detalles fruto seguramente de una ardua documentación, los pormenores del tiempo que le tocó vivir, esa Alemania todavía muchas décadas antes de su unificación donde convivían reinos poderosos como el de Prusia con pequeñas repúblicas independientes dedicadas a la actividad comercial, como Danzing, su ciudad natal, hoy en la Gdansk polaca, Hannover, Weimar y finalmente Frankfurt, ciudad donde residió en sus últimos años y donde al final le alcanzó la fama y el reconocimiento tan ansiado tras una vida prácticamente en el anonimato.

Alguien más convencional hubiera seguido los pasos de comerciante de su padre, y hubiera vivido dedicado a los negocios que habían convertido a su familia en una de las más prósperas de su ciudad. De hecho en principio ese parecía ser su destino pero quiso la fortuna que falleciese prematuramente un padre al que nunca dejó de idolatrar, y de esa forma quedó libre de la promesa, un tanto forzada, que le había hecho de continuar con sus negocios. Tampoco aquí quedaba el capítulo de su vida ya encauzado, cualquier otro en su caso sin una vocación por el mundo de sus negocios y habiendo heredado una nada despreciable fortuna que le permitía vivir sin trabajar se hubiese convertido en el típico rentista aburrido y conservador, en uno más de los "gusanos bípedos", como llamaba a los mediocres, que pululaban a su alrededor... su amor por la filosofía y su genio inquieto no le dejaban tranquilo.

Intentó en un principio no solo vivir "para", sino también "gracias a" la filosofía... sin demasiado éxito. Nunca consiguió un puesto fijo en una universidad como profesor, sus clases apenas despertaron el interés de sus contemporáneos, ni siquiera cuando las anunciaba a bombo y platillo como el "no va mas" en la época en la que residió en Berlín. Al mismo tiempo Friedich Hegel, un filósofo al que siempre despreció y tildó de farsante, dominaba la escena y abarrotaba áulas y salones de conferencias... Demasiada originalidad, demasiado ir a contracorriente, y también muy poca "mano izquierda", Arthur siempre tuvo la habilidad de hacer enemigos y de dejar mal sabor de boca allá por donde pasase. Las ediciones de su obra magna, "El mundo como voluntad y representación", así como su primera obra, la tesis que le valió un doctorado en filosofía por la universidad de Jena "Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente", tuvieron que ser costeadas íntegramente de su bolsillo... nunca se vendieron bien y en su mayor parte terminaron trituradas para obtener pasta de papel...

La obra abunda y se recrea en todo tipo de detalles, la relación del filósofo con su familia, sus conflictos con su madre y hermana, sus denodados esfuerzos por conseguir reconocimiento, su vida solitaria, la gestación de su pensamiento... en sus páginas Safranski disecciona con habilidad la filosofía de Kant, primera gran inspiración de Arthur, la de Fichte... la gran decepción del filósofo germano y su primer encontronazo serio con el espíritu romántico de la época, la construcción de su sistema filosófico. Un sistema que pretendía nada más y nada menos que poner un punto y final a la filosofía, eliminar de raíz las metafísicas del espíritu, a costa eso sí de introducir él mismo su metafísica particular, la metafísica de "la Voluntad". Las coincidencias con Kant, respecto a su identificación de "la cosa en sí" kantiana con la Voluntad, sus críticas a la ética de Kant y su establecimiento de una ética alternativa basada en la compasión. Su descubrimiento de los textos religiosos hindúes, los Upanishad, su admiración por la figura de Buda, su afición a la música... la atención prestada a la experiencia estética y a la contemplación... los límites de la razón, la fuerza ciega e irracional de la Voluntad, la imposibilidad de burlarla. En definitiva la visión de la vida como una broma pesada, como una terrible tragedia donde estamos condenados a ser infelices con apenas un resquicio para liberarnos, esa "conciencia mejor" fruto de experiencias místicas y contemplativas donde el ser humano según su opinión podía, momentáneamente eso sí, ser libre... nadie ha escrito sobre la experiencia artística, especialmente la música, como lo hizo Schopenhauer, elevando la misma a cimas imposibles de superar.

El libro acomete la nada desdeñable tarea de acercarnos la figura del genial filósofo, tanto su vida como su obra, ambas forman un entramado inseparable. No siempre es fácil de leer, existen partes que requerirán del lector una especial atención y unos conocimientos previos, al menos en lo que se refiere a la historia de la filosofía. Pero vale la pena porque es una tarea que da su fruto, Safranski se muestra lo más objetivo posible, no duda en hacer juicios de valor y calificar las palabras y las acciones de Arthur cuando hace falta, pero también sabe disculparlo en diferentes ocasiones. Hubiera sido fácil buscar el sensacionalismo de algunas anécdotas conocidas de su vida, como su relación con una joven actriz y su paternidad malograda, el conflicto con una vecina con la que estuvo pleiteando durante años, o su enconada resistencia a los cambios, motivado sin duda por sus intereses egoístas, que culminaron en la ayuda prestada a la represión de los revolucionarios de 1.848...  

El retrato no es condescendiente, pero tampoco especialmente severo, Schopenhauer como todo ser humano era en parte el reflejo de una época, con lo bueno y lo malo que ello conlleva. A diferencia de los maestros y líderes espirituales él nunca quiso hacer de su vida personal ningún ejemplo, estaba completamente volcado en su obra filosófica y a ella se entregó en cuerpo y alma. A pesar de su época de crápula y sus excesos con la comida, entre otros, su existencia fue de lo más monótona y metódica, recordando mucho en su última etapa a la de su admirado Inmanuel Kant.

No obstante hay aspectos del filósofo que quedan notablemente dulcificados por la versión de Safranski, como por ejemplo su impenitente misoginia, fruto sin duda en parte de sus fracasos amorosos y de la compleja y explosiva relación que sostuvo con su madre... aunque al final de su vida , merced a su trato con una artista que le confeccionó un busto, tuvo ocasión para desdecirse, aunque fuera en parte, de su mala opinión de las mujeres. También ya al final de su vida, a poco menos de una década del final, el éxito llamó a su puerta y pudo disfrutar en su vejez de un poco de paz y sosiego, y al menos irse con la conciencia tranquila de que su filosofía no iba a caer en el olvido, un punto en el que siempre demostró una inquebrantable fe digna de encomio. 

Sus escritos que le proporcionaron la fama en vida, aquellos que incluyó en ese recopilatorio denominado "Parerga y paralipomena" y del que forma parte su ensayo más conocido "Aforismos sobre el arte de vivir", un libro delicioso que no me canso de recomendar, poseían ya un aire menos trágico y más acorde con el espíritu de la época, no daban ya tan por supuesta la imposibilidad de alcanzar la felicidad en la vida y en ellos se nos aparece un Schopenhauer bastante más humano que el genio intransigente autor de "El mundo como voluntad y representación" la obra de su vida. Existe por lo tanto en su obra un "arte menor y mayor" que se puede adaptar a los gustos más variados, y una gran cualidad que le hace muy diferente de la mayoría de los filósofos de su tiempo y posteriores... la claridad, Schopenhauer decía que si algo podía ser expresado en palabras debía ser expresado con la mayor claridad posible. Quizás, tal y como comentó el filósofo argentino Mario Bunge en una entrevista a Jot Down, Schopenhauer nunca pasó de ser un charlatán... pero sin duda alguna que tuvo el gran mérito, y eso es indiscutible, de ser un escritor de primera línea, uno de los más grandes en lengua alemana, y al que a diferencia de otros pensadores del pasado todavía es un placer acercarse...   aunque uno no esté de acuerdo con muchos de los postulados de este pesimista, lúgubre, misógino, misántropo, irónico e implacable observador de la vida humana capaz de ponernos el vello de punta... el aburrimiento es francamente imposible.



Lo mejor: Una biografía completa y exhaustiva que nos acerca a la vida y la obra de uno de los más grandes filósofos de la historia. Gran pesimista, no cabe la menor duda, pero también dotado de una enorme inteligencia, lucidez y buen estilo. Safranski hizo un gran trabajo en este libro, referencia ineludible para conocer mejor a este filósofo gruñón que una vez contestó a la pregunta de porqué quería estudiar filosofía: "creo que la vida es un asunto desagradable y quiero dedicar mi vida a reflexionar sobre ella". Los aficionados a la filosofía en general, a la figura de Arthur Schopenhauer en particular y a la historia pueden disfrutar mucho con este libro. Muy recomendable.


Lo peor: En el texto hay referencias a la posterior influencia de A. Schopenhauer en F. Nietszche, Wittgenstein o Sigmund Freud... sin embargo creo que son insuficientes. Así como hay un par de capítulos dedicados a introducirnos en la época en la que vivió y las circunstancias familiares, culturales, geográficas e históricas ¡ ya antes de que naciera!, sin duda todo un alarde de erudición y meticulosidad por parte de Safranski, no hubiera estado de mas por el autor un epílogo o un capítulo incluso donde se nos hubiera narrado su posterior caída en el olvido, su rescate por parte de F. Nietzsche, y la vuelta a los márgenes de la historia ortodoxa de la filosofía etc. 

Safranski se pone en el papel de un historiador, creo que cumple con creces dicho papel, pero fundamentalmente es un filósofo y es en sus explicaciones y divagaciones sobre el pensamiento del protagonista, junto con sus influencias, a lo que dedica más espacio en el libro... de modo que nadie espere una biografía convencional, las ideas filosóficas cobran tanto peso como el relato de los hechos y pormenores de la vida de Arthur, por lo tanto este no es un libro para los amantes de relatos más ligeros ;-)


lunes, 22 de septiembre de 2014

Una historia secreta de la consciencia

"... mientras se mantenga un halo de misterio en torno a nuestra experiencia subjetiva, siempre existirán individuos como yo, que consideren que todo el proyecto científico de explicar la consciencia está mal encaminado. Para nosotros, explicar la consciencia sería lo mismo que "explicar" una cantata de Bach o los girasoles de Van Gogh. ¿Quién querría hacer tal cosa? Y en todo caso, ¿cómo podría hacerse y de qué serviría semejante explicación?"

Ficha: "Una historia secreta de la consciencia", Gary Lachman, ediciones Atalanta, 455 páginas, ISBN: 978 849 4094 149

Supe de la existencia de este libro a través de un artículo de la revista "Filosofía Hoy", donde se presentaba como una especie de historia "alternativa" de ese elemento tan misterioso y escurridizo llamado consciencia. Los temas esotéricos y el ocultismo no son precisamente algo que me guste y este libro en principio despedía un ligero "tufillo" a magufadas varias y charlatanería... aun así decidí adquirirlo y leerlo porque tocaba un tema que en alguna ocasión me ha interesado mucho. 

Hace años tuve la ocasión de leer algunos libros del filósofo y psicólogo norteamericano Ken Wilber, esa mezcla de psicología, espiritualidad y filosofía oriental me tuvo realmente enganchado durante bastante tiempo. Aunque posteriormente mis gustos como lector evolucionaron a otros derroteros, nunca ha dejado de interesarme el tema de la psicología y los estudios sobre la conciencia, tanto en su vertiente más ortodoxa y científica como en los terrenos más ambiguos y resbaladizos, aunque también fascinantes, del mundo de la espiritualidad.


Gary Lachman no es un escritor del montón, lo primero que sorprende de su biografía es ver su mutación de músico de rock a escritor. Bajista, letrista y miembro de la primera formación del grupo de rock "Blondie" allá por el año 1.975, guitarrista posteriormente del grupo de  Iggy Pop... como curiosidad lo podemos ver en este enlace tocando el bajo en un vídeo de un conocidísimo tema de este legendario grupo neoyorquino. Su carrera como músico fue bastante breve y pronto comenzó a ser más conocido como escritor, siempre en el ámbito del ocultismo, la espiritualidad y el misticismo.

Desde 1.996 se convirtió en escritor profesional y aparte de numerosos artículos de colaboración con revista como "The guardian", ha publicado ya casi una veintena de libros. De toda esta amplia producción literaria en castellano solo tenemos traducidos dos títulos, esta "Historia secreta de la consciencia" y una biografía del filósofo y místico Rudolf Steiner, ambos en la misma editorial caracterizada no solo por la temática filosófico-espiritual, entre otras, sino también por lo cuidado de sus publicaciones. 


Lachman desde el comienzo nos deja muy claro su objetivo y el tema principal del libro, defender una visión diferente de la consciencia, ese elemento tal y como escribía antes tan escurridizo y dificil de definir, pero a la vez tan importante, tanto, que ante la dificultad que entraña su definición precisa hay incluso científicos y algún que otro filósofo que se niegan a reconocer su existencia. El autor se rebela contra la idea de que ese agregado de pensamientos, emociones y sentimientos junto con nuestro sentido del "yo" que llamamos de forma habitual consciencia pueda ser definido y reducido a una mera serie de intercambios químicos y eléctricos entre las neuronas del cerebro, niega la idea de que la consciencia no sea más que una especie de epifenómeno o un fenómeno emergente semejante "al vapor que se desprende de un líquido en ebullición". La consciencia pese a su inmaterialidad es real, no niega que la misma esté ligada al cuerpo físico y al cerebro, pero se niega a que dependa en exclusiva de este. Para Lachman la conciencia forma parte intrínseca de la vida y como tal evoluciona con esta... al igual que existe una graduación en la complejidad de las formas de vida existe también una graduación en la consciencia, esta ha evolucionado en el pasado junto con las formas materiales y biológicas que la soportan y seguirá evolucionando en el futuro... en vez de considerar a la consciencia un mero subproducto fruto de la complejidad cerebral la ve como una entidad, eso sí inmaterial, que de alguna forma guía la evolución.

Como vemos y aunque la idea se de de tortas con la ciencia ortodoxa, en algún sentido es más una cuestión de matices... Lachman nunca defiende, al menos en este libro, la existencia independiente de la conciencia respecto a su medio material, la vida biológica, pero se niega a que la misma vaya un paso por detrás de la evolución y desarrollo físico. Sería la conciencia más bien la que evoluciona por su cuenta y fuerza con su evolución la configuración del cuerpo, la mente humana y por supuesto la historia y el mundo tal y como lo conocemos... aquí ya entramos en palabras mayores y evidentemente pisamos un terreno oscuro y peligroso. El autor es un hombre instruido y extremadamente culto, no me ha quedado la menor duda tras leer su libro. Posee además una exquisita sensibilidad artística, seguramente derivada en parte de su antigua carrera de músico y su afición a la música clásica, a la que hace referencia en distintas ocasiones durante el ensayo, pero me da la impresión que en su afán de explicar lo, todavía, inexplicable se deja llevar y va un poco lejos por decirlo suavemente.

Visiblemente molesto por ese intento de apropiación, y también de negación, por parte de la ciencia del fenómeno de la consciencia, nos expone las ideas de un variopinto grupo de pensadores que a lo largo de casi dos siglos han ofrecido una versión diferente a la científica... aunque habría que aclarar que la ciencia no ha ofrecido una sola explicación al problema de la consciencia. La misma ha sido en ocasiones simplemente negada, otras veces reducida a simples procesos físicos y solo ahora con las modernas investigaciones neurológicas empieza a ser, aunque eso sí muy ligeramente todavía, comprendida. El mercado abunda de tratados sobre el cerebro, psicología y la búsqueda del yo, de los pensamientos, las emociones... etc etc... como alguna vez comenté aquí una vez, hablamos de un enorme continente desconocido del que apenas se han cartografiado sus costas. Como simple muestra nombrar tan solo la obra de Antonio Damasio "En busca de Spinoza" ya comentada aquí.

"Para los materialistas, lo primero es la materia, y lo segundo la consciencia; para la tradición contraria, lo primero es la consciencia. Es más, para la tradición contraria, la consciencia no es un estático producto del cerebro, sino una presencia viva y en evolución cuyo desarrollo puede seguirse a lo largo de varios períodos históricos. Nadie habla de una evolución de la bilis, en el sentido de que en su interior haya potenciales y posibilidades aún por descubrir. En cambio, para la historia secreta de la consciencia, la idea primordial es que los seres humanos, tal como son, no constituyen el punto final de una evolución, y que su consciencia, tal como es, no es un estado definitivo alcanzado por casualidad."

Tomando esa idea central de la consciencia como un proceso en permanente cambio, imbricado en la vida pero en modo alguno derivado de la misma de forma secundaria como un subproducto, se nos presentarán una galería de curiosos, y en ocasiones semi desconocidos, pensadores y filósofos que han sido más o menos defensores de esta idea... eso sí en muy diversas formas y también en su mayoría añadiendo a esta idea central una mezcla de "inspiraciones", divagaciones y chifladuras de lo más variopinto. Porque en la larga relación de pensadores cuya obra e ideas son desgranadas por Lachman encontramos un poco de todo... filósofos conocidos y respetados, independientemente de que uno comulgue o no con sus ideas, como Henry Bergson, uno de los grandes pensadores del siglo XX bastante maltratado por la posteridad, junto con figuras bastante más discutibles como Madame Blavatsky y la Sociedad Teosófica y P. D. Ouspensky. 

Sorprende el doble rasero del Sr. Lachman al ser tan crítico con la ciencia, convirtiendo los excesos de una parte de la misma y el cientificismo en una generalización completamente injusta, y en cambio la manga ancha con la que trata los temas esotéricos... me pregunto porqué motivo, si tal y como reconoce en una parte del libro que la consciencia y su evolución difícilmente pueden ser seguidas y estudiadas por la ausencia de pruebas materiales, presta oídos y difunde ideas peregrinas y absurdas sin el menor asomo de crítica. No es de recibo hacerse eco de las "revelaciones" y desvaríos de alguno de estos personajes, simplemente porque apoyan una idea que él mismo tiene... alguien dijo una vez que debíamos tener una mente abierta, pero no tanto como para que se nos salgan los sesos... Sea como fuere tras una introducción verdaderamente interesante el libro va perdiendo fuelle y la lectura se ve salpicada con mil y un disparates procedentes de esta irregular cuadrilla de pensadores como los ya mencionados y otros entre los que sobresale la enigmática y fascinante figura de Rudolf Steiner.

El ensayo nos relata la vida y obra de este singular filósofo, ocultista, escritor y tremendamente complejo y polifacético personaje. Empeñado en dotar a las investigaciones sobre la consciencia del rigor del método científico fue autor de una ingente obra que Lachman ha tratado de resumir y señalar en este libro... como ya comenté anteriormente hay otra obra en esta misma editorial del mismo autor que se centra en la extraña figura de este filósofo inclasificable. Para los propósitos del libro que ahora nos ocupa Lachman sobre todo se centrará en sus ideas de la evolución de la consciencia y en su peregrina teoría de las fases de la evolución de la misma, fases que haría coincidir con el nombre de distintos planetas y que desvaríos aparte, que los hay, muchos y de grueso calibre en cuanto el Sr. Steiner se mete en cuestiones históricas, no deja de ser seguramente el primer intento serio de ofrecer una explicación coherente de esta singular evolución. Aunque por desgracia con demasiadas mezclas pseudohistóricas, mitológicas y esotéricas como para tenerlo siquiera en cuenta. Es de agradecer la voluntad de hierro de Lachman de hacernos partícipes de tales desvaríos porque debajo de todo ese montón de basura se encuentra el "leiv motiv" del libro, la idea de la evolución de la consciencia... aunque reconozco que estuve a punto de abandonar la lectura en este punto, y es que mi capacidad de aguante tiene un límite.

Lo confieso, tras superar la primera y la segunda parte del libro abordé la tercera parte ya desilusionado y con la idea de que había tirado mi dinero al adquirir este libro. Es tal la cantidad de "paja" y desvaríos de las teorías expuestas que me empezaba a ronda la idea de ponerme a leer otra cosa... afortunadamente Lachman se ha dejado lo mejor para el final y este atípico ensayo comienza a rendir dividendos justo en este momento. Es la parte más "filosófica" aquella en la que el autor pone más de si y no se limita a exponer solamente las ideas de otros en una secuencia interminable de datos que llegan a aburrir, sino que se "moja" y comienza a elaborar y recrear unas ideas que consiguen captar la atención y donde asoma, a pesar de lo controvertido del tema, frecuentemente el razonamiento crítico y el sentido común. 

"Un hacha rota no son dos simples escombros. El hacha y la estatua son materia imbuida de espíritu, no como fuerza o energía que penetra la materia, como en el caso de las cosas vivas, sino como impronta de la imaginación humana. Es la mente abriéndose paso por el mundo material. Y a través de esas improntas de la mente podemos seguir rastreando la evolución de la consciencia"

La evolución de la consciencia en el pasado, la evolución de la misma a lo largo de la vida humana, los estadios regresivos de la misma, la evolución hacia estadios superiores, las especulaciones sobre la consciencia humana en la prehistoria, ideas controvertidas sobre la antigüedad de algunas construcciones... esta parte del libro aunque al igual que anteriormente también difunde algunas ideas heterodoxas y bastante cuestionables como la de la supuesta extrema antigüedad de la esfinge según una teoría hoy ya refutada, o la de descubrimientos anacrónicos en el yacimiento de Laetoli en África... el Sr. Lachman en su defensa de una versión alternativa de la consciencia y de su supuesta evolución cae en el error de prestar espacio y credibilidad a estudios que no por estar apartados de la ortodoxia científica resultan por ello más "creibles". A pesar de todo esta manía por sembrar la duda y "meter cicaña" no deja de tener su lado positivo y dar interés al libro. Por ejemplo sus insinuaciones de que la consciencia humana, más allá del puro conocimiento, en otros tiempos tuvo una naturaleza muy diferente a la nuestra no deja de tener su encanto y por alguna razón me resulta una idea muy creíble. También me resultó bastante interesante la idea de explorar la consciencia de otras épocas a través del lenguaje y sus metáforas.

Interesante es también la parte dedicada a la representación del mundo en la mente a través del primer filtro de los sentidos, el posterior del cerebro y finalmente el foco de atención de la consciencia. No son ideas originales del autor ni muchísimo menos, aun así no deja de resultar ingenioso el modo en que las utiliza para seguir apoyando su teoría de la consciencia como creadora del mundo, idea frecuente en la espiritualidad oriental y en las filosofías de la contracultura y que Lachman maneja con habilidad. Hay todo un despliegue, en ocasiones brillante, de ideas en esta parte del libro, seguramente la mejor con diferencia. Una de las virtudes de este ensayo es sin duda la gran cantidad de referencias a autores relacionados, más o menos, con el tema. El libro constituye toda una guía de pensadores heterodoxos y sorprendentes. La erudición mostrada por el autor nos llevará a examinar la figura y la obra de otro singular escritor.



El novelista Colin Wilson, un escritor también desconocido para mí es uno de los descubrimientos que brinda este libro. A pesar de la gran diversidad de los temas que trata en sus obras, tanto de ficción como de no ficción, será en su faceta de explorador de la consciencia humana, en ocasiones también de su lado más oscuro y siniestro, el motivo por el que figura en este libro.

Sus investigaciones en relación con la mentalidad de la época del romanticismo mostradas en el ensayo, junto con alguna que otra obra de ficción, lo convierten en una figura de lo más interesante... aunque serán sus ideas sobre el funcionamiento de la consciencia expuestas por Lachman lo más reseñable: la naturaleza humana, su incapacidad para la satisfacción y su dependencia de estímulos externos que no obstante pueden ser "puenteados" a través de la concentración y estímulo de la mente en sí misma... la obra y habilidades de determinadas personas desde luego parece confirmar esta teoría. Más cuestionable es en cambio la llamada "facultad X" por Wilson que consiste en la trascendencia a través de la mente del tiempo y el espacio... entramos ya en los nebulosos terrenos de magufos y charlatanes, no obstante me he propuesto acercarme a alguna de las obras de C. Wilson un año de estos... sus investigaciones históricas sobre la historia de los crímenes y su relación con la evolución de la consciencia y la archiconocida pirámide de las necesidades humanas de Abraham Maslow es demasiado atractiva para ignorarla ;-)



La quinta y última parte del libro se centra en la idea, de nuevo, de la evolución de la consciencia a través de la obra de otro personaje singular, el filósofo Jean Gebser. Tras un comienzo contundente y apasionante, que nos ofrece un supuesto "punto de inflexión" de la actual y predominante mentalidad lógica-racional a través de la excursión campestre y la ascensión a una montaña del poeta italiano Petrarca... un punto de partida de lo más extraño, entramos de lleno en la obra magna de Gebser. Su voluminoso tratado sobre la evolución de la consciencia humana, "Origen y presente", con una grandiosidad que recuerda a la filosofía de Hegel nos trae una especie de historia de la consciencia, plena de elucubraciones históricas aunque de sentido mucho menos fantasioso que las de Steiner, donde se hablará de los distintos estadios de la consciencia a través de la historia y también en relación con el propio desarrollo del individuo desde su nacimiento hasta su edad adulta. Como no podía ser de otra forma el Sr. Chapman nos ofrecerá datos y más datos biográficos y notas sobre la obra de Gebser, su pensamiento y sus influencias... Lo más interesante en el caso de Gebser es que en los estadios de la consciencia que describe no se queda solamente en el momento actual sino que también teoriza sobre cual sería el siguiente paso de la consciencia humana. Los estadios "arcaico" donde hay un todo indiferenciado, semejante a la consciencia animal y también a la consciencia de la primera infancia, deja paso al estado mágico, donde todavía no existe el yo pero ya hay al menos un "nosotros", para dar paso al estado mítico más avanzado en relación a la individualidad pero todavía firmemente anclado en la mentalidad de grupo y la comunión con el entorno. El estado mental-racional sería el siguiente escalafón y es el estado mental que apareció ya en tiempos históricos en el primer milenio AC. Es el estadio actual... "emergimos como criaturas que por primera vez sentían que se encontraban en el mundo teniendo que valerse por sí solas. Nos convertimos en agentes que tomaban decisiones por sí mismos, como egos conscientes capaces de actuar". 

El actual estado de consciencia estaría por así decirlo en crisis y decadencia, algo largamente anunciado desde hace muchos años y que basta con mirar alrededor para darnos cuenta de que si bien en algunos aspectos, como la ciencia y la tecnología, la humanidad progresa más que nunca, en otros hay un evidente estancamiento. La salvación vendría, según Gebser, idea también apoyada por Lachman en este ensayo, de la emergencia de un nuevo estado de consciencia colectivo, la llamada "estructura integral". Una idea sobre la que inciden varios pensadores, como el mencionado anteriormente Ken Wilber, sin duda influido por la obra de Gebser. Especulativamente hablando, como en casi todo lo que se comenta en el libro la verdad, vendría a ser este estado como una especie de ampliación de la perspectiva... una visión de conjunto que trae de vuelta elementos ya superados de la consciencia como el sentimiento de unidad con el cosmos y la visión mística de la que hablan las religiones junto con la capacidad analítica del estadio actual. No consiste en una regresión a un estado anterior y una vuelta a la "inocencia" que seguramente nunca existió, sino una trascendencia que incluya lo mejor de estadios anteriores... me quedo al final con la crítica de Lachman a los tiempos actuales con sus prisas, la fragmentación de la atención, la hiperactividad, la superficialidad, el exceso de información y la ausencia de una capacidad eficiente de filtrado y de clasificación para distinguir entre lo útil y lo irrelevante... a modo de metáfora y epílogo optimista habría que decir que una pelota arrojada contra el suelo necesita chocar con este antes de volver a ascender :-)

"El propio Gebser avisó de que más vale no abrigar grandes expectativas. Como dijo en uno de sus últimos libros, el mundo nunca volverá a ser un paraíso. Si llegase a serlo, su existencia se volvería ilusoria. No nos engañemos ni sucumbamos a falsas esperanzas. El mundo no mejorará demasiado, tan sólo será un poco distinto, y tal vez sepa valorar un poco más las cosas que realmente importan. Ahora que comienza un nuevo milenio, en una época en que el misterio de las cosas, y no solamente la consciencia, se desvanece bajo la luz mal dirigida de la explicación, un posible futuro que sepa valorar un poco más las cosas que realmente importan es algo hacia lo que siempre debemos aspirar"


Lo mejor: Un libro complejo y fascinante, bien escrito y repleto de información sobre esa "historia secreta de la consciencia" que más que secreta habría que decir, ignorada, creo que en gran parte por buenos motivos... lo que no quiere decir que no hayan enseñanzas e ideas interesantes en la misma. Muy recomendable para lectores extremadamente curiosos y de mentalidad abierta a los que no les importe descender a las espesuras mostradas por Gary Lachman, eso sí, hay que armarse de bastante  paciencia, aviso. Los amantes de temas esotéricos o donde se mezcle la espiritualidad y la psicología no deberían perderse este trabajo que además tiene la virtud de dar a conocer a numerosos autores que podrían resultar interesantes si se quiere seguir ahondando en el tema.

Lo peor: No creo que convenza a nadie, que no esté ya convencido de antemano sobre la teoría esgrimida acerca de la evolución de la consciencia. Lachman, así como otros escritores situados en la misma onda no hacen más que aprovechar la gran laguna de desconocimiento, un impresionante abismo más bien, que se alza entre el mundo material tal y como lo conocemos hoy día y el mundo interior de la subjetividad humana... para apuntarse a una especie de "todo vale" que termina restando credibilidad a sus trabajos. El despliegue de nombres, ideas, datos biográficos, referencias cruzadas y especulaciones que pueblan sus páginas no es lectura que se pueda recomendar a cualquiera. Por otra parte el autor pretende hacer un estudio completo y riguroso del tema y termina añadiendo demasiada paja e información irrelevante. En ocasiones resulta difícil mantener el interés y seguir el hilo del caótico mundo de las ideas que el autor desarrolla en la obra.