sábado, 16 de febrero de 2013

Spinoza: Filosofía Práctica, Tratado Político


Ficha: Spinoza: Filosofía Práctica, Gilles Deleuze,  Ed. Tusquets,  158 páginas, ISBN: 978 848 31 07 515

Gilles Deleuze, uno de los filósofos más importantes de la historia reciente de Francia fallecido en 1.995, publicó este libro 1.970 centrada en la vida y obra de Baruch Spinoza, posteriormente el mismo fue revisado y ampliado publicándose la edición definitiva en 1.981 que vería su traducción al castellano tres años más tarde. La que comento aquí es la segunda edición de 2.009, un libro breve que no llega a las doscientas páginas pero que posee en cambio una gran densidad.

Deleuze en el mismo nos ofrece primeramente un breve esbozo de la vida de Spinoza y el significado que supuso su obra en el contexto del complicado siglo que le tocó vivir. Una sencilla y soberbia introducción que da paso en el segundo capítulo a una brillante exposición de los tres motivos que a juicio del gran filósofo francés justifican el ataque y crítica a su obra por parte del poder establecido.

Este segundo capítulo pues será una introducción perfecta al pensamiento del gran filósofo holandés, quedará muy claro desde el comienzo las profundas implicaciones de su filosofía y el porqué del furibundo ataque que sufrió por parte de la comunidad cristiana, tanto la católica como la protestante y su expulsión de la comunidad judía a una edad temprana. Las conclusiones de su pensamiento pueden llevar fácilmente a la visión del mismo, un tanto retorcida, como un filósofo materialista, inmoral y ateo. No es extraño que su vida como pensador se iniciase con una excomunión y un intento de asesinato... lo milagroso es que terminase sus días de muerte natural teniendo en cuenta la cantidad de enemigos que consiguió tener. Posiblemente solamente su carácter prudente y cauto unido a una vida discreta y ascética en la teóricamente tolerante Holanda del siglo XVII consiguieron el milagro.

Tras esta brillante y densa exposición de los puntos más controvertidos de su filosofía Deleuze nos hace partícipes de la correspondencia que mantuvo con un teólogo calvinista, correspondencia que se mantuvo hasta que la paciencia de Spinoza con su interlocutor, un lobo con piel de cordero, terminó bruscamente. Incluye esta polémica entre ambos debido al interés filosófico de la misma ya que trata de un elemento que en asuntos de teología era de vital importancia, la existencia y naturaleza del bien y del mal... algo que no quitaba precisamente el sueño a Spinoza. 

Este capítulo será un breve aperitivo de lo que nos espera en el siguiente... una especie de diccionario con los términos clave de la "Ética, demostrada según el orden geométrico" la obra cumbre de Spinoza, así veremos definidos y explicados hasta la saciedad términos como "sustancia", "afectos", "atributos", "idea", "naturaleza", "modos" etc etc ... la Ética posee una nutrida terminología con significados peculiares que Deleuze disecciona y relaciona entre sí. Asistimos pues a un completo comentario de esta importante y compleja obra. Es una parte difícil del libro, solo apta para estudiantes e iniciados en la filosofía y que requiere un esfuerzo considerable del lector para no perder el hilo de lo expuesto por Deleuze.

Constituye, eso sí, una buena introducción y guía para afrontar la lectura de la Ética, algo que seguramente haré en un futuro próximo teniendo bien a mano este librito de Deleuze, me hará falta. El libro concluye con un capítulo dedicado a una obra anterior de Spinoza, el "Tratado de la Reforma del Entendimiento" que según la tesis del filósofo francés este no llegó a concluir debido a la evolución de su pensamiento derivada de la escritura de la Ética, una obra en la que trabajó casi veinte años. Finalmente el libro se despide del lector con un breve capítulo homenaje a Spinoza y su legado filosófico.

"Es un filósofo que dispone de un aparato conceptual extraordinario, extremadamente trabajado, sistemático y científico, y no obstante es hasta el más alto punto objeto de un encuentro inmediato y sin preparación , de modo que un no-filósofo, o incluso un hombre completamente inculto, puede recibir de él una repentina iluminación, un flash. Es como si uno se descubriera spinozista, llegara al medio de Spinoza, fuera aspirado, arrastrado al sistema o la composición"

 Suscribo estas palabras, hay un antes y un después de leer a Spinoza por mucho que esté de acuerdo con Frédéric Schiffter que en su libro "Filosofía sentimental", ya comentado aquí, califica a la Ética poco menos de infumable y le lanza unos cuantos dardos. Es verdad que es un ladrillo en muchos aspectos... pero un ladrillo que te deja KO y que necesita de ayuda para ser digerido. Las implicaciones que acarrea su sistema de pensamiento, su metafísica, siguen siendo fascinantes... la obra de Spinoza desaparecido ya hace más de trescientos años sigue hablándonos, quizás no con una voz clara y atractiva, pero sí con una luminosidad deslumbrante.


Lo bueno: Da una idea muy precisa y exhaustiva del pensamiento de Spinoza contenido en la Ética. Una disección y exposición bastante completa de esa gran obra donde no solo se explican sino que se relacionan sus ideas unas con otras y se trata de dar coherencia al conjunto.


Lo malo: Demasiado centrado en la Ética, demasiada densidad... si se comenta un libro de dureza y densidad diamantina como este hay que intentar aligerar el material cuanto se pueda, añadir ejemplos, tratar de clarificar ideas, la sensación que he tenido es la de encontrarme con una Ética en "pequeñito". Hubiera sido preferible una exposición menos técnica y más extensa, es una obra para leer y releer una y otra vez, material de estudio para clarificar y relacionar ideas. Lo dicho lo tendré a la mano cuando emprenda la lectura de la Ética aunque probablemente hay mejores textos divulgadores del pensamiento de Spinoza que este. ¿Bueno y qué pasa con el resto de su obra?.


Ficha: Tratado Político, Baruch Spinoza, prólogo de Atilano Domínguez, Alianza Editorial, edición de bolsillo 248 páginas, ISBN: 978 842 0658018

Tras la lectura anterior del libro de Deleuze me apetecía leer algo más de Spinoza pero en esta ocasión alguna obra centrada en su pensamiento político. Como muy bien indica Atilano Domínguez en el prólogo de este libro, que data de 1.986, la temática política abarca un tercio de lo escrito por Spinoza, aún más si añadimos los textos relacionados con el tema incluidos en su correspondencia.

No se si es cierta la tésis esgrimida por Mattew Stewart en "El hereje y el cortesano" sobre la relación entre el pensamiento político de Baruch que antecede a su pensamiento filosófico e incluso lo condiciona, hasta tal punto de que ya no se sabe cual realmente va por delante siendo su filosofía fiel reflejo del mismo. Lo cierto es que Spinoza aunque en su Ética hace gala de una abstracción y una grandiosidad tremendas no era en modo alguno ni ignorante ni mucho menos indolente respeco a la política. Dos obras, el Tratado Teológico-Político de 1.670, que le proporcionó fama y una terrible reputación entre los miembros más conservadores del pensamiento europeo, que entonces eran la gran mayoría, y este Tratado Político publicado de forma inconclusa tras su muerte, entran de lleno en asuntos de política y lo hacen al más alto nivel.

El año pasado durante una conversación sobre filosofía una amiga, que hace poco se licenció en ciencias políticas, me dió el siguiente consejo "lee a Spinoza"... y no se refería seguramente a la Ética sino a esta obra donde el inmortal judío de Amsterdam vertía sus ideas sobre la política, la necesidad de la existencia de un estado, la configuración ideal del mismo y sus principales formas.

Spinoza sin duda había leído la obra de Thomas Hobbes "Leviatán" donde el filósofo inglés hacía mención al contrato social y la necesidad de su existencia, de como en el orden natural el hombre no era sino un lobo para el hombre, vivía inmerso en una guerra de todos contra todos que forzosamente conducía a una existencia "solitaria, pobre, brutal y breve". Spinoza se hace eco de esta idea, la adopta plenamente, sin embargo hará una lectura diferente al final. Hobbes terminaba recomendando la existencia del estado en su variedad de monarquía absolutista, Spinoza por el contrario defenderá fundamentalmente que la libertad de pensamiento no está en contradicción con la seguridad del estado sino todo lo contrario.

Fue una verdadera pena que la muerte le sorprendiera a Spinoza en plena redacción de este tratado, terminó los capítulos dedicados a la monarquía y la aristocracia y dejó inconcluso y apenas iniciado el dedicado a la democracia. No obstante de lo escrito en este libro y otras obras está claro que consideraba a la democracia como el gobierno más perfecto. El libro comienza con un capítulo dedicado a la necesidad de la existencia del estado y de que este haya de regirse por la razón estableciendo un paralelismo entre la razón a título individual y la razón como razón de ser del estado ya que este forzosamente unifica en sí la razón de los individuos que lo componen... otra cosa bien diferente es la naturaleza de los afectos de los ciudadanos del mismo. Hay en el libro en su inicio muchas referencias a la Ética ya que para elaborar un tratado teórico sobre el estado no hay más remedio que atender también a la condición humana de quienes lo componen.

"Hemos demostrado, además, que la razón tiene gran poder para someter y moderar los afectos; pero hemos visto, a la vez, que el camino que enseña la razón es extremadamente árduo. De ahí que quienes se imaginan que se puede inducir a la multitud o a aquellos que están absortos por los asuntos públicos, a que vivan según el exclusivo mandato de la razón sueñan con el siglo dorado de los poetas o con una fábula"

Spinoza era un racionalista, pero no se hacía ilusiones con la razón, conocía muy bien sus limitaciones, sin embargo hay en él una visión positiva del hombre, no creía que una tiranía o una monarquía absoluta fueran en absoluto el estado ideal o que fueran inevitables para mantener la paz social. Todo lo contrario, Spinoza cuando define lo que para él serían la monarquía ideal y la aristocracia ideal pone mucho cuidado en evitar la excesiva concentración de poder en pocas manos. El rey por ejemplo estaría limitado por las mismas leyes del estado, en unas líneas memorables escribe "para que el Estado monárquico sea estable, hay que establecer que todo se haga, sin duda, según el decreto del solo rey, es decir que todo derecho sea la voluntad del rey explicada; pero no que toda voluntad del rey sea derecho". Un monarca que reina y cuyo derecho exprese su voluntad pero que a su vez esté limitado por un consejo real y un consejo de justicia.

Hay pocas referencias a la religión ya que trató el tema extensivamente en su obra Tratado Teológico-Político, sin embargo le dedica estas cariñosas palabras "En lo que concierne a la religión, no se podrá edificar ni siquiera un templo a expensas de las ciudades. No se fijará derecho alguno acerca de las opiniones, a menos que sean sediciosas y destruyan los fundamentos de la sociedad. Aquellos, pues, a quienes se permita ejercer públicamente su religión, si quieren tener templo, que lo construyan a sus expensas. El rey, en cambio, tendrá en palacio una capilla personal para practicar la religión de la que es adicto"... ¿a qué es adorable? ;-)

Spinoza reconoce pues que una sociedad que limita los derechos de los individuos es indispensable ya que si no existiera la misma el resultado sería peor, un conflicto de intereses de todos contra todos donde al final nadie posee nada y no tienen sentido las ideas de la justicia y el derecho. Sin embargo las leyes no solamente someten al ciudadano sino también, y especialmente, a aquel que recibe el poder, sea monarca, consejero, juez o miembro de la aristocracia "Pues, para aquellos o aquel que detenta el poder del Estado, es tan imposible correr borracho o desnudo con prostitutas por las plazas, hacer el payaso, violar o despreciar abiertamente las leyes por él dictadas y, al mismo tiempo, mantener la majestad estatal, como lo es ser y, a la vez, no ser." ... creo que más de un gobernante actual podría tomar buena nota de esto.



Lo mejor: Un texto sencillo, muy alejado por su temática de las abstracciones metafísicas de la Ética, lo cual se agradece aunque resulte menos relevante en el conjunto de su obra. Muy buena la aportación del gran filósofo holandes que como muy bien señala Atilano Domínguez en su brillante prólogo "La anomalía o el enigma de Spinoza consiste en que, partiendo de una metafísica panteísta y determinista, deduce, con toda lógica una política humanista, progresista y liberal, y que inspirándose en un filósofo materialista y absolutista, defiende, por encima de todo, la libertad de pensamiento y quiere conciliar el poder de la multitud con la seguridad del Estado"... esto resume perfectamente la esencia del libro, como Spinoza a partir de un punto de partida donde los derechos naturales del hombre son primeramente cercenados en aras del bien común estos derechos terminan convirtiéndose en una realidad merced a la creación del estado y como sabe darle a cada uno lo suyo dejando los asuntos de la seguridad como competencia exclusiva del estado y la libertad de espíritu como virtud privada de los ciudadanos... todavía en nuestros días hay muchos países donde no existe la libertad de pensamiento precisamente por creer que la misma compromete la seguridad del estado, algo que Spinoza tenía muy claro que no puede ocurrir porque libertad de pensamiento y seguridad se corresponden con diferentes ámbitos.



Lo peor: Spinoza dejó inconclusa esta obra, aparte de ser completada hubiera necesitado una revisión, da la impresión de que en demasiados temas se anda demasiado por las ramas y aporta detalles innecesarios. Esta falta de revisión como muy bien comenta Atilano Domínguez terminó jugando una mala pasada a la obra ya que esta concluye con un párrafo bastante despreciativo hacia la mujer a la que niega la paridad en su derecho a gobernar junto con el hombre, nunca sabremos si de terminar la obra este texto hubiera quedado en la misma o hubiera sido matizado más adelante, una pena.



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