viernes, 24 de abril de 2015

El gozo intelectual


"Los verdes abrieron lentamente el camino. En una democracia los políticos escriben sus programas según sus ideas, pero también según lo que pueden extraer de la opinión pública. La prueba de que la convicción de los ciudadanos acaba por trascender es que hoy no hay partido político que no incluya su preocupación ambiental en sus programas. Quizás haya llegado la hora de empezar a prestigiar el conocimiento a golpe de genuino gozo intelectual. Quizá llegue un día, día sublime, en el que la comprensión, la intuición y el gozo intelectual tengan incluso interés comercial."



Ficha:" El gozo intelectual. Teoría y práctica sobre la inteligibilidad y la belleza", Jorge Wagensberg, Tusquets Editores, 258 páginas, ISBN: 978 849 0660 218

Hablar de "gozo" parece remitir de forma obligatoria a los sentidos, a actividades placenteras como la comida, la bebida o el sexo, por lo tanto su asociación con el intelecto vendría a ser para muchos una especie de oximorón, o a lo sumo una metáfora, más incluso que aquel derivado del éxtasis religioso o de la contemplación estética. Jorge Wagensberg intenta convencernos en este modesto ensayo que el intelecto puede depararnos una intensa satisfacción que en nada tiene que envidiar a los placeres obtenidos en cualquier actividad "sensual" que imaginemos, sexo incluido, es más, se llega a insinuar que podría ser incluso mucho más gratificante...

Aunque para mí este escritor ha sido todo un descubrimiento, la verdad es que Jorge dista mucho de ser un recién llegado al mundo de los libros de divulgación. Publicó su primer libro (según la Wikipedia) en 1.980, hace treinta y cuatro años ya... casi nada. Siendo esta última década la más prolífica en cuanto a publicaciones con un libro, o más, al año. Doctor en física, fundador del museo de la ciencia de la Fundación La Caixa rebautizado como "Cosmocaixa" de Barcelona, todo un referente mundial en lo que a museos de la ciencia se refiere...

Tras leer este libro, publicado en 2.007 y que ahora ha visto la luz en la colección "booket ciencia", puedo ratificar, por lo que a mí respecta al menos, la afirmación de que estamos ante uno de los mejores divulgadores españoles de ciencia, la vena de divulgador y pensador en los más diversos temas que cultiva y atesora como director científico de la Fundación La Caixa hasta fecha muy reciente desborda cada página de esta obra. Por si fuera poco su labor al frente de esta fundación y su trabajo como escritor ha trabajado también como editor de la colección "Metatemas" de la editorial Tusquets... en fin, a su sólida formación como científico se añade su experiencia como director de un museo de ciencia, viajero incansable, escritor y editor, todo esto lo comento para subrayar que no estamos ante un autor cualquiera y también para señalar mi enorme ignorancia por haber "esquivado" sus libros tanto tiempo.

Puestos a remediar esta imperdonable laguna en mi conocimiento de grandes autores de ciencia creo que he comenzado con buen pié al elegir esta obra, ¿habría un gozo más imponente para un músico que deleitarse con una nueva obra maestra de la composición? ¿o para un místico que tras un prolongado retiro espiritual atisba lo que él reconoce como una indudable presencia de lo divino? ¿o para un cultivado gourmet encontrar un nuevo plato especial que vaya más allá de todo lo que ha probado en su vida?... sin duda alguna que para alguien inmerso en una intensa vida intelectual de reflexión, estudio e investigación, una nueva comprensión que arroje luz sobre las leyes de la naturaleza puede suponer, estoy convencido, un gozo indescriptible que en nada tenga que envidiar los antes señalados o cualquier otro que podamos imaginar. De esto va el libro, de lo que es y no es el llamado gozo intelectual, la teoría; y los ejemplos, la práctica, a través de los cuales podamos entender mejor de que va todo.


En la primera parte, que constituye un ensayo independiente por sí mismo, Jorge se dedica a reflexionar, analizar y diseccionar todo lo posible el fenómeno, es el terreno de las definiciones, las ideas, los esquemas y los ejemplos... una parte que por sí sola podría ser el prólogo de otra obra mucho más ambiciosa, la descomposición del gozo intelectual en estímulo, conversación y comprensión, donde se alternan los elementos clave como nuevas preguntas, viejas preguntas, nuevas y viejas respuestas y los fundamentales no-pregunta y no-respuesta... la relación entre estos seis elementos conformarán la parte más teórica, y la verdad que un poco plomífera, del libro. Afortunadamente dura poco y el autor no tarda en ilustrar todo cuanto dice con ejemplos que aclaran lo que quiere exponer. Lo que sigue es bastante más interesante, pura filosofía de la ciencia que hará las delicias de los interesados en el tema, especialmente el apartado dedicado a la enseñanza y como esta tiende más bien a anular que fomentar el gozo intelectual... Jorge no se quedará en la mera teoría y propondrá ideas y cambios, es una parte del libro que contiene una gran densidad de ideas y que vale la pena leer y releer con atención.

Por gustos e inclinaciones personales me quedo de esta primera parte del libro con la crítica que hace a las diez ideas del gran ensayista George Steiner acerca de la tristeza inherente al pensamiento, no puedo decir a ciencia cierta quien de los dos tiene la razón, pero ha sido agradable leer en estos tiempos en los que predominan los pensadores "cenizos" y pesimistas, de los que suelo ser asiduo lector ;-), a alguien que rompe la maldita ecuación pensamiento = tristeza. Estoy de acuerdo en general con la idea budista de que el pensamiento fuera de control nos puede amargar la vida, sobre todo cuando sabemos que una y otra vez nos lleva al mismo lugar de no-retorno, la conciencia de la finitud de la vida y la realidad de la muerte, un muro con el que uno se topa una y otra vez... sin embargo Wagensberg toma cada una de esas razones acerca de la asociación del pensamiento con la tristeza: duda e incertidumbre en el pensar, esfuerzo, única vía de autoconocimiento, limitaciones del lenguaje, pérdida de energía, actos reflejos, límites del pensamiento, imposibilidad de una comunicación plena con otra mente, colisiones entre pensamiento y lenguaje, y finalmente la impotencia del pensamiento ante el vértigo de la nada...  y le da la vuelta, o lo intenta al menos, y es que también el pensamiento nos conduce al gozo intelectual, de modo que la raíz del problema no estaría en el mismo acto de pensar... bueno, un tema que da mucho para eso, para pensar :-)

Una vez abandonadas las profundas aguas de la teoría sobre el gozo intelectual el libro se aligera notablemente con una serie de pequeñas historias, 63 en total, donde hay un poco de todo, y que tienen como nexo común precisamente el tema del libro, ejemplos donde este goce intelectual puede sobrevenir de las formas más insospechadas... una cena al aire libre en Atenas donde la inesperada cooperación entre un perro y una gata callejera le hace reflexionar al autor sobre el fenómeno de la simbiosis, la inesperada revelación de las costumbres sexuales de una ranita de la selva amazónica, excepciones a la regla "el pez grande se come al chico", situaciones en que un instinto de supervivencia opta por una insólita solución ilustrado con una historia en un acuario, las ventajas e inconvenientes de una funda acorazada, la aventura de las iguanas que naufragaron y arribaron a las islas Galápagos, historias de supuesto "progreso" y regresiones que parecían la solución y que terminaron mal... en fin, todo un picoteo en temas de biología, conservación medioambiental, más filosofía de la ciencia, temas de física e ilusiones ópticas, historia de la escritura, curiosidades filológicas... el autor no se priva de entrar aquí y allí demostrando una infinita curiosidad por el mundo, no me cabe duda de que ese gozo intelectual del que tanto habla en el libro ha sido una constante en su vida profesional, he ahí a un ser afortunado, sin duda.

Lo mejor: Interesante, revelador, escrito con claridad y pleno de buenas ideas, encontrar a este brillante autor entre los autores hispanos ha sido todo un hallazgo. Leeré más obra suyas sin dudarlo. Recomendable para todos aquellos lectores curiosos y especialmente para los más aficionados a la filosofía de la ciencia. La parte dedicada al tema de la enseñanza y su relación con el gozo intelectual y la dedicada a exponer y tratar de rebatir las ideas de Steiner me parecen lo mejor del libro.

Lo peor:  No todas las historias que expone en la segunda parte del libro están directamente relacionadas con el tema del libro, lo que no quiere decir que no sean interesantes de leer, y el apartado dedicado a teorizar sobre el gozo intelectual creo que se pasa un poco de la raya, un poco pesado la verdad, sin aportar más claridad al mismo, aunque imagino que ese esquema tan bonito con flechas que relacionan conceptos era algo demasiado tentador para dejarlo fuera. Aunque podemos englobar a esta obra en el apartado de divulgación sin problemas, realmente versa sobre filosofía de la ciencia más que sobre otra cosa y ese es un tema que no será del gusto de muchos lectores habituales de temas científicos ávidos de datos e información.

martes, 14 de abril de 2015

Ensayos - Selección

Ficha: "Ensayos, Diario del viaje a Italia, correspondencia, efemérides y sentencias", Michel de Montaigne, Penguin Randon House Grupo Editorial, 730 páginas, ISBN: 978 849 0622 391

Vuelvo a ocuparme en este blog de un viejo conocido, mi amigo Michel Equyem de Montaigne, no está de más una recopilación del espacio que le he dedicado aquí desde hace casi tres años ya:

Antecedentes.
En mayo de 2.012 incluía una pequeña selección de sus "Ensayos" vendida junto con el ejemplar número 11 de la revista Filosofía Hoy, una publicación que no me canso de recomendar, la misma junto con una obra (incompleta) de Schopenhauer y el archifamoso "El príncipe" de Maquiavelo fueron comentados en aquel artículo. También por supuesto en el excelente ensayo de Sara Bakewell centrado en su obra, sin duda uno de los mejores libros que leí ese año, una referencia indispensable a la hora de acercarse del genial escritor. Y por supuesto, inevitable es señalar el emotivo librito que a Montaigne le dedicó Stefan Zwzeig... todavía recuerdo una fragmento de la lectura del mismo en la soledad de la mesa de un bar, sin más compañía que una pinta de cerveza, en la que me tuve que secar los ojos húmedos de la emoción ante la prosa del inmortal Stefan... no, definitivamente aquel noble francés de la Gascuña que fue contemporáneo de nuestro Cervantes y W. Shakespeare hace tiempo que representa mucho para mí.

Con tales antecedentes y habiendo leído dos ensayos sobre Montaigne y su obra lo más lógico sería emprender la lectura de sus Ensayos, sin duda una de las cimas de la literatura de todos los tiempos, reconozco aquí que tras adquirir la edición de los ensayos de la editorial Cátedra, basada en la edición de Burdeos, la última que se sepa donde él realizó una revisión y que incluye además la obra "La servidumbre voluntaria" de su amigo Étienne de La Boétie, que no he sido capaz todavía de completar la lectura del libro.

Por ese motivo adquirí sin vacilar demasiado esta edición de bolsillo que a una selección de los mejores ensayos adjunta otra obra menor del autor titulada "Diario del viaje a Italia", junto con una interesante colección de cartas y finalmente y a modo de curiosidad una lista de efemérides anotadas por Montaigne junto con la relación de las inscripciones en griego y latín que adornaban las vigas del techo de su biblioteca.

Los Ensayos.
Montaigne se retiró de la vida pública a la edad de treinta y ocho años, había ya vivido mucho, la muerte de su amigo La Boetie, la de su padre, el terrible conflicto civil que vivía Francia, una caída del caballo con una experiencia cercana a la muerte... circunstancias todas ellas que sumadas le convirtieron en el ser profundamente escéptico y desengañado que era... sin embargo no pudo cumplir ni su deseo de una vida completamente ajena a lo público ya que fue requerido para ser alcalde de Burdeos en dos ocasiones, ni tampoco pudo centrarse únicamente en sus quehaceres cotidianos como administrador de su hacienda, su inquietud intelectual y su genio no le daban descanso ni de día ni de noche, de modo que la redacción de los Ensayos constituyó una gran válvula de escape, una suerte de locura que otorgó equilibrio y cordura a una vida que seguramente de otra forma no hubiera terminado muy bien. 

La selección mostrada en el libro suma 25 de los 107 "ensayos" de los que consta la obra completa, además han sido debidamente expurgados de citas dejando solamente las imprescindibles, aliciente para unos y fastidio para la mayoría de sus lectores y que hacen un tanto engorrosa la lectura. La selección es buena aunque personalmente hubiera cambiado alguna de las referidas al primer tomo de los mismos, la parte que mejor conozco al tenerla ya casi leída.

Sea como fuere me ha gustado la idea de ofrecer una recopilación de lo mejor de los Ensayos para animar a los lectores a abordar la obra completa, pero también y mucho el incluir otras obras menores y hacerlo en una cuidada edición en tapa dura ideal para llevar de aquí para allá. En una ocasión comenté en una reunión de un club de lectura que los "Ensayos" de Montaigne eran un libro para leer y releer a la menor ocasión, quedaron un poco sorprendidos y me pidieron explicaciones ya que como habituales lectores de narrativa el hecho de leer una y otra vez un libro parece un poco raro... no recuerdo la justificación que dí, pero si que puedo afirmar que sigo pensando lo mismo, y bueno, no era el único que pensaba así, dicen que el gran Gustave Flauvert regaló una edición de los ensayos a una mujer a la que amaba con la siguiente recomendación "Montaigne. Léelo de principio a fin y cuando termines vuelve a leerlo, es una maravilla" ... ¿quién soy yo para contradecir a Flauvert? ;-)

La idea de releer a Montaigne se justifica plenamente cuando uno emprende la tarea de internarse en su pensamiento, con posterioridad ha habido otros escritores que se han tomado a ellos mismos y su vida como tema principal, algo que hoy es bastante común en blogueros de todo pelaje, incluido el que escribe estas líneas, pero que en la época en que Michel escribió su libro era algo del todo punto insólito. La anteriormente mencionada Sara Bakewell fue precisamente bastante criticada por haber comparado al gran Montaigne con un vulgar "bloguero"... algo por lo demás discutible,  pero para mí no hay la menor duda, si el bueno de Michel viviese hoy escribiría un blog, estoy seguro, en el que tal y como hizo en su época, nos expondría sin pudor los lugares más recónditos de su alma con la sana intención de dejar para la posteridad un fiel retrato de sí mismo, para que cada persona que leyese su obra sintiese esa cercanía y humanidad. Algo que nunca podríamos sentir al examinar una obra de la ficción o tener que leer entre líneas y suponer cosas sobre un relato sobre un tema cualquiera. Él mismo, la máxima autoridad posible sobre si, fue el tema de sus ensayos, lo deja bien patente desde el principio en un prólogo maravilloso digno de ser enmarcado:

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"Este es un libro de buena fe, lector. Desde el comienzo te advertirá que con él no persigo ningún fin trascendental, sino solo privado y familiar; tampoco me propongo con mi obra prestarte ningún servicio, ni con ella trabajo para mi gloria, que mis fuerzas no alcanzan al logro de tal designio. Lo consagro a la comodidad particular de mis parientes y amigos para que, cuando yo muera (lo que acontecerá pronto), puedan encontrar en él algunos rasgos de mi condición y humor, y por este medio conserven más completo y más vivo el conocimiento que de mí tuvieron. Si mi objetivo hubiera sido buscar el favor del mundo, habría echado mano de adornos prestados; pero no, quiero solo mostrarme en mi manera de ser sencilla, natural y ordinaria, sin estudio ni artificio, porque soy yo mismo a quien pinto. Mis defectos, mis imperfecciones y mi manera de ser ingenua se reflejarán a lo vivo: en tanto que la reverencia pública lo consienta. Si hubiera yo pertenecido a esas naciones que viven todavía bajo la dulce libertad de las primitivas leyes de la naturaleza, te aseguro que me hubiese pintado de buen grado de cuerpo entero y completamente desnudo. Así, lector, yo mismo soy el contenido de mi libro, lo cual no es razón para que emplees tu vagar en un asunto tan frívolo y baladí. Adiós, pues."

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Y bueno, tenemos en esta selección a Montaigne en estado puro, escéptico, indeciso, sincero, sinuoso, navegando siempre entre dos aguas, haciendo gala continua de su humildad y falta de dogmatismo, humano, contradictorio, piadoso, compasivo, erudito... y sobre todo cercano y amistoso, un escritor que supo acercarse más al lector que ningún otro de antes de él y que no dejará de utilizar citas de clásicos, sobre todo de Séneca y Plutarco sus autores favoritos pero también de una miriada de escritores a modo de muleta. El hecho de reflejar principalmente sus opiniones sobre casi todo y no tenerse personalmente por entendido o experto en nada le causaba una gran inseguridad, de ahí que necesitase continuamente, especialmente en sus primeros ensayos, el utilizar las citas de clásicos a modo de "muletas" para justificar sus palabras con la pícara intención además de hacerlo para poder contestar a las críticas con mayor fuerza, porque una cosa era poner en tela de juicio sus palabras y otra bien diferente el criticar la de los escritores consagrados.

En definitiva, una lectura densa, en ocasiones enrevesada y claustrofóbica, en otras luminosa y plena de sentido común, mil disgresiones, mil idas y venidas saltando de un tema al otro, una libertad a la hora de escribir que parece indicar una espontaneidad que peca de irreal, Montaigne revisó cuidadosamente una y otra vez sus escritos en las diferentes ediciones... hizo mil correcciones y con el mérito de que el texto final que ha llegado a nosotros no pierde en ningún momento su frescura y la sensación de estar en muchas ocasiones escrito como de corrido, sin estructura definida en muchas ocasiones pero siempre absorbente e hipnótico... los Ensayos son una obra capaz de atrapar al lector como si de un agujero negro se tratase, cualidad que ha sido acrecentada por los editores de esta versión parcial al ofrecernos buena parte de lo mejor y sobre todo desbrozar bastante el camino. He disfrutado un  montón con su lectura, es cuanto puedo añadir. 



Diario del viaje a Italia.
Montaigne se hubiera horrorizado al ver esta obra menor para su uso personal y distracción publicada, estoy convencido, no es que no faltasen notas personales, escatológicas incluso, en los Ensayos, ni mucho menos, lo que ocurre es que lo vulgar y lo escatológico llega un punto que se convierte en el tema principal de este peculiar "Diario". Naturalmente tenemos con pelos y señales, y no podría ser de otro modo tratándose de Montaigne, notas sobre los lugares que visita, sobre las costumbres locales, la gente que se encuentra, los monumentos, el trazado de las calles y caminos, el dinero que costaba llegar a tal o cual sitio o lo que importaba tal o cual mercancía... pero de ahí pasamos con frecuencia a lo que se comía en el viaje, lo que se bebía... y también al onmipresente tema de cuando bebía, cuanto orinaba, la frecuencia de sus deposiciones de heces y la aburrida retahila sobre los cólicos nefríticos que el pobre tuvo que padecer durante el mismo y el aspecto de las piedras que sus riñones arrojaban... con notas sobre el color y cantidad de sus orines entre otras...

Montaigne era consciente de que seguramente era el último viaje importante de su vida, da la impresión de que en él básicamente quería disfrutar de la vida, hacerlo con los ojos bien abiertos sin perder el menor detalle, ir de balneario en balneario y de cura en cura para su mal de riñón, que le llevaría a la tumba unos años después... no le interesaban aquí las disgresiones filosóficas de ninguna especie, estaba muy claro que este fue un trabajo que realizó para entretenerse durante el viaje a modo de divertimento y sin ninguna intención como he comentado de verlo publicado, lo dicho, aunque es interesante para sus lectores habituales de los Ensayos, se trata de una obra que no merece más comentario que el de constituir una mera curiosidad y que comprensiblemente decepcionó a muchos de los que adoraban su obra magna. La última parte me ha parecido aburrida, Michel da la impresión de sufrir mucho y de encontrar cada vez menos consuelo en la escritura.


Correspondencia.
Si el "Diario de viaje a Italia" es una obra posterior a los Ensayos, algo que el autor realizó como divertimento personal y en un momento en el que sentía que no tenía ya nada que añadir a lo ya escrito o demostrarle a nadie en la selección de la correspondencia tenemos justo lo contrario, son escritos anteriores a los Ensayos donde se tocan diversos temas en función de la persona a la que van dirigidas, memorable especialmente es una carta a su padre donde le cuenta con todo el detalle del que es capaz el suceso de la muerte de su amigo del alma, el poeta La Boetie, un suceso que le trastornaría y cambiaría para siempre, una muerte que no dejó de lamentar el resto de su vida. Son conmovedoras también las cartas en las que trata, seguramente con poco éxito, salvar la vida a tal o cual personaje en medio de la guerra, o simplemente llamar la atención sobre la obra de su amigo muerto con la finalidad de que sus versos no caigan en el olvido y honrar su memoria. Unas cartas que en definitiva nos hablan de la tremenda humanidad de su autor y de que personalidad bondadosa, compasiva y a la vez firme era algo que estaba muy lejos de constituir una pose.

Extras.
El libro concluye con una breve relación de efemérides redactada por el mismo Montaigne que comienza con el día del nacimiento de su padre y concluye con el nacimiento de su primer nieto.También a modo de curiosidad se ofrece la inscripción que hizo poner sobre la chimenea de su biblioteca y las que decoraban las vigas del techo de su biblioteca, inscripciones griegas y latinas con la correspondiente transcripción en castellano, una decoración sencilla y a la vez que instructiva porque las mismas fueron cuidadosamente escogidas. Hay también un pequeño plano de la biblioteca con la situación precisa de cada viga, de ahí que uno pueda hacerse a la idea de la situación exacta de cada inscripción de este santuario del saber y que todavía hoy se puede visitar.

No quiero abandonar la redacción de este comentario sin dejar de alabar el prólogo de Gonzalo Torné por su breve y acertada introducción a la obra de Montaigne: 

"... podríamos decir que la lectura de Montaigne nos aporta algo realmente estimable: compañía. Quizás la palabra esté en desuso, pero califica bien la experiencia de leer a Montaigne: encontraremos autores más intensos, un puñado de más imaginativos, pero me cuesta caer en la cuenta de otro escritor de quien, al leerlo, se desprenda una sensación parecida de cercanía, una proximidad inmaterial y desinteresada, la de una voz que se examina sin restricciones para que incrementemos nuestro conocimiento sobre la existencia humana, para nuestro provecho."

No podría decirlo mejor, un amigo y un hermano nos habla desde las páginas de los Ensayos cruzando el abismo de cuatro siglos con una facilidad que todavía hoy impresiona :-)


Lo mejor:  Un librito excepcional que hará las delicias de los aficionados a la obra del inmortal gascón, por su formato y sus añadidos constituye una compra inexcusable incluso en el caso de que se tengan ya la versión completa, ya sea esta la excelente de Cátedra inspirada en el manuscrito de Burdeos, o la impresionante edición de Acantilado, inspirada en la edición póstuma a cargo de su gran amiga Marie de Gournay. Ideal para llevar de viaje y releer una y otra vez.


Lo peor: Que no sea una edición completa sino una selección, seguramente para algunos demasiado "aligerada" y que Montaigne sea uno de esos escritores que o bien te apasionan, o los encuentras insufribles, siendo ambas opiniones completamente equivalentes... el mismo Michel hubiera encontrado más que razonable un rechazo a su persona y su obra y hubiera recibido la misma con una gran sonrisa y un encogimiento de hombros ¿bueno y qué? :-)

lunes, 6 de abril de 2015

Voltaire I


"La edad debilita el carácter; es un árbol que no produce más que algunos frutos degenerados, pero siempre son de la misma naturaleza; se cubre de nudos y de musgo, se agusana, pero siempre es una encina o un peral. Si se pudiera cambiar el carácter, si se lo diera uno a sí mismo, se llegaría a ser el amo de la naturaleza. ¿Es posible darse tal cosa? ¿No la recibimos totalmente? Probad a animar al indolente con actividad continuada, a congelar por la apatía el alma bulliciosa del impetuoso; a inspirar el gusto por la música o la poesía al que carece de gusto y oído: no conseguiréis mucho más que si pretendéis conceder la vista a un ciego de nacimiento."


Ficha: "Cartas filosóficas - Diccionario filosófico - Memorias", François Marie Arouet "Voltaire", editorial Gredos, 468 páginas, ISBN: 978 84 473 7714 5

Desde el mes de septiembre del año pasado la editorial Gredos viene inundando los kioskos de prensa con una serie de gruesos volúmenes dedicados a los que la historia oficial de la filosofía considera los más grandes filósofos de la historia, Platón, Aristóteles, Nietszche, Kant… etc, meses después añadió a esa colección otra de clásicos de la literatura grecolatina, pero esa es ya otra historia.

Tras acumular una veintena de gruesos tomos de filosofía me propuse comenzar ya de una vez a leerlos, pero ¿por cual primero?, me decidí por Voltaire por motivos estrictamente personales que no voy a dejar de comentar aquí
En mis ya lejanos años de estudiante en el bachillerato tuve la suerte de contar con un excelente profesor de francés en los últimos dos años, un buen hombre del que guardo muy grato recuerdo, este aparte de tratar de inculcarnos, con mejor o peor fortuna, la pasión que sentía por su asignatura trató también de acercarnos aunque fuese un poco a la cultura francesa, un día, no recuerdo a cuento de qué, nos recomendó que leyésemos a Voltaire, nos comentó como el gran pensador francés de la ilustración se había dado cuenta de que en la vida para escribir, y sobre todo hacerlo con independencia, había que poseer primero suficientes medios para vivir, no depender de lo que uno escribía y los caprichos de un mecenas particular sino tener ya el asunto económico resuelto. De ahí que se dedicó a sus negocios hasta amasar una importante cantidad de dinero… se compró entonces una propiedad en un pueblecito en la frontera entre Francia y Suiza con una parte de la misma en suelo francés y otra en territorio suizo, de forma que cuando sus escritos causaron la habitual conmoción y reacciones adversas, Voltaire era un provocador nato, pudiera refugiarse en uno u otro lado en función de quien lo persiguiera, si los católicos franceses o los calvinistas suizos… y como estos nunca se ponían de acuerdo al final la jugada le salió bien. Nos citó de paso una frase que él atribuyó a Voltaire “el hombre es la medida de todas las cosas” … aunque años después he sabido que no era original suya sino del sabio de la antigua Grecia Protágoras, aun así Voltaire y cualquiera de los sabios de la ilustración del dieciocho podrían perfectamente haberla hecho suya.
He tardado treinta años en seguir el consejo de mi antiguo profesor y la verdad es que aparte de eso tenía una deuda pendiente con Voltaire, tras haber leído ya a Meslier y Holbach, y tener a Kant, Diderot y Rousseau a punto para una incursión lectora no tenía más remedio que completar mis lecturas de los pensadores de ese portentoso siglo con Voltaire, el pensador que ejemplificó y simbolizó más que ningún otro la ilustración. 
Voltaire no es un personaje al que se pueda eludir mucho tiempo de una forma u otra, Michel Onfray mi más admirado filósofo francés de la actualidad lo cita de vez en cuando aunque no precisamente en sentido elogioso, de él y de otros critica la tibieza con la que se acercaron al tema del ateísmo por ejemplo, elogiando en cambio a Meslier, Holbach y otros… para Onfray Voltaire se quedó a medio camino, por un lado en sus escritos atacó duramente al fanatismo y dogmatismo religioso y en especial a la iglesia católica y al cristianismo en general, y sin embargo siempre se confesó creyente, en un dios al estilo del dios de Spinoza, una inteligencia omnipotente, eterna y creadora del mundo pero en modo alguno preocupada por asuntos humanos, un dios impersonal al que es por lo tanto inútil rezar y contra el que es completamente imposible blasfemar o halagar de ningún modo. 

No me cabe duda de que Voltaire era lector secreto del gran judío de Ámsterdam, sin duda alguna el escritor más maldito de todos los tiempos, al igual que casi todos los ilustrados franceses. Sin embargo estas medias tintas a la hora de declararse ateo es lo que critica Onfray, de forma bastante injusta a mi modo de ver, ya que una cosa es declararse hoy día ateo y otra muy diferente hacerlo en el siglo de las luces con todas las fuerzas fanáticas y reaccionarias en perpetua vigilancia. De hecho Meslier hizo su trabajo en secreto y este fue publicado solo tras su muerte de forma clandestina, Voltaire por ejemplo hizo una “selección” de su libro y una vez expurgado de sus aspectos más polémicos intentó publicarlo, y el barón de Holbach, ilustrado radical allá donde los haya, publicó toda su obra bajo pseudónimos con la suficiente habilidad para no llegar a ser descubierto. Era otra época sin duda, aun así en mi opinión, y esta es más que discutible por supuesto, creo que el deísmo de Voltaire era completamente sincero, y que como hombre práctico que era no dejaba de recomendar la religión para el pueblo, aunque él mismo renegara de la misma... una actitud en los límites de la más directa hipocresía pero también plena de sentido común si se tiene en cuenta la época en la que escribió. También es cierto que aunque no le importaba provocar y granjearse  enemigos todo tenía un límite.
Sea como fuere y tras décadas y décadas de ser un escritor ignorado en nuestro país, su obra entera fue condenada por la iglesia, desde los trabajos más provocadores hasta los poemas y obras de teatro más inocentes… en Francia tuvieron su revolución que cambió las cosas hasta cierto punto, pero en España nunca tuvimos esa suerte, de ahí que hasta fechas increíblemente recientes, prácticamente ya metidos en democracia, no hemos podido tener traducciones y trabajos de Voltaire en suficiente número y calidad, salvo que uno supiera francés claro, como mi afortunado ex profesor.
Los libros publicados por Gredos en esta colección aparte del valor intrínseco de proporcionarnos algunas de las obras más brillantes de los mejores pensadores de todos los tiempos traen un trabajo introductorio a cargo de algunos de los mejores autores de filosofía de nuestro país, unos pequeños ensayos que en ocasiones superan las cien páginas y que solo por sí mismos justificarían la adquisición de cualquiera de los volúmenes publicados. El tomo dedicado a Voltaire no es una excepción y trae un estudio de Martí Dominguez y un prólogo de Fernando Sabater. El estudio es realmente bueno y poco menos que perfecto como guía para adentrarnos en el mundo volteriano, me ha gustado mucho su equilibrio entre los datos biográficos y aquellos relacionados con su obra, algunos quizás echarán de menos más apuntes sobre la vida del gran pensador francés, y es verdad que sobre todo en los primeros años de su vida, su periodo de formación quizás se echen en falta más datos personales, sin embargo estos abundan en cuanto se relaciona su obra, bastante voluminosa, y también en los “porqués” … Voltaire era un hombre que nunca gozó de buena salud y al que sus ideas trajeron no pocos problemas, la prudencia no fue durante la mayor parte de su vida una de sus cualidades y se buscó multitud de enemigos. 
Sin embargo su musa, su impulso creador era demasiado fuerte, podía haber llevado una vida cómoda y tranquila, pero su ansia de escribir y pasar a la inmortalidad por sus poemas, obras de teatro y escritos era demasiado grande. Ese apremio constante de escribir y escribir como si cada día fuera el último es el que le sostuvo durante toda su vida, una vida consagrada a la actividad, negocios y asuntos personales por un lado, obra literaria por otro, con un tremendo caudal de correspondencia, probablemente no hubo otro escritor en su siglo que cultivase más el género epistolar y será bastante dudoso que los lectores en castellano tengamos alguna vez la alegría de disfrutar de su obra completa. En definitiva escribió como si la vida le fuera en ello, como un poseso, y en una época donde todo se escribía a mano con pluma y tinta.
Aunque ha pasado a la historia fundamentalmente por sus cuentos filosóficos, especialmente por “Cándido”, considerado por todos su obra maestra, algo que sin duda le hubiera sorprendido en vida ya que sus principales esfuerzos estuvieron siempre centrados en la poesía y sobre todo el teatro, en este primer volumen de Gredos se recoge una selección de sus “Cartas filosóficas”, otra de su “Diccionario filosófico” y una obra menor titulada “Memorias”. Tres muestras de su talento pero indudablemente de inferior rango en el conjunto de su obra.
En “Cartas filosóficas” Voltaire principalmente habla de temas relacionados con Inglaterra, a ese país marchó tras unos asuntos bastante turbios en Francia, sus tempestuosas relaciones con algunos nobles y autores locales terminaron mal, un día unos matones le propinaron una paliza por encargo de un noble al que había ofendido en uno de sus escritos, en su ansia de venganza se topó con la policía y dio con sus huesos en la cárcel durante una temporada, harto ya del ambiente hostil que encontraba en su patria, y que él no hacía más que azuzar como el que intenta apagar fuego con gasolina, cruzó el Canal de la Mancha y se estableció durante unos años en el país vecino, allí encontró un ambiente muy diferente, quizás demasiado indiferente hacia su persona y su obra, pero que le enriqueció notablemente, aprendió el idioma inglés y trabó conocimiento de la filosofía de algunos filósofos ingleses, Locke especialmente, al que admiró profundamente y cuya obra intentó luego después divulgar. La obra de Newton también le impactó y no dejó de alabar al genio inglés y de sentir admiración por el trato dispensado en Inglaterra a los genios y hombres de talento, en contraposición a la difícil vida que en ocasiones sufrían los grandes hombres en su patria.
Aunque no faltan sutiles críticas y la mordaz ironía típica de su estilo Voltaire deja muy claro en sus cartas la admiración y la sana envidia que le proporcionaba Inglaterra, un país que tras una serie de guerras civiles y revoluciones había sabido conducir el gobierno hacia algo mejor, donde un rey tenía limitadas sus funciones “manos libres para hacer el bien y manos atadas para hacer el mal”… un gran contraste en relación con los tiranos ilustrados franceses de su tiempo. Cartas sobre los cuáqueros, sobre la obra de Newton, sobre los trabajos de Locke, alabanzas al sistema económico liberal inglés… y finalmente una serie de comentarios ácidos e inmisericordes sobre, aunque no exentos de elogios, sobre dos de los grandes filósofos franceses del siglo anterior, Descartes y Pascal. 
Sobre el primero aunque enunciará con todo lujo de detalles las partes de su pensamiento a las que considera totalmente equivocadas no dejará sin embargo de elogiarle por haber abierto el camino a la filosofía moderna. Sobre el segundo no será tan magnánimo y en una serie de largas cartas verterá mordaces y fuertes críticas comentando algunos párrafos de sus famosos “Pensamientos”, ante todo se puede observar como las críticas van en dos sentidos, primeramente critica las contradicciones y la ligereza con la que en ocasiones se muestra Pascal, algo por un lado de sentido común pero por otro un poco injusto ya que es una obra que el mismo Pascal no revisó ni publicó en vida, que escribió seguramente a “vuelo de pluma” en notas dispersas y que nunca hubiera publicado en la forma en la que finalmente llegó hasta nosotros. Y en segundo lugar le critica su fanatismo religioso, su integrismo cristiano, algo que evidentemente Voltaire no podía dejar de señalar y atacar. Sea como fuere y aunque en la mayoría de las ocasiones da en la diana con sus críticas en modo alguno, en mi opinión, consigue que el gran científico, matemático y místico del siglo diecisiete termine cayendo mal al lector, si acaso uno puede compadecerle, e incluso llega a caer simpático
La crítica a la religión será la gran protagonista de su “Diccionario filosófico”, ataques a la idea del alma y al idealismo inmaterial que impregnaba el pensamiento teológico y filosófico de la época, desde una perspectiva empírica y material que sin duda bebía abundantemente de los autores ingleses y de otros pensadores “radicales” de la época, burlas también al sacramento del bautismo, al dogmatismo religioso, a la inquisición… Voltaire se despacha a gusto usando sus principales armas, la ironía, el sarcasmo y sobre todo un estilo ágil, breve y conciso que destila inteligencia y vivacidad por los cuatro costados, en él nunca hay nada aburrido, denso, oscuro o repetitivo.
Finalmente en sus "Memorias" ajustará cuentas con el rey de Prusia Federico II "El grande", a cuya corte acudió cuando hastiado de sus conflictos en París y tentado por las proposiciones del monarca alemán pensó que allí podría encontrar el lugar que sistemáticamente se le negaba en Francia. No tardaría mucho en darse cuenta del carácter despótico y falso del prusiano y tras una accidentada estancia en una corte repleta de aduladores y bufones consiguió a duras penas escapar de sus garras quedando lo bastante traumatizado como para buscar con bastante fortuna un refugio en la frontera franco-suiza que terminó convirtiendo en su paraíso particular. A salvo ya de las intrigas palaciegas de uno y otro país se tomó cumplida venganza en esta obra, de la que la presente edición solo selecciona una parte, aunque no vería su publicación en vida. El Voltaire más irónico y mordaz se asoma en sus páginas poniendo una y otra vez en ridículo a los grandes personajes de la política europea.
Lo mejor: Una buena muestra de lo que podemos encontrar en la obra del gran escritor francés de la Ilustración y un excelente punto de partida para conocer más a fondo su obra. Sin duda uno de los filósofos más fáciles de leer y entender, no uno de los más grandes en cuanto a ideas o aportaciones originales, pero sí en cambio en cuanto estilo y amenidad. 
Lo peor: Que solamente sea un aperitivo y una selección, me hubiera gustado una edición más ambiciosa de la obra del gran escritor francés. Aunque en un segundo tomo se completa con algunos de sus más célebres cuentos y alguna obra menor me sigue sabiendo a poco.

Fábulas de Esopo


"Un grajo, al ver en un palomar unas palomas bien nutridas, tras blanquearse él mismo, fue a participar de su comida. Ellas, mientras estuvo callado, lo admitieron creyendo que era una paloma. Pero cuando en un momento determinado se olvidó y dio un graznido, las palomas, como no conocían su voz, lo echaron. Y perdiendo la comida que allí encontraba, tuvo que regresar con los grajos, pero éstos que no le reconocieron por culpa de su color, lo expulsaron también de su comunidad. Y así, por buscar dos sitios donde pillar lo que quería, no logró ninguno." 

Ficha: "Fábulas de Esopo", Editorial Gredos, 400 páginas, ISBN: 978 84 473 7828 9

Esta lectura fue fruto de una debilidad, suelo husmear como buitre por los kioskos de prensa en busca de novedades y cosas interesantes en materia de libros, las revistas salvo notables excepciones me interesan bien poco, de ahí que me llevé una grata sorpresa cuando encontré este simpático librito publicado por Gredos en su colección de clásicos de la literatura grecolatina, ¿existe alguien que no haya oído hablar de las fábulas de Esopo?, su tamaño y su cuidada factura lo convertían en un bocado demasiado apetecible. Tengo que decir que su lectura ha sido de lo más agradable.
Ya he comentado alguna vez aquí la frase de Schopenhauer que rezaba “leer a los clásicos es como abrir una ventana y dejar que entre aire fresco”. Si, los clásicos, esos libros que todo el mundo cita y que casi nadie lee, los clásicos, esos libros generalmente condenados a permanecer en las estanterías criando polvo y de los que a uno le gusta decir que los tiene como si ello significara lo mismo que “los he leído”.
El libro contiene una recopilación de todas las fábulas conocidas de este oscuro personaje de la Grecia clásica del siglo IV antes de Cristo, su origen se pierde en el tiempo y se mezcla con la leyenda, lo que está claro es que gozaron en la antigüedad, y sobre todo en la Edad Media, de una gran popularidad, tanto que muchos de sus breves cuentos denominados fábulas han llegado hasta nosotros y forman parte del acervo literario universal.

Aparte de las fábulas de Esopo y de un estudio filológico sobre su origen, que encuentro bastante aburrido, técnico y que no me avergüenzo decir que no me he leído en su totalidad, tenemos también dos “extras”, las fábulas de Esopo recogidas en una época muy posterior, en el siglo tres de nuestra era, por un tal “Babrio”, personaje no menos oscuro que el autor griego, y que aumenta y enriquece el legado de Esopo añadiendo quizás más elementos literarios, más trabajo en la redacción de las mismas. Las suyas son en general algo más largas y elaboradas… eso sí, sin pasarse ya que estamos hablando de relatos sumamente esquemáticos, y otra obra, esta verdaderamente divertida y deliciosa denominada “Vida de Esopo”, una obra popular de la Grecia clásica de autor desconocido en la que se nos relata una supuesta vida del personaje autor de las fábulas, ello con una gracia y un desparpajo digno de el mejor Aristófanes, no oculto que me ha hecho reír en más de una ocasión con sus procacidades y tremendo humor de trazo bien grueso, al gusto griego… y bastante actual por suerte o desgracia ;-)
Fábulas, relatos sumamente breves protagonizados generalmente por animales “humanizados” que ejemplifican caracteres por aquel entonces y ahora muy admitidos, el león, rey de los animales como símbolo de fuerza y fiereza, el lobo símbolo de ferocidad, el zorro símbolo de la astucia, el ratón o el escarabajo símbolos de lo insignificante y humilde, el perro como símbolo de la fidelidad, el burro como símbolo de la testarudez y torpeza, el cuervo como símbolo de la estupidez, el águila como símbolo de poder… los mensajes son variados pero se pueden agrupar por temas, básicamente son llamamientos a la prudencia, a no querer forzar al destino, valoran más la inteligencia y la astucia que la fuerza bruta, reflejan en ocasiones la bondad pero mucho más la maldad humana y dan ejemplo de escarmientos, muchas veces de forma brutal pero por ello mismo con notable fuerza didáctica. Su brevedad incita a recordarlas de memoria, a fijarlas en la memoria y tenerlas como sabias enseñanzas:

La fábula de la gallina de los huevos de oro nos pone en guardia contra la avaricia, la del cuervo con el queso y la zorra a desconfiar de los que nos alaban, la del sol y el viento que competían para quitarle la capa a un viajero ensalza la habilidad por encima de la fuerza bruta, la del león y el ratón nos muestra que no hay que despreciar a los humildes porque en las vueltas que da la vida podemos necesitar la ayuda de quien menos lo esperamos, la del escarabajo y el águila nos muestra que no hay enemigo pequeño, la de la liebre y la tortuga que la diligencia y el esfuerzo terminan siempre derrotando al talento cuando este no va acompañado del trabajo, la de las comadrejas y los ratones que aquellos que intentan elevarse sobre su humilde condición son los primeros en sufrir la ira de los más fuertes, la del avaro que ocultaba oro en su casa nos habla de la estupidez de no disfrutar de la riqueza en vida, la de la cigarra y la hormiga nos habla en cambio de la virtud del ahorro…


En fin, una lectura sencilla y sumamente breve, muchas de las fábulas cabrían perfectamente en un breve párrafo de esos que se transmiten en twitter, la temática es muy repetitiva, nos encontramos no solamente repeticiones en Esopo sino también en la recopilación de Babrio, ideales para ser transcritas a mano para los niños o para las personas que aprenden un idioma por su extrema simplicidad, ando ya buscando una edición en inglés, y poco más. Vuelvo a destacar la divertida historia de la vida de Esopo, una historia recientemente vertida al castellano y que hubiera merecido mucha más suerte en forma de obra teatral, película o novela porque es divertida de veras.
"Un avaro convirtió en dinero toda su hacienda y lo invirtió en un lingote de oro, lo escondió en una pared y se pasaba la vida yendo continuamente a vigilarlo. Uno de los obreros del lugar observó sus idas y venidas y sospechó la verdad, salió y le quitó el tesoro. El avaro cuando volvió, encontró vacío el escondrijo, lloraba y se mesaba los cabellos. Alguien que le vio dolerse tanto y preguntó el por qué, le dijo -No te aflijas, compañero, coge una piedra, ponla en el mismo sitio y piensa que tienes allí el tesoro, porque cuando lo tenías no te serviste de él-"


Lo mejor: La fábula grecolatina ha sido el germen de multitud de ideas en la literatura de occidente, es curioso ver como aunque las formas cambian, la esencia de muchos relatos y "moralinas" se mantiene iguales, simplemente son enseñanzas que no tienen fecha de caducidad mientras la naturaleza humana siga siendo la misma. El largo cuento "Vida de Esopo" ha sido todo un descubrimiento y por sí solo justifica la adquisición de este delicioso libro.

Lo peor: Aunque por riqueza de ideas no creo que exista en la historia de la literatura ninguna recopilación semejante, la extrema simplicidad de las fábulas primitivas atribuidas a Esopo hace que su valor literario sea bastante "flojo", eso sí, como fuente de ideas para cuentos y obras más ambiciosas es muy interesante. 


martes, 17 de marzo de 2015

El escritor que no sabía leer


Ficha: "El escritor que no sabía leer", José Ramón Alonso Peña, editorial Almuzara, 300 páginas, ISBN: 978 849 415 5208

Este libro me ha recordado a esas bandejas repletas de suculentos canapés que suelen poner al alcance de los invitados los camareros antes de entrar a un salón de celebraciones, es verdad que llega uno con hambre y le entra cualquier cosa, pero lo cierto es que nada de lo que se ofrezca después durante el banquete se comerá nunca con el mismo gusto.

Treinta y ocho pequeños capítulos, treinta y ocho "delicatessen" pone a nuestro alcance el Catedrático de Biología Celular José Ramón Alonso, autor también de varios libros de divulgación como el que comento aquí y de numerosos artículos sobre ciencia en distintas publicaciones nacionales y extranjeras. 

El tema principal es el cerebro y su relación con los asuntos más cotidianos y también con los más insólitos que nos rodean. Curiosidades históricas, investigaciones, patologías de diversos tipos... el libro es un muestrario tan amplio que resulta sencillo encontrar un tema que pueda interesar a cualquiera, la diferencia entre los impulsos reflejos y los condicionados, el daltonismo y su descubridor, el estado de coma y algunos sorprendentes descubrimientos, el olvido de los sucesos acontecidos en nuestra más tierna infancia, el límite en el número de las personas con las que podemos relacionarnos, por muy de moda que estén las redes sociales, las fobias de los famosos, el histórico error de la asignación del órgano de la inteligencia al corazón y no al cerebro y el porqué de tan tremenda equivocación... uno de los capítulos más interesantes del libro sin duda.

Hay capítulos de tres o cuatro páginas, otros un poco más extensos, todos vienen profusamente ilustrados con fotografías de cuadros, dibujos, los personajes protagonistas... sin duda es el ensayo mejor ilustrado que he leído nunca teniendo en cuenta lo breve de su tamaño. Los temas brincan de un lado a otro sin unidad temática, el especial cerebro de los pájaros carpinteros y los trucos de su anatomía para evitar lesiones al picar troncos, el desfase horario del jet-lag y su causa fisiológica, el mejor invento español (la siesta), el arriesgado experimento de Pasteur, las adicciones a las drogas, la historia del consumo de la cocaína, el caso archiconocido gracias al cine del hombre elefante, la práctica inhumana de la lobotomía, el posible motivo de lo desagradable de algunos sonidos, el inventor de la pseudociencia llamada frenología y sus aportaciones al estudio de la fisiología del cerebro, la relación entre el consumo de alcohol y las habilidades literarias.... el espectro abarcado por el autor es inmenso y tengo que decir que es uno de esos libros que se leen prácticamente de un tirón y que dificilmente se pueden dejar una vez que se empiezan, en definitiva todo un banquete para el lector curioso aficionado a temas de ciencia.

Lo mejor: Breve, ameno, escrito con gran claridad y sentido del humor, una elección muy inteligente de temas sumamente variados que agradará a cualquier lector de ensayos de divulgación. Muy recomendable.

Lo peor: Una pena que la abundante bibliografía de la obra tan convenientemente situada al final de cada capítulo en vez de en el índice como suele ser habitual y con algún que otro enlace de Internet haga referencia en su gran mayoría a obras difíciles de encontrar o cuyo original está en inglés. Todo un chasco para el lector que quiera extender sus conocimientos sobre cualquiera de los temas expuestos.


miércoles, 11 de marzo de 2015

Un antropólogo en Marte


Ficha: "Un antropólogo en Marte", Oliver Sacks, editorial Anagrama, 404 páginas, ISBN: 978 8433966 889

Oliver Sacks se nos muere, el pasado diecinueve de febrero Internet se hizo eco de una carta publicada por el famoso neurólogo en el New York Times donde anunciaba su inminente final debido a un cáncer de hígado ya en fase terminal. 

A pesar de su avanzada edad, 81 años, todavía gozaba de una envidiable salud tanto física como mental... hasta el momento presente en el que sus médicos no le dan ya más que unos pocos meses de vida, el nueve de julio cumplirá los 82 años... si vive para contarlo, lo que es claro es que no verá otra navidad.

Recordé en ese momento que tenía uno de sus mejores libros sin leer en mis estanterías, adquirido hace ya casi dos años y puesto en lista de espera, decidí que era el momento perfecto para leerlo y volver a emocionarme con las historias que cuenta en sus obras este gran científico y mucho más impresionante ser humano. La lectura de este "Un antropólogo en Marte" no me ha decepcionado ni un solo momento, es más, lo recomiendo encarecidamente para todos aquellos que no le conocen o que ya en su día disfrutaron con cualquiera de sus libros publicados. En este mismo blog comenté hace ya un par de años "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero", un libro que no solamente dejaba para la posteridad una colección verdaderamente insólita de trastornos neurológicos, sino que quedaba empapado de principio a fin de la inmensa humanidad de su autor y nos hacía caer en la cuenta en más de una ocasión como el mundo que percibimos a través de nuestros sentidos está moldeado por nuestro cerebro hasta extremos insospechados.

Todo cuanto apuntaba entonces en mi comentario se podría aplicar en este otro libro escrito por Sacks doce años más tarde, el tiempo transcurrido entre ambos libros no lo hizo en balde y aquí encontramos a un escritor más maduro y concienzudo, en cierta forma es como el libro anterior elevado al cubo, una verdadera obra maestra de la literatura médica. Siete casos insólitos relatados con todo lujo de detalles y que nos llevarán a la vida de siete personas marcadas por una peculiaridad única, no exenta por desgracia en varias ocasiones de tragedia, que dan pie a que el autor se explaye a conciencia sobre lo que sabemos, o al menos se sabía en 1.997, sobre el funcionamiento de determinados aspectos del cerebro.

Ante todo la idea de Sacks no es la de presentar una especie de "parada de los monstruos" y alimentar el morbo del lector, deja muy bien claro en el prólogo que su intención primera y única es demostrar la plasticidad del cerebro, de que veamos como este es capaz de modificarse ante una determinada anomalía o carencia y como la persona que la sufre es capaz de, a pesar de sus limitaciones, llevar una vida digna que podíamos calificar de "normal"... si es que ese término tiene algún sentido. No es por lo tanto una sucesión de enfermedades o derrotas, sino de victorias, en ocasiones contra todo pronóstico, que demuestran la increíble plasticidad de ese misterioso órgano rosado que alojamos en nuestro cráneo.
  

Cada capítulo posee varias facetas, la primera es lógicamente la historia protagonizada por el enfermo de turno, una historia personal en la que el mismo Sacks se implicó hasta extremos dificilmente exagerables como comentaré más adelante. La otra faceta consiste en una parte divulgativa donde merced a la dolencia o la característica anómala del protagonista Oliver nos sumerge en el historial de las teorías de la neurociencia en un intento de explicar qué ha ocurrido, qué es lo que ha salido mal y su posible evolución. Finalmente el autor no ahorrará esfuerzo en mostrarnos su peculiar modo de ver esa patología y la relación personal del autor con el enfermo... Sacks, es muy importante decirlo, trató personalmente a cada uno de esos enfermos, se fue de viaje con alguno de ellos, conoció su entorno familiar, les hizo pruebas médicas y test de aptitudes en su mismo domicilio... ninguno de ellos fue a visitarlo a su consulta y ninguno de ellos le pagó un solo dólar por sus atenciones, todo fue fruto de una labor de investigación personal cuyas conclusiones podemos leer en este fascinante libro.

"El caso del pintor ciego al color" nos presentará al primer protagonista, un hombre, pintor de profesión, que a raíz de un accidente sufre una ceguera total para percibir colores... de ser una persona no solamente sensible al color, sino especialmente dotada para distinguir los más tenues matices debido a su trabajo, a mostrarse completamente incapaz de distinguir uno de otro y verlo todo en una gama, horrorosa, de tonos de gris y negro. El caso dará para una larga argumentación divulgativa sobre el color y las diferentes teorías a cerca de su percepción a lo largo del tiempo. 

"El último hippie" nos llevará al triste caso de un muchacho aquejado de una dolencia cerebral, en parte por enfermedad y en parte por abuso de las drogas que destruyó parte de los lóbulos frontales de su cerebro que lo dejaron sumido en una especie de "paz espiritual" permanente ... aparte de ser incapaz de recordar ningún suceso posterior a 1.969, una vida permanentemente fijada en la década de los sesenta sobre los que posee una excelente memoria, a largo plazo, con una prácticamente nula memoria a corto plazo que se resetea una y otra vez.

"Vida de un cirujano" nos muestra a un cirujano canadiense aquejado de un agudo "sindrome de Tourette", es decir una alteración neurológica que le lleva a sufrir numerosos "tics" incontrolables, tales como lanzar exclamaciones sin sentido, tocar continuamente los objetos cercanos a él, dar saltos o agacharse de forma compulsiva etc etc... y sin embargo ninguno de estos tics le impedían atender a sus pacientes en el quirófano o pilotar una avioneta... de hecho Oliver en el momento de terminar su visita al cirujano se atreve a realizar un corto vuelo desde la ciudad canadiense donde vive hasta Calgary para tomar el avión que le devuelva a Chicago... el libro recoge las impresiones de miedo que pasó el doctor al ponerse en manos de un enfermo semejante. Ni que decir tiene que tanto en el ejercicio de su profesión o pilotando un avión, o conduciendo su coche a toda velocidad por carreteras casi intransitables, el hombre daba muestras de padecer enfermedad alguna :-D

"Ver y no ver" trata sobre una de las mayores alegrías que podríamos darnos en esta vida, ¿cual podría ser esta aparte de volver a recuperar a un ser querido dado por muerto?... recuperar algo querido y valioso para nosotros, la vista. Tras la lectura de este capítulo tendríamos que decir "depende" ... porque si la recuperación de la vista la consigue alguien en edad madura y ciego de nacimiento podría no ser tan bueno como parece. La forma en que nuestro cerebro interpreta las imágenes visuales y como el "ver" no es ninguna facultad pura sino más bien un aprendizaje será el protagonista temático de este capítulo, sin duda alguna el más triste del libro.

"El paisaje de sus sueños" nos trae la historia de un hombre de memoria prodigiosa obsesionado con su antiguo pueblo, un pueblo al que no ve desde hace treinta años... súbitamente a consecuencia de una enfermedad que afecta a su cerebro comienza verlo e imaginarlo de una forma tan vívida que se convierte ya desde entonces en su principal motivo de vivir, llegando a dedicarse a la pintura simplemente para pintar una y otra vez las calles, que daba ya por olvidadas, y los lugares del pueblo tal y como lo recuerda... un recuerdo increíblemente detallado y que le hará pasados unos años y a pesar de sus reticencias iniciales volver al pueblo para "refrescar" su memoria tras haber pintado cientos de cuadros con el mismo tema sacado de su mente. Sacks naturalmente viajará a Italia, a ese añorado "Pontito", un villorrio a sesenta kilómetros de Florencia para ver con sus propios ojos, y asombrarse, de la exactitud de la visión retrospectiva de su paciente. La memoria, la forma en la que esta se reconstruye, el como la falseamos con cada rememoración, el sitio en el que se aloja en el cerebro... todo un tema apasionante con el que Sacks volverá a lucirse en el libro.

En "Prodigios" se adentrará en el tema principal del libro, ocupado por los dos últimos capítulos, el autismo y este en su fase menos grave pero más peculiar, el llamado "síndrome de Asperger" de la mano de históricos prodigios que sufrieron esta patología que les impedía comunicarse con sus semejante pero que a la vez les proporcionaba, solo a algunos es cierto, unas habilidades únicas, en ocasiones en el campo de las matemáticas, otras veces en el campo de la música o el dibujo... uno de estos últimos, un chico británico, será el protagonista de este capítulo. El muchacho dotado de una vista fotográfica y un talento inusual para el dibujo depende en cambio casi enteramente de su familia para multitud de cosas. Su incapacidad para relacionarse con otros seres humanos por su ausencia de empatía, su mundo privado y aislado sobre el que dificilmente puede hablar, sus excentricidades... pero también su peculiar humanidad intrigarán a Sacks que aprovechará para hablar largo y tendido de esta conocida, y últimamente muy de moda, patología del comportamiento.

Finalmente el libro termina con el mejor capítulo de todos, el que da título al libro "Un antropólogo en Marte" nos cuenta la historia de una mujer, ingeniero industrial de profesión, que a pesar de padecer el síndrome de Asperger es capaz de relacionarse con los demás... aunque sea realizando un esfuerzo de fingimiento y adaptación. Una mujer mucho más "empática" con los animales que con las personas, con los primeros posee una sensibilidad fuera de lo común, lee sus expresiones y señales, es capaz de ponerse en su lugar y de hecho ha convertido esa habilidad en su principal baza como diseñadora de mataderos y granjas industriales, al percibir mejor que nadie las necesidades no solo físicas, sino psicológicas del ganado. La frase que da título al capítulo es de ella... cuando comenta que cuando estudia a los demás seres humanos le parece ser precisamente eso... "un antropólogo en Marte", porque para ella los humanos somos incomprensibles, marcianos. Oliver nos relatará con su habitual mezcla de rigor científico y ternura, una mezcla realmente dificil de encontrar, su relación con esta peculiar mujer y toda la problemática de su "enfermedad"... puesto así con todas las comillas del mundo, ya que al término del mismo uno no sabe realmente quien es el enfermo y el normal, si ella o nosotros.



Lo mejor: Una colección de historias apasionantes, llena de información sobre muchas curiosidades del cerebro humano. Un libro de divulgación maravilloso que recomiendo encarecidamente a cualquiera que se interese por temas relacionados con el cerebro, mil veces más emocionante que cualquier seco tratado sobre neurología.


Lo peor: Que la carrera como escritor y divulgador científico de Sacks llegue a su fin... ojala hubiera vivido hasta los cien años, ojala tuviera un digno sucesor, porque neurólogos brillantes y buenos divulgadores los hay, Antonio Damasio sin ir más lejos, pero que sean también buenos comunicadores y excelentes personas... solo hemos tenido un Oliver Sacks y dificilmente habrá otro como él, ojala sus últimos meses de vida sean felices y productivos... y ojala todos podamos ver algún libro suyo publicado este año ya que prometió en su carta que trabajaría con más ahinco que nunca hasta el fin de sus días ¡bravo!...


miércoles, 4 de marzo de 2015

De animales a dioses



"Contar relatos efectivos no es fácil. La dificultad no estriba en contarlos, sino en convencer a todos y cada uno para que se los crean. Gran parte de la historia gira alrededor de esta cuestión: ¿cómo convence uno a millones de personas para que crean determinadas historias sobre dioses, naciones, o compañías de responsabilidad limitada? Pero cuando esto tiene éxito, confiere un poder inmenso a los sapiens, porque permite a millones de extraños cooperar y trabajar hacia objetivos comunes. Piense el lector lo difícil que habría sido crear estados, o iglesias, o sistemas legales si solo pudiéramos hablar de cosas que realmente existen, como los ríos, árboles y leones."


Ficha: "De animales a dioses", Yuval Noah Harari, editorial Debate, 492 páginas, ISBN: 978 84 9992 421 2

En navidades lo vi anunciado a bombo y platillo en Internet y también en una librería. A pesar de que corría el riesgo de llevarme un buen chasco, no siendo encima un libro precisamente barato, me animé a comprarlo y echarle una ojeada. Por suerte es de esos ensayos que cumplen con creces lo que prometen, es más, creo que  difícilmente leeré otro mejor sobre historia este año.

Es complicado marcarse un objetivo más ambicioso que el que Yuval aborda en esta obra, nada menos que una historia de la humanidad desde sus inicios como especie hasta el momento actual incluyendo alguna que otra mirada a un posible futuro. No es el primer ensayo histórico que traza un recorrido tan largo, pero si desde luego es el primero que veo que trata de captar la esencia de esa rama del saber humano, más que constituir un relato, más o menos coherente o creíble de hechos ya pasados se trata de analizar cuales son los principales motores de la historia, en definitiva el porqué las cosas sucedieron como sucedieron y no de otra forma.

La historia es un campo donde uno puede entretenerse todo lo que quiera, perderse en mil y un detalles, enredarse en una selva enmarañada de datos, fechas y cifras para luego al final no decir absolutamente nada. Hace bastantes años era mi tema favorito y todavía de vez en cuando me animo a leer algún que otro ensayo, sobre todo porque considero que es fundamental para tener una base mínima de cultura y comprender mejor otro tipo de trabajos, filosóficos y científicos sobre todo... aun así repasando lo comentado en este blog a lo largo de seis años la historia es uno de los temas más minoritarios. Esa facilidad con la que en la historia se puede uno perder y quedarse en la anécdota y en los sucesos aislados es seguramente lo que poco a poco me ha llevado probablemente a dar de lado el tema... sin embargo el libro de Yuval Noah Harari, un oscuro autor de libros de historia militar israelí que ha sido catapultado a la fama con este ensayo, me ha venido a recordar el porqué es interesante la historia y me ha devuelto las ganas de adentrarme más adelante en otros libros de esta temática, el nombre de Jared Diamond, por ejemplo, uno de los más importantes autores de divulgación histórica de las últimas dos décadas me comienza a sonar cada vez más atractivo.

Yuval capta perfectamente la esencia del acontecer humano y lo hace con un lenguaje claro y ameno, salpicado en muchas ocasiones de ironía y donde no faltan las analogías para ayudar al lector a comprender mejor lo que está exponiendo. Esa capacidad de hacerse entender y de enganchar con un relato donde tampoco faltan las ideas atrevidas y claramente provocadoras es sin duda lo que ha constituido la clave de su éxito. En España el libro tuvo una buena campaña publicitaria... no así en su versión original en inglés que terminó sorprendiendo a sus editores en uno de esos raros casos de publicidad "boca a boca", sin duda la mejor que hay. Mi ejemplar es ya la tercera edición de finales de 2.014... toda una hazaña para un libro calificado por algunos como el mejor de no-ficción del año de su publicación.

El libro comienza con las primeras andanzas del Homo Sapiens como un animal apenas distinguible de otros simios, y con la particularidad de no ser la única especie humana, algo que en demasiadas ocasiones obvian los tratados de historia, se nos relata su éxito frente a otras especies de homínidos a los que con casi toda probabilidad llevó a la extinción, su propagación por todo el planeta y su innegable éxito pasando de unos pocos miles de individuos radicados en el Africa Oriental a varios millones esparcidos por los cinco continentes ya en tiempos "prehistóricos"... todo ello fruto de la primera revolución, la revolución cognitiva.

Esa primera revolución de hace 70.000 años cuyo origen sigue siendo un misterio, llevó a los miembros de la especie Homo Sapiens a utilizar un lenguaje no solamente para elaborar mensajes simples, los simios, delfines, abejas y muchos animales también tienen el suyo propio, sino también para hacer referencia a hechos inexistentes, pasados o imaginados en el futuro. Esa capacidad de utilizar símbolos que hacían referencia a hechos y cosas inmateriales, fruto de la imaginación, fue lo que les concedió ventaja sobre otras especies de homínidos como los neandertales por ejemplo, siempre según el autor, debido a que permitían entre otras cosas la construcción de mitologías.


La revolución cognitiva.
Y es esa capacidad de elaborar relatos mitológicos, creencias y supersticiones lo que permitía que diferentes clanes de Sapiens, sin conocerse a penas, pudieran colaborar en pos de un fin común... algo que los clanes de neandertales seguramente no podían hacer. Todo son suposiciones claro, sin embargo este es el hilo fundamental del libro del que Yuval irá tirando una y otra vez hasta enlazarlo con la época actual, y para él es la clave del progreso humano, la capacidad del Homo Sapiens para inventar historias ... y creérselas por supuesto. En algún que otro libro he podido leer la idea de que el cerebro humano no es una herramienta creada para la búsqueda de la verdad sino que está diseñado para sobrevivir, Yuval estaría seguramente de acuerdo ya que como muestra una y otra vez es nuestra capacidad de creer en nuestras propias ficciones lo que nos ha hecho tan poderosos... ni la rueda, ni el fuego, ni la postura erguida, ni la capacidad de construir herramientas, casi todos estos elementos también eran conocidos por otras especies de homínidos que no pudieron competir con el Sapiens.

Entre el año 70.000 antes de nuestra era y el 12.000 el éxito de nuestra especie era total, varios millones de individuos viviendo por casi todo el mundo divididos en pequeños clanes, seguramente de no más de cien o ciento cincuenta individuos, y esparcidos por vastos territorios en los que tenían poco contacto entre sí. A pesar de tan modestos avances si se comparan con el abigarrado mundo actual de 7.000 millones de humanos lo cierto es que el impacto sobre la fauna de la época fue devastador, esos supuestamente pacíficos clanes de cazadores-recolectores llevaron a la extinción al mamut, al tigre de dientes de sable, al perezoso gigante... y a la mayor parte de los grandes mamíferos del mundo. Cambiando ecosistemas enteros mediante el uso del fuego para arrasar selvas y convertirlas en pastizales donde posteriormente buscarían la caza.  El libro trata de romper, creo que con bastante éxito, con la imagen bucólica que tenemos en la actualidad de los pueblos indígenas como benévolos habitantes en armonía con la naturaleza todavía sin "contaminar" por la civilización.

El mayor fraude de la historia.
Sobre el mencionado año 12.000 de antes de nuestra era comenzó la segunda revolución cognitiva que supuso un avance inmenso, el descubrimiento y la utilización masiva de la agricultura. Un avance que Yuval en una de sus ideas más polémicas califica como de "el mayor fraude de la historia". Recibe dicho calificativo debido a que si bien la agricultura trajo a la humanidad unos recursos muy superiores a los que hasta entonces disponía, empeoró significativamente la calidad de vida de los seres humanos... para Yuval la vida del cazador-recolector medio era más larga, tranquila y feliz que la vida del agricultor de las primeras civilizaciones. Con la agricultura llegó lo que llamamos civilización, los impuestos, la clase dominante parásita, las guerras y la necesidad de fortificarse, las epidemias como consecuencia del hacinamiento, falta de higiene y el contacto permanente con los animales domésticos... la agricultura trajo además la necesidad de controlar el tiempo, de contabilizar los productos, la propiedad y por supuesto sistemas para llevar las cuentas de todo... la escritura en sus inicios era simplemente eso. Un aumento espectacular del número de individuos y por lo tanto un mayor éxito como especie, con la contraprestación de una también espectacular disminución de la felicidad individual y un empeoramiento de las condiciones de vida. Yuval con el ejemplo de los agricultores, pero también con el ejemplo de los animales domésticos, nos explicará como a la naturaleza le importa bien poco el sufrimiento individual si el resultado es una mayor generación de copias de ADN... 

Ni que decir tiene que las mitologías siguieron vivas en esta revolución agrícola, es más, se sofisticaron y comenzaron a aparecer las primeras grandes religiones, había que darle una explicación divina a todo, y por supuesto una intencionalidad divina para que las cosas fueran como eran y sostener el orden establecido, faltaría más. El hecho de que la agricultura se inventase en sitios tan distantes e incomunicados entre sí como el próximo oriente, las llanuras fluviales de China o América Central y los Andes muestra que fue algo progresivo e imparable... los clanes de cazadores dificilmente podían hacer frente a las tribus de agricultores y pastores, estas terminaron ganando la batalla y extendiéndose por casi todos los territorios donde era posible la agricultura y relegando a los cazadores a las zonas más inhóspitas. Yuval aclarará también el porqué de no poder ir hacia atrás y como el proceso que conduce a la agricultura no tiene ya retorno.

Los pueblos de agricultores fueron dando paso a las naciones, pequeñas, y las ciudades estado, y estas fueron alimentando a los imperios... todo sostenido por ficciones, mitos, religiones. Ficciones como la ficción de nación o estado, como la ficción de un dios sobrenatural creador y administrador del universo, ficciones como las leyes y los códigos, y finalmente como la ficción más poderosa de todas, la del dinero. 

Para Yuval son estas ficciones, realidades intersubjetivas que no tienen existencia fuera de la cabeza de quienes creen en ellas, pero que a diferencia de las alucinaciones no dependen de que alguien concreto crea o no en las mismas al ser compartidas por cientos, miles o millones de individuos; son estas ficciones el cemento y la argamasa de lo que llamamos civilización, un cemento tan imaginario como impenetrable que nos encorseta desde el nacimiento en función del lugar, la época, y sus creencias compartidas, en el que hemos venido al mundo y vivimos. Yuval aborda en esta parte del libro su lado más filosófico y que personalmente encuentro más interesante:

"Con el fin de desmantelar Peugeot, por ejemplo, necesitamos imaginar algo más poderoso, como el sistema legal francés. Con el fin de desmantelar el sistema legal francés necesitamos imaginar algo todavía más poderoso, como el Estado Francés. Y si también quisiéramos desmantelarlo, tendríamos que imaginar algo más poderoso aún. No hay manera de salir del orden imaginado. Cuando echamos abajo los muros de nuestra prisión y corremos hacia la libertad, en realidad corremos hacia el patio de recreo más espacioso de una prisión mayor."

Yuval analiza también la problemática de las jerarquías sociales, las castas y el orden social, el origen del racismo etc en uno de los capítulos más interesantes del libro. También será más que interesante su inteligente y lúcida incursión en el tema del sexismo, sin duda alguna la jerarquía social más común en la civilización humana. 

Una vez puesto en marcha el tren con la revolución agrícola no tardaron en surgir las naciones y los imperios. Yuval aunque reconoce que la palabra "imperialista" posee indudables connotaciones negativas no duda, de forma un tanto polémica aunque también muy fundada, de echarle un capote a los imperios y comentando que a pesar del coste en sufrimiento y sangre que conllevaba la guerra de conquista casi inevitable para anexionar territorios el resultado no siempre era un empeoramiento de las condiciones de vida de los conquistados. Es más, dicho proceso de construcción de imperios, ahora también llamado "globalización" ha sido uno de los grandes motores de la historia y eso que llamamos "progreso".

En otro polémico capítulo, el dedicado a la religión, el autor realizará una nueva definición de religión e incluirá en la misma a ideologías como el comunismo, nazismo, e incluso al moderno capitalismo: "La religión es un sistema de normas y valores humanos que se fundamenta en la creencia en un orden sobrehumano..." Aunque advierte de la incomodidad que puede suponer para algunos lectores también comenta que cambiar la etiqueta por ideología tampoco cambia las cosas ni un ápice.

En el siguiente dedicará unos pensamientos muy "jugosos" al estudio de la historia, a la imposibilidad de usar el estudio histórico para predecir el futuro y al efecto engañoso de que visto en retrospectiva todo parece tener sentido y no podía haber sucedido de otra forma... si hay una rama del conocimiento humano donde las interpretaciones y las suposiciones son constantes esa es precisamente la historia:

"Y, ya puestos, ¿por qué estudiar historia? A diferencia de la física o de la economía, la historia no es un medio para hacer predicciones exactas. Estudiamos historia no para conocer el futuro, sino para ampliar nuestros horizontes, para comprender que nuestra situación actual no es natural ni inevitable y que, en consecuencia, tenemos ante nosotros muchas más posibilidades de las que imaginamos. Por ejemplo, estudiar de qué manera los europeos llegaron a dominar a los africanos nos permite darnos cuenta de que no hay nada natural o inevitable acerca de la jerarquía racial, y que el mundo bien pudiera estar organizado de manera diferente. "

La revolución científica.
La cosa se podía haber quedado ahí, pero entonces llegó la revolución científica y con la misma tenemos completo la tríada del impulso histórico por excelencia, comercio, imperio y ciencia. Nada ha cambiado tanto la faz de la civilización humana en los últimos cinco siglos como la ciencia, y sin embargo esta no está sola... la ciencia necesita del apoyo decidido de los estados y los particulares para desarrollarse, y estos demandan aplicaciones prácticas a la misma, ya sea con fines puramente económicos ya sea con fines de otra índole, habitualmente relacionados con el poder. Hasta el siglo quince la mayor parte del poderío demográfico y económico del mundo se encontraba en oriente, a partir de ese punto y merced al desarrollo de la ciencia cambiaron completamente las tornas. La expedición de Colón tenía unos medios ridículos en comparación con la gran armada que lanzaron los chinos para un viaje de exploración que no tuvo eco posterior... sin embargo fueron los españoles capitaneados por Colón los que descubrieron América, fueron los ingleses los que exploraron y colonizaron las islas del Pacífico Sur,  Australia y Nueva Zelanda. No basta con tener los medios, había también que sentir el impulso de la curiosidad y ver en todo viaje de exploración una gran oportunidad, económica, sobre todo pero también pura y simple curiosidad.

El responsable de esta mentalidad curiosa fue la ciencia ya que aunque siempre ha habido mentes inquietas faltaba una metodología que consagrara la búsqueda de la verdad, la asunción de que no lo sabemos todo y que todo puede ser puesto en entredicho, la importancia del método empírico y las matemáticas y finalmente la búsqueda de aplicaciones prácticas a los conocimientos adquiridos. Todo un cóctel explosivo que impulsó al genio humano a los niveles que todos conocemos, que comenzó precisamente en esta época y que otorgó una gran ventaja a occidente sobre el resto de las culturas. De nuevo el autor se vuelve a lucir en el libro, en esta ocasión con la explicación de la revolución científica y las implicaciones económicas y de poder que conllevó consigo.

"En resumen, la investigación científica solo puede florecer en alianza con alguna religión o ideología. La ideología justifica los costes de la investigación. A cambio, la ideología incluye sobre las prioridades científicas y determina qué hacer con los descubrimientos."

La alianza entre ciencia e imperialismo será analizada en el capítulo siguiente donde se mostrará con gran claridad el como los avances científicos y el apoyo gubernamental y económico a los mismos fueron de la mano de las conquistas de Africa y Asia en el siglo XIX, y como la revolución industrial hubiera sido imposible sin los avances científicos. Las aventuras de los españoles en América, la de los ingleses en la India y China... la colonización de Africa, conquistas en definitiva que fueron muy distintas a las de los pueblos antiguos como las de los antiguos romanos o los griegos. Faltaba no obstante otro gran protagonista que junto con el imperialismo y la ciencia vino a dar el impulso definitivo, el capitalismo.

El capitalismo y su utilización continua del crédito y la premisa del crecimiento continuo, que desembocaría con el tiempo en la llamada sociedad de consumo, la industria que aprovechó los avances de la ciencia como la máquina de vapor que traería el ferrocarril... la utilización cada vez más masiva de fuentes energéticas alternativas al tradicional músculo humano y animal, la aplicación de la industria a la alimentación... toda una serie de cambios vertiginosos que transformaron el mundo en un tiempo record. Da escalofríos pensar en lo que ha cambiado el mundo tan solo en los últimos dos siglos... o en los últimos cincuenta o sesenta años. El impacto de la vida moderna y los cambios drásticos que la misma impuso en la vida de los ciudadanos en relación con la familia y la comunidad serán analizados posteriormente.

Finalmente el libro termina con una visión futurista de lo que nos espera... el autor no se decanta por ninguna visión especial, cualquier cosa es posible, desde un final apocalíptico hasta un futuro dorado donde se hayan superado los graves problemas medioambientales que nos amenazan, desde un futuro en el que una élite privilegiada va a tener acceso a la inmortalidad y la inmensa mayoría van a vivir en un infierno a un futuro donde continúe la vida pero sin nosotros, o bien, con una humanidad que en nada se parezca a lo que hoy conocemos. Todos los caminos están abiertos, como muy bien comenta Yuval la historia vista retrospectivamente parece un camino trillado, vista hacia adelante es siempre una incógnita.

Lo mejor: Ameno, lúcido, repleto de datos pero también de interesantes ideas que podrían mantener un foro de opinión abierto semanas o meses... Yuval ha escrito uno de los mejores ensayos históricos de lo que va de siglo y todo un referente en el género. Un libro lleno de opiniones polémicas y quizás cuestionables pero también pleno de sentido del humor y de un sano escepticismo e inteligencia a raudales. Muy recomendable. 

Lo peor: A más de un lector se le pueden atragantar ciertas ideas, los lectores dogmáticos que se identifican con sus ideas, y que se toman cualquier ataque a las mismas como algo personal,  o que consideran que estas poseen una entidad tan real como una mesa o el suelo que pisan mejor que se mantengan apartados... el libro de Yuval les puede dar que pensar, si es que pueden claro ;-). Aparte de eso el autor no duda en lanzarse a la piscina y aventurar hipótesis que probablemente habrán tenido ya su contestación, aunque lo haya hecho de forma consciente y no deje durante toda la obra de reflejar argumentos a favor y en contra de cuanto expone.


miércoles, 18 de febrero de 2015

Manual de filosofía portatil


"Se podría pensar que este libro trata de historias que sucedieron hace mucho tiempo y fueron registradas en papiros o manuscritos. No es éste el caso. Las páginas que siguen tratan de algo que nos concierne y guarda una estrecha relación con nuestras vidas, con nuestra manera de ver y estar en el mundo. Quizá algunas de las cosas que se digan arrojen extrañeza sobre lo familiar, quizás se recuerden algunas cosas olvidadas que un día supimos. Despertar esa sensibilidad dormida no obedece aquí a una agenda nostálgica (los refugios de la historia), académica (la erudición y sus aparatos) o frívola (ficciones y evasiones), sino que apunta a las fuentes mismas de la vida, la de cada cual y esa otra vida colectiva que los románticos llamaron Zeitgeist, el clima espiritual en el que vivimos."

 
Ficha: "Manual de filosofía portátil", Juan María Arnau Navarro, Ediciones Atalanta, 566 páginas, ISBN: 978 849 4094194

Tengo la sensación tras haber leído este libro que podría concluir aquí mis lecturas filosóficas en lo que resta del año y acudir a esta obra una y otra vez sin agotar en lo más mínimo mi "sed" de filosofía por grande que esta fuera. 

Si el recientemente comentado aquí "La pasión de la mente occidental" de Richard Tarnas me pareció en su momento el libro de divulgación filosófica más perfecto que he leído, el libro de filosofía que sin duda me llevaría a una isla desierta, el de Juan Arnau es en cambio el libro ideal para llevar de aquí para allá, a pesar de que no se trata de una obra de bolsillo precisamente, un libro excelente como obra para consultar una y otra vez y tenerlo como lectura de cabecera en la mesita de noche.

El formato del libro es poco original, aparentemente, un recorrido por la historia de la filosofía occidental desde sus inicios hasta los tiempos actuales de la mano de sus principales figuras, Fernando Sabater por ejemplo en su recomendable "La aventura del pensar" hizo algo semejante reconstruyendo dicha historia y dedicando un capítulo por filósofo... no obstante aunque Juan Arnau ha optado por una estructura semejante va mucho más allá.

Para empezar el libro nos ofrece en su prologo toda una declaración de principios sobre la forma, el estilo y el porqué de una peculiaridad que hasta ahora he visto ausente de todas las obras filosóficas que he tenido la oportunidad de leer y ojear, se utiliza un orden cronológico, no siempre a rajatabla porque alguna omisión del mismo hay, pero este es INVERSO, es decir, comenzamos con el pensador más actual, Lévi-Strauss en este caso, para saltar a Wittgenstein y de ahí a Nietzsche... en tres saltos nos hemos plantado en el siglo XIX, de ahí remontaremos la corriente del río de la filosofía hasta llegar a sus orígenes, a los filósofos presocráticos de los que nos separan más de veinticinco siglos.

Esta marcha hacia atrás se detiene como ya comentaba en los filósofos presocráticos, con un pie en la filosofía y otro en el mito, y comienza precisamente con la vida y obra de un filósofo que abandonó Europa, hastiado de la filosofía académica, en busca de los mitos de otras culturas... con la mitología comienza y termina pues el viaje. Se podría por lo tanto leer en sentido inverso comenzando por el final, o a partir de cualquier capítulo ya en un orden u otro, da lo mismo. Como el mitológico Uróboros, la serpiente que engulle su propia cola, o como la escalera dibujada por el genial M.C. Escher donde una ilusión óptica no permite saber si la misma sube o baja, este manual de filosofía portátil admite muy distintos usos.

Cada capítulo está dedicado a un filósofo cuidadosamente escogido por Arnau según un criterio bastante personal, la mayoría de los mismos formarían parte de cualquier antología por su importancia... pero hay otros que sin duda responden a un deseo expreso del autor, solo así se entiende la presencia de Montaigne, que no se consideró a sí mismo filósofo, Novalis, más poeta que filósofo o Berkeley, habitualmente ninguneado en las selecciones de divulgación filosófica... hay ausencias notables, como las de Maquiavelo, Sartre, Hobbes, Pascal, Locke, Schopenhauer, Rousseau... seguramente demasiadas. Sin embargo no hay ausencias verdaderamente notables o esenciales en lo que se refiere al mundo de las ideas, en ese aspecto el libro anda sobrado.

Es imposible señalar un capítulo por encima de otro, aquí no estamos como en otras obras con un libro que se contenta con señalar lo más esencial de una biografía y un pensamiento... ni sobra ni falta nada, hay notas biográficas pero solo lo que el autor considera más importante para situar a los protagonistas en su contexto y sobre todo abundan los datos necesarios para intentar comprender las circunstancias personales de cada pensador y el como esas circunstancias influyeron en su obra filosófica ya que una de las premisas del "Portatil", que así se denomina el libro a sí mismo, es precisamente la íntima relación entre las ideas de los filósofos y las circunstancias de su vida. Imposible desligar filosofía y vida según Arnau, el libro dará una y otra vez ejemplos de como se influyen una a la otra.

El libro sería mucho menos interesante si la vida de cada filósofo examinado fuese la protagonista de la mayor parte del texto, esta aparece solo lo necesario para arrojar luz sobre su pensamiento pero es este, su obra y sus ideas el "meollo" de la obra. Es imposible condensar la historia de la filosofía en un libro que no llega a las seiscientas páginas, sin embargo la tarea de Arnau en este sentido es admirable.

Con una cuidada prosa, una gran claridad expositiva y sobre todo con una capacidad de síntesis formidable a la hora de abordar los mimbres más esenciales del andamiaje filosófico de cada filósofo en cuestión, y de ahondar en la esencia misma de su pensamiento, el autor trata de hacerlo lo más accesible al lector no especializado, aunque desde luego si que se exige un nivel mínimo de conocimientos filosóficos. Anau evita siempre el lenguaje demasiado técnico y aquel que se presta a ambiguedades o posee un particular significado dado por el filósofo de turno. Parece una tarea titánica, imposible... sin embargo doy fe de que el autor lo consigue de principio a fin, desde ese precioso y ejemplar prólogo hasta el último capítulo dedicado a Heráclito... diecinueve capítulos más un prólogo en total, diecinueve pequeñas obras de arte.

"A pesar de su simpatía general por el género humano, Hume supo identificar a los enemigos de la filosofía. Podían catalogarse en dos especies, fanáticos y superficiales. Ambos sabotean, antes de empezar, el acontecimiento de la conversación. Los unos por la tenacidad con que se aferran a sus creencias, los otros por su indiferencia ante una creencia u otra. Cualquiera ha tenido un amigo fanático y un amigo superficial, y cualquiera sabe lo difícil que es mantener con ellos un diálogo renovador. La medicina para no enmarañarse ni en la confusión ni en la falta de ella es la ironía. Irónicamente se curan estas enfermedades. Los fanáticos y los superficiales proliferan, quizás porque crece la sensación de inseguridad, de la que se alimentan ambos".


Lo mejor: Una obra maestra de la divulgación filosófica, un libro maravilloso que tiene absolutamente todo lo que se le puede pedir a un ensayo... a pesar de su relativamente elevado precio es muy barato, puedo asegurar que vale cada euro que cuesta con creces. Enhorabuena a la editorial Atalanta por la cuidada edición y la inclusión de esta obra en su catálogo. Juan Arnau es ya desde ahora mi autor filosófico hispano favorito.

Lo peor: En ocasiones la abundancia y avalancha de ideas puede apabullar... el libro no es demasiado extenso pero posee gran densidad que en ocasiones amenaza con sepultar al lector, como un armario lleno de objetos que uno abre y le caen encima por sorpresa... eso sí, la belleza de alguno de estos bien merece algún que otro chichón en la cabeza :-) ... ¡ay si incluyera algún capítulo más dedicado a todos esos grandes de la filosofía que quedaron por el camino!, entonces... bueno sería quizás demasiado perfecto.