domingo, 7 de febrero de 2016

La conspiración contra la especie humana


"Cuando las marionetas terminan su obra vuelven a sus cajas. No se sientan en un sillón a leer un libro, sus ojos rodando como canicas sobre las palabras. Sólo son objetos, como un muerto en un ataúd. Si alguna vez llegaran a cobrar vida, nuestro mundo sería una paradoja y un horror en el que todo sería inseguro, incluido si somos o no meras marionetas humanas"

Ficha: "La conspiración contra la especie humana", Thomas Ligotti, editorial Valdemar, 305 páginas, ISBN: 978 84 7702 789 8

En febrero del año pasado vio la luz la primera edición en castellano de este singular ensayo de uno de los más interesantes, y desconocidos, autores de literatura de terror de nuestro tiempo. Thomas Ligotti es un virtuoso del relato de horror, que en su caso bebe directamente de las fuentes más clásicas del género, muy especialmente de los maestros en la creación de atmósferas siniestras donde se sugiere más que se muestra, donde como en una pesadilla el protagonista se ve arrojado a la contemplación de los aspectos más desconcertantes y angustiosos de la existencia humana. Heredero de Poe, Lovecraft, Machen y otros maestros del género, Ligotti como autor de terror ha explorado sin cesar la angustia de la existencia, su absurdo, la frontera entre la locura y la razón, y esa especial percepción que en un parpadeo puede transformar las cosas más cotidianas y convencionales en algo extraño y fuera de lugar.

Es indudable que la vida que uno ha llevado, con su historial de sufrimiento y alegrías; que las condiciones en las que se nos presenta la existencia tienen que marcar poderosamente nuestra concepción del mundo. De ahí que cuando uno lee un ensayo como este y sabe que su autor tuvo duras experiencias durante la mayor parte de su vida debidas a una ansiedad crónica, y a una incapacidad patológica para disfrutar de los placeres de la vida, bordeando, o cayendo de lleno, en ocasiones en la depresión clínica, pues se explica muchas de las ideas esgrimidas en este ensayo. Entiende, aunque solo sea en parte, esa peculiar visión de la vida considerada como una broma macabra y algo MALIGNAMENTE INÚTIL, pues esta expresión, puesta siempre así en mayúsculas es la tesis que se encargará de defender, brillantemente por cierto, en este ensayo.


Así, de magistral escritor de relatos de horror sobrenatural cambia de registro a ensayista... pero lo hace sin abandonar un ápice su temática favorita, de hecho este es un ensayo donde no solamente pretende hacer participar al lector de su visión, absolutamente pesimista de la vida, sino que también intenta, y consigue desde luego, golpear su conciencia de la misma forma que lo hace en sus relatos de terror, horror y desasosiego, donde elude, según dicen puesto que no le he leído en esa faceta, los golpes de efecto y la sangre , recurso fácil se mire como se mire, y se centra en cambio, en el mucho más difícil arte de crear atmósferas angustiosas de pesadilla sin asomo de final feliz. Tenemos a Ligotti en ese mismo proyecto, con exactamente esa misma intención, desasosegar y golpear el ánimo del lector en un ensayo de "miedo".

Este libro está dedicado a la memoria de un oscuro y desconocido filósofo noruego, Peter Wessel Zapffe, cuya obra "El último mesías" seguramente inspiró a T. Ligotti a escribir este libro y que constituye la referencia más citada de la misma. Este consideraba la existencia humana un error y una aberración de la naturaleza, no nuestra vida animal en sí, sino nuestra naturaleza animal acompañada de consciencia humana, para él la mejor solución para evitar el sufrimiento humano, ese tan especial que no compartimos con el resto de las especies y que no es otro que la consciencia de nuestra extinción y muerte, fuente indudable del desasosiego y el vacío humano empeñado en encontrar un sentido a lo que según Wessel Zapffe no lo tiene, a la vida; la solución propuesta no era otra que la extinción programada de la especie humana. Es algo terrible pero que posee una lógica implacable, si partimos de la premisa de que la vida es ante todo sufrimiento, el peor pecado, el peor crimen imaginable es traer a otro ser humano a la vida para que sufra, y el peor destino posible sería por tanto esa rueda de reencarnaciones interminables en las que creen algunas religiones, y la idea más abominable jamás expresada sería aquella que aventuró Nietzsche sobre "el eterno retorno", o la eterna repetición una y otra vez de la misma vida en sus más pequeños detalles. En este contexto la idea de una extinción programada que libre al mundo de nuestra existencia y evite sufrimientos futuros a nuestra descendencia parece bastante "razonable", máxime cuando según Ligotti la esencia de un pesimista no es pensar que la muerte sea preferible a la vida, porque eso nos llevaría a buscar el suicidio como vía de escape, sino que lo más preferible de todo sería el hecho de no haber siquiera nacido.

MALIGNAMENTE INÚTIL.
Ligotti no se hace ilusiones, sabe perfectamente que su ensayo no va a convencer a nadie de lo "correcto" de su visión, sabe, y así lo expresa una y otra vez, que la inmensa mayoría de los seres humanos vive presa de esa suerte de auto engaño donde eludimos pensar en los aspectos más duros de la existencia, evitamos pensar en la muerte, evitamos intentar imaginar siquiera cómo podría ser nuestro fin o esa nada a la que podría desembocar, miramos para otro lado, disfrutamos de lo bueno que la vida nos ofrece, nos entretenemos con mil ocupaciones, nos divertimos, nos preocupamos, nos angustiamos por tonterías, discutimos sobre deportes, religión, política, contamos chistes, leemos y nos evadimos como podemos para ser lo menos conscientes posible de ese vacío impensable al que nos dirigimos, de esa tumba a la que día tras día, paso tras paso nos acercamos de forma implacable.

Porque si algo hay que no admite discusión, si hay una verdad que es innegable y que está siempre omnipresente en la vida es la certeza de la muerte. La consciencia permanente de la misma, la ansiedad y el vértigo que produce, es para Ligotti una maldición inseparable de nuestra condición, un elemento indisoluble de nuestra naturaleza que no debería estar ahí, que solamente el ser humano posee al ser el único animal con conciencia de su futura muerte. Eso convierte al ser humano en una aberración de la naturaleza, en un ser fuera de lugar, un ser maldito sin posibilidad alguna de redención. De ahí que pensar en la muerte individual como fin del sufrimiento es quedarse corto... que un fin ideal, un fin que cortaría de raíz el sufrimiento humano, sería no otro que nuestra extinción programada como especie, negarnos a tener más hijos, ayudar a quienes deseen dar el paso y en una, dos o tres generaciones, culminar la tarea librando al mundo y al universo de la existencia de este ser de pesadilla, ese aborto deforme de la naturaleza que para el autor es eso que llamamos "ser humano". Cómo veis la temática del ensayo es "preciosa" ;-).



Ligotti ha llenado este ensayo de múltiples citas y referencias a otros autores, aparte del mencionado filósofo noruego veremos también referencias a Edgar Allan Poe, en particular a su magnífico relato "La caída de la casa Usher", pieza maestra de la ambientación siniestra e insana, y también a ese genio del terror que fue Howard Phillips Lovecraft, no solamente en sus obras sino también en alguno de sus ensayos sobre la literatura de horror y el significado de la cosmovisión reflejado en la misma. Dos autores de sobra conocidos por los aficionados no solo a la literatura de terror sino a la literatura en general, ya que su genialidad les hizo sobresalir e ir mucho más allá del nicho literario de la literatura de género.

El universo de pesadilla mostrado en sus obras, ese universo sin escapatoria, ese universo indiferente al sufrimiento humano y completamente ajeno a nuestros deseos, ese universo donde el hombre se ve perdido, como un fantasma que volviera de la tumba, y el paisaje en principio más bucólico, sublime y encantador puede transformarse de súbito en algo venenoso y amenazador, completamente extraño, pues es nuestra imaginación, nuestra percepción, la que transforma aquello que es neutro e indiferente en hermoso o siniestro... y no hay más verdad en una visión que en la otra.

Que nadie espere encontrar en este libro una simple colección de citas que respaldan la visión pesimista del autor, que las hay en buena cantidad, o una colección de exabruptos incisivos y cortantes contra la vida, que también abundan de principio a fin, Ligotti conoce perfectamente cuales van a ser las objeciones del lector a esa visión del mundo tan macabra, pesimista y descorazonadora, lo sabe muy bien, y con perseverancia y me atrevería a decir con un toque considerable de refinado sadismo va a anticiparse a las posibles salidas y vías de escape, cerrándolas una tras otra, tratando de vapulearnos, de tocarnos en la fibra sensible, de patear nuestros argumentos una y otra vez sin piedad hasta reducirnos a la impotencia... el libro no afloja la presión en ningún momento, no hay visos de esperanza, no hay disculpa alguna sobre la vida, no hay salida, no hay redención posible de ese pecado mortal que constituye el estar vivo. 

Finalmente adquiere visos más literarios y nos ofrecerá, mitad ensayo mitad relato de terror, algunas visiones tan crudas como contundentes... hay partes de este libro que parecen destinadas a horadar la conciencia del lector y dejarle sin dormir en más de una noche, ese relato por ejemplo sobre la presencia de la muerte en lo cotidiano, en ese figurado accidente de tráfico es simplemente impresionante, acojonante, de lo mejor que leído... no hay duda de la pericia y buen hacer, de la genialidad me atrevería a decir, de este loco autor de relatos de horror. Stephen King o Clive Barker a su lado no son otra cosa que fantoches que no asustarían ni a una débil e impresionable criatura; y es que el mayor horror de los horrores no es ese universo amenazante que nos rodea y que alberga monstruos en su seno, el mayor horror de todos es comprobar que los monstruos somos precisamente nosotros, no los busquemos fuera.

"Esos ojos que no parpadean siguen brillando en el espejo, los ojos de esa cara que sonríe demasiado y durante demasiado tiempo. Y sientes que tu cara también sonríe, que tus ojos tampoco parpadean. El secreto que nunca quisiste saber se revela ahora en tu cabeza: que te hicieron como te hicieron y te manipularon para que te comportaras como te comportabas. Y a medida que el secreto se abre paso en tu cabeza, la sonrisa de esa cara del espejo se estira por las comisuras. Lo mismo hace la tuya, haciendo lo que le ordenan. Las dos caras sonríen a la vez con la misma sonrisa. Se ensancha hasta alcanzar proporciones demenciales. Al fin una voz largamente contenida grita: ¡Qué es esta vida! Pero solo responde el silencio, burlándose de todas las esperanzas absurdas que una vez tuviste."

El libro nos llevará por los temas más variados, desde la literatura y el aspecto sobrenatural de la visión del mundo, sin duda su especialidad, el auto engaño constante en el que vivimos y la presión social y mediática constante para apoyar dicha visión engañosa, la falsa construcción de un "Yo" que haga funcionar la máquina, la estafa de las religiones... no solamente del cristianismo, judaísmo e islam, sino también del budismo. Es curioso como en este último caso apenas dedica un párrafo, insultante a las tres grandes religiones, claramente no desea ni gastar tinta, tiempo o saliva en expresar su desprecio más profundo a las mismas, y en cambio se recrea en el budismo y su aparente visión correcta, desde el punto de vista materialista, del mundo... se nota claramente como Ligotti, aunque no lo reconozca, se acercó al budismo  probablemente intrigado en busca de ¿verdad? ¿consuelo?, o simple curiosidad. El caso es que le dedica unas páginas realmente interesantes aunque finalmente lo termine desechando con el resto de consuelos religiosos o de cualquier tipo. Ni siquiera la ciencia y la visión científica del mundo sale mejor parada, aunque la versión más materialista y mecanicista de la misma parezca respaldar su descarnada, y espantosa, visión del ser humano como anomalía de la evolución, como algo que no debería haber ocurrido, no comparte el optimismo científico y esa obsesión por conocer, esa curiosidad por indagar en la naturaleza humana y del universo... porque cree que en el fondo no hay nada impresionante ahí, solo los íntimos resortes, los pequeños mecanismos constitutivos de un sinsentido, una especie de búsqueda interminable de una nada vacía e inútil. El espacio dedicado a aquellos fascinados o partidarios del post-humanismo, ultimamente tan de moda, que sueñan con una futura y próxima evolución del ser humano, acelerada por la tecnología y la ciencia también se llevan lo suyo... y en este caso participo plenamente de la visión irónica y pesimista del escritor americano.

Conclusión.
Si hace unas semanas recomendaba un libro cuya filosofía me parecía resueltamente optimista, hoy comento aquí un libro que está en el otro extremo, ambos y por motivos muy distintos me parecen igual de interesantes. Este es un libro que sin duda haría las delicias de los lectores habituales de Emil Cioran, y que sería citado y recomendado sin dudarlo por Alberto Domínguez en su ensayo sobre el filósofo franco-rumano si hubiera salido a la luz hace más tiempo. Quien pensara en su momento que no hay fondo más negro y pesimista que el mostrado por Cioran y sus escritores de referencia se equivoca de plano. Porque si el refinado filósofo era un reconocido melómano, como lo eran también otros pesimistas famosos, Schopenhauer y Nietzsche, en este caso tenemos a un pesimista morboso, un pesimista que de la forma más retorcida posible encuentra alivio en la contemplación del horror en sí, un autor que ha sublimado su peculiar angustia vital, no en la música como los filósofos citados, ni siquiera en el montañismo, como su admirado W. Zapffe, sino en la indagación y la exposición del horror en estado puro. No solamente estamos ante alguien que no evitaría la vista de un cementerio sino que salta voluntariamente la verja en plena noche y se adentra a ver que encuentra en él, y para eso hace falta una peculiar naturaleza, una singular forma de ser y un considerable valor, cualidades que Ligotti parece poseer en grado sumo.

Personalmente no creo que un final defina una obra, opino que el breve paréntesis entre nuestro nacimiento y muerte por breve que sea es una oportunidad única para demostrar lo que se puede llegar a hacer, y si no, un valor en sí mismo mientras la vida se presente en condiciones aceptables. Ni defiendo la vida por la vida en sí, ni me parece un error o una abominación. ¿Por qué tendríamos que considerar la visión de un místico o un artista que se queda extasiado ante la contemplación de un paisaje, inferior a la de aquel que solo ve tinieblas incluso en el día más soleado?. Para Ligotti el mundo entero vive sumido en un engaño, seguro que la posibilidad de que sea él quien se auto engañe se le ha pasado por la cabeza... para un pesimista tan extremo los demás mortales somos como esas cucarachas que huyen ante la luz, una luz que él mira fíjamente, y quizás tenga razón en parte, pero como en el caso de Cioran me temo que un exceso de "lucidez" termina cegando igualmente.

Destaco dos artículos sobre este libro encontrados en la red, el primero de un excelente blog que deseo que tenga continuidad en el futuro "El quimérico lector", y sobre todo el post de este blog dedicado a la literatura.

 "Una cosa sabemos que es real: el horror. Es tan real, de hecho, que no podemos estar seguros de que no podría existir sin nosotros. Sí, necesita nuestra imaginación y nuestra consciencia, pero no pide ni necesita nuestro consentimiento para utilizarlas. En realidad, el horror actúa con completa autonomía. Generando estragos ontológicos, es la espuma metífica sobre la que nuestras vidas simplemente flotan. Y finalmente debemos aceptarlo: el horror es más real que nosotros."


Lo mejor: En definitiva un ensayo magnífico, brillante en su ejecución, monstruoso y terrible en su temática, que no puede dejar indiferente a nadie, independientemente de comulgar o no con las ideas defendidas por su autor, que muestra el buen hacer de un maestro en su género. Lleno de frases incendiarias y demoledoras, lleno de amargura pero también de una convicción implacable realmente rara en los tiempos que corren. Si alguien pensaba que había visto en la obra de Schopenhauer o Emil Cioran el fondo del pesimismo, el final del callejón sin salida se equivoca, Ligotti, de la mano de Zapffe y sus referencias literarias va aún más lejos todavía. Buscaré sin dudarlo alguno de sus libros editados en castellano con recopilaciones de sus relatos de horror, en cuanto se me pase el susto claro ;-). A todo quien se pregunte ¿qué de bueno puede haber en un autor semejante que defiende lo aparentemente indefendible? respondería que su visión descarnada de la existencia humana tiene también de forma indudable su lado bueno, como la tiene la del resto de los pesimistas de la literatura y la filosofía, es inevitable... como dicen los taoístas ¿alguien ha visto alguna vez algún palo con un solo extremo?, y el lado bueno a mi modo de ver, al igual que podría decir de otros pesimistas como Cioran o Schopenhauer es su capacidad para decir verdades incómodas, lo que constituye paradojicamente todo un bálsamo en estos tiempos extraños que corren donde parece obligatoria la opción del optimismo vital, y donde a la vez el pesimismo se filtra inevitablemente por todos los rincones.

Lo peor: ¿Por donde empiezo?... nada que achacar al estilo y al buen gusto del autor en lo referente a su estilo y sus referencias filosóficas y literarias, pueden ser peculiares, pero nunca diría que son vulgares, más bien tendría que decir en el aspecto negativo que solamente aporta aquellas que le hacen la rosca, o a otras que si bien coinciden en buena parte con su visión de la vida, sí que poseen elementos débiles sobre los que hace blanco a placer. En ocasiones se mete en camisas de once varas y mete la pata hasta el fondo... ¿a qué cuento viene esa condena de la naturaleza como cómplice de nuestro sufrimiento?... creo que es llevar las cosas demasiado lejos, es elegir una trayectoria rectilínea y seguirla de forma inflexible, caiga quien caiga, es en definitiva la opinión desquiciada de un ser humano que ha sufrido mucho, que se cree condenado y que parece querer extender su sufrimiento y dolor a modo de consuelo, porque aunque el ensayo se presente supuestamente con una intención justamente contraria, es decir, defender la opción de la auto extinción de la raza humana para acabar con el sufrimiento, en el fondo su visión que parte del dolor y la desesperanza ¿por qué no iba a promoverlos al final?. Alabo su sinceridad y su falta de paños calientes, ese estilo tan directo y tan franco, tan políticamente incorrecto... pero no dejo de pensar en las brazadas y manotazos desesperados de alguien que se ahoga cuando le leo. Al final solo es un libro, un libro feo, tan reseñable y tan olvidable como cualquier otro.

miércoles, 3 de febrero de 2016

De la soltería


"En realidad hay muchas razones que cualquier soltero podría aducir lindamente para defender su soltería: "Porque me gustan mucho las mujeres", "porque no me gustan los niños", "porque me gusta tener espacios de soledad"... Yo mismo podría alegar cualquiera de ellas, y de hecho las retomaremos con calma más adelante. Pero hay otra respuesta -en forma de pregunta- para responder a los curiosos que quieren saber por qué no nos casamos. "Y por qué voy a hacerlo?" sería esa respuesta, tal vez algo desafiante e insatisfactoria para nuestro interlocutor, pero totalmente plausible en teoría, porque casarse es, en último término, un hecho aleatorio, y sería absurdo justificar con razones todo aquello que no hacemos en la vida".


Ficha: "De la soltería: reflexiones libres sobre la vida célibe", Javier Garcia Gibert, Editorial Biblioteca Nueva,  317 páginas, ISBN: 9788 416095391

En cuanto vi la reseña de este libro en la revista de filosofía que leo con cierta asiduidad, me dije que valdría la pena echarle un vistazo. He visto ensayos sobre los más variados temas, pero un ensayo dedicado al tema de la "soltería", este estado civil en el que sigo estando teóricamente a mis 47 años. Aunque según las indicaciones de su autor nunca he estado del todo en él, máxime cuando desde hace dos años y pico comparto lo mejor de mi vida con una mujer maravillosa, que espero que no se asome demasiado por este blog... ;-). Aun así, antes de esa época tampoco constituía un soltero "perfecto" tal y como lo define Javier García en este ameno ensayo. Para ello ese estado debería haber sido plenamente, o casi, vocacional y debería haber vivido solo. 

A pesar de mi imperfección solteril y mi todavía relativamente nuevo estado de "comprometido", pues ya ni siquiera soy para nada un  "single"; la verdad es que he sentido mucho de lo que habla el autor como propio, como algo que me toca la fibra sensible. También es cierto que no puedo suscribir punto por punto todas las ideas esgrimidas por el autor, pero sí que coincido con bastantes y desde luego que me reconozco en muchas de las situaciones reflejadas en este ensayo. Un libro que como su autor muy bien indica, tan solo pretende reivindicar la situación de la soltería como una opción vital tan válida como otra cualquiera, y no, como tantas veces se pretende desde tiempos inmemoriales, como calificar dicho estado de prueba de la existencia de una anomalía, aberración, tara o simplemente la antesala, en ocasiones interminable, de algo mejor, de un proyecto familiar nunca llevado a cabo... en definitiva de un fracaso como persona. Evidentemente no es así, el soltero tiene tanto derecho como el casado que ha constituido, o constituyó, una familia a sentirse a gusto con su opción vital... e incluso, como bien explica en el libro, dicha opción en algunos casos es la más conveniente si alberga la intención de llevar a cabo una labor intelectual fecunda e intensa. 

Para empezar tengo que alabar el estilo y buen hacer de Javier García Gibert, doctor en filología, y autor de media docena de ensayos, su forma de escribir, tal y como cabría esperar de un doctor en filología y ensayista es sobresaliente; no obstante, titulaciones aparte, se nota en esa forma de escribir el buen hacer de un autor experimentado y con innumerables y excelentes lecturas no solo "devoradas", como hacemos algunos, sino bien asimiladas. Esa forma de escribir, que me recuerda a los grandes autores de las letras españolas, simplemente me ha encantado, y la lectura del libro de principio a fin ha constituido todo un placer... algo que no puedo decir siempre de las obras que comento aquí.


Tras un prólogo que sienta las bases de lo que va a ser el resto de la obra, una visión personal y subjetiva del fenómeno de la soltería, el autor se lanza a mostrar una, también muy personal, visión de la historia de la consideración de ese estado u opción vital a través de la historia. Recorreremos la antigüedad, la Edad Media y en un capítulo donde el autor pisa terreno más firme, el de la literatura, su especialidad; allí le veremos realizar un interesante análisis de tres mitos de la literatura hispana y su relación con el tema de la soltería, hablamos de La Celestina, El Quijote y Don Juan... tres pequeños ensayos dentro del libro que harán las delicias de los aficionados a las letras. J.G. Gibert nos va a convencer de algo que los solteros, perfectos o imperfectos, ya sabíamos... que no se ha abierto nunca el periodo de "veda" de la reprobación social de la soltería. Vemos progreso en la aceptación de las diferencias de sexo y la emancipación de la mujer, aunque quede un abismo todavía por cubrir hay innegables avances en esto, lo mismo cabe decir con la aceptación de las diferencias raciales y las opciones sexuales que se salen de la "norma", pero no existe avance en la consideración del soltero como ciudadano de segunda, por mucho que avispados publicistas y empresarios hayan encontrado un filón en ofrecer productos para "singles", especialmente en aquellos diseñados para ayudar a los "pobrecitos" a salir de ese supuestamente penoso e indeseado estado, y de paso "sacarles las perras"... 

Tras esta personal visión de la historia de la soltería, en la segunda parte el autor se introduce en temas más psicológicos, no dudando en mostrarnos de vez en cuando ejemplos y situaciones sacados de su propia vida, la elección vital de tal estado y sus consecuencias serán analizados en esta ocasión, el dilema de casarse o no casarse, la diferente perspectiva desde el punto de vista del hombre y la mujer y  las distintas formas de enfocar el tema... para los que se lo hayan planteado claro. En este punto del libro comienzan, y ya se hará frecuente, las opiniones y vivencias personales del autor, donde va dejando claro, más o menos, el porqué de su elección personal. En resumidas cuentas la elección que nunca es fácil entre dos cestos llenos de pros y contras, porque tanto bueno o malo se puede decir de una opción u otra, especialmente desde el punto de vista del varón soltero, que es el que se trata mayormente en el libro.

"Mientras los vivos sigan leyendo a los muertos, ¿quién va a impedirme que abrigue la esperanza de que, una vez yo desaparecido, alguien se tope con uno de mis libros y de corazón aprecie, no tanto el mérito de la sabiduría, como el del amor de un ser que vivió con mi nombre y mis apellidos a la tradición y que encarnó del modo más bello y más persuasivo esa sabiduría? ¿Y no estaré viviendo entonces, aunque solo sea por un instante, una pequeña eternidad? Quizá existen inmortales de mayor alcance y envergadura. Pero yo no soy capaz de imaginarlas"

De todos los capítulos del libro, mi favorito con diferencia es el sexto, donde se cuenta la historia de tres solteros célebres, Henri-Frédéric Amiel, S. Kierkegaard y F. Kafka, que vivieron una soltería harto problemática, especialmente el último de los tres. Ejemplos los tres de lo que NO debería constituir la elección de la soltería, la negación de la elección misma poniendo de coartada un ideal que por supuesto nunca se materializa en el primer caso, la falta de conocimiento de uno mismo en el caso de Kierkegaard, y la fobia al compromiso en el caso de Kafka. Tres historias narradas meticulosamente, en consonancia con el tema del libro, que poseen un gran interés humano, y que nos muestran lo difícil que en ocasiones resulta el tan manido y extraño consejo de "ser ante todo uno mismo".

La relación, siempre especial, y en ocasiones problemática del soltero y las mujeres será el protagonista del siguiente capítulo, quien espere en el mismo ver un retrato negativo, deforme, poco elegante o caballeroso del bello sexo se equivocará de plano, el autor a mi juicio evita caer tanto en la idealización, aunque muestre ejemplos de ello, como en la misoginia. Ante todo y casi desde el comienzo del libro nos viene a recalcar que a pesar de su elección vital y de lo que opina a cerca del matrimonio, él está lejos de menospreciar o detestar a las mujeres... de hecho, más bien nos viene a decir justo lo contrario, que si algo nos puede gustar "demasiado" en la vida, ese es precisamente su caso con las féminas. Ello por supuesto no le coarta a la hora de decir con claridad lo que no soportaría de una convivencia continuada con una, por mucho que la amase, y simplemente pone distancia de por medio. Entramos de lleno en la parte más "políticamente incorrecta" del libro... pero como en mi opinión quien quiere ofenderse encontrará fácilmente cualquier excusa, real o imaginada, alabo la sinceridad y la falta de "paños calientes" empleados por el autor, siempre, eso sí, desde la caballerosidad, la elegancia y el respeto.

El sexo y la soltería serán los protagonistas de la parte final del libro, conforme este avanza se van tocando temas más "escabrosos" pero también comienza a aflorar en mayor medida las opiniones personales del autor y su experiencia propia... sin embargo no hay peligro de que el libro derive hacia una especie de autobiografía, afortunadamente el autor está muy comedido en este terreno, abunda en ejemplos sacados de la historia de la literatura, el arte y la filosofía, y sabe mantener el pulso de interés con el lector en cada momento con este torrente de referencias entresacadas del impresionante acervo cultural europeo donde parece moverse como pez en el agua. Una delicia esta parte del libro.

Y para finalizar ese especial capítulo que dedica a su biblioteca y su relación personal con la misma... me he visto retratado en más de una ocasión en esta parte del ensayo, y si, yo también poseo una, mucho, muchísimo más modesta que la que Javier García Gibert debe poseer en casa, pero donde me siento más a gusto que en ninguna parte. He leído estas últimas páginas del libro como "con bata y en zapatillas"... termino con una transcripción de un fragmento recogido en este capítulo de una obra anterior del autor:

"Las mujeres están siempre fuera de los libros -a veces más acá, a veces más allá-, son siempre, y en algún grado, superiores o inferiores a lo que los libros son y significan, y nos dan, por consiguiente, la medida exacta de lo que valen (tanto ellas como ellos). Un hombre se transparenta siempre en mi biblioteca: a su través, nítidamente, sigo viendo los libros que forman parte de ella. La presencia del hombre no los cuestiona, ni los justifica, ni los contradice. La mujer, en cambio, puede hacerse opaca y Mujer frente a ellos, provocando picos de revelación y de rebelión. O por decirlo de otra manera: un hombre está en su biblioteca como un monarca por sus dominios; solo la mujer puede hacer que se sienta como un monstruo por su laberinto. Pero eso, afortunadamente, solo ocurre a veces y por poco tiempo. Y no es malo, a fin de cuentas: solo es ampliar la perspectiva". 



Lo mejor: Un ensayo excelente, ameno, instructivo, sorprendente en ocasiones, divertido en otras, lleno de ejemplos sacados de la historia de la literatura, la filosofía, el arte y la historia en general, pero también con abundancia de opiniones y vivencias propias de su autor. No es para nada uno de esos ensayos asépticos, que cada vez me gustan menos, donde el autor desaparece y asemejan ser obra de un fantasma. Muy recomendable y mucho más variado de lo que se puede presumir en un primer vistazo superficial, incluida esta reseña por supuesto. Apunto en mi lista de libros pendientes de leer o adquirir su anterior ensayo "Sobre el viejo humanismo. Exposición y defensa de una tradición", creo que seguiré leyendo a este autor.


Lo peor: Como muy bien apunta el autor en el prólogo no es un tratado completo acerca de la soltería, aunque lo parezca, no posee pretensión científica ni utilidad pragmática alguna, ni es tampoco, afortunadamente, manual de auto-ayuda; ni tampoco un panfleto reivindicativo de la soltería. Para mí ha constituido ante todo una lectura edificante, amena y bastante instructiva... pero que nadie le busque mayor hondura ni pretensiones porque coincido con el autor en que el ensayo no las tiene ¿cómo podría si habla de un tema tan personal que cada cual ha de enfrentar a su manera y en función de su naturaleza y circunstancias?. 


jueves, 28 de enero de 2016

Por qué el mundo no existe



"El hecho de que la realidad no es como parece es una idea familiar para el hombre moderno, que ya la percibe en la escuela cuando comprueba asombrado por primera vez que se puede calcular con letras, o al viajar lejos de casa, cuando nos vemos obligados a revisar prejuicios profundamente arraigados. Si tantos objetos resultan cuestionables en una inspección más cercana, si todo el conocimiento parece estar envuelto de algún modo en una ignorancia profunda, ¿por qué confiamos todavía en la realidad tal y como se nos presenta, en el mundo en el que parece que estamos viviendo?"


Ficha: "Por qué el mundo no existe", Markus Gabriel, ediciones Pasado y Presente, 228 páginas, ISBN: 9788 494 339271

Con este sensacionalista título llega a nuestras librerías la primera obra de este filósofo alemán que se ha convertido en todo un éxito en su país. Allí de hecho es a estas alturas el filósofo más "mediático", posee indudables dotes para ello: juventud y atractivo físico, unidos a unas excelentes dotes comunicativas gracias a su dominio de varios idiomas y una afilada inteligencia que parece desbordarle continuamente y que se traduce en un contagioso entusiasmo a la hora de plasmar sus ideas, ya sea en una entrevista, una conferencia y sobre todo en este libro. Tenemos todo un raro espécimen en el mundo de la filosofía que a buen seguro a estas alturas habrá sido más que denostado por sus colegas más "académicos"; pues en su mundo la presencia frecuente en los medios no se suele perdonar... y es que la envidia es muy pero que muy mala :-). 

De hecho, como bien se comenta en una entrevista publicada en la informacion hay quien dice que este libro "es un libro simple y filosofía para tontos"... a lo que Markus replica que lo considera un piropo porque muchas veces la "oscuridad" en muchos trabajos filosóficos se usa para ocultar que no tienen nada que decir, algo parecido creo que comentó una vez Nietzsche, que "los hay que enturbian las aguas para ocultar que no son muy profundas". Debo por lo tanto de ser muy tonto porque la verdad es que su libro me ha encantado, lo he encontrado a la vez profundo y comprensible... y no solo eso, es que dudo seriamente que este año vaya a leer nada mejor en el campo de la filosofía, al menos en el de la contemporánea.

Este no es un libro del montón, aunque en él, tal y como reza el título, se habla mucho del tema del mundo y la demostración de su inexistencia, filosóficamente hablando claro, el verdadero asunto del que trata es la puesta de largo de una nueva filosofía denominada "nuevo realismo". De hecho un título mucho más apropiado hubiera sido precisamente este, "manifiesto del nuevo realismo"... un título que no podía tener porque ya tenemos un libro con este nombre del filósofo italiano Maurizio Ferraris. Tanto Gabriel como Ferraris serían los máximos exponentes de esta nueva corriente filosófica que pretende sellar la tumba tanto del constructivismo y lo que quede del denominado "posmodernismo", como de cualquier visión metafísica del mundo... enarbolada curiosamente en ocasiones por serios hombres de ciencia.

No, como comenta Markus de forma bastante provocativa en el prólogo, no existe el mundo, aunque sí las cosas, tanto aquellas con entidad física como aquellas que no la tienen, "existe nuestro planeta, existen mis sueños, la evolución, inodoros, pérdida del cabello, esperanzas, partículas elementales e incluso unicornios en la Luna"... todo existe excepto una cosa, el mundo, entendido este como una entidad con las características de un "superobjeto" capaz de englobar todo cuanto existe. Markus se toma su tiempo y tardará varios capítulos en demostrarnos desde múltiples puntos de vista porqué esto es así, por muy loco o estúpido que parezca en un primer momento.




De forma amena, didáctica y con abundantes pinceladas de humor e ironía, el autor nos irá conduciendo en un viaje filosófico desde un nivel que podríamos llamar "básico", hasta profundas reflexiones sobre el mundo, la naturaleza humana y el conocimiento. Se trata de una escalera enorme que iremos subiendo, peldaño a peldaño, y donde siempre se nos llevará de la mano, nunca se utilizará un término que no entendamos y se usaran de forma abundante los ejemplos. El libro abunda en términos y definiciones, algunos ya conocidos por cualquiera que se haya aproximado alguna vez a la filosofía (y aun así definidos en el libro), tales como constructivismo, monismo, creacionismo, fetichismo, existencialismo, fisicalismo, ontología, dualismo y muchos otros; aunque sin duda los más interesantes serán los términos de nuevo cuño que vertebran esta nueva escuela de pensamiento filosófico: ámbito objetual, aparición, blobjetivismo, predicado diagonal, predicado subjetivo, diferencia absoluta... y otros ya conocidos pero dotados ahora de un nuevo significado.

Cualquiera diría que con semejante contenido nos encontramos con un libro que si bien no es extenso parecería un ladrillo infumable... nada más alejado de la realidad. Alguna vez leí, creo que en un cómic ;-), que "la esencia de la tecnología más avanzada es la simplicidad"... aplicado al diseño sin duda que es así, y probablemente se podría decir lo mismo del pensamiento filosófico, aunque se que mi opinión como lego en la materia vale menos que una voluta de humo. Precisamente creo que ahí está el mérito de este libro que ha pasado, de momento, sin pena ni gloria por las estanterías en la sección de filosofía de una conocida cadena comercial y que descubrí por pura casualidad... algún comentario hay en internet, si, pero me causa perplejidad como un libro tan bueno, en un tema tan difícil que logra poco menos que la "cuadratura del círculo" filosófica esté todavía ahí tan ignorado...

El libro abunda también, como no podría ser de otra forma al presentar su "nueva" escuela filosófica, en propinar múltiples codazos a dos visiones del mundo aparentemente antagónicas, pero que chocan de frente con este Nuevo Realismo, la visión postmoderna, donde poco menos se afirma, o afirmaba, que no hay una única realidad, que lo único que hay son interpretaciones y construcciones de la misma en función de quién observa, negando en algún caso extremo incluso la existencia de algo real debajo de esa interpretación, y la visión metafísica que pretende encontrar sentido a todo cuanto hay y que cree en una realidad última, aunque se piense que la misma está y estará siempre más allá de nuestro conocimiento, tal sería la actitud de los científicos que andan empeñados en buscar, y soñar, con esa "teoría del todo".

Markus es muy claro al respecto, sí, existen las múltiples interpretaciones, pero no todas son igual de válidas y no es cierto que bajo una interpretación de la realidad no haya más que vacío... precisamente interpretamos el mundo a través de nuestros sentidos, imperfectos y limitados, porque hay algo más allá de los mismos... y es REAL, esa visión limitada, distorsionada e imperfecta es como es precisamente porque apunta a algo. Y en cuanto a la metafísica simplemente afirma que ese superobjeto, esa sustancia global, esa ley universal o como queramos llamarla... pues ni existe, ni ha existido, ni puede además existir... los científicos que la buscan lo hacen en vano.

Su filosofía nos desvela un mundo infinito donde la dimensión física, la que existe en el espacio y el tiempo es solamente un aspecto de la realidad... y ni mucho menos el más grande. Un mundo donde hay innumerables objetos, unos tienen correspondencia en el mundo físico ya que pertenecen a ese ámbito, y otros no, un mundo tan heterogéneo, tan dispar, tan variado... que no hay término para llamarlo, y la palabra "mundo" es simplemente una convención del lenguaje carente de todo significado ya que no posee propiedad ni diferenciación alguna.

"La comprensión de que el mundo no existe y de que solo hay campos de sentido que se multiplican infinitamente en infinitas variaciones, nos permite concentrarnos en el ser humano con independencia de cualquier visión particular del mundo. Todas las concepciones del mundo son de hecho falsas porque suponen que hay un mundo del que formarse una imágen."

Ese universo que contemplamos extasiados una clara noche estrellada, el que observan los astrónomos y los cosmólogos a través de los objetivos de los telescopios, o los astronautas en sus vuelos espaciales, por muy inmenso que parezca, realmente solo es una parte de cuanto hay... y una parte en modo alguno tan grande cuando se compara con lo que nos queda. Ahí están nuestros pensamientos, nuestros sueños, nuestras emociones, las interpretaciones sobre las obras de arte,  las leyes, las divisiones administrativas, los rasgos culturales, los idiomas, nuestros anhelos y nuestras fantasías... una inmensidad infinita que escapa del ámbito de la ciencia y que existe, si, pero en otro plano. De ahí que esa posibilidad, que algunos apuntan, hacia una futura fusión entre las ciencias, las ciencias sociales y las humanidades sea vista con bastante escepticismo... 

Markus Gabriel dista mucho de quitarle mérito alguno a la ciencia, este no es un libro anti-científico para nada, lo que sí hace es darle a cada uno lo suyo y en particular carga contra la aceptación de la visión científica del mundo como única visión verdadera y también lo hace cuando cree que la ciencia se sale de su ámbito y trata de vampirizar otras disciplinas. Ha sido muy esclarecedora la parte en la que en el libro realiza una fuerte crítica a la corriente "neoatea" del Sr. Dawkins y otros, no porque no tengan razón en su crítica al creacionismo religioso, tan de moda en los EEUU, sino por extender esa crítica a la religión en su totalidad... algo con lo que definitivamente tanto Richard Dawkins , Danniel Dennet y otros estarían "sacando los pies del tiesto" y cometiendo el mismo error que cometen sus adversarios cuando hacen que la religión se extralimite en sus funciones e intente darle lecciones a la ciencia en el ámbito de la misma.

"El fracaso de la concepción científica del mundo no reside pues en la ciencia, sino en la opinión acientífica que deifica la ciencia y la emparenta con una religión también mal entendida. Las ciencias no explican el mundo, pero lo que explican lo pueden explicar con precisión: una molécula, un eclipse, una línea de una novela o un error lógico en una discusión. La comprensión de que no existe el mundo nos ayuda a acercarnos a la realidad y a reconocer que somos seres humanos, que como tales se desplazan en el espíritu. Haciendo caso omiso del espíritu y observando solo el universo, desaparece evidentemente todo sentido humano. Pero eso no es culpa del universo, sino nuestra"

No solamente la visión científica del mundo se lleva lo suyo... por si alguien pensaba que Markus defendía una cosmovisión semejante a la de la religión ahí está el capítulo dedicado al "sentido de la religión", donde podemos leer cosas tan interesantes como:

"A la cuestión de si Dios existe o no, por tanto, hay que responder de forma mucho más prudente de lo que piensan sectas obtusas o los neoateos. Quien examine la cuestión de Dios independientemente de la historicidad del espíritu, en realidad ha perdido la partida... "

"La existencia de Dios no es un problema que interese a la ciencia, porque Dios no aparece de forma natural en el universo. Cualquier religión que suponga eso puede rechazarse razonablemente como error, como una forma de fetichismo. Pero no toda religión es fetichista. En la religión lo más esencial es la cuestión de los seres humanos y su ubicación en un contexto de sentido, y no se puede "externalizar" esa ubicación encargándosela a una comisión de expertos, ya que no hay expertos en la condición humana que nos puedan ahorrar esa tarea."

El libro culmina en dos capítulos de muy diferente nivel, el arte y su naturaleza y lugar en esta concepción tan peculiar del mundo que aporta esta filosofía, y el mundo de la televisión y el entretenimiento audiovisual. El primero nos llevará a las mayores cotas de abstracción y dificultad del libro, por mucho que el lenguaje empleado sea como siempre sencillo y claro como el cristal, el segundo nos llamará la atención como a través de las series de televisión, algo muy recurrido en la filosofía popular últimamente, se trasluce el espíritu de los tiempos... finalmente el libro concluye con un pequeño, pero jugoso, apartado sobre el sentido de la vida, una golosina que premia el esfuerzo paciente del lector tras el arduo viaje, toda una pequeña, o grande según se mire, aventura intelectual que difícilmente dejará indiferente a nadie.

"Vamos todos juntos en una expedición gigantesca, llegados hasta aquí de ninguna parte, avanzando juntos hacia el infinito"

Para terminar un par de enlaces, en el primero tenemos a Markus Gabriel en una de las conocidas charlas TED promocionando su trabajo, subtitulado en castellano aunque podría haber dado la misma en nuestro idioma sin ningún problema. Y aquí le tenemos en una entrevista concedida en italiano, muy comprensible para los castellano parlantes en gran medida.

Y bueno... recomendar también este trabajo de Jim Holt "¿Por qué existe el mundo?", comentado en este blog y que parece contradecir los postulados de Markus, en el título claro, porque se trata de un trabajo muy recomendable, pero elaborado de una forma muy diferente y con una temática y enfoques completamente diferentes... quien sabe si Holt habrá cambiado de opinión al leer el trabajo de M. Gabriel ;-).


Lo mejor: Una pequeña gran obra maestra de la filosofía del siglo XXI, claro, ameno, profundo, didáctico... un libro muy trabajado y estudiado de principio a fin, con una gran consideración por el lector neófito y a la vez con el suficiente material de hondo calado para interesar al más avezado lector de filosofía. A Markus Gabriel se le podrá reprochar su brevedad pero no se le podrá tildar de superficial. Este es un libro del que cuesta trabajo separarse,  que se lee con sumo agrado de principio a fin, que demuestra que ni la filosofía está muerta, tal y como dicen algunos, ni está siquiera moribunda... tal y como dicen tantos otros, y que hace reflexionar al lector; justo lo que un ensayo filosófico debe pretender, y encima con gran economía de palabras, lo cual es también de agradecer. En definitiva un filósofo cuyos pasos hay que seguir y al que hay que leer. Me apunto algunas de las lecturas sugeridas por Markus en este libro y en especial el ensayo de Maurizio Ferraris mencionado.

Lo peor: No se puede contentar a todo el mundo, los filósofos más avezados y académicos le podrán reprochar quizás la falta de originalidad, ¿es nueva esta escuela filosófica? ... no existe en filosofía ninguna escuela que pueda presumir de serlo, y menos en nuestros tiempos. Algunos no verán otra cosa que la resurrección de la "monadología" de Leibniz ¡quién lo iba a decir a estas alturas!. Comentaba Sloterdijk que en función de como somos así elegimos a nuestra filosofía favorita... está claro que la forma de ser y el mundo personal de Markus ha influido forzosamente en su concepción filosófica, él no oculta los datos personales de hecho, quizás de ahí esa vitalidad, ese optimismo y ese entusiasmo por su filosofía... y por eso uno se pregunta al final ¿hasta qué punto todo esto aporta una visión mejor y más exacta de nuestra cosmovisión?... o bien estamos ante el inicio de algo grande que pasará a los anales de la historia de la filosofía, o simplemente ante el comienzo del estallido de una bonita colección de fuegos artificiales que finalmente quedará en nada. 


jueves, 14 de enero de 2016

En el camino

"... porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un 'Ahhh!' "


Ficha: "En el camino", Jack Kerouac, editorial Anagrama, 396 páginas, ISBN: 9788 433 920140

En el último número de mi revista favorita venía una pequeña reseña de esta obra del escritor norteamericano, uno de los máximos representantes de aquel fenómeno literario denominado "Generación Beat",de los años cuarenta y cincuenta, que casi todos coinciden en señalar como germen que animó la posterior contracultura norteamericana de los sesenta... esta novela , basada en su mayor parte en hechos y vivencias reales de su autor, se publicó en 1.951 y tenía la curiosa característica de haber sido escrita a máquina en un rollo de papel continuo que medía más de 36 metros de largo, aunque la misma había sido gestada durante cierto tiempo y estaba ya parcialmente escrita en notas que Jack había ido tomando durante los años anteriores durante sus viajes por el país.

Se trataba de crear una obra literaria que fluyera de forma espontánea, paralela a su pensamiento, y hacerlo además de la forma más rápida posible, sin capítulos, sin estructurar... así lo hizo, fueron veinte días de una furiosa tarea escritora en la que Jack debió dormir bien poco y consumir abundantes tazas de café, tabaco y otros estimulantes. El texto le salió directamente del corazón y de las tripas... se nota mucho, y eso que la versión que he leído probablemente sea la publicada inicialmente, bastante censurada.

Jack aparece en la novela con el seudónimo de Sal Paradise, en la misma le acompañan abundantes compañeros de juerga y viajes, sobre todo Neal Cassady (en la novela Dean Moriarty), Allen Ginsberg y William S. Burroughs... todos escritores y protagonistas de esta nueva ola literaria caracterizada por su espontaneidad, su inconformismo, experimentación y su anhelo de una existencia más espiritual y auténtica en esa América de la posguerra, guerra fría, falsedad y consumismo más descarnado.

La acción transcurre durante varios años, el texto está dividido en cinco partes que corresponden a cinco viajes de una punta a otra del país, veremos Sal Paradise, su protagonista y alter ego del autor se lanza a la aventura de viajar al oeste, sin nada mejor que hacer, aburrido de su vida y con un fuerte anhelo de encontrar sentido a su existencia le veremos dar tumbos de un lado a otro durante miles de kilómetros, en ocasiones solo, otras acompañado de sus amigos. Dean será el principal co-protagonista, un personaje retratado como un ser al borde del abismo, con un comportamiento maniaco que raya en la locura y una pasión por vivir que solo se puede calificar de autodestructiva. Es imposible ya aventurar cuanto hay de real y cuanto de ficción en el relato, y sobre todo qué criterio escogió Jack para elegir reflejar lo uno y fantasear con lo otro, pero una cosa es clara, la honestidad y la espontaneidad es tan brutal desde el mismo inicio, hay momentos tan "gloriosos" y otros tan miserables y estúpidos que se podría decir que lo omitido en este relato tuvo que ser bastante poco interesante ;-). Me remito a esa frase de Kerouac recogida en esa fotografía de más adelante, porque me parece una de las más honestas que jamás se ha escrito "no tengo nada que ofrecer a nadie salvo mi propia confusión".




A lo largo del relato veremos de todo, viajes alocados a más de cien millas por hora en coches desvencijados, un ir y venir constante de compañeros de viaje, viajes en furgonetas de mercancías, juergas y borracheras inauditas, pero también soledad, hambre, frío, suciedad y fatiga... y sobre todo miedo, miedo a la soledad, a la inmensidad de un país que amenaza con engullir a su protagonista de un solo bocado, miedo a caer en la rutina, a vivir esclavos de un presente que odian y que termine aplastando sus ganas de vivir. Por el libro veremos toda una gran colección de personajes estrambóticos, delirantes líneas de diálogo, pasajes de gran fuerza lírica en medio de la mayor sordidez... me quedo por poner un breve ejemplo con el hermano de la novia mejicana del protagonista conduciendo orgulloso su camioneta cargada de estiércol y brindando siempre por el día siguiente, o ese mendigo judío, imagen sarcástica de los profetas del Antiguo Testamento, que hacía como que leía ese libro recogido en las alcantarillas... J. Kerouac intentó sin duda alguna ser fiel a sí mismo, retratar con la mayor honestidad posible sus recuerdos de aquellos frenéticos años que le dejaron marcado para siempre... y sin duda alguna que lo consigue. El ritmo es trepidante, no se da respiro al lector, veremos todo un torbellino de sentimientos de principio a fin... no me extraña que este libro fuera escogido como "biblia" de toda una generación, cuando pienso en la imagen que de aquellos años nos daba Hollywood... que diferencia con el verdadero sentir y vivir de aquel tiempo, que diferencia con estos individuos tan auténticos. 

En un país que siempre se ha caracterizado por su materialismo, donde siempre ha primado más que en ningún sitio el "tanto tienes tanto vales", ver a unos personajes cuya principal preocupación es ver donde se cogerán la siguiente borrachera, o como conseguirán al día siguiente dinero para seguir sus viajes o echar gasolina al coche... personajes que sueñan continuamente con un futuro mejor pero que, no obstante, aprovechan cada gramo del presente... nada que ver con el típico ciudadano responsable que forma una familia, trabaja como un negro y se encadena de por vida a un lugar o a una hipoteca... para ellos el futuro era siempre a muy corto plazo, al día siguiente como mucho.


Naturalmente esta forma alocada de vivir, este huir continuamente hacia adelante, porque en ocasiones parece que huyeran más que buscaran algo, tiene también su reverso negativo... no siempre la conducta será ética, no dudarán en mangonear y efectuar pequeños robos si la ocasión lo requiere, sablear a amigos y parientes todo cuanto pueden, y lo peor de todo... a engañar de forma consciente a las chicas, unas santas a pesar de todo, con las que se topan. Y es que este grupo de calaveras, especialmente el desquiciado Dean, tuvieron también una relación especial con las mujeres que les rodearon, eran especialistas en cautivarlas con su labia y engañarlas posteriormente, no por maldad ni por un perverso "donjuanismo", sino por ser simplemente como eran, incapaces de adaptarse a una vida "normal", el sedentarismo y lo convencional no estaban hechos para ellos, eran incapaces de cambiar, de hecho nunca lo harían. Ese andar a su aire, viviendo como si estuvieran solos en el mundo sin ataduras de ninguna clase a excepción, eso sí, de la amistad firme como una roca que se forja entre Sal y Dean, retratados en la portada del libro, y que termina siendo el vínculo más firme de sus vidas, esa forma de entender la vida terminará cobrándose su tributo.

No es extraño que tanto Jack como Neal Cassady reventaran antes de los cincuenta, el ritmo de vida que llevaban con esos alocados y accidentados viajes, el consumo masivo de café, alcohol, tabaco y estupefacientes no hay cuerpo que lo resista, aunque estoy seguro que nunca pasó por sus cabezas terminar viejecitos consumiéndose poco a poco en un asilo u hospicio, estos cabezas de chorlito, extravagantes y con ese punto genial que linda con la locura no estaban hechos para este mundo y mucho menos para ese tiempo. 

"Algo, alguien, un espíritu nos perseguía por el desierto de la vida y nos alcanzaría antes de llegar al cielo. Por supuesto, ahora que volvía a ello, no podía ser más que la muerte: la muerte que nos alcanza antes de que lleguemos al cielo. Lo que anhelamos durante nuestra vida, lo que nos hace suspirar y gemir y sufrir todo tipo de dulces náuseas, es el recuerdo de una santidad perdida y que probablemente disfrutamos en el seno materno y sólo puede reproducirse (aunque nos moleste admitirlo) al morir. Pero ¿quién quiere morir?".

"Dean sacó otras fotografías. Comprendí que eran las fotos que algún día mirarían asombrados nuestros hijos pensando que sus padres habían vivido unas vidas tranquilas, ordenadas, estables y levantándose por las mañanas a pasear orgullosos por las aceras de la vida, sin imaginarse jamás la locura y el follón de nuestras arrastradas vidas reales, de nuestra auténtica noche, del infierno contenido en ella, de la insensata pesadilla de la carretera".


Lo mejor: Una obra de culto, una de esas novelas americanas imprescindibles, mucho más notable que la sobrevalorada "El guardián entre el centeno" o la inolvidable y divertidísima "La conjura de los necios". Hay fragmentos de la misma y algunas partes que dan ganas de aprenderse de memoria, incluso hoy en día es difícil encontrar una escritura tan espontánea, caótica y a la vez de tan hondo calado. Es necesario en ocasiones hurgar un poco entre los desperdicios y los escombros, la novela posee muy diferentes matices, capas y sentidos, no estando todo a la vista y no significando todo lo mismo para según qué lector... pero lo que se encuentra vale la pena. Sobre todo, porque aunque parezcan las divagaciones de un individuo estrafalario, borracho y vividor de la norteamerica de los años cuarenta, los temas y los sentimientos de los que nos habla son tan actuales hoy como entonces.

Lo peor: No es una novela fácil, en ocasiones, la cantidad de personajes que entran y salen llega a marear, hay que leerla tal y como uno escucharía una pieza de jazz improvisado, de hecho en su concepción la novela es casi "musical", hay que seguirle el ritmo y no tratar de entenderla completamente frase a frase sino dejarse llevar, poco a poco se entrará en el juego y al final si uno es paciente verá que la experiencia ha valido la pena. Hay situaciones y vivencias reflejadas en el libro, no demasiadas, que son bastante poco creíbles, no hay que perder de vista que "En el camino" por muchos rasgos autobiográficos que tenga no deja de ser una novela.



miércoles, 6 de enero de 2016

En movimiento: Una vida


Ficha: "En movimiento: Una vida", Oliver Sacks, editorial Anagrama, 378 páginas, ISBN: 978 843 3963 956

Finalmente se cumplió el pronóstico y el bueno de Oliver nos dejó el pasado verano. No he terminado ni mucho menos de hacerle aquí el homenaje que se merece, tenía previsto leer y comentar su primer libro autobiográfico "El tío tugsteno", pero la generosidad de uno de los lectores de este blog ha motivado que continúe el repaso de su obra por la que es su último, por ahora, trabajo... sugiero que quizás no sea lo último que se publique con su nombre porque gracias a esta autobiografía he sabido que el Dr. Sacks era un escritor extremadamente prolífico, alguien para quien la escritura era parte indisociable de su vida. Ha dejado tras de sí una ingente obra, miles y miles de hojas manuscritas que nunca han visto la luz y que quien sabe si más adelante podrían constituir material publicable. 

De todas formas ahí están sus libros, la inolvidable obra de un escritor extraordinario, un escritor "total", un narrador nato que como bien explicaba Antonio Muñoz Molina en su artículo en El País, "... un amor tan entregado por el oficio de escribir que solo se rinde cuando faltan las fuerzas para sostener la pluma o cuando los ojos y los dedos no aciertan ya a encontrar las letras en el teclado", pues su último artículo se publicó tan solo dos semanas antes de su muerte, solo la devastación producida en su cuerpo por la metástasis cancerígena pudo con su voluntad de escribir.

¿Y qué tenemos aquí?, evidentemente Sacks no pudo escribir esta obra en el breve lapso de tiempo entre el anuncio de su muerte en febrero y su derrumbe definitivo en agosto, hay truco, y es que casi todo este trabajo estaba ya escrito hace tiempo, la mayor parte de esta obra autobiográfica está compuesta por varios relatos que han sido ensamblados para formar esta autobiografía definitiva que abarca desde la adolescencia del autor hasta su ancianidad... un material que ahora ve finalmente la luz, espero que convenientemente revisado y supervisado por Sacks en esos últimos meses de vida, y en el que se nos presenta su figura humana con una mayor grandeza y relieve si cabe que todo lo expuesto anteriormente en sus escritos, donde, a excepción de su obra autobiográfica sobre su infancia que pronto leeré, los protagonistas eran siempre sus pacientes, sus curiosas enfermedades y lo que estas nos podían enseñar sobre el funcionamiento del cerebro... naturalmente su carácter, su tremenda humanidad, y su inmensa curiosidad y pasión por el conocimiento se traslucían lo suficiente como para poder afirmar que no estábamos ante un divulgador más ni ante un escritor "el montón"... ese estilo de escribir que parece  tan  natural y sencillo era en realidad fruto del perfeccionismo más exagerado que cabe imaginar, Sacks comenta en esta autobiografía como llegó a enviar hasta ocho o nueve versiones diferentes de su primer libro "Despertares" hasta casi volver loco a su editor... historias aparentemente sencillas, pero que escribía y reescribía desde cero una y otra vez para que quedaran perfectas, para que expresaran todo cuanto tenía que decir y sobre todo para evitar causar la más mínima molestia u ofensa sus queridos pacientes. 



Amor y compasión son las palabras adecuadas, un amor y compasión por sus pacientes, los protagonistas de sus escritos, que siempre estuvieron por encima de todo... Sacks también tuvo fuertes críticas por ello, se le acusaba de "explotar" las enfermedades de sus pacientes, de ser en ocasiones no lo suficientemente buen científico... puede que alguna que otra no fuera errada del todo, pero lo que está muy claro es que la envidia es muy mala ;-)... y su brillante carrera, su éxito mediático, y su tremenda popularidad tuvo que dejar en evidencia a más de un colega que nunca le perdonó que hubiera seguido un camino que la mayoría de los médicos y científicos no se atrevían a seguir, y encima hacerlo con brillantez.

Decía George Orwell que una autobiografía era siempre una colección de derrotas, en el caso de Sacks tendríamos que decir que la afirmación es completamente cierta, a condición de que uno sea sincero al escribirla claro, y sinceridad es justo lo que no le falta a este escritor, de hecho va sobrado. Cuando comencé a leer la obra pensaba que me encontraría con una especie de "rata de laboratorio y biblioteca", alguien que no había vivido para otra cosa que estudiar, leer y trabajar... y me he encontrado sobre todo con alguien con una tremenda pasión por VIVIR, apasionado de las motocicletas desde su adolescencia, practicante de la halterofília, el surf, el montañismo... también hijo de una época cuyo espíritu siguió al pie de la letra, viajes en solitario, experimentos con las drogas... Sacks nunca se casó ni formó una familia, era homosexual en una época y lugar en el que aquello era delictivo, su madre nunca terminó de asumirlo y él arrastró siempre un sentimiento de culpa que se manifestó en un carácter tímido y retraido, a pesar de las apariencias, y una notable dificultad para relacionarse con los demás. La pasión por su trabajo y por escribir fueron sin duda poderosas válvulas de escape, pero no las únicas.

En este trabajo seremos testigos de una detallada descripción de su vida personal, íntima incluso, su labor profesional y sus tribulaciones desde la adolescencia, sus desengaños amorosos, su soledad, su dificultad para encontrar la forma perfecta para expresar por escrito sus investigaciones y su trabajo, su pasión por la lectura, sus accidentes en el mar, montaña y carretera, sus experiencias como motero solitario, sus amistades y las satisfacciones de su trabajo, sus vínculos intelectuales con personalidades del mundo de la ciencia, su gradual paso al mundo de la fama... sus viajes y aficiones. Sacks a pesar de todo fue una persona súmamente afortunada, esta no es una biografía normal, no es una vida... son una docena de vidas en una, algo de lo que no todo el mundo puede decir lo mismo. Leyéndole no podía dejar de tener la sensación de sobrecogimiento ante la sombra de un gigante y quien crea que exagero es porque no le ha leído, no conozco a nadie que lo haya hecho y que no le guste este escritor, para mí sin duda el divulgador científico nº1, el más humano y apasionado de cuantos he leído, y en su campo, la neurología, sin lugar a dudas el más interesante.
  




Lo mejor:  Un libro excelente, la mejor autobiografía que he leído, sincero, ameno, apasionante... luces y sombras de un gigante cuyo legado nos sigue cautivando. Su figura humana se engrandece aún más si cabe con este relato, nos daremos cuenta, entre otras cosas, de la enorme tarea que había tras cada uno de sus trabajos, y daremos gracias porque semejante escritor y ser humano haya existido alguna vez.


Lo peor: El relato, como no podría ser de otra manera, es muy irregular... hay momentos muy interesantes y otros ya no tanto. Seguramente con una revisión más pausada de su autor hubiera tomado una forma diferente. No es el libro más adecuado para iniciarse en la lectura de la obra de Sacks, creo que es mejor empezar por alguno de sus brillantes ensayos, entre los que se encuentran los dos leídos y comentados en este blog "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero" y "Un antropólogo en Marte", y a partir de ahí, una vez atrapados por la magia de sus trabajos, tomar contacto con el ser humano extraordinario, perfectamente cartografiado en este libro, que había tras los mismos.


martes, 29 de diciembre de 2015

El mundo bajo los párpados


Ficha: "El mundo bajo los párpados", Jacobo Fitz-James Stuart y Martinez de Irujo (Jacobo Siruela), ediciones Atalanta, 350 páginas, ISBN: 978 84 937784 5 3

Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, y por lo visto buena parte de ese tiempo lo vivimos bajo el influjo de los sueños; todos soñamos, todos visitamos a diario ese enigmático mundo del que apenas solemos recordar gran cosa al despertar...  y no importa porque el viaje que nos lleva a la tierra de los sueños es siempre de ida y vuelta. Durante el periodo de vigilia no podemos dejar de pensar, en ocasiones podemos controlar y dirigir los pensamientos, aunque sea brevemente... sin embargo el mundo onírico escapa a nuestro control, un mundo extraño, irracional, cargado de imágenes de nuestro subconsciente... un mundo en ocasiones maravilloso y agradable, la mayoría de las veces simplemente raro, y de vez en cuando un mundo de horror y pesadilla que abandonamos al despertar en medio de una gran sensación de alivio. Forma parte de nuestra vida, la parte más escondida, rara y oculta de la misma, pero asimismo también la parte más despreciada y olvidada.

En este primer ensayo de Jacobo Siruela, editor y fundador de "Ediciones Atalanta", nos conduce a ese mundo perpetuamente ignorado y extraño de los sueños, de su mano nos introducimos de lleno en un viaje a través de la historia de los sueños y conoceremos a diferentes estudiosos del fenómeno onírico desde muy diferentes perspectivas. Veremos que el tema es lo suficientemente rico como para prestarse a estudio desde muy diferentes ángulos y diversas interpretaciones.

El sueño y la historia.
La vinculación entre los sueños y la historia se tratarán en su primer capítulo, no solamente el influjo de los mismos a través de las ensoñaciones, y posteriores interpretaciones de los poderosos, sino  también a su vinculación con el espíritu de los tiempos en cada momento... muy acertada la cita de Hegel "si reuniéramos los sueños de un momento histórico determinado veríamos surgir una exactísima imagen del espíritu de ese periodo". El sueño como producto de la imaginación y de las imágenes residuales de nuestra memoria, pero también de nuestros anhelos y sentimientos más íntimos, no solamente de aquellos que evitamos mostrar a los demás, sino también de aquellos que reprimimos y negamos de forma consciente o inconsciente incluso a nosotros mismos. Muy interesante el trabajo señalado de Carlotte Beradt y su radiografía de los miedos inconscientes de Alemania en la época nazi, a través de los aparentemente inocentes relatos de sueños de sus paisanos en el comienzo del libro.



Y es que los sueños han sido un elemento constante a través de la historia, sueños de gloria y poder, de riquezas, de conocimiento... o simplemente de angustia ante el futuro y sobre decisiones a tomar, no es extraño que su interpretación haya estado vinculada a hechos históricos, la historia sin la interpretación de los sueños, acertada o no, no sería la misma. Los casos, sobre todo en la antigüedad, donde se creía firmemente en el valor profético del sueño y su influencia en el curso de los acontecimientos, más allá de la pura anécdota y la especulación, fueron muy numerosos. El autor nos mostrará una buena colección de casos curiosos y nos hará lamentar, junto a él, que nadie les haya prestado más atención y de que "a la historia de los hombres despiertos le falta, como clamaba Lichtenberg, una historia de los hombres que duermen". Historias sugerentes, que en ocasiones muestran unas increíbles coincidencias entre lo soñado y lo acontecido en la realidad, una conexión que el autor no se cansará de mostrar una y otra vez, no tomando partido por la credulidad... pero induciendo al lector a pensar que la conexión entre el mundo psíquico y los acontecimientos de la realidad quizás sea algo más que una quimera. Creencias y especulaciones aparte de lo que no cabe duda es que el viaje que nos propone Jacobo Siruela es cualquier cosa menos aburrido :-)

El sueño inspirador de artistas, científicos y filósofos tomará rápidamente el relevo, interesante el ejemplo detallado de Descartes, esas ensoñaciones del filósofo francés que fueron el pistoletazo de salida de la moderna filosofía, y es que en el anárquico y salvaje mundo de los sueños las ideas carecen de cadenas y condicionamientos que sí tienen en el estado de vigilia, generalmente con resultados estériles, es verdad... pero cuando se produce una feliz coincidencia surge la chispa. El libro se hace eco de ideas geniales aparecidas en la mente de investigadores, matemáticos y científicos durante el sueño y que fueron el embrión de importantes descubrimientos, aunque por supuesto será en el arte donde estas semillas encuentren el terreno más propicio para brotar... innumerables artistas, especialmente pintores y escritores, han encontrado la inspiración en el mundo de los sueños.

"La historia de los sueños aún no ha sido escrita, y probablemente nunca lo será. No deja de ser sorprendente que, después de tanta experiencia onírica acumulada a lo largo del tiempo, tan digna de recuerdo,el ser humano todavía no haya asumido la importancia que tiene el onirismo en la historia humana y simplemente continúe viviendo su "segunda vida", como si no tuviese ningún valor, ni formase parte de sí mismo"

El sueño y lo sagrado.
El segundo capítulo nos introducirá en la relación entre el mundo de los sueños y las antiguas religiones, si a partir de la era de la ilustración el mundo de los sueños quedó relegado con desdén a un papel marginal y fue sistemáticamente ignorado como algo sin valor, como meros desechos de una actividad cerebral a la que no había que buscar sentido alguno, aunque luego habría voces discrepantes con esa actitud; en la antigüedad el sueño tuvo un carácter sagrado, la apariencia entre la muerte y el sueño, las visiones oníricas que creían que habían sido inducidas por la divinidad y que solamente determinados sacerdotes o intérpretes podían descifrar, constituían una actitud tan opuesta a la actual que forzosamente tiene que llamarnos mucho la atención. Templos consagrados a la interpretación de los sueños, ritos iniciáticos en los que se hacía penetrar a los aspirantes en oscuras cavernas... donde indudablemente serían presa de sueños, y alucinaciones que posteriormente habría que interpretar... sacerdotes especializados en la interpretación de los sueños. Nada ocurría por que sí en el mundo antiguo, la naturaleza y el cosmos entendidos como un todo donde se fundía por igual el aspecto material sensible y el psíquico-espiritual debía por fuerza prestar atención a ese viaje onírico diario. Creencias, mitos,  rituales, leyendas... sueños, todo se funde en una espesa e indefinida amalgama. Aquí el autor se "desmelena" un poco, y como buen conocedor de la antigüedad nos mostrará mil y un detalles de este vínculo entre el mundo onírico y la espiritualidad antigua.

Es de agradecer que exponga el tema sin caer en la pedantería o en abusar en los tecnicismos, nos encontraremos como lectores pisando siempre terreno firme... especialmente interesante es esa esa detallada historia del mito de Esculapio, dios de la medicina, del que un servidor desconocía su vínculo con el mundo onírico y toda la parafernalia que le rodeaba, y ese retrato de la mitología como primitiva psicología y su gran potencial simbólico. El sueño, su vínculo con la espiritualidad antigua y su poder curativo serán los protagonistas de un interesante apartado del libro que explora también el mundo de la superstición y el poder de la creencia en la curación de las enfermedades, aunque sea en el caso de aquellas de claro orígen psicosomático, alusiones a la superstición que otorgaba poder curativo a las manos de un rey, a la estrafalaria figura de Antón Mesmer, al testimonio de un escéptico Montaigne, que no obstante termina por reconocer el poder de la sugestión y la mente en casos excepcionales de curaciones. En definitiva una llamada, que será atendida o no por el lector en función del grado de escepticismo que posea su carácter, a abrir la mente y dejar entrar una visión más completa de la naturaleza del mundo, más allá por lo apuntado por la razón.

"Así, a modo de conjuro protector, la conciencia crítica lanza sus afilados dardos contra toda experiencia que parece trascender el ámbito del relato racional, cuando habría que preguntarse si esos límites no son artificiales y restrictivos, y si la cuestión de fondo no se reduce a esta sencilla e incómoda pregunta: ¿puede en verdad el eunuco opinar sobre el orgasmo?"




Sueño y espacio, el sueño lúcido.
Habitualmente damos por sentado que los sueños son incontrolables, y es así en casi todos los casos... pero hay un tipo de sueños muy especiales, completamente reales y muy bien documentados a lo largo de la historia de sueños en los que el durmiente tiene verdadera conciencia de estar durmiendo. Poco necesita insistir Jacobo Siruela en este punto porque un servidor, y creo que casi todo el mundo, ha tenido alguna experiencia de este tipo; sueños donde existe la conciencia clara de estar soñando y donde nuestro habitual punto de observador en el estado de vigilia obtiene su contrapartida en el estado onírico, uno se convierte en explorador de un mundo creado por su propia mente... suena alucinante y marea pensar en ello, pero es completamente real. Hay testimonios tan antiguos en la historia como aquel de Aristóteles o San Agustín recogidos en el libro, pero no hay que remontarse a épocas tan remotas, autores de trabajos relacionados con el mundo de los sueños y las experiencias propias de sueños lúcidos, y otros que no, aparecen en la obra de Ouspenski, Willen van Eeden, y especialmente d' Hervey de Saint-Denys... estos "onironautas" no presumían de tener poderes o cualidades especiales, simplemente eran investigadores de la psique humana que se acostaban cada noche con un bloc de notas y un lápiz en la mesita de noche, con la firme voluntad de transcribir cualquier experiencia onírica que pudieran recordar al día siguiente al despertar... justo como puede hacer cualquiera. Con paciencia y tesón, habría muchos días que no podrían recordar nada, iban desarrollando esa habilidad y en el caso de este último, H. Saint-Denys, se llegaron a transcribir cientos y cientos de sueños... en ocasiones acompañados de dibujos. En muchos de ellos había tenido la clara conciencia de estar soñando... estas experiencias junto con algunas curiosas "leyes" redactadas por este consumado onironauta serán expuestas en este fascinante capítulo: "No se puede dormir sin estar soñando", "Pensar una cosa equivale a soñar con ella", "Todas las imágenes y sensaciones de nuestros sueños emanan de los recuerdos de nuestra vida real", "La voluntad y la conciencia pueden conservarse durante el sueño para dirigir el recorrido del espíritu a través del mundo de las ilusiones"... serán sus conclusiones.

"¿Qué es entonces el espacio onírico? Saint-Denys lo explicó con justeza y detalle. La memoria ofrece todos los materiales y la imaginación les insufla la vida. Tal es el escenario, pero ésta no es la cuestión, pues este escenario es un espacio vacío, animado por sombras y apariencias huecas. La cuestión radica en conocer cuál es la naturaleza del autor de la obra que ahí se representa"

Un capítulo apasionante, que tendrá su conclusión con el curioso invento de Alan Worsley que en 1.975 inventó un aparato para realizar mediciones de electroencefalograma de personas durmiendo, capaces de detectar los movimientos REM y grabar entonces la actividad cerebral... demostrando que el sueño lúcido era una realidad. Y el curioso chisme inventado en los setenta que llegaba a medio-despertar al durmiente con suaves parpadeos de luz roja en cuanto este entraba en fase REM... induciendo al sueño lúcido, al que se le publicitaban una serie de propiedades curativas, todo pura charlatanería, con fines comerciales.

Sueño y tiempo.
Durante los sueños no solo se trastoca el espacio, con visitas a lugares imaginarios y cambiantes fruto de nuestra imaginación, también la habitual e implacable flecha temporal en la que vivimos inmersos en nuestro estado de vigilia sufre alteraciones... el tiempo se alarga y se encoge como si fuera de goma, salta atrás y adelante, pues como muy bien escribe Jacobo Siruela en este fascinante ensayo, si no existe el espacio ¿porqué no tendría que sufrir alteraciones el tiempo habida cuenta del vínculo tan estrecho existente entre ambos? ... incluso hay constancia de experiencias en sueños donde el tiempo marcha "hacia atrás" y la flecha del tiempo se invierte:

"Pero todo esto parece más bien irrisorio cuando reparamos en lo erróneo que resulta epistemológicamente localizar el tiempo onírico en la dimensión física. Los pensamientos y las emociones no se pueden medir de un modo temporal, al menos si queremos evitar el absurdo. Del mismo modo, el sueño no se desenvuelve en ningún tiempo físico, su desarrollo corre paralelo a la dimensión material"

"El tiempo onírico no pertenece al mundo físico sino al mundo psíquico, y toda su fenomenología ha de entenderse fuera de las leyes espacio-temporales de la materia, ya que la única y verdadera sustancia del tiempo onírico descansa en la experiencia interior. El sueño es pura psique, y el tiempo psíquico obra de otra manera."

Abandonamos aquí el detallado relato de la obra de los investigadores de los sueños y nos metemos de lleno en la especulación, en terrenos más filosóficos... y más apreciados por este que aquí escribe, pues si en los capítulos anteriores el autor se convertía principalmente en un narrador de historia aquí cambia su papel por el de verdadero ensayista y trata de "sentar cátedra" en este terreno tan nebuloso, algo que es de agradecer... pensamientos sobre la naturaleza de los sueños, sobre los límites aceptables de la credulidad y de la apertura de mente... "El escepticismo es el mejor refugio de la inteligencia, pero también puede ser el más estéril, ya que la calidad del escepticismo sólo puede apreciarse en una mentalidad abierta y cáustica; de lo contrario, el escéptico no utiliza su reserva como consecuencia de una actitud crítica, sino como una máscara gregaria tras la cual se ocultan lugares comunes" ... simplemente brillante :-).

Tras este apartado fuertemente filosófico el libro "afloja" un poco la presión y se nos narrará alguna que otra historia, sacada de la literatura y del mito, en la que los sueños tenían ese carácter de ruptura del tiempo y profético, el sueño como predicción tomará el papel principal y asistiremos a entretenidos relatos, como el de Gerolamo Cardano, y su historia de un sueño profético y curativo, o la anécdota contada por Dickens sobre un sueño premonitorio que experimentó... Mark Twain, y Nietzshe se sumarán a esta colección de historias sorprendentes... Grahan Greene será otro de los escritores atrapados por la fascinación de los sueños y su interpretación profética, incluso un escéptico y agnóstico radical como Arthur Schopenhauer se interesó por el fenómeno. El autor se mete aquí en los terrenos más resbaladizos y especulativos del libro al intentar ligar ese vaivén temporal y ese cambio de rumbo de la flecha temporal en el mundo de los sueños con el mundo real, pues si los sueños son indicadores del subconsciente y este también actúa sobre nuestro comportamiento en el estado de vigilia sin que nos demos cuenta... ¿no podría existir una relación entre los sueños y sucesos acaecidos en la realidad?, como siempre será el lector quien vea asomar sus dudas, preste atención a estas ideas o simplemente las deseche de un plumazo, lo que me ha gustado más de este ensayo es esa postura del autor donde ni cree ni deja de creer, pero se esfuerza en mostrar otras posibilidades y deja que las conclusiones las tome el lector, mostrando a cambio una serie de sugerentes ideas y haciéndole pensar.

Con la figura de C. G. Jung y su teoría de la sincronicidad y los arquetipos el libro entra en su fase más especulativa, aparecerá, como no, también la teoría cuántica y su indeterminación... un viaje en el que el lector asistirá tan perplejo como fascinado a las ideas que expone el autor, que se guardará siempre de exponer una conclusión definitiva o decantarse claramente por una u otra explicación, y es que no se trata de negar la validez de la ciencia o su método, no se trata de atacar una visión extremadamente racional del funcionamiento del cosmos, sino más bien, de exponer que otras visiones más amplias pueden tener también su validez o por lo menos apuntar a lugares donde quizás en un futuro la ciencia encuentre evidencias. Termina este excepcional, y teórico, capítulo con la obra y vida de John Willian Dunne, y sus trabajos sobre el mundo de los sueños y el tiempo donde se nos narra sus impresionantes experiencias sobre los sueños premonitorios... ideales para dejar "pensativo" al más pintado :-)

"Pero otra observación de mayor calado fue cobrando cada vez más entidad en su investigación: los sueños son un revoltijo de imágenes y experiencias tanto pasadas como futuras, barajadas en la misma proporción. Mucha parte de lo que soñamos no versa sobre circunstancias del pasado, como afirma el psicoanálisis, sino sobre acontecimientos del futuro; y si no reparamos en ello es debido a lo frágil que resulta nuestra memora"


Sueño y muerte.
El sueño y la muerte, serán los protagonistas del último capítulo del libro, sus semejanzas desde la antigüedad con esos hermanos mellizos, Hipno y Tánato, dueños del mundo de los sueños y de la muerte, la metáfora que iguala el sueño y la muerte en la literatura (presente por ejemplo en el monólogo de Hamlet), la idea de la muerte en la filosofía y su analogía con el sueño, el miedo a lo desconocido cuyo ejemplo máximo es el miedo a la muerte... son múltiples los ejemplos en la historia de la literatura de todos los tiempos... la muerte en los tiempos actuales y la visión que de la misma se tenía en el pasado, toda una visión crítica de una de las máximas de la modernidad, la negación y la ocultación de la muerte, y la sustitución del protagonismo del moribundo por el de los familiares que le sobreviven. Aquí Jacobo Siruela se "moja" y toma definitivamente partido si no por una creencia en una vida en el más allá, al menos por un claro agnosticismo:

"Por eso se ha dicho tantas veces que el único sentido racional que tiene la muerte es la confrontación del ser con la nada. Pero esta forma de pensar, esta ideología que suele saludarse como un logro de la madurez intelectual alcanzada gracias a la evolución del espíritu crítico contemplada en toda su desnudez, no es más que un simple postulado, una creencia como tantas otras. Dado que el hecho de no haberse podido demostrar la existencia de una continuidad post mórtem no significa que no exista tal posibilidad, sino solamente que su verificación ha resultado ser imposible"

Aquí ya me parece que el autor pierde un poco el pie... y parece llegar a la conclusión que puesto que la ciencia no puede asegurar la inexistencia del alma o una conciencia desligada de lo material, y puestos a "creer", mejor creer en algo, mejor suspender el juicio y mejor admitir que no sabemos... por lo tanto mejor dejar la pregunta sin respuesta y que cada cual crea en lo que desee, igualando la creencia en la persistencia del espíritu tras la muerte y la destrucción del mismo junto con el elemento material... de momento nada que objetar a dicha opción ya que hay demasiadas preguntas por contestar por parte de la ciencia, demasiados campos donde tiene poco o nada que decir... bueno, una actitud respetable que este lector no comparte, ya que hasta ahora, que yo sepa, no se han encontrado evidencias que respalden una visión alternativa a la proporcionada, hasta ahora, por la ciencia... pero ¿quién sabe si en el futuro no será así?... de momento lo seguiremos buscando en el mundo de los sueños ;-)

Otra cosa es crítica que Jacobo hace de la modernidad y su trato con la muerte, ahí si que no puedo dejar de darle la razón al 100%:

"La huida constante de la muerte es la evidencia más sangrante del fracaso existencial del mundo moderno. El gran espíritu extrovertido, impulsor de las más brillantes conquistas del conocimiento, contrasta vivamente con la falta de sentido que se respira en todo el mundo que ha creado, y el punto en el que confluyen todas las coordenadas de esa dolorosa pérdida de significado se condensa en la ansiedad que produce esperar la muerte".

Aparte de este denso y apasionante ensayo no puedo dejar de alabar el excepcional trabajo desarrollado por la editorial Atalanta y su fundador, autor de este ensayo, al incluir en su catálogo libros simplemente imprescindibles, libros que nos devuelven el placer de leer elevado a la enésima potencia... aquí ya he comentado "Una historia secreta de la consciencia" de Gary Lachman, un libro que si bien me dejó un sabor agridulce también es verdad que me proporcionó un buen número de horas de interesante lectura. "Manual de filosofía portátil" de Juan Arnau, el mejor ensayo filosófico que he leído y uno de esos libros que se pueden denominar "obra maestra" sin caer en la exageración, y por supuesto esa maravilla, no exenta de objeciones y polémicas en los comentarios adjuntos de este blog, que es "La pasión de la mente occidental" de Richard Tarnas. ¿Qué más puedo añadir?, que si no existieran editoriales como esta habría que inventarlas, una pena que la calidad lleve siempre aparejada un precio elevado, no puede ser de otra forma, afortunadamente siempre existe el recurso del préstamo de las bibliotecas públicas como en este caso :-)

Lo mejor: Un ensayo valiente e interesante, muy bien escrito y original que nos remite a esa parte de nuestra vida tan menospreciada e ignorada, que hace pensar, apela a la inteligencia del lector y sobre todo que se disfruta de principio a fin. Me ha gustado mucho ese intento de equilibrio entre realidad y ficción, entre especulación y hechos probados, entre ciencia y metafísica... no era fácil encontrar en muchas ocasiones una actitud equidistante, no siempre se logra, pero en general creo que sí, y es algo bastante meritorio e inusual. Muy buen trabajo.

Lo peor: Como todo libro que se ubica valientemente en tierra de nadie, en un limbo donde la confusión, la malinterpretación y el exceso son tentaciones permanentes, es fácil que pueda recibir críticas tanto de aquellos lectores más impregnados de espíritu racional y científico, como de aquellos más aficionados a la especulación pseudocientífica... aunque me ha gustado mucho, he notado en demasiadas ocasiones una marcada tendencia a esto último, en mi opinión quizás debido, y esto si que es especulativo y opinable lo reconozco, a una falta de verdadera formación científica del autor.