sábado, 26 de febrero de 2011

El tercer ojo.


Ficha: "El tercer ojo", autor "Lobsang Rampa", edición Círculo de Lectores de 1.988, 229 páginas.

Hay ocasiones en las que las circunstancias me incitan a escoger lecturas de las formas más casuales posibles, en el caso de este libro, se trató de una recomendación de un colega del grupo senderista que interesado por el Budismo y conocedor de mi afición al mismo me prestó esta obra en un intercambio de libros que hicimos sobre el tema.

Reconozco que seguramente sería el último libro que me leería sobre temática budista ya que alguna opinión desfavorable había visto sobre el mismo, a pesar de que estamos ante un libro bastante conocido que en su día fue todo un éxito de ventas.

Publicado en los tempranos años 50 en los que el conocimiento de occidente sobre las filosofías orientales, el budismo y el Tibet en general eran bastante precarios no me cabe ninguna duda de que esta novela aprovechó el vacío existente para hacerse un hueco bastante injustificado según mi opinión, pero es la ventaja de aquellos que llegan primero y se encuentran un terreno bien abonado para sembrar allí el éxito, sin duda alguna que era otra época.

Esta corta y entretenida novela nos relata las aventuras y desventuras en tono de autobiografía del lama tibetano Martes Lobsang Rampa, nos cuenta su historia desde los primeros años de su niñez hasta su primer viaje fuera del Tibet. El libro rebosa de datos sobre el antiguo Tibet de antes de la invasión china de 1.950, se nos muestra un cuadro fascinante y verdaderamente pintoresco de aquella nación que en pleno siglo XX seguía formando un estado teocrático y feudal obsesionado con mantener sus tradiciones espirituales y permanecer herméticamente cerrado al resto del mundo. Situación que preservaba no solamente la sabiduría que atesoraban sus templos sino también mantenía un statu quo que beneficiaba enormemente al estamento religioso que controlaba el país. No era una situación deseable para el pueblo tibetano... no obstante el "progreso" y la apertura al exterior llegaría de la forma más dramática en aquel aciago año de 1.950 en el que la invasión china, tolerada de forma inadmisible por las potencias mundiales, produciría una de las mayores tragedias en la historia de la humanidad, no solo a nivel humano sino también ecológico y cultural, un genocidio humano y cultural que produciría unas perdidas irreparables en un valiosísimo legado artístico y espiritual que nunca llegaremos a conocer en toda su amplitud ya que la invasión se llevó a cabo por uno de los regímenes más bárbaros y crueles de la historia, la obra no ahorra epítetos despectivos hacia los comunistas chinos, no hay que olvidar la época en la que fue escrita con la guerra fría en todo su apogeo.

El libro relata las mil y un peripecias de un niño de la clase alta elegido desde la tierna edad de siete años para convertirse en Lama-médico, su durísimo adiestramiento en el monasterio de Chakpori, sus encuentros con el Dalai Lama y sus viajes y expediciones por el Tibet con algún momento estelar como la aparición de una familia de "Yetis", hay en el mismo una mezcla indiscriminada de filosofía budista, ocultismo, astrología y demás parafernalia que hará las delicias de aquellos aficionados a estos temas aunque con el peligro de mezclar churras con merinas y dar una imagen del Budismo totalmente ajena a su naturaleza.

Destaco del mismo el interminable relato de las penalidades del protagonista, cuya capacidad de sufrimiento no parece tener límites, su continua defensa de la filosofía y modo de vida tibetano, una vida muy dura en un entorno hostíl que no obstante lejos de producir un embrutecimiento generalizado de los habitantes de aquella singular nación la convertía pese a su atraso y aislamiento en uno de los lugares más civilizados y pacíficos del planeta. Si hay algo en lo que Lobsang Rampa no exagera, según mi opinión claro, es en la profunda religiosidad y sentido espiritual de aquel notable pueblo que llevaba hasta el extremo y más allá las enseñanzas de Buda de un modo inimitable.

Por desgracia aunque entretenido el libro es también notablemente fantasioso, uno nunca sabe si se encuentra ante un dato histórico, una costumbre real del pueblo tibetano de la época o simple fantasía calenturienta de su autor, de ahí que es una pena que muchos occidentales de la época se iniciasen en el interés por el Budismo a través de esta novela porque la sarta de exageraciones y fantasías de este señor no parecen tener límites... con el agravante de haberse presentado en su época como un verdadero Lama tibetano que escribía su autobiografía... un simpático recurso muy usado en literatura, presentar una obra de ficción como una falsa biografía, algo que sin duda habrá llevado a más de un engaño a muchos ingenuos lectores de la época.


Lo mejor: Que es una obra corta y amena, se lee fácilmente y aunque de forma sesgada nos muestra la increible riqueza cultural y espiritual de aquel reino de las nieves que vivía encerrado en sí mismo obsesionado con la idea de la investigación de la mente, caso único en la historia de la humanidad.

Lo peor: Que alguien piense que el Budismo tiene algo que ver con las ciencias ocultas y el chorro de disparates con los que nos bombardea la novela, mezclados eso sí con datos verídicos... es una lectura interesante pero hay que "separar el grano de la paja" en demasiadas ocasiones.


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