domingo, 30 de agosto de 2009

Mi sistema


Ficha: "Mi sistema", autor "Aarón Nimzovich, La casa del ajedrez, 226 páginas, ISBN 978- 84- 92517 -12-1.


He dudado mucho antes de incluir la crítica de este libro en este blog, seguramente nadie de las escasas visitas de esta bitácora tiene el menor interés en el ajedrez pero si he de ser honesto con el espíritu de la misma no puedo dejar de incluir los comentarios a cualquier libro que lea... aunque sea de ajedrez.

Máxime cuando en este caso la lectura, por no llamarlo estudio, del mismo ha consumido una parte muy significativa del tiempo que le consagro a los libros durante mis vacaciones de verano, que no es poco.

Antecedentes.

Tenía un reto pendiente con esta obra del gran jugador letón desde hace mucho, más de diez años, y por fin he cumplido este verano con la tarea, no es sencillo abordar la lectura de un libro como este sobre todo porque no hay que contentarse solo con la lectura de sus textos, sino que hay que pasar al tablero las partidas, variantes en las mismas, fragmentos sueltos de partidas y numerosos ejemplos de estudio que incluye... y eso es un trabajo que demanda mucho tiempo, son más de cien, de ahí que lo he reservado para mis vacaciones. Esa dedicación continuada durante bastante tiempo es lo que hace que esta reseña sea algo más larga de lo acostumbrado... pero total como nadie la va a leer ;-).

Antes de comentar nada del libro quisiera llamar la atención de los editores, anteriormente esta obra se publicaba en la editorial Fundamentos y esta edición de La Casa del Ajedrez es mucho más manejable y fácil de leer... pero adolece de unos defectos serios que espero que se hayan corregido en las siguientes ediciones, a saber, una serie de erratas que he detectado en las partidas y ejemplos y que paso a señalar aquí:

Fe de erratas:
- Página 46, partida nº 7, el 18º movimiento de las negras es peón a g6, no peón a g5.

- Página 94, en el ejemplo del diagrama 83 falta el nº 7 en la jugada 28 de las negras.

- Página 185, en el ejemplo de la partida Lasker-Tarrash (San Petersburgo 1914) la 15ª
jugada de las negras es caballo a e4... y no caballo a c4 como viene en el texto.

Y finalmente en la página 193 en la 45ª jugada de las negras del diagrama 176 donde pone
rey a f4 debería poner torre a f4.

Por lo demás no puedo más que elogiar la apuesta de esta joven editorial por una obra clásica e imperecedera como esta que en caso de haber seguido siendo publicada en su anterior formato dudo mucho que me hubiese animado a leer.

No se si será una falta de respeto o no al contenido original del libro pero... ¿sería mucho pedir que en futuras ediciones contuviese más diagramas?, es una verdadera lata pasar una a una casi todas las jugadas de una partida al tablero para darte cuenta de que varias jugadas atrás has metido la pata y tienes que empezar de nuevo sin un punto de referencia para no perder tanto tiempo. Hay varias partidas sin un solo diagrama, algunos más sobre todo en momentos clave de las partidas para poder seguir la evolución de las jugadas mentalmente serían de agradecer.


El libro y las circunstancias en las que fue escrito.

Bueno, pasemos ahora al libro en sí... ¿que tiene de especial esta obra que tras haber transcurrido más de setenta años desde su publicación sigue teniendo interés siendo reeditada cada cierto tiempo?. Para empezar su autor no solo era uno de los más fuertes jugadores de su tiempo sino también un notable teórico que pretendía no solo confeccionar una obra de divulgación sobre el juego sino también rebatir ciertos postulados asumidos por la mayoría de sus contemporáneos como ciertos sin ser sometidos a un examen crítico. Es una obra de divulgación que como bien comenta su autor en el prólogo "tengo la plena convicción de haber escrito el primer libro de verdadera enseñanza del ajedrez, y no solo un tratado de aperturas", tras su agotadora pero apasionante lectura no puedo estar más de acuerdo ¡gracias maestro! :-).

El ajedrez estaba por aquel entonces aquejado de parálisis y enfermo de dogmatismo, fueron una serie de pensadores como Nimzovich, Breyer, Reti y otros grandes jugadores de la época los que reaccionaron contra ese estado de cosas e insuflaron nueva vida a los conceptos estratégicos del juego, más que echar por tierra normas y conceptos lo que hicieron fue ampliar los mismos hasta el punto de desterrar para siempre el temor de que el ajedrez llegara a agotarse en un futuro próximo y la técnica alcanzase un nivel tal que todas las partidas magistrales terminasen en tablas.

Hoy en día incluso con los adelantos proporcionados por las computadoras con sus inmensas bases de datos y los programas de fuerza de gran maestro que se pueden conseguir por poco dinero y que cualquier aficionado tiene estamos muy lejos de ver el final del ajedrez, por eso resultan increibles las opiniones de campeones de la talla de Lasker y Capablanca que en aquel entonces abogaban incluso por la reforma del juego para evitar su "muerte", pero así era en aquella época debido al dogmatismo y la rigidez de los postulados de muchos teóricos, con el Dr. Tarrash a la cabeza, que consideraban, al igual que Botwinnik haría décadas más tarde, que solo había una "forma correcta" de jugar al ajedrez... por suerte aparecieron los "hipermodernos" o "neorrománticos" como se les llamó por aquel entonces con el bueno de Aarón a la cabeza que vinieron a demostrar que la riqueza del ajedrez estaba muy lejos de agotarse con una serie de nuevos postulados que aunque totalmente asumidos por la práctica magistral actual en aquel entonces parecían poco menos que herejía, sufriendo furibundos ataques en ocasiones muy poco fundados, que perderían fuerza rápidamente al ser expuestas las nuevas ideas en partidas de alto nivel comprobándose en la mayoría de los casos su validez.

Nimzovich en esta obra echa por tierra la idea por ejemplo de que para controlar el centro del tablero sea imprescindible ocuparlo por peones, pudiendo en cambio ser controlado por piezas de forma directa o indirecta. Incluyó tambien en esta importantísima obra conceptos como la profilaxis y la superprotección tan comunes en la estrategia del ajedrez de décadas posteriores, examinó de forma exhaustiva el procedimiento de bloqueo de un peón pasado y como este puede afectar a la posición en todo el tablero y a la partida.

Y todo redactado en un lenguaje claro, ameno y salpicado de notas de humor que hacen agradable su lectura, amén de abundandísimos ejemplos (de ahí lo laborioso de su estudio). No siempre las ideas mostradas quedan suficientemente claras en los ejemplos, muchos de los conceptos expuestos requieren de cierto nivel del estudiante de ajedrez y solo con la práctica pueden llegar a asimilarse bien, no obstante se puede considerar este libro como una valiosa guía en el extremadamente difícil asunto de la estrategia ajedrecística.

Las partidas.

A través de las partidas magistrales, la mayoría obra del propio autor, asistimos a enconadas luchas donde queda bien patente su estilo, era un jugador tenaz, de fino estilo posicional y profundo, más dado a restringir el juego contrario que a lanzar ataques. Estratega consumado no obstante solía rematar sus luchas lanzando demoledores golpes tácticos tras "atornillar" a sus rivales... si de un gladiador se tratase estaríamos ante un "retiario", esos que portaban una red para inmovilizar a sus rivales y matarlos luego a golpe de tridente.

Queda por tanto la duda sobre si realmente este gran jugador conseguía sus victorias en base a aplicar su "sistema" o bien eran el simple resultado de su capacidad de cálculo y su comprensión general del juego, lo cierto es que nunca se le ve emocionado cuando lanza sus remates tácticos o cuando aplica su técnica para ganar en un final superior... y sí en cambio cuando se realiza una fuerte jugada en el tablero que viene a ratificar sus teorías, entonces no duda en colocar signos de admiración y lanzar exclamaciones de júbilo.

Posiblemente sea la estrategia el asunto más dificil de este noble juego, aquello que cuesta más comprender ya que la técnica del cálculo y la de los finales se pueden aprender igual que se aprende la técnica de tocar la guitarra o la de tocar el piano... pero donde radica la verdadera belleza del ajedrez es en las ideas, y sobre eso versa realmente este libro, sobre la belleza del pensamiento humano enfocado en el ajedrez.


El autor.

Sé que Nimzovich era un tipo curioso, sufría bastantes nervios durante las competiciones y hay muchas anécdotas cómicas relacionadas con sus crisis nerviosas, también sufrió durante su vida de muchos ataques a sus ideas, fue en una ocasión humillado en el transcurso de una partida de torneo por el Dr. Tarrash cuando era un jóven debutante, humillación que le sirvió de acicate para poner a este gran jugador en su punto de mira y tratar de rebatir sus teorías sobre el ajedrez y hacerlo de la única forma posible, a través de su victoria en el tablero. Ese es el motivo de que en el libro adopte una actitud defensiva ante las críticas y su enconado ataque a las ideas de la escuela clásica que lideraba Tarrash.

Enfrentamientos teóricos aparte Nimzovich se nos muestra como una persona amable que no duda en poner partidas jugadas ejemplarmente por su feroz rival y otras en las que la suerte no le ha sonreido sin escatimar críticas a su propio juego. Estando en posesión además de una capacidad notable para ponerse en la piel del lector intentando mediante comentarios humorísticos restar algo a la inevitable aridez de cualquier tratado técnico.

Fallecido prematuramente de cáncer a los 49 años de edad justo cuando sus ideas empezaban a ser reconocidas tras años de ser ignorado y sufrir desprecios, es lo que tiene ser un innovador y adelantarse a su época, su legado como difusor del juego solo puede ser comparado al de Steinitz y Tarrash. Algunas de sus ideas incluso siguen siendo vigentes hoy en día como la famosa defensa nimzoindia usada frecuentemente al más alto nivel y de la que el campeón mundial Mihail Botwinnik llegó a comentar tras años de análisis enfrentándose a la misma "no existe refutación alguna para la defensa nimzoindia".

Otras ideas suyas cayeron rápidamente en el olvido o cuanto menos se vieron marginadas de la práctica magistral, como su defensa Nimzovich o su variante de la defensa siciliana... tras las jugadas 1.e4, c5 2. Cf3 ... aquí largaba Cf6 invitando a las blancas a lanzarse a ocupar el centro atacando al caballo negro, en el libro comenta divertido la cara que se le puso a Rudolf Spielmann cuando le jugó esto con negras... se puso blanco como la cera y evitó refutar en el tablero aquella osada idea jugando Cc3 ... Nimzovich aparte de ser un gran jugador y un teórico revolucionario era un cachondo ;-).

Dicen que en ocasiones gritaba y pataleaba cuando perdía una partida presa de un ataque de histeria, en una ocasión tras una derrota ante Samish, que le privó del primer puesto en un torneo y le hubiera reportado una abundante cantidad de dinero, se levantó de la silla y se subió a la mesa de juego exclamando en voz alta ¡pero como he podido perder contra este! ¡idiota!. Dos aficionados un día disputaban una partida y él tras observarles un rato le comentó a uno de ellos "yo de usted jugaría caballo a h5...", este tras estudiar la jugada recomendada "¡pero si eso es una tontería!" "¡pues claro! ya le dije que es lo que jugaría si fuese usted... " xD.

A veces su humor se tornaba verdaderamente ácido, como cuando un aficionado le incordió preguntándole el porque de una jugada que acababa de realizar "¿acaso podria usted explicar a un mono el funcionamiento de un reloj? pues de igual forma esa jugada queda más allá de su comprensión...".

En una ocasión se encaró con oficial alemán que ataviado con su uniforme había entrado en la sala sin la debida acreditación y este dió media vuelta y se fue... hay que tener en cuenta que Nimzovich era judío y tuvo que salir de su Letonia natal debido a las persecuciones que sufrían los judíos en la rusia pre-revolucionaria y los problemas que empezaban a tener los judíos en Alemania por aquel entonces.

En alguna ocasión pasaba un rato boca abajo haciendo el pino antes de una partida porque decía que así la sangre se bajaba a la cabeza y luego mejoraría su concentración ;-). En el transcurso de un torneo en Bled en Croacia, se presentó a jugar en traje de baño... hacía calor y el torneo se celebraba en verano en un lugar de veraneo, puso en un aprieto al organizador que consiguió convencerle finalmente de que se fuera a su habitación del hotel para cambiarse... iban a recibir la visita de la reina del imperio austrohúngaro y no era plan que le encontrase ataviado de esa guisa... en fin, era todo un personaje.


La estructura.

La primera parte del libro, la titulada "los elementos" es de lectura imprescindible y será de gran utilidad a cualquier jugador independientemente de su nivel, divide la estrategia general en temas concretos que aborda por separado, tales como la rapidez en el desarrollo en la apertura (con no muy afortunados ejemplos precisamente que harán sonreír a más de un jugador actual), las columnas y su utilización para la ocupación de la séptima y octava (o segunda y tercera si juegas con negras) líneas, pero es en el capítulo dedicado al peón pasado y el bloqueo del mismo y al dedicado a la cadena de peones donde hay que quitarse el sombrero.

La segunda parte es más compleja y se asume que uno domina y ha estudiado los "elementos" expuestos en la primera parte, aquí ya hablamos de estrategia de alto nivel con temas tales como la "superprotección" un tema que sinceramente me dejó a cuadros y su lectura supuso todo un descubrimiento, y los capítulos dedicados al complejo de peones doblados y su restricción y al peón aislado donde vuelve a brillar con su estilo didáctico y ameno, temas difíciles donde ya no puedo achacar al autor el que en ocasiones la claridad brille por su ausencia pues es necesario un importante trabajo previo y seguramente poseer un nivel bastante superior como jugador al que poseo.


Otros dijeron de este libro...

Yuri Aberbaj el maestro soviético que en las décadas de los 50 y 60 publicó un buen número de tratados técnicos sobre el final del juego comentó una vez en una entrevista:

- Posiblemente el libro que más me enseñó fue "Mi sistema" aunque también me hizo mucho daño.

El doctor S. Tarrasch, gran jugador y teórico, enemigo enconado de Nimzovich cuyos nuevos postulados siempre criticó y atacó comentó una vez cuando le preguntaron sobre este libro:

- Mi sistema del Sr. Nimzovich está muy bien, todo eso del bloqueo, de la superprotección, la profilaxis etc. ... pero hay un problema.

- ¿Cual es si puede saberse?

- Pues la existencia del jaque mate...

Estas son las principales críticas que se pueden hacer a esta obra, hay que tener un cierto nivel y ser un jugador que tenga más o menos dominado el asunto de la táctica, basar una partida en planteamientos estratégicos sin revisar continuamente los posibles golpes tácticos tanto tuyos como los del rival es simplemente un suicidio. No es una obra para principiantes aunque sí lo sean sus primeros capítulos, su autor comienza flojito para empezar a subir el listón hasta llegar a los difíciles últimos capítulos donde desaparecen buena parte de la sencillez y la claridad de los ejemplos, aunque no de sus lecciones y apartados "teóricos", en los mismos brilla siempre a gran altura y esa es su principal virtud... explicar con claridad ideas que no son precisamente sencillas.

Varias generaciones de maestros han tenido este libro como una de sus primeras y más habituales referencias, el campeón mundial Tigran Petrosian fue siempre un gran admirador de las teorías de Nimzovich y este libro y su secuela "la práctica de mi sistema" que espero comentar aquí un día de estos, no se sabe muy bien de que año ;-), fueron estudiados continuamente por él hasta sabérselos de cabo a rabo... por algo sería. No es solamente un libro de divulgación más, es una obra fundamental en la historia del juego que todo aficionado serio debería conocer por más que la estrategia ajedrecística haya evolucionado mucho desde entonces subordinándose de manera continua a la todopoderosa táctica.

Lo mejor: Si te gusta el ajedrez y tienes la peregrina idea de mejorar en tu juego, si consideras que los libros modernos habitualmente carecen de profundidad e interés y te desagradan los amasijos de variantes obtenidas mediante ordenador que inundan los análisis de las partidas de los autores modernos y si además no te asusta el trabajo ¿que haces que no lo tienes ya?. Quizás tu juego no mejore significativamente pero al menos pasarás a ser uno más del selecto club de "los que nos hemos leido mi sistema" ;-).

Lo peor: Tras dedicarle no menos de cuarenta horas a su lectura pasando una a una las partidas y los ejemplos a un tablero me pregunto hasta que punto toda esa información y ese trabajo se traducirá en mejora de mis resultados prácticos. "Cuanto más leo más burro me queo... " esa es mi impresión tras su lectura ;-), y me temo que no bastará con leerlo una sola vez , en el tema de la estrategia del ajedrez no conozco ninguno mejor que este pero no se puede considerar sino como material de estudio que ha de ser repasado de forma continua confrontando continuamente sus enseñanzas con la experiencia de tus partidas.

Nimzovich en la red



3 comentarios:

  1. Yo también le he dedicado mis vacaciones de agosto para acabarlo (o casi).

    Me ha alegrado saber que no soy el único loco que se ha puesto a dedicar sus horas libres a esto y me satisface ver que sacamos conclusiones parecidas.

    Debía ser un gran tipo el viejo Nimzo. Me hubiera gustado comprenderle mejor, pero ha sido toda una experiencia leerle.

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  2. Un estupendo análisis. Para mi es el mejor libro. Sencillo aunque no lo parezca, como bien dijiste, sin tantas interminables e indescifrables variantes de los libros contemporáneos.

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  3. un estupendo juego
    pero no se como jugarlo
    Aaron Nimzowitsch
    es un gran jugador
    me ubiese gustado
    conocerlo

    att:el escritor

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