sábado, 18 de abril de 2009

Deja que la vida fluya.


Ficha: "Deja que la vida fluya", autor "Ramesh S. Balsekar", editorial Trompa de elefante, páginas 132, ISBN: 978 84-93472566.


Editado en esa minúscula y simpática editorial tenemos la que seguramente es la obra más breve y asequible del maestro hindú de la corriente filosófica del Advaita (no-dualidad). Esa brevedad y lenguaje asequible no le resta un ápice de profundidad respecto a otras obras más importantes por lo que considero a este pequeño librito el más idóneo para iniciarse en la obra de este gran maestro del pensamiento.

Ramesh es un tipo cuanto menos peculiar, su vida rompe todos los esquemas habidos y por haber respecto a la idea que podemos tener de un filósofo, no digamos ya un maestro iluminado, aspecto este último del que no tengo el menor asomo de duda tras leer algunas de sus obras. Ramesh Balsekar fué durante bastante tiempo un alto ejecutivo que llegó a la presidencia del Banco de la India, retirado a los 60 años se dedicó a lo que había sido una gran pasión en su vida y que había tenido que dar de lado debido a sus obligaciones familiares y laborales... la llamada búsqueda espiritual. Quiso la suerte que el destino le permitiera encontrar al que fué su gurú, el gran sabio hindú del Advaita Sri Nisargadatta Maharaj, y asistir durante un tiempo a sus enseñanzas de las que sacó un gran provecho hasta la muerte del mismo acaecida a comienzos de los años ochenta.

De simple alumno y transcriptor al inglés del pensamiento de N. Maharaj, Balsekar pasó a ser el continuador de la obra del mismo, con la gran ventaja que su formación en el terreno profesional y su conocimiento de occidente le proporciona. Inspirado por la profunda filosofía del Advaita y las enseñanzas de aquel maestro de saber inigualable, un modesto estanquero de Bombay que nunca salió de su ciudad natal y cuyas obras, simples transcripciones de las conversaciones con sus "alumnos", todavía siguen siendo hoy día verdaderas joyas de la literatura espiritual de todos los tiempos, especialmente su obra cumbre I am that (yo soy eso) disponible de forma gratuita en Internet de la que espero un día no muy lejano sentirme lo suficientemente preparado para comentar en este blog.

R. Balsekar en este libro afronta el reto de intentar hacernos comprender que nuestra capacidad de decisión en la vida es una pura ilusión y que realmente no somos dueños de nuestro destino sino simplemente el medio del que se vale el universo para manifestar sus leyes "Toda acción humana es por completo un suceso que simplemente no habría podido dejar de suceder, estrictamente de acuerdo a una ley cósmica, según la cual todo el universo se mueve, desde un pequeño objeto hasta las estrellas y los planetas del firmamento. Es un hecho comprobado que el pensamiento y la acción relevante no pueden estar separados. El pensamiento y el acto son un todo integral, y el ser humano no tiene ningún control sobre el surgimiento del pensamiento". Sobre esta aparentemente revolucionaria idea se fundamenta no solo el libro sino toda la filosofía y pensamiento de Balsekar, pasándose a mostrar en el libro de forma detallada el como puede afectar esta comprensión, me niego a llamarla creencia, en nuestra vida y todo cuanto nos puede ayudar.

He tenido más de una discusión sobre este punto con alguna amiga firme defensora de la elección personal y el control de los sucesos de nuestra vida sin demasiado éxito, posiblemente porque es una teoría que choca frontalmente con la idea occidental y judeo-cristiana de la libre elección, en contraposición con el aparente fatalismo hindú donde se da por hecho de que hay tantas cosas que no podemos controlar que es absurdo declararse el autor de ninguna acción, y por lo tanto no hay "culpables" ni "autores" de las acciones, sean buenas o malas, aunque si desde luego consecuencias, buenas o malas, de las mismas... aquello que se conoce en oriente como ley del Karma.

El tomar conciencia de la no-autoría de la acción no es una excusa para hacer el vago o para hacer lo que a uno le de la gana, más bien es una receta contra la ansiedad y las preocupaciones por el futuro, porque a fin de cuentas hay tantas cosas que no dependen de nuestra voluntad que es absurdo anticipar problemas que posiblemente ni surgirán. Como bien dice el título "deja que la vida fluya" consiste en ese wu wei del que hablaban los taoistas, dejar que las cosas ocurran cuando tienen que ocurrir, actuando cuando es preciso y cruzando los brazos cuando no se pueda hacer otra cosa... sin culpabilizarnos de nada ni a nosotros ni a los demás, ya que los demás son tan poco responsables de sus acciones y de su vida como nosotros... habrá acciones buenas o malas pero nadie a quien culpar ni nadie a quien dar una medalla puesto que no somos mas que instrumentos a través de los cuales el universo se manifiesta.

No hay por tanto ni moral ni nada inmoral, sentimientos como la culpa o la verguenza o el mismo orgullo no tienen cabida, Buda en una ocasión dijo "los acontecimientos se suceden, los actos se realizan, las consecuencias se producen, pero no hay un hacedor individual de ningún acto", tampoco evidentemente odio ni rencor ¿hacia quien pues si no hay autoría individual de las acciones?... ¡somos libres!, he aquí la buena noticia, aunque pudiera parecer que esta forma de ver las cosas indica justo lo contrario, esa es la paradoja, porque realmente somos mucho más esclavos cuando creemos que tenemos elección y que continuamente nos encontramos en encrucijadas en las que podemos tomar partido por una u otra vía ¿seguro? ¿entonces porqué fallamos tanto? ¿porqué seguimos tomando una y otra vez la vía equivocada, aquella que nos hace sufrir?... quizás será porque realmente vivimos en la ilusión de ser dueños de nuestro destino cuando realmente nuestras supuestamente libres elecciones no son más que manifestaciones, sea cual sea el camino o el resultado, de nuestros genes, la influencia del entorno, del azar, nuestro instinto, y tantas y tantas cosas que no podemos ni podremos controlar nunca. Librémonos por tanto de ese sentimiento de culpa que tanto lastra nuestra vida y tanto dolor nos causa y asumamos las consecuencias de nuestras acciones... pero sin culpabilidad ni orgullo de ningún tipo, al fin y al cabo no somos los autores de las mismas.

El libro continúa partiendo de la base ya expuesta y toca los temas referentes a los conflictos humanos, la ansiedad, la fé en Dios, la meditación, la pobreza y riqueza, la libertad... brevemente por su extensión pero sin dejar nunca la claridad y la amenidad muy superiores a las de otras obras de este autor. En definitiva toda una "perita en dulce" para el aficionado a la literatura espiritual, incluso en el caso de que esté en desacuerdo con la idea de base.


Lo mejor: Lo bueno si breve dos veces bueno. Si te interesa el tema y la filosofía Advaita te recomiendo este precioso libro para comenzar.

Lo malo: Que la idea central del libro sea mal entendida y peor interpretada aún porque choque frontalmente con conceptos ya asumidos o con ideas religiosa de cualquier índole.



3 comentarios:

  1. Muy bueno. Coincido con la idea que es la misma que la idea de la vacuidad (sunyata) en el Budismo. Lamentablemente no encuentro el libro en Argentina. De dónde sos? fedewein@hotmail.com

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  2. Hola amigo, escribo desde España, adquirí este libro en Internet, la editorial tiene su própia página web, no se si ha sido editado en Argentina aunque seguro que allí teneis alguno de este autor.

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  3. Alguien puede pasarme un enlace para descargar el libro en PDF. Está agotado en todos los sitios!

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